viernes, 29 de diciembre de 2006

Perspectiva de los Usuarios y Funcionarios del sistema de Salud sobre la Política Intercultural en este sector

Rev Méd Chile 2004; 132: 1109-1114 Artículo Especial
Política de Salud Intercultural: Perspectiva de usuarios mapuches y equipos de salud en la IX región, Chile

Intercultural health care policy from the perspective of health care providers and mapuche clients

Ana María Alarcón M1a, Paula Astudillo D2b, Sara Barrios C3c, Edith Rivas R3d.

1Departamento de Salud Pública,Facultad de Medicina, Universidad de La Frontera, Temuco, Chile. 2Cirugía y Traumatología,Facultad de Medicina, Universidad de La Frontera, Temuco, Chile. 3Pediatría y Cirugía Infantil, Facultad de Medicina, Universidad de La Frontera, Temuco, Chile.
aEnfermera y Antropólogo, PhD Antropología Médica. bEnfermera, Magíster en Salud Pública. cEnfermera, Magíster en Educación. dEnfermera, Doctorada en Enfermería, Universidad de Tucumán, Argentina.
Background: Intercultural health is becoming an emergent topic in the design of health care programs for Mapuche people of Chile. This process faces important challenges such as the scarce theoretical support about the meaning of intercultural health and their practical consequences for providers and clients. Aim: To explore the perception in providers and Mapuche clients about intercultural health. Material and methods: A survey performed in 11 counties with the highest concentration of Mapuche people, of the IX region of Chile. The perception about the development of a new health policy specially designed for Mapuche patients was surveyed in 399 Mapuche patients and 64 providers of primary health care centers. Results: Mapuche clients considered, as the main regional challenges, the indifference and discrimination of health care teams towards Mapuche patients, aggravated by the indifference of authorities. Providers considered that the main problem was a lack of knowledge about Mapuche culture and skills to deal with this ethnic group. Patients and providers agreed on the need to use Mapuche dialect in health care attentions, to coordinate actions with traditional healers and to accept ethnical therapeutic practices. Conclusions: There is scarce agreement between providers and Mapuche clients about the need for an special intercultural health policy, its contents, and the regional conditions for its implementation and development (Key Words: Ethnic groups; Health care delivery; Indians, South American; Population groups; Quality of health care)

El concepto de Salud Intercultural, ha sido frecuentemente utilizado para identificar la estrategia que considera las variables étnico-culturales de la población indígena en el proceso de atención de salud1,2.

La Organización Panamericana de la Salud, en el año 1996, firmó un acuerdo con el Parlamento Indígena de las Américas, en donde estipulaba la preparación de una agenda legislativa para las políticas de salud y la producción de leyes que protegieran a las tradiciones indígenas3. En Chile, la interculturalidad en salud se ha traducido en una propuesta de política de Salud y Pueblos Indígenas4. Al respecto, se observa que dentro de sus principios fundamentales apunta a la equidad en salud para los pueblos indígenas, quienes viven en situación de pobreza económica y marginalidad social, y a la interculturalidad como proceso de cambio cultural, la cual contribuiría al reconocimiento de la diversidad de modelos médicos de la población indígena4. En este contexto, se plantea la necesidad de avanzar hacia la construcción colectiva de un modelo de salud con enfoque intercultural, y a una mayor participación de los pueblos indígenas en los programas de salud.

Lo que dificulta generar un modelo que otorgue una solución culturalmente pertinente a los problemas de salud de la población mapuche, son por un lado, la ausencia de referentes teóricos respecto al significado de la interculturalidad en salud, las implicancias prácticas que tiene el desarrollo de este enfoque para proveedores de salud y usuarios mapuches; y por otro, el escaso conocimiento de las condiciones estratégicas de la región para implementar una política de salud intercultural.

La presente investigación pretende explorar la opinión de proveedores y usuarios mapuches hacia una política de salud que otorgue atención culturalmente apropiada a la población mapuche de la IX región. El análisis se desarrolló en base a los dominios de necesidad y justificación de la política, sus componentes conceptuales y prácticos, principios de gestión para la implementación de una política de salud intercultural y los desafíos regionales para su desarrollo e implementación.

Material y método

Estudio descriptivo transversal y comparativo, realizado durante el período 2001-2002 con una muestra probabilística de 463 individuos divididos en: usuarios mapuches (n= 399) y proveedores de Atención Primaria en Salud (n= 64) pertenecientes a 11 comunas de mayor concentración mapuche de la IX región: Chol-Chol, Nueva Imperial, Teodoro Smith, Temuco, Padre Las Casas, Freire, Lautaro, Puerto Saavedra, Carahue, Curarrehue, Melipeuco y Lonquimay. En la estimación del tamaño muestral se consideró la proporción de usuarios mapuches inscritos en cada centro de atención primaria seleccionado para el estudio, y de proveedores contratados en dichos centros. Los cálculos estimaron un nivel de confianza de 95% y un error estándar de 8%. La condición mapuche de los usuarios fue calificada según registro de dos apellidos mapuches y residencia en comunidades rurales.

En relación a la caracterización de la muestra de usuarios mapuches, el 72% eran femeninos, 55% casados, y sus edades fluctuaban entre 18 y 88 años, con un promedio de 41 años. El 93% se declaró indigente o FONASA A, dueñas de casa y campesinos como trabajo principal. Respecto a la escolaridad, el 59% tenía enseñanza básica incompleta, el 25% enseñanza media, y el 16% estudios técnico-superiores. Respecto al uso de la lengua mapuche el 45,5% hablaba castellano, 5% mapuche, y 54% ambas lenguas.

Respecto a la muestra de proveedores, 50% fueron profesionales de Atención Primaria con una edad entre 21 y 60 años, y un promedio de 34. La mayor parte estuvo representada por el sexo femenino (67,3%).

Para la recolección de información se creó un cuestionario estructurado con preguntas en escalas de 1 (totalmente en desacuerdo) a 5 (totalmente de acuerdo), y dicotómicas el cual contiene cinco dominios representativos del tema salud intercultural. Los cuales surgieron a partir de los resultados de una etapa cualitativa preliminar y corresponden a: 1) Necesidad y justificación de una política de salud intercultural, 2) Concepto de salud intercultural, 3) Elementos simbólicos y prácticos necesarios para el desarrollo de una política de salud intercultural, 4) Principios de gestión para la implementación de la política de salud intercultural, y 5) Desafíos regionales para una política de salud intercultural. El nivel de confiabilidad de los dominios arrojó un Cronbach desde 0,7 a 0,8.

El análisis de los datos comprendió la caracterización y comparación de opiniones de proveedores y usuarios para cada uno de los dominios. Se compararon frecuencias y proporciones de las respuestas de ambos grupos mediante t-test y Wilcoxon. Las diferencias fueron consideradas como significativas para un valor de p <0,05.>

Resultados

Se presentan en relación a los cinco dominios:

1. Necesidad y justificación de una política de salud intercultural en la IX región. La Tabla 1 muestra la diferencia de opinión entre usuarios mapuches y proveedores. Los primeros están totalmente de acuerdo con la necesidad de una política de salud intercultural que otorgue atención especial a la población indígena, sin embargo, los proveedores no están de acuerdo con esta necesidad (p: 0,00). La misma situación ocurre con la opinión sobre las dificultades de acceso de la población mapuche al sistema de atención de salud. Los usuarios están totalmente de acuerdo en que existen importantes problemas de acceso, lo cual justifica la creación de una política de salud especial para los pacientes mapuches, los proveedores en cambio, no perciben que estos problemas sean mayores al de la población no mapuche de la región (p: 0,00). El análisis de componentes principales arrojó que las dificultades de acceso de la población mapuche explicaría el 77% de varianza total de las respuestas (a de Cronbach = 0,70).
2. Concepto de salud intercultural. El concepto de salud intercultural (Tabla 2), en el que concuerdan tanto proveedores como usuarios, se expresa en la incorporación de facilitadores interculturales y de la lengua mapuche en el sistema de atención de salud, en la integración de prácticas terapéuticas de la medicina mapuche, y en la incorporación de agentes tradicionales al sistema de atención dirigido a los usuarios mapuches. Opiniones divergentes se manifiestan en relación a la necesidad de otorgar atención de salud especial a la población mapuche; la mayoría de los usuarios está de acuerdo con esta concepción, no así los proveedores (p: 0,00). El análisis de componentes principales mostró que el concepto de salud intercultural se explica a través de dos componentes. El primero con 78% total de varianza (a= 0,76) señala que integrar las prácticas de la medicina mapuche e incorporar activamente a los agentes tradicionales de salud son indicadores del concepto de salud intercultural. El segundo componente con 58% de la varianza (a=0.69) indica que incorporar la lengua mapuche y a los facilitadores interculturales en el sistema de atención de la población mapuche es una expresión de interculturalidad.
3. Elementos simbólicos y prácticos necesarios para el desarrollo de una política de salud intercultural en la IX región. Usuarios mapuches y proveedores concuerdan que los elementos simbólicos más importantes para desarrollar una política de salud intercultural (Tabla 3), son aquellos relacionados con aumentar el conocimiento sobre la cultura mapuche, promover el respeto a la diversidad cultural y tener una actitud de flexibilidad y aceptación de las diferencias. Como aspectos prácticos los participantes sugieren que la política de salud intercultural debería establecer sistemas de derivación y coordinación con agentes de la medicina tradicional mapuche, y procurar un espacio dentro del sistema de salud para la atención de agentes tradicionales. Estos resultados concuerdan con el análisis de componentes principales en que sólo dos factores explican el 55% (a= 0,73) y 51% (a=0,67) de la varianza respectivamente. El primer factor identifica como elementos ejes para el desarrollo de una política de salud intercultural, el respeto y actitud flexible frente a las prácticas de salud de la cultura mapuche, y el segundo factor señala que se deben establecer sistemas de derivación hacia agentes de la medicina tradicional, y permitir la atención de éstos al interior del sistema biomédico de salud.
4. Principios de gestión para la implementación de la política de salud intercultural en la IX región. La «gestión en política de salud intercultural», se refiere a los elementos necesarios para desarrollar una política en salud intercultural y considera la participación, la autogestión, la pertinencia cultural y la difusión. En proveedores como en usuarios predominan: la difusión de la política, referida al reconocimiento en todos los centros de salud; el proceso de autogestión y participación de las organizaciones indígenas, relacionada con el diseño y ejecución de los programas de salud que deben incorporar representantes de las comunidades y organizaciones mapuches; y la pertinencia cultural, entendida como la incorporación de creencias y costumbres de la cultura mapuche (Tabla 4).

Este dominio extrajo un solo componente que explica el 57% de la varianza (a de Cronbach = 0,72). La gestión en salud intercultural en la región estaría asociada a la necesidad de otorgar una mayor participación a las organizaciones indígenas en la elaboración de planes y programas de salud pertinentes a la cultura mapuche, vinculado a procesos de autogestión de las comunidades, y una permanente difusión de la política de salud intercultural en todos los niveles de atención.
5. Desafíos regionales para una política de salud intercultural. En los desafíos regionales para el desarrollo e implementación de una política de salud intercultural, se observa en la Tabla 5, que el primer elemento relevante es discusión entre autoridades de gobierno y organizaciones mapuches para acordar un programa; el segundo, es la falta de capacitación de los equipos y desconocimiento de la cultura mapuche, referido a que el equipo de salud no está capacitado, bajó un programa educativo formal, en el tema de la cultura mapuche. Se observan diferencias significativas entre usuarios y proveedores, en que los usuarios mapuches consideran un desafío importante enfrentar la falta de voluntad, la indiferencia y discriminación de los equipos de salud con el tema de la cultura mapuche, sin embargo, los proveedores plantean no estár de acuerdo (p: 0,00).
En el análisis de los componentes principales, este dominio es explicado por dos factores. El primer factor (a=0,76) que explica el 78% de la varianza identifica la falta de voluntad de las autoridades y la indiferencia de los equipos de salud como un desafío importante en la gestión de una política de salud intercultural en la región. El segundo factor (a=0,67) y 51% del total de la varianza indica que la falta de capacitación de los equipos, desconocimiento sobre la cultura mapuche, y la escasa formación de los estudiantes en la Facultad de Medicina en la temática de salud y cultura mapuche corresponden a un segundo grupo de problemas que enfrenta el desarrollo de una política de salud intercultural.

Discusión

Los resultados de este estudio, demuestran importantes desacuerdos entre proveedores de salud y usuarios mapuches, respecto a temas centrales como son la necesidad y justificación de una política de salud intercultural. Para los usuarios la falta de acceso, su condición étnica y la inequidad en la atención de salud son razones fundamentales para crear una política que supere estos problemas desde una perspectiva cultural. Los proveedores en cambio, no consideran que la población mapuche tenga desventajas comparativas frente al resto de la población usuaria del sistema de salud, por lo tanto, no justifican el desarrollo de una política de salud para la población indígena.

Una segunda área de desacuerdo dice relación con los desafíos regionales para desarrollar la política de salud intercultural. Mientras los usuarios mapuches opinaron que la falta de voluntad de los directivos de salud, la indiferencia de la población frente a la problemática mapuche, y la discriminación de los equipos de salud hacia la población indígena constituyen los principales problemas en la región; los proveedores opinaron que éstos son la falta de capacitación y conocimiento sobre cultura mapuche, y la escasa formación en el tema que se proporciona en las universidades.

Diversos estudios con pueblos indígenas acerca de la relación entre cultura y medicina, demuestran que las múltiples divergencias entre usuarios y proveedores emergen en primer lugar, por la presencia de diferentes modelos explicativos de salud y enfermedad de los grupos en contacto, y en segundo lugar por las condiciones de dominación social y política de un modelo sobre otro4-6.

Un elemento de reflexión lo plantea Walsh7, respecto a la interculturalidad, referida como un proceso permanente de relación, comunicación, conocimiento, valores y tradiciones distintas orientadas a generar, construir y propiciar un respeto mutuo y un desarrollo pleno de las capacidades de los individuos por encima de sus diferencias culturales y sociales. Este razonamiento tiene relación con el concepto de salud intercultural de usuarios y proveedores, ya que para los proveedores está centrada en aspectos simbólicos de la cultura, tales como: respeto a la identidad, aumentar el conocimiento. En cambio, para los usuarios, además de estos aspectos considera necesario la manifestación concreta en acciones tales como: incorporar a la machi, derivación de los enfermos, y un espacio mapuche para la atención.

Es importante tener en cuenta las áreas de consenso de usuarios y proveedores, referidas a la realidad de poseer una política de salud intercultural en que las acciones y programas deben ser pertinentes a la cultura mapuche y una vez que se establezcan debe generarse con la participación de organizaciones indígenas y ampliamente difundidas en el sistema de salud.

Al respecto Avaria8, señala que los pueblos indígenas demandan respeto y ejercicio real de procesos participativos orientados al reconocimiento de éstos, como elaboradores, articuladores y gestionadores de sus procesos de desarrollo y de participación política.

Por otra parte, queda planteado el concepto básico de interculturalidad en la IX región, dado por la expresión de la salud a través de la lengua e integración de prácticas de la medicina, además se agregan otros elementos básicos que lo constituyen como el conocimiento de la cultura y respeto a las prácticas y costumbres mapuches. Al respecto, Citarella et al1, señala que ésta apunta al fortalecimiento y libre desarrollo de los sistemas médicos culturales en el marco del mantenimiento de la pluralidad étnica nacional y de una superación de la condición de marginalidad en la cual se encuentran los pueblos indígenas.

Finalmente, respecto de la interacción entre los sistemas de atención médica y la comunicación intercultural, autores como Green6; Herman9, señalan que los procesos de interacción social y cultural que involucren la existencia de diferentes y, a veces, antagónicos sistemas de creencias están sujetos a importantes fricciones. En esta misma línea Berlin y Fowkes10, señalan: el éxito de la comunicación intercultural puede ser logrado a través de un proceso que incluya cinco elementos: escuchar, explicar, reconocer, recomendar y negociar.

El presente estudio proporcionará información válida y confiable como referente teórico respecto al significado de la interculturalidad en salud a partir de la población mapuche y actores de salud occidental. Ello permitirá avanzar hacia el desarrollo y promoción de un sistema de salud intercultural basado en las expectativas de la población en la región.
Referencias

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6. Green EC. The integration of Modern and Tradicional Health Sectors in Swaziland. En: Antropological Praxis Robert M, Wulff SJ, Fiske, eds. Wesview Press Boulder. London. 1997; 87-97. 1987.
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9. Helman CG. Culture, Health and Iones. Butterworth-Heinemann. Oxford. 1994.
10. Berlin E, Fowkes C. Teaching Framework for Cross-Cultural Health Care. Mayfield Publishing Company. California. 1998.

Construcción de bases conceptuales de la Salud Intercultural

Rev Méd Chile 2003; 131: 1061-1065 Artículo Especial http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0034-98872003000900014&script=sci_arttext

Salud intercultural: elementos para la construcción de sus bases conceptuales

Ana M Alarcón M1a, Aldo Vidal H2b, Jaime Neira Rozas3c.

Conceptual bases of intercultural health

Over the past few years, intercultural health has become an emerging issue in health policy. Intercultural health is an approach to create a better communication between patients and providers. In the short term, this approach incorporates patient's culture background in health care, improving intercultural communication strategies to generate, in the long term, a health system adapted to the medical culture of patients. This article explores the underlying concepts in the intercultural health approach, such as cultural diversity and medical systems as complex models of thoughts and behaviors. (Key Words: Cultural characteristics; Cultural diversity; Health care evaluation mechanisms)

Recibido el 23 de julio, 2002. Aceptado en versión corregida el 19 de junio, 2003. 1Departamento de Salud Pública, Facultad de Medicina, Universidad de La Frontera. 2Departamento de Ciencias Sociales, Facultad de Educación y Humanidades, Universidad de La Frontera y 3Servicio Salud Araucanía Norte. aEnfermera, PhD Antropología Médica bAntropólogo cMagíster en Medicina Social

En las últimas décadas, interculturalidad en salud o salud intercultural, han sido conceptos indistintamente utilizados para designar al conjunto de acciones y políticas que tienden a conocer e incorporar la cultura del usuario en el proceso de atención de salud. El tema de la pertinencia cultural del proceso de atención es un fenómeno que trasciende lo exclusivamente étnico pues implica valorar la diversidad biológica, cultural y social del ser humano como un factor importante en todo proceso de salud y enfermedad. El respeto a esta diversidad tiene larga trayectoria en países cuyas altas tasas de inmigración han generado contextos de gran diversidad étnica y cultural; situación que ha puesto al equipo de salud en el imperativo de desarrollar estrategias que faciliten la relación médico-paciente.

La necesidad de desarrollar procesos interculturales en salud se ha generado tanto en Chile como en otros países latinoamericanos por diversas razones históricas, sociopolíticas y epidemiológicas, las cuales han motivado iniciativas tendientes a evitar que la identidad étnica y cultural del usuario constituya una barrera en el acceso y oportunidad a una mejor atención de salud.

En este contexto, la antropología como ciencia contribuye tanto a develar y comprender las culturas involucradas en el proceso de atención de salud, como a proporcionar elementos socioantropológicos para apreciar el fenómeno de salud y enfermedad desde su dimensión biológica, social y cultural en un escenario de creciente pluralismo médico que caracteriza a la sociedad contemporánea.

Este artículo expone, desde la antropología médica, los conceptos fundamentales para el desarrollo de un enfoque intercultural en salud, entre éstos, el concepto de cultura y diversidad cultural que subyacen en el estudio de los modelos médicos en interacción, y analiza los sistemas médicos como complejas y dinámicas organizaciones que representan modelos epistemológicos de pensamiento acerca del fenómeno de salud y enfermedad. En segundo lugar se analiza la interculturalidad en salud como un proceso de acercamiento entre mundos culturales diversos y se plantean algunas estrategias que permitirían implementar este enfoque en el sector salud.

Cultura y diversidad cultural en salud

El concepto de cultura aplicado al campo de la salud constituye el eje neurálgico en el análisis de los factores sociales involucrados en cualquier proceso de salud y enfermedad. A través del reconocimiento de las diferencias y similitudes culturales entre usuarios y proveedores es posible comprender, por ejemplo, el nivel y carácter de las expectativas que cada cual tiene del proceso, las percepciones de salud y enfermedad representadas en la interacción médico-paciente, los patrones con que se evalúa la calidad y resultado de la acción terapéutica, y el despliegue de diversas conductas frente a la enfermedad.

Desde la antropología, cultura se define como un complejo y dinámico conjunto de creencias, conocimientos, valores y conductas aprendidas y transmitidas entre las personas a través del lenguaje y su vida en sociedad. La cultura se entiende como una entidad dinámica que se adquiere, transforma y reproduce a través de un continuo proceso de aprendizaje y socialización1.

En el concepto de cultura convergen dos grandes dimensiones: una correspondiente a la ideacional o cognitiva que sintetiza el mundo simbólico de las personas, sus pensamientos, conocimientos y creencias adquiridas a través del aprendizaje, lo que podría llamarse el mundo de la conceptualización o de lo abstracto; y una dimensión material, que corresponde a cómo lo simbólico se manifiesta en conductas, prácticas, artefactos culturales y normas de relación social entre las personas2,3.

En el contexto de salud, estas dos dimensiones de la cultura, la cognitiva y material se articulan en un modelo médico que otorga consistencia a cómo pacientes y profesionales se explican el fenómeno de salud y enfermedad, y a las prácticas o procedimientos con que se enfrentan los procesos de recuperación y mantención de la salud. Normalmente los elementos cognitivos y prácticos difieren entre profesionales y pacientes producto de las diversas historias sociales y culturales de cada uno, del contexto en que ocurre el proceso de socialización de la cultura médica y del contenido propio de la cultura.

Las diferencias culturales entre pacientes y profesionales se observan también al interior de los grupos, lo cual refleja el carácter dinámico de la cultura. Como toda construcción humana los componentes cognitivos y materiales se transforman en la medida que el grupo social experimenta nuevos desafíos y problemas. Por ejemplo, tanto la biomedicina como las culturas médicas tradicionales experimentan transformaciones en sus modelos explicativos de enfermedad, incorporan nuevas tecnologías al proceso terapéutico y recrean roles profesionales, técnicos o empíricos para abordar aspectos específicos de salud de los usuarios.

Sistemas médicos como sistemas culturales

La enfermedad, sufrimiento y muerte, así como la motivación por conservar la salud, son considerados hechos biológicos y sociales universales. Todos los grupos humanos han desarrollado estrategias para enfrentar y prevenir las enfermedades a través de un sistema médico que proporciona las acciones necesarias para recuperar la salud, procurar el bienestar del hombre y, al mismo tiempo, otorgar una explicación consistente al fenómeno de la enfermedad. Desde la antropología sociocultural un sistema médico se concibe como un conjunto más o menos organizado, coherente y estratificado de agentes terapéuticos, modelos explicativos de salud-enfermedad, prácticas y tecnologías al servicio de la salud individual y colectiva. La forma en que estos elementos se organizan internamente, otorgando coherencia al sistema depende del modelo sociocultural en que se desarrolla la medicina. En consecuencia las medicinas son construcciones culturales que responden a necesidades de un entorno social específico y en los cuales es posible distinguir una dimensión conceptual y otra conductual.

La dimensión conceptual de los sistemas médicos está determinada directamente por la cultura de los pacientes y profesionales. Analíticamente corresponde a los modelos que explican y fundamentan la enfermedad. O'Connor (1995; 1-34), sugiere que esta dimensión está compuesta por dos elementos estructurales: axiomas y mecanismos de validación*.

Todos los sistemas médicos presentan axiomas o principios basados en el modelo epistemológico que sustenta la práctica médica y distinguen medios para validarse y legitimarse a sí mismos. En la biomedicina por ejemplo, los experimentos científicos, las pruebas clínicas y textos, constituyen importantes fuentes de validación del pensamiento científico; raramente un médico aceptará como prueba de una diarrea la intervención de un espíritu maligno en las comidas. Sin embargo, otras culturas aceptarán como fuente de legitimación los sueños de un chamán, signos en la naturaleza, apariciones, etc. La lógica que opera en la definición de salud y enfermedad es la misma en ambos sistemas (una lógica que busca causas, alternativas y consecuencias), sin embargo difieren en las premisas culturales y pruebas de validación; por ello distintas percepciones y observaciones del mismo fenómeno resultan en diferentes explicaciones de la enfermedad.

La credibilidad que los pacientes asignan a las fuentes de validación es la que permite, en último término, aceptar o no las explicaciones acerca de las causas de sus enfermedades, y la adherencia a los tratamientos. Por lo tanto, el éxito en el proceso terapéutico depende en gran medida de la conjunción de explicaciones entre médicos y pacientes.

En la dimensión conductual de los sistemas de salud podemos distinguir, entre otros, aquellos procedimientos, acciones y agentes que utiliza un sistema médico para obtener un cierto resultado con los pacientes, el que ha sido denominado Proceso Terapéutico4-6. Este implica: quién (machi, médico, meica, santiguadora, etc.), hace qué (cirugía, ritual, purgas, oraciones, etc.), a quién (individuo o comunidad) y con respecto a qué dimensión de la enfermedad (física, social, mental, espiritual, etc.). Un proceso terapéutico exitoso supone la eliminación de la condición subjetiva de enfermedad y consecuentemente la finalización del rol de enfermo7.

Interculturalidad como proceso de acercamiento entre sistemas médicos

En general, todos los procesos de interacción social y cultural que involucren la existencia de diferentes y, a veces, antagónicos sistemas de creencias están sujetos a importantes fricciones. Sin embargo, los conflictos entre diferentes sistemas médicos no emergen sólo de las diferencias en los modelos explicativos que los sustentan, sino también de la dominación social de un modelo de salud sobre otro8,9. En este contexto la cultura biomédica expresada a través del sistema médico occidental, se ha establecido mundialmente como el modelo capaz de resolver si no todos, la mayoría de los problemas de salud de la población independientemente de los contextos sociales y culturales en que se desarrolle la enfermedad. No obstante, la experiencia de proyectos en salud internacional, muchos de ellos patrocinados por organismos como la OPS y OMS, y dirigidos hacia los sectores más pobres de la humanidad, dan cuenta de importantes dificultades que se enfrentan al no considerar la cultura de los usuarios en el proceso de atención de salud. Situaciones como rechazo y falta de adhesión a las prácticas médicas occidentales, conflictos de poder entre agentes tradicionales y médicos, desarticulación de la estructura social de la comunidad, son elementos frecuentemente descritos en la literatura de salud internacional, especialmente en países con altos índices de población indígena.

Así, las variables étnico culturales y el respeto a la diversidad en la implementación de políticas sociales están pesando fuertemente en las propuestas de desarrollo de los países emergentes. En este contexto, el desafío para el sector salud en las próximas décadas será crear modelos de salud que respondan a las expectativas materiales y culturales del usuario, en un proceso de diálogo e intercambio cultural entre medicinas. En consecuencia, la búsqueda de estrategias que articulen e integren distintos enfoques de salud, es parte del escenario que hoy se nos presenta en el país en el sector salud, proceso que próximamente debutará con la generación de una política de salud intercultural, que transformará cualitativamente nuestro sistema haciéndolo más flexible y permeable a la realidad cultural del usuario.

Estrategias de salud intercultural

Una política o enfoque intercultural en salud tiene al menos dos niveles de expresión: uno el de las acciones y actividades que materializan la interacción entre medicinas, y otro el de la cultura que sustenta los modelos médicos en interacción. Este último, el más complejo de desarrollar implica trascender desde la acción médica concreta hacia la implementación de un modelo pluricultural de salud y sociedad. Es un proceso que requiere transformaciones estructurales de largo plazo y responsabilidades que sobrepasan a los actores del sistema de salud, pues son las estructuras del Estado en conjunto con las sociedades indígenas quienes deben establecer las bases para un proyecto multicultural de sociedad.

A nivel de las acciones en salud, las estrategias de comunicación intercultural aparecen como factores que disminuyen las barreras sociales y culturales entre equipos de salud y usuarios. El mejorar los procesos de comunicación y diálogo, promueve una mayor comprensión de las expectativas de ambos actores y a la vez mejora el nivel de satisfacción de los usuarios con el sistema de salud biomédico. Al respecto, Berlin y Fowkes10 señalan que el éxito de la comunicación intercultural puede ser logrado a través de un proceso compuesto de cinco elementos: "escuchar, explicar, reconocer, recomendar y negociar". Los autores reconocen que aunque el lenguaje puede ser una gran barrera en la comunicación en sus aspectos gramaticales, simbólicos y semánticos, él no constituye un obstáculo infranqueable en la relación profesional-paciente, si los profesionales están abiertos al diálogo y conocen en parte la cultura médica de sus pacientes, como por ejemplo, las denominaciones de enfermedad, la relación entre hábitos y cultura, la dimensión corporal del sufrimiento y la utilización de herbolaria tradicional, entre otras.

Una segunda estrategia de salud intercultural se refiere al desarrollo de procesos de validación y negociación cultural entre pacientes y profesionales. La validación cultural consiste en aceptar la legitimidad del modelo de salud y enfermedad del paciente considerando el contexto cultural en que este modelo emerge. En otras palabras las acciones de los pacientes frente a su enfermedad son la mayoría de las veces congruentes con las explicaciones aprendidas en su grupo social y cultural. La validación cultural no significa que el profesional comparta el mundo simbólico del paciente, sino que comprenda, respete e incluso integre algunos elementos culturales que considere relevantes para el proceso de recuperación del enfermo.

La negociación cultural se manifiesta cuando las creencias culturales y las expectativas de los pacientes se contraponen a las del profesional de salud interfiriendo en la confianza y adherencia al proceso terapéutico. La investigación médico etnográfica da cuenta, por ejemplo, de la escasa adherencia a tratamientos farmacológicos cuando son considerados nocivos por el paciente o en oposición a su marco de creencias11,12. El rechazo cultural hacia el procedimiento de donación de órganos y trasplantes documentado en Chile entre población mapuche, es otro ejemplo de cómo la cosmovisión sobre la vida y la muerte interfiere en una determinación médica tan importante como preservar la vida a través de una intervención quirúrgica13. Situaciones de esta índole son ampliamente documentadas en la literatura médico antropológica y demuestran que en la relación médico-paciente existe la probabilidad de antagonismos entre los marcos conceptuales y valóricos de ambos actores del proceso terapéutico. En estos casos, el proceso de negociación cultural identifica las áreas de conflicto y acuerdo, localiza núcleos de significación entre ambas culturas que puedan implicar puntos de consenso y culmina con un acuerdo de cambio y cooperación entre pacientes y médicos. Al respecto Kleinman7 sostiene que la única forma de lograr un acto terapéutico eficaz es a través del compromiso entre el enfermo y el profesional, el que se logra sólo si la propuesta de recuperación se inserta en la vida simbólica y cultural del enfermo, y si la intervención es aceptable, significativa y satisfactoria tanto para médicos como pacientes.

Conclusiones

El desarrollo de una política de salud intercultural es un tema reciente en el quehacer nacional. Por lo tanto, el diseño de estrategias que faciliten el mayor diálogo y comunicación entre modelos médicos se encuentra abierto a la creatividad de quienes van a ejecutar las acciones en salud intercultural.

No obstante, la experiencia internacional ha demostrado la existencia de principios conceptuales que sustentan el desarrollo de modelos pluriculturales en salud. Entre estos se encuentra el de reconocer a los sistemas médicos como complejos modelos de pensamiento y conducta, los cuales constituyen respuestas culturales al fenómeno universal de la enfermedad. Un segundo principio presentado en este artículo, es el de mejorar los procesos de comunicación entre pacientes y profesionales, fenómeno que no sólo involucra al lenguaje como acto comunicativo sino también al conocimiento de los protocolos de relación cultural y social de los pacientes.

En un contexto de salud intercultural, ambos ejes conceptuales, no debieran parecer ajenos o extraños a la práctica médica, ni tampoco implicar una carga para el profesional de salud dado que se fundamentan en los actuales principios de bioética médica expresado en el respeto a la autonomía de los pacientes y a su derecho a decidir libre e informadamente en el marco de la cultura propia.

Referencias

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10. Berlin E, Fowkes C. Teaching Framework for Cross-Cultural Health Care. Mayfield Publishing Company. California. 1998.
11. Heurtin-Roberts S, Reisin E. Health Beliefs and Compliance with Prescribed Medication for Hipertension Among Black Women. Boston: Reidel Publishing. 1992.
12. Harwood A. The Hot-Cold Theory of Disease: Implications for the Treatment of Puerto Rican Patients. Mayfield Publishing Company. California. 1998.
13. Alarcón A, Ancavil E, Cerda A, Hermosilla E, Maliqueo V, Palma E. Una perspectiva cultural de la donación de órganos y tejidos. Ciencia y Enfermería 2001; 7: 67-75.

Salud, Desarrollo y Cultura

LA SALUD, EL DESARROLLO Y LA EQUIDAD
EN UN CONTEXTO INTERCULTURAL

Dr. Jaime Ibacache Burgos
Servicio de Salud Araucanía Sur, 1997
http://www.mapuche.info/mapuint/ibaca00.htm

Introducción

Como en la gran mayoría de los países latinoamericanos, la realidad sociocultural de Chile es pluriétnica, conformada mayoritariamente por el grupo hispano y en menor medida por grupos originarios: Aymara, Quechua, Atacameño, Rapa Nui, Coya, Mapuche, Kawashkar. Todos ellos con diferencias socioculturalesque se expresan en la cosmovisión, modo de vida, lenguaje y formas particulares de entender y abordar los problemas de salud-enfermedad y el desarrollo.
Todos estos grupos originarios, a partir del contacto hispano-indígena, y fundamentalmente a partir de la consolidación del Estado Chileno en el siglo XIX, coexisten en el territorio nacional en situación de subordinación al grupo occidental. En el ámbito de la salud y el desarrollo esto se manifiesta en la existencia de conceptos reconocidos como oficiales, dominantes y de prestigio, que representa los anhelos de la sociedad mayoritaria, y que se contrapone a los conceptos de desarrollo y salud que poseen las culturas originarias de nuestro país.

A esta situación de subordinación de las culturas indígenas, se agrega la ausencia de políticas favorables, la aculturación, y la implantación de modelos exógenos de desarrollo que tienden a una homogeneización de las culturas y, en las últimas décadas, a una globalización acelerada del conocimiento hegemónico. Hoy formamos, en varios aspectos una sociedad mundial única. A pesar de que hablamos idiomas distintos, nos comportamos y vivimos de formas muy diferentes.
Esta situación se traduce en la existencia de grandes brechas en las condiciones de vida y salud que presentan los pueblos indígenas en comparación con el resto de la población de la sociedad global. Por ejemplo, si tomamos un indicador clásico, como la Mortalidad Infantil, nuestro país se sitúa en el contexto de países desarrollados (Mortalidad Infantil Menor a 20 por mil NV); sin embargo, en áreas territoriales indígenas esta cifra llega al doble. La misma situación se presenta en otras patologías, denominadas ”del subdesarrollo”, como la Tuberculosis, Bronconeumonía, Hepatitis, etc.

MARCO GENERAL

1. Salud y enfermedad.

La enfermedad es universal en la experiencia humana, y es particular a cada cultura. Es decir, todas las culturas desarrollan actividades teóricas (modelos médicos), técnicas (materia médica) y roles (agentes) para enfrentar y tratar de solucionar los problemas relacionados con la enfermedad y la recuperación de la salud (Pedersen, Citarella et al).

Salud y cultura se implican mutuamente, los conceptos de salud y enfermedad nos remiten a la cultura y la cultura nos remite a los conceptos de salud y enfermedad. Por lo tanto lo que se percibe como salud y enfermedad, sus causas, tratamiento y prevención y quién las trata están determinados por cada cultura específica.

Para la cultura mapuche por ejemplo, existe un todo conformado por el hombre, el medio ambiente y un conjunto de seres y fuerzas con poder que rigen sobre los dos primeros. El modelo médico se deriva de esta forma holística de concebir el mundo; y así la enfermedad presenta un doble aspecto: objetivo y moral. Las etiologías se buscan no sólo en términos éticos o morales, puesto que con seguridad la enfermedad es el producto de un desequilibrio o transgresión. La que no es sólo del individuo enfermo, sino del grupo familiar y, en última instancia de la comunidad. (Ibacache, J; Ñanco, J y Oyarce, A)

2.-Desarrollo.

Al igual que los conceptos de salud y enfermedad, el desarrollo está determinado por cada cultura específica. En el caso de la cultura mapuche se concibe el desarrollo como el cumplimiento de un destino ya determinado desde el nacimiento del individuo, quién forma parte también del destino de la familia o Rukache en el pueblo mapuche por ejemplo.

Por otra parte, se concibe el desarrollo como una actitud o comportamiento que no dañe el futuro, no destruya el presente y con un constante aprendizaje del pasado. Conceptos que nos hablan de un respeto al ser humano, la naturaleza, a los seres superiores y a las fuerzas del bien y del mal que pueblan el mundo indígena.

Además aparece como fundamental para el desarrollo o kelluwam del pueblo mapuche, el fortalecimiento del conocimiento que se ha venido transmitiendo en forma oral desde los antepasados y los más ancianos de las comunidades y que deberá ser conocido, respetado y aprendido por los jóvenes para lograr un desarrollo que fortalezca la identidad cultural y les permita ejercer un control cultural sobre los elementos de la otra cultura que les parezcan ´apropiables`.

3.-Equidad.

En un contexto intercultural es importante comenzar preguntándose que entienden por equidad las culturas originarias de nuestro país. Puesto que si no hacemos este ejercicio es posible que lamentemos posteriormente el no logros de objetivos y el dolor de inversiones estériles.

Desde una perspectiva intercultural parece no ser posible poder separar el concepto de equidad del de salud y desarrollo. Los tres se complementan y se sinergizan. Son tres partes de un todo, que es Equilibrio.
En la cultura mapuche por ejemplo, los tres conceptos se expresan por el termino Küme Mongñen, el que nos remite al concepto de equilibrio entre la persona, la naturaleza y lo sobrenatural.

Este equilibrio también es el resultado de la expresión de los tres elementos como se esquematiza en la siguiente figura:
Este equilibrio es obviamente dinámico, puesto que es el resultado de los necesarios opuestos complementarios que rigen el mundo de las culturas originarias.

Desde una mirada epidemiológica más crítica podemos decir que este equilibrio o Küme Mongñen es el resultado de la influencia tanto de perfiles agresores como de perfiles protectores de la calidad de vida de un grupo humano determinado.
Esta compleja interacción entre los factores agresores y protectores nos desafía a desarrollar modelos de atención y desarrollo adecuados a la realidad, que tomen en cuenta tanto las diferencias de acceso a los servicios de salud como las diferencias epidemiológicas y socioculturales, especialmente en territorios indígenas donde se concentran las mayores necesidades y perfiles de riesgo . En este contexto equidad, entendida como la focalización de las acciones de salud hacia los menos protegidos implica no sólo reorganizar los servicios, descentralizarlos y abrir los espacios a la partipación de la comunidad; sino además, reconocer la diversidad cultural e identificar los aportes y necesidades diferenciales que las distintas culturas presentan.

4. Interculturalidad

Lo Intercultural se refiere a la relación, de al menos dos culturas. Una propuesta de salud intercultural se refiere a la base programática de un modelo de atención de salud entre dos culturas que coexisten en un espacio geográfico y clínico.

Podemos pensar la interculturalidad en salud como la capacidad de moverse equilibradamente entre conocimientos, creencias y prácticas culturales diferentes respecto a la salud y la enfermedad, la vida y la muerte, el cuerpo biológico, social y relacional. Percepciones que a veces pueden ser incluso hasta contrapuestas (Ibacache, J y Oyarce, A :1996)

Cada día nos parece más necesario el desarrollo de una politica intercultural en salud ya que ningún sistema médico es capaz de satisfacer todas las demandas de salud que presenta una población. La biomedicina no escapa a esta regla y por ende la medicina tradicional puede permanecer como una alternativa válida para el restablecimiento del equilibrio, donde su concepto holístico del proceso salud-enfermedad la hace de mayor efectividad que la medicina occidental.

Por lo tanto la salud intercultural debería favorecer un proceso de revaloración y revitalización de las culturas médicas tradicionales indígenas (modelo relacional y holístico) y también de la biomédica (modelo biopsicosocial o multicausal). Debería al mismo tiempo favorecer una formación armónica en que conviven e interactúan valores y conocimientos culturales de diferente origen, sin rupturas y abandono de lo propio.

El desarrollo desde la perspectiva intercultural también deberá ser entendido como el logro de una identidad cultural que potencie los elementos comunes entre las culturas y respete los diversos.

DESAFIOS PARA EL SECTOR SALUD

Tomando en cuenta los aspectos arriba mencionados aparece como un gran desafío para los integrantes de los equipos de salud que trabajan en áreas de contacto interétnico el poder desarrollar estrategias, modelos y líneas de acción que apunten al desarrollo.

El crecimiento de las inequidades, los consumismos exacerbados, el aumento de conductas riesgosas, el mantenimiento de las discriminaciones y la expoliación del medio ambiente, entre otros, son parte del perfil agresor con el cual el sector salud se verá irremediablemente enfrentado en su tarea de promoción.

¿Cómo podemos iniciarnos en el conocimiento del Equilibrio?

En primer lugar nos parece fundamental el desarrollar actitudes de equidad. Como por ejemplo: El querer preguntarse cosas, el desear buscar respuestas, ser capaz de compartir el conocimiento, querer aprender del saber de la gente, querer transformar la realidad; ser capaz de estremecerse con la diversidad, la magia de la vida, el dolor, la dificultad, la injusticia, la inequidad, etc.

En segundo lugar nos parece importante el desarrollo de una actitud epidemiológica con enfoque territorial, social y cultural de los problemas y las soluciones que aportan tanto la gente como los técnicos. Esto pasa por la actitud de participar, entendida como el ser parte del espacio de la gente y sus estrategias de salud y desarrollo; para allí socializar conocimiento y aprender del conocimiento y anhelos de las comunidades.

En esta línea es necesario ‘desenterrar’ datos para avanzar desde los promedios regionales hacia las realidades comunales y locales teniendo siempre en cuenta las especificidades culturales de las comunidades. Los equipos deberán capacitarse en el manejo de herramientas computacionales básicas como el Epi-Info y el Epi-Map que les permitan análisis de múltiples variables y compartir los hallazgos con las comunidades en Talleres de Territorio y Realidad. Esto último será de verdadera importancia para la planificación participativa de acciones adecuadas a las realidades socioculturales, como por ejemplo el Enfoque de Familia o Rukache a partir de la generación de nuevo conocimiento.
Por otro lado, y a modo también de ejemplo, el siguiente gráfico (lugar de fallecimiento de personas mapuche, 1995) nos muestra donde ocurrieron las muertes entre las personas mapuches fallecidas durante el año 1995 en la Región de La Araucanía.
A partir de este antecedente y discutiendo con la comunidad es posible ir aprendiendo y entendiendo las verdaderas causas del porqué la gente mapuche muere más en su domicilio que en los centros de salud, a pesar que la accesibilidad a estos últimos hace difícil la existencia de vacíos de cobertura. Aquí aparecen otros valores culturales, que se hace necesario conocer y respetar, y que tienen que ver con los conceptos particulares de la vida y la muerte que los pueblos originarios poseen.

El desarrollo de una actitud epidemiológica a partir de los datos que tenemos será nuestro insumo necesario para avanzar hacia el desarrollo de una actitud para el nuevo conocimiento. Esto supone generar una manera diferente de acercarse a la realidad a través de un conocimiento y una nueva cultura que valore, potencie y respalde la diversidad cultural. Un nuevo conocimiento emergente que incorpore los saberes tanto occidentales como de los pueblos originarios; y que fortalezca los puntos comunes y respete los diversos.

Este nuevo conocimiento será la base de futuros materiales educativos, de docencia y capacitación, análisis de historias clínicas y de vida; y de una nueva línea de epidemiología para la equidad en contextos interculturales.

La Epidemiología Intercultural es la herramienta analítica que nos permite comprender los eventos relacionados con salud y enfermedad en poblaciones de diferentes culturas.

Entendemos por Epidemiología Intercultural el estudio de la ocurrencia de la enfermedad en poblaciones de diferente cultura, así como el estudio que incorpora las propias categorías y etiologías de enfermedad desde el punto de vista de un contexto y/o cultura particular (Ibacache, Jaime; Neira, Jaime; Oyarce Ana María: 1996)

Por ejemplo, al estudiar las muertes en niños mapuche menores de 5 años por Enfermedades Respiratorias durante un año, se observa una tendencia al alza entre los meses de Septiembre y Enero.

Desde el punto de vista biomédico se dice que los factores de riesgo ambientales serían menores en esta época del año. Sin embargo al considerar los perfiles de agresión desde el punto de vista mapuche, cuya vida está centrada en la agricultura y economía de subsistencia, en Septiembre comienza la época de la escasez o de ´faltas´de alimentos; se ha terminado la cosecha del año anterior y ya no hay que consumir, vender o intercambiar en el mercado y todavía no se dispone de las nuevas cosechas.

Lo anterior deja a los niños en condiciones de mayor vulnerabilidad frente a la agresión.
BIBLIOGRAFIA

- Citarella, L. et al: 1995. Medicinas y Culturas en la Araucanía. Editorial Sudamericana. Stgo.Chile.
- Kadt E. y R. Tasca, 1993. Equidad. OPS.OMS Serie Salud en el Desarrollo. Washington.USA.
- Kleinman, A: 1980. Patient and healers in the context of the Culture. University of California Press. Berkeley. California. USA.
- Oyarce, A. 1996. Una Perspectiva Antropológica sobre la Coexistencia de los Sistemas Médicos (Inédito).
- Oyarce, A, Ñanco, J y Ibacache J. 1992. Mapuchemongen. Colegio Médico de Chile, Consejo Regional Temuco. Ministerio de Salud Servicio de Salud Araucanía, Temuco, Chile
- Oyarce, A. Ibacache J y Neira J. 1996. Epidemiología Intercultural. Inédito.
- Oyarce, A. Ibacache J y Neira J. 1996. Reflexiones para una Política Intercultural en Salud. Primer Encuentro Nacional de Salud y Pueblos Indígenas. Puerto Saavedra 4 al 8 de Noviembre de 1996.
- Pedersen, D. 1989. Elementos para el análisis de los sistemas médicos. Enfoques en APS. Paesmi. Año 3 . Nº2.Stgo.Chile

Financiamiento Salud Intercultural


ATENCION DE SALUD INTERCULTURAL SERÁ FINANCIADA POR FONASA. (Valdivia, Octubre 30 de 2006)

Para pacientes de la Casa de la Buena Salud en Lanco. Inédita experiencia en la región.

Con la presencia del Director Nacional de FONASA y el Ñizol Lonko del Pikunwillimapu, el Servicio de Salud Valdivia suscribió el convenio de colaboración a través del cual, FONASA se comprometió a financiar las atenciones de salud que otorga la Kümen Monguen Ruka o Casa de la Buena Salud, en Lanco. La firma del convenio se realizó la tarde del 26 de octubre, en dependencias del Hospital de Lanco, donde funciona la Kümen Monguen Ruka, y fue suscrito por el Director del Servicio de Salud Valdivia, Dr. Joel Arriagada; el Director Nacional de FONASA, Dr. Hernán Monasterio; y el Alcalde de Lanco, Luis Cuvertino. En este contexto, FONASA comprometió su apoyo financiero para el funcionamiento de la Casa de la Buena Salud, a contar de enero del 2007. Este convenio consiste en la entrega de atenciones de salud por agentes y cultores de la medicina indígena que complementen las prestaciones proporcionadas por el sistema público tradicional de salud. En la ceremonia de firma del convenio, inédito en la historia de la salud pública de la región, pues es primera vez que FONASA financia acciones de salud distintas a la tradicional, participaron dirigentes de comunidades indígenas y funcionarios del consultorio de Malalhue y del Hospital de Lanco; concejales locales; el diputado Alfonso De Urresti; el director del Hospital Regional, Patricio Rosas; la Kimche Margarita Ñanconahuel; directivos del Servicio de Salud Valdivia y de FONASA Temuco. Todas las autoridades coincidieron en destacar el avance de la interculturalidad en salud, con excelentes resultados como la Küme Monguen Ruka, que sólo entre junio del 2005 y junio del 2006 atendió a cerca de 400 personas, no sólo mapuches. Con la incorporación de FONASA en este trabajo complementario, el sistema público de salud de la provincia de Valdivia se ve reforzado en base a un reconocimiento mutuo de las culturas chilena y mapuche.

Modelos de Salud Intercultural

POLÍTICAS PÚBLICAS
Medicina indígena y modelos de salud intercultural

Un Estado que persigue el bienestar común no puede reducir las demandas de los pueblos originarios sólo a la restitución de tierras. Hemos aprendido que los pueblos indígenas mantienen sus propios sistemas de salud.

Enzo Pistacchio S.
Secretario ejecutivo del Programa Orígenes

Cuando el año pasado el Presidente Ricardo Lagos anunció los alcances de la Política del Nuevo Trato hacia los pueblos indígenas, planteó la base sobre la que en el futuro será posible levantar una sociedad donde todos los grupos humanos puedan reconocerse ocupando un espacio propio y otro común. Es un compromiso y, por qué no decirlo, una deuda pendiente con las comunidades ancestrales. Paso a paso, Chile va construyendo el camino hacia esa realidad. Y reflejo de aquella idea son los importantes avances en materia de salud, sector que ha ido validando la naturaleza multiétnica de Chile.

Las obras del primer hospital intercultural que se construye en la IX Región reflejan parte de la voluntad del Estado por reconocer esa diversidad. Junto a autoridades sanitarias, el comité mapuche de salud, integrado por comunidades de la zona costera de La Araucanía, participó en el diseño de los 940 metros cuadrados destinados exclusivamente al ejercicio de la medicina mapuche. Con una inversión que bordea los 10 mil millones de pesos, el centro asistencial entraría en servicio en enero próximo y atenderá a más de 100 mil usuarios de las comunas de Cholchol, Nueva Imperial, Carahue, Puerto Saavedra, Teodoro Schmidt y Toltén.

En poco más de quince años, hemos aprendido que los pueblos indígenas de Chile mantienen sus propios sistemas de salud, que agrupan un conjunto articulado de conocimientos con los que cada comunidad interpreta la enfermedad, el dolor y la muerte; lo que, entre otras cosas, determina sus formas de prevenir y curar las enfermedades, mitigar o eliminar el dolor, restituir el equilibrio y prolongar la vida. En ese proceso se han ido acumulando experiencias y compromisos de muchos actores -tanto indígenas como no indígenas- que hoy materializan parte de sus acciones en 22 servicios de salud con mayor presencia de población indígena. De hecho, en Chile los contenidos acerca de salud intercultural del Convenio 169 de la OIT adquirieron connotación de política pública indígena en 2001, cuando por primera vez se aprobó un presupuesto para dos programas de salud intercultural ejecutados por el Gobierno. Hoy es prioritario el estudio y la formulación de un marco jurídico de legitimación, validación y respeto de los sistemas de salud indígena, pues junto a la continuidad de esas iniciativas, nuestro Ministerio de Salud debe dictar -según considera el documento del Nuevo Trato- un reglamento que reconozca a los agentes de medicina indígena, con el propósito de que ellos trabajen complementariamente con personal de salud pública, profundizando la conciliación de procesos de atención pertinentes para los pueblos originarios.

El Programa Orígenes-Mideplan realiza en Santiago un seminario que precisamente aporta a la construcción de un marco jurídico institucional respecto del tema. A la cita han acudido representantes indígenas, encargados técnicos de los servicios de salud, seremis, destacadas autoridades de la coordinación de políticas indígenas, e invitados de Canadá, Nueva Zelandia, Perú, Venezuela y México. Concebido como un espacio de construcción conjunta, el seminario es un paso para orientar la legitimación de los sistemas de salud intercultural, y revisa los avances obtenidos en Chile y el extranjero en el desarrollo de políticas públicas de salud multiétnica. De esta manera y como organizador del evento, el programa da coherencia y sentido al mandato que le dio vida en 2001: Definir su quehacer en la capacidad de formular procedimientos de intervención y gestión que persigan la incorporación de las comunidades originarias al desarrollo.
Orígenes ha permitido rescatar en el área de salud, por ejemplo, la red de parto aymará en Iquique, el Centro de Salud Intercultural de San Pedro de Atacama y espacios para la atención de machis y componedores de huesos en Tirúa y La Araucanía. De hecho, por su componente de salud intercultural, la institución se instala como un aporte a la conservación y fortalecimiento de las prácticas ancestrales, porque ha devuelto a las comunidades el valor de ser indígena gracias a talleres de conocimiento, recolección y manejo de hierbas en las comunidades de la IX Región o a la realización de 216 proyectos locales de adquisición de remedios, carpas y equipamiento para la atención sanitaria durante las veranadas (arreo y cuidado de ganado en las montañas durante el estío), en las localidades pehuenches de Trapatrapa o Callaqui en el Alto Biobío.

La recientemente inaugurada Casa para la Buena Salud, junto al Hospital de Lanco, en la X Región, es un buen modelo de experiencia intercultural impensable hace algún tiempo, pero ahora viable debido a la disposición de conciliar y cruzar metas en forma integrada. El consultorio mapuche es un logro tanto para Orígenes como para el Servicio de Salud Valdivia y las nueve comunidades que decidieron unir sus recursos individuales en pos de una inquietud común que beneficia a todos. Con el propósito de mejorar la situación de la salud de la población originaria, ampliar su acceso a los servicios públicos y eliminar las barreras culturales, Orígenes en conjunto con el Ministerio de Salud entrega equipamiento e infraestructura a los servicios establecidos, implementa espacios en postas y consultorios y apoya el oficio de cultores y especialistas en medicina indígena.

Un Estado que persigue el bienestar común de todos sus habitantes no puede reducir las demandas de los pueblos originarios sólo a la restitución de tierras. Existe la voluntad y la confianza de creer en las fortalezas de los pueblos originarios y sus capacidades para los grandes desafíos. Nuestra tarea es reconocer y dignificar esas potencialidades y conocimientos y recogerlos como una oportunidad para construir nuevos espacios de integración.

viernes, 22 de diciembre de 2006

Concluye ciclo de talleres de Análisis de Experiencias Interculturales en Salud

El reciente Jueves 21 de Diciembre se realizó en el Consultorio de Salud de la comuna de Chol Chol la segunta fase del taller de análisis de experiencias interculturales en salud, realizado por un equipo de AXXIONA Desarrollo Humano compuesto por el Psicólogo Social Francisco Cabellos y el Antropólogo Juan Quitral y cordinado por el Antropólogo del Servicio PAÍS Patricio Burgos.
En esta oportunidad se agregó la revisión de las experiencias de salud intercultural del propio Consultorio de Salud de Chol Chol (derivación a especialistas mapuche) y del Centro de Salud Boroa Filulawen (unidad de salud que complementa salud occidental y mapuche) a las ya analizadas experiencias de salud intercultural del Hospital de Vilcún (protección del medioambiente y restauración de ecosistemas de valor sociocultural) y del Hospital de Loncoche (complementación con agentes de salud mapuche y popular).
Para los funcionarios del Consultorio de Salud de Chol Chol resultó novedoso el conocimiento de estas iniciativas y, a partir de su comparación y de la discusión de las nuevas directrices inducidas por el Servicios de salud a través del Program de Salud con Población Mapuche (PROMAP), permitió una evaluación del estado de discusión sobre la Interculturalidad en Salud. Se concluyó que el tema ha arrivado a un estado en el que se ha producido una crísis de los conceptos y criterios hasta la fecha utilizados, debiéndose replantear la forma en que se debe asumir este desafío.
Se observa el predominio de experiencias impulsadas por el estado - o cuando surgen de una necesidad local, conducidas por éste - obstruyéndose la proposición y/o apropiación de las comunidades de los conceptos e iniciativas en torno a este tema instaladas.
Existe en las experiencias revisadas tanto como en la experiencia de los funcionarios del propio consultorio una sustentación operativa en equipos que más que operar por incentivos institucionales, los que lejos de existir son reemplazados por desincentivos, operan por compromisos y sensibilidades personales. Esta situación genera liderazgos carismáticos y compromisos afectivos que desaparecen con las persosnas que los sostienen, limitando la sustentabilidad de estas experiencias.
Si a lo anterior se agrega la burocrática forma de asumir el financiamiento de estas iniciativas queda claro que la implementación de experiencias interculturales en salud bajo los cánones y modos que hasta ahora se ha usado resulta inviable técnica, cultural y éticamente.
Se hace necesario entonces innovar en este ámbito, proceso con el que AXXIONA Desarrollo Humano ha estado comprometido desde el inicio de su trabajo en este tema.

domingo, 17 de diciembre de 2006

Interculturalidad y Calidad en Salud

EL ENFOQUE INTERCULTURAL EN EL MEJORAMIENTO DE LA CALIDAD EN SALUD

Elena de la Aldea

Introducción.

En el ámbito Médico, la interculturalidad se manifiesta en múltiples concepciones de salud-enfermedad, esta coexistencia de sistemas médicos (tradicional y occidental) se dan en las grandes mayorías de la población rural, en la que rigen costumbres y tradiciones propios de la cultura popular campesina.
Sin embargo, es justamente en tales realidades donde la condición de vida y de salud de estas “mayorías populares”, manifiestan grandes desigualdades respecto a la situación de la población urbana.
Estas desigualdades se plasman en la inadecuada implementación de los servicios de salud (maternidad, planificación familiar, nutrición, etc.), y sobre todo en las barreras existentes entre el profesional de salud institucionalizada y la población usuaria rural, debido al escaso diálogo de las practicas culturales existentes de Salud - enfermedad, esto a la vez se manifiesta con actitudes de desconfianza y falta de credibilidad de la población usuaria rural ante el profesional de salud.
Cabria preguntarse al explorar esta temática ¿Cuáles son aquellas barreras culturales que presenta el profesional de salud y la población rural? ¿En que medida los programas de salud elaborados por el MINSA, cubren las demandas y expectativas de la población usuaria? y al respecto, ¿Existen intercambios de diálogos culturales entre el profesional y el poblador rural andino en salud-enfermedad?
El desarrollo de la atención medica profesional a pasado por procesos de apropiación de espacios que antes pertenecieron a la cultura popular, por el cual el enfoque intercultural tiene la necesidad de desarrollar diálogos interculturales de espacios en disyunción, permitiendo el reconocimiento “del otro” , que son justamente las diferencias culturales, sociales, económicas y lingüísticas; las que componen la complejidad en la cual se construyen los procesos de salud _ enfermedad en las poblaciones rurales.
Igualmente, es necesario rescatar el valor cultural y curativo de la medicina tradicional con el objetivo de lograr un nivel de complementariedad, equidad y/o coexistencia con la medicina occidental, evitando de ese modo el ejercicio paralelo y descoordinado.

Aproximaciones.

Como en la gran mayoría de países latinoamericanos, la realidad sociocultural del Perú es también diversa, sus encuentros y desencuentros, forman parte de la vida cotidiana y de nuestra propia identidad. Todos ellos con diferencias socioculturales que se expresan en la cosmovisión, modos de vida y formas particulares de entender y abordar los problemas de salud-enfermedad.
Los conceptos elaborados sobre interculturalidad y salud hasta el momento son escasos y deficientes para el contexto peruano.
De acuerdo a investigaciones realizadas sobre el contexto de violencia socio-política de los años ‘80 y ‘90, particularmente en la región centro-sur, se han incrementado sistemas de atención y sobre todo el crecimiento de establecimientos de salud en comunidades rurales.“Entre 1992 y 1996 pasaron de 3934 a 5933 establecimientos de salud, para 1996 el Ministerio de Salud cubriría 1788 centros de salud, distribuidos en todo el país[1]”
Sin embargo, estas políticas de salud aplicados por el Estado en coordinación al Ministerio de Salud (MINSA) tuvieron impactos principalmente en las comunidades rurales, es así que el presente marco conceptual pretende explorar las diversas fuentes que abordan la problemática de la Interculturalidad y Salud.
Debemos tener presente que la interculturalidad es una dimensión que no se limita solo al campo de la educación, sino que se aborda a partir de las relaciones humanas en general como alternativa frente a perspectivas autoritarias y dogmáticas.

¿Que se Entiende por Cultura?.

Según (Heise, Tubino, Ardito: 1994 )“una cultura es un conjunto de formas y modos adquiridos de concebir el mundo, de pensar, de hablar, de expresarse, percibir, comportarse, organizarse socialmente, comunicarse, sentir y valorarse a uno mismo en cuanto a individuo y en cuando a grupos. Es intrínsico a las culturas el encontrarse en un constante proceso de cambio ” (citado por Degregori (s\f)).

¿Qué se Entiende por Interculturalidad?.

De acuerdo a Heise, Tubino, Ardito, la interculturalidad es la conducta cultural para desenvolverse en contextos de relación de culturas. Es una conducta de personas o de grupos humanos en situaciones de multiculturalidad. Se trata de un saber manejarse entre miembros de diferente culturas con quienes se interactúa. La interculturalidad no implica a priori el “saber manejarse bien o mal”, solo implica saber manejarse, pues una u otra alternativa específica dependerá de la política sobre interculturalidad que asumen las personas o los grupos humanos. Dicha política puede estar explícitamente formulada, lo que es común, estará implícitamente vigente. En este contexto el prefijo inter no hace referencia sino a la relación entre dos o mas culturas, en que actúa el individuo o grupo humano.
Néstor García Canclini (1982), se refiere a la complejidad de las culturas actuales en todo el mundo, en que las interrelaciones e interdependencias, ligadas a la reorganización mundial por la creciente globalización y la búsqueda de respuestas regionales, parecen legitimar la vigencia de la diversidad, pero suelen ocultar las causas de las desigualdades. Por otra parte –nos dice– la intensificación de los lazos transnacionales en las instancias de decisión, de poder, de organización económica, financiera y comunicación pone en crisis las identidades locales y nacionales, y lleva a desconfiar de las estructuras demasiado homogéneas o de las identidades que pretenden ser demasiado compactas, y fundadas en la vigencia de lazos exclusivos con territorios locales o nacionales. (García Canclini ,1995)
La práctica intercultural se establecen entre los grupos humanos y estos pueden ser armónicos pero también pueden estar marcados por desequilibrios que hacen que dichas relaciones sean inequitativas, y atentorios contra el desarrollo mismo de los grupos humanos. La discriminación peyorativa intercultural es uno de los factores nefastos para que se den las relaciones interculturales equitativas. Estas discriminaciones pueden implicar conductas racistas, antidemocráticas genocidas, etnocidas, etc.

¿Qué se Entiende por Salud Pública?.

Se refiere a la protección y mejora de la salud de los ciudadanos a través de la acción comunitaria, sobre todo por parte de los organismos gubernamentales. La salud pública comprende cuatro áreas fundamentales: 1) Fomento de la vitalidad y salud integral; 2) Prevención de lesiones y enfermedades infecciosas y no infecciosas; 3) Organización y provisión de servicios para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades, y 4) Rehabilitación de personas enfermas o incapacitadas para que alcancen el grado más alto posible de actividad por sí mismas. La presencia de estas cuatro importantes áreas entre las preocupaciones de las instituciones de salud pública quedó de manifiesto a escala mundial en 1948, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó en su definición de salud el bienestar físico, mental y social y no sólo la ausencia de dolencias o enfermedades[2].

Interculturalidad y Salud.

Lo Intercultural se refiere a la relación, de al menos dos culturas. Una propuesta de salud intercultural se refiere a la base programática de un modelo de atención de salud entre dos culturas que coexisten en un espacio geográfico y clínico. Podemos pensar la interculturalidad en salud como la capacidad de moverse equilibradamente entre conocimientos, creencias y prácticas culturales diferentes respecto a la salud y la enfermedad, la vida y la muerte, el cuerpo biológico, social y relacional. Percepciones que a veces pueden ser incluso hasta contrapuestas (Ibacache, J & Oyarce, A.:1996)
Estos conceptos desarrollados en contextos globalizados, también nos llama a repensar sobre las poblaciones rurales que poseen una gran riqueza de conocimientos propios caracterizados por una visión holística de la salud humana (curanderos, chamanes, parteras, etc.)
Según estudios socio antropológicos realizados por el Ministerio de Salud (S/F), la interculturalidad en salud exige elementos para una interpretación socio-cultural en contextos heterogéneos, en el cual la cultura determinara la eficacia y /o efectividad del sistema de salud, incluso quizá sea, el principal determinante, pues todo pasa por el entramado cultural.
Esta definición nos permite comprender las barreras existentes en la salud institucionalizada que se impone verticalmente como un modelo externo a la cultura popular, que en muchos casos decidirá el éxito o fracaso de estos programas.
Sin embargo, los abordajes desarrollados desde el campo de las Ciencias Sociales, Médicas y desde la Salud Pública no han emprendido investigaciones que demuestren el proceso de construcción social y cultural de las enfermedades y de la atención en salud. Siendo en su mayoría estudios con un carácter simplemente descriptivo antes que interpretativos, debido a que no han desarrollado propuestas teóricas y metodológicas moldeadas dentro de una cultura dinámica de las enfermedades asociadas con variables culturales y sociales.
Al respecto Good (citado por Planas, 1997), dice que no es simplemente la existencia de las barreras entre los modelos populares y profesional lo que limita la eficacia de las intervenciones. De manera más fundamental, el autoritarismo del modelo profesional respecto a la salud se niega a entender los constructos culturales, lo que limita el verdadero diálogo y la comunicación entre estos actores.
En ese sentido podemos decir, que los actores rurales son concientes que los métodos “modernos” y los servicios de salud son necesarios, pero se encuentran en una disyuntiva debido a que consideran que también pueden exponerlos a riesgos desconocidos que estén fuera de su control. Estos métodos pueden generarles malestar, enfermedades e incluso la muerte, esto a la vez ha generado la falta de credibilidad y confianza en los profesionales de salud.
En temas de salud y enfermedad encontramos un análisis antropológico, respecto a signos, síntomas y significados expresados en el lenguaje cultural del poblador rural andino.
Las concepciones de salud enfermedad han sido profundamente afectada por la creciente interacción con la cultura urbana y la medicina occidental, surgen así nuevos temas, por ejemplo, las tensiones sinergias entre la medicina occidental y tradicional.
El sistema comunal de salud es un sistema de representaciones, visión y reflexión del mundo de las comunidades, que se articula a los aspectos sociales, culturales y políticos de la comunidad.
De acuerdo a esta concepción, el hombre andino se enferma cuando ocurre un desequilibrio entre la conducta y las fuerzas de la naturaleza o dioses tutelares como el wamani y la pachamama. Las enfermedades surgen cuando los individuos pierden fe en sus dioses andinos, cuando transgreden o alteran las ofrendas y ritos previstos tradicionalmente.
La población, confía su salud exclusivamente al curandero, también alternan su tratamiento con los servicios médicos oficiales, de acuerdo a los resultados y a su capacidad económica. Algunos reconocen también, valores y recursos que no tienen la medicina tradicional.
Esto muestra las posibilidades de una aproximación intercultural, por un lado la medicina tradicional aporta al saber de la medicina moderna y este sistema médico, a su vez contribuye a preservar, enriquecer y desarrollar al sistema tradicional.
Los promotores de salud también tienen un prestigio al curar combinando la medicina tradicional con la moderna. Se resalta una serie de aspectos sociales, se teje una relación entre el promotores de salud y los pobladores (sobre su estructura socio económica).
La obtención de nuevos conocimientos y elementos de curación adaptados a actividades del promotor de salud. Este avance es un encuentro entre sociedades profundamente desiguales, las comunidades y la medicina tradicional son incorporadas como una sub cultura dentro de un sistema de dominación que afecta a la cultura y sus derechos.
Finalmente esto nos supone que las fronteras de las culturas lejos de ser rigurosas e inquebrantables, son flexibles y permeables, por la que permiten un intercambio dinámico y de doble sentido (Pederson; 1999). Sin embargo, tenemos en cuenta que el amoldamiento intercultural en la salud-enfermedad, no es tan armoniosa, pues trae consigo respuestas de resistencia en el poblador rural andino.
Los patrones culturales utilizado en distintos contextos nos hace adoptar la propuesta de Corin: “Que en un primer momento se debe dejar de lado las definiciones profesionales de la enfermedad y centrarse en las definiciones populares de los idiomas culturales, por los cuales los procesos de salud–enfermedad son construidos culturalmente”(Citado por Planas; Ibíd. ) .
Entonces la brecha reproduce la dinámica de la inclusión y exclusión, que caracteriza al actual proceso nacional.

BIBLIOGRAFIA.
1) Cueto Marcos: Salud, Cultura y Sociedad en América Latina. IEP/ OPS, Lima 1996. Estudios Históricos.
2) Degregori Carlos Iván: No hay País más Diverso. Compendio de Antropología Peruana. IEP . Primera Edición. Lima Mayo 2000.
3) Foster G.M: Las Culturas Tradicionales y los Cambios Técnicos. Fondo de Cultura Económica. México 1974.
4) García Canclini,N (1995) Consumidores y Ciudadanos: Conflictos Multiculturales de la Globalización, Mexico :Grijalbo.
5) HeiseTubino, Ardito : 1994,p7
6) Huber Ludwing: Consumo, Cultura e Identidad en el Mundo Globalizado: Estudios de Casos en los Andes. IEP Lima 2002.
7) Ibacache Burgos,Jaime. Servicio de Salud Araucanía Sur. URL: http://www.xs4all.nl/~rehue/art/iba1.html
8) 1 MINSA, oficina de estadística e informática programa de fortalecimiento de servicio y salud, segundo censo de infraestructura y recursos humanos. Lima: MINSA – OEI- PESS, 1997.
9) Planas Toledo Maria Elena, Antropología Nutricional en el Pueblo Joven de Tahuantinsuyo. Lima Perú. Del Informe presentado en 1997.
10) Pedersen Duncan; Pobreza y Racismo en Poblaciones Amerindias. 1999
11) 2"Salud pública." Enciclopedia® Microsoft® Encarta 2001. © 1993-2000 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.
12) Theidon Kimberly y Del Pino Ponciano, Informe Final: Un Estudio de Recuperacion Comunal. Ayacucho Junio 1997.

Notas.
[1] MINSA, oficina de estadística e informática programa de fortalecimiento de servicio y salud, segundo censo de infraestructura y recursos humanos. Lima: MINSA – OEI- PESS, 1997.
[2]"Salud pública." Enciclopedia® Microsoft® Encarta 2001. © 1993-2000 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

Para la implantación del Modelo Intercultural, en la sensibilización y capacitación del personal de salud en operación.

MODELO INTERCULTURAL EN LA SENSIBILIZACIÓN Y CAPACITACIÓN DEL PERSONAL DE SALUD

Dirección General Adjunta de Implantación de Servicios de Salud
NOEMÍ LUGO MALDONADO , VICENTE VARGAS VITE y DR. JOSE ALEJANDRO ALMAGUER GONZÁLEZ. 04 DE AGOSTO 2005.

1.0.- Propósito

Incorporar en la formación del personal tanto directivo como operativo de la Secretaría de salud y de instituciones afines, el enfoque intercultural, definiendo y estableciendo competencias afines a la propuesta en los programas de capacitación.

2.0.- Alcance


Este procedimiento es aplicable para los servicios de la Secretaría de Salud e instancias Sectoriales vinculadas con la formación y capacitación de recursos humanos para la salud, a nivel federal y en los Estados de la república.

3.0.- Política de operación

3.1.- La Dirección de Medicina Tradicional y Desarrollo Intercultural (DMTDI), en conjunto con la Subdirección de Interculturalidad en los Servicios de Salud, es quien se encarga de dirigir la capacitación Intercultural del personal de salud.

3.2.- La Dirección de Medicina Tradicional y Desarrollo Intercultural en conjunto con la Subdirección de Interculturalidad en los Servicios de Salud, son los responsables de definir, proponer e implantar estrategias para establecer servicios de salud con calidad y culturalmente competentes, reconociendo la diversidad cultural de la población.

3.3.- La Dirección de Medicina Tradicional y Desarrollo Intercultural en conjunto con la Subdirección de Interculturalidad en los Servicios de Salud, será la responsable de impulsar modelos de capacitación y lineamientos para la salud en contextos interculturales.

3.4.- La Dirección de Medicina Tradicional y Desarrollo Intercultural en conjunto con la Subdirección de Interculturalidad en los Servicios de Salud, se encargan de proponer y promover que los programas institucionales e interinstitucionales enfocados a población culturalmente diversa en zonas urbanas, población rural e indígena, se ofrezcan dentro del enfoque intercultural.
4.0.- Descripción del procedimiento
4.1.- Iniciar el proceso de Implantación.
4.1.1 Instruye a la Dirección General Adjunta de Implantación de Sistemas de Salud e iniciar el procesos de capacitación, con el fin de fomentar competencias interculturales en el personal de salud. (Producto "Documento". Responsables: Dirección General de Planeación y Desarrollo en Salud).
4.2.- Instruir en la búsqueda de contactos estatales.
4.2.1 Inicia el proceso y contactos Estatales, a través de la Dirección de Medicina Tradicional y Desarrollo Intercultural. (Producto "Documento". Responsables: Dirección General Adjunta de Implantación de Sistemas de Salud)
4.3.- Identificación de Instancias de capacitación.
4.3.1 Identifica las instancias involucradas conjuntamente con la Subdirección de Interculturalidad en los Servicios de Salud, así como, en la capacitación y formación del personal de salud, para proponer el modelo intercultural. (Direcciones Estatales de Planeación, Direcciones de Servicios Médicos, DGCES, Subdirecciones de Investigación, Enseñanza). (Producto "Documento". Responsables: Dirección de Medicina Tradicional y Desarrollo Intercultural).
4.4.- Difundir el Modelo de sensibilización/capacitación.
4.4.1 Difunde y asesora, sobre los componentes del modelo de sensibilización capacitación: a) Modelo de competencias Interculturales b) Modelo de Taller de sensibilización c) Modelo de Replicación d) Lineamientos y documentos sustantivos y generales (Modelo de competencias profesionales sobre Interculturalidad). (Producto "Oficio" y "Documento". Responsables: Subdirección de Interculturalidad en los Servicios de Salud).
4.5.- Recepción del modelo y definición de acciones por las instituciones Estatales.
4.5.1 Define acciones de la propuesta, con la DMTDI*. (Producto "Oficio". Responsables: Servicios Estatales de Salud).
4.6.- Requerimientos de Asesoría del modelo y de la Estrategia de Sensibilización capacitación.
4.6.1 Recibe requerimientos de Asesoría del modelo y de la Estrategia de Sensibilización Capacitación por los Servicios Estatales. Realiza cronograma de actividades y un plan de trabajo.(Producto "Oficio". Responsables: Subdirección de Interculturalidad en los Servicios de Salud)
4.7.- Actividades de Implantación.
4.7.1 Se asesoran e imparten talleres, encuentros, cursos de replicación, Nacionales y estatales. Se invita como observadores a personal directivo y operativo de instancias sectoriales. Se promueven diplomados para el personal Directivo. (Producto "Oficio". Responsables: Subdirección de Interculturalidad en los Servicios de Salud).
4.8.- Propuesta de inclusión al programa de capacitación.
4.8.1 En base al modelo de competencias, se propone la inclusión de la Propuesta Intercultural en el programa anual de capacitación de los servicios Estatales de Salud. (Producto "Oficio" e "Informe". Responsables: Subdirección de Interculturalidad en los Servicios de Salud).
4.9.- Se consolida la inclusión de la propuesta en los programas Nacionales de capacitación.
4.9.1 En coordinación con las áreas de enseñanza, investigación y capacitación, consolidan la adecuación de los programas académicos en las Secretarías Estatales. (Producto "Oficio" e "Informe". Responsables: Subdirección de Interculturalidad en los Servicios de Salud).
4.10.- Entrega de Informe Final.
4.10.1 Elabora Informe final para ser enviado a la DGAISS* y la DGPLADES*. (Producto "Oficio" e "Informe". Responsables: Dirección de Medicina Tradicional y Desarrollo Intercultural).
----------------------------Termino del procedimiento----------------------------------
Documentos de referencia:

“El enfoque Intercultural: Herramienta para mejorar la calidad de los servicios de salud”
“ Lineamientos Interculturales para el personal operativo”
“ Lineamientos Interculturales para el personal directivo”
- Manual: Relación Intercultural con la medicina Tradicional
- Modelo de Taller “El enfoque Intercultural en salud”
- “Competencias profesionales sobre salud intercultural”
- Manual de Organización Específico de la Dirección General de Planeación y Desarrollo en Salud.

Glosario

INTERCULTURALIDAD: Relación de intercambio que establecen dos o más individuos, grupos culturales o naciones que manifiestan características y posiciones diversas, en condiciones de inclusión y horizontalidad, con respeto, escucha, comprensión mutua y sinergia, reconociendo al otro como un ser digno de ejercer todos sus derechos, valorando la diversidad como riqueza potencial.

INTERCULTURALIDAD EN SALUD: Son los procesos que en los servicio de salud, consideran el entorno cultural, la diversidad y el respeto, respecto a diferentes interpretaciones relacionadas con la salud y enfermedad: La Interculturalidad en salud propone la participación activa de los diferentes actores sociales de la salud, considerando no sólo la relación entre las personas, sino los recursos terapéuticos, los espacios y los aspectos administrativos y de dirección.
COMPETENCIA INTERCULTURAL EN SALUD
Habilidad para fomentar actitudes de respeto, tolerancia y diálogo, permitiendo impulsar la participación social, la comunicación asertiva y el conocimiento de los marcos filosóficos, científicos y culturales que sustentan la cultura, creencias y preferencias de la población, respecto a las prácticas médicas y curativas de la medicina alopática y de otros modelos de atención a la salud diferentes a la medicina convencional, presentes en las preferencias de la sociedad.

DGPLADES * Dirección General de Planeación y Desarrollo en Salud
DGAISS* Dirección General de Adjunta de Implantación de Sistemas de Salud
DMTDI* Dirección de Medicina Tradicional y Desarrollo Intercultural

Inequidad e Interculturalidad en Salud - México

INEQUIDAD EN SALUD E INTERCULTURALIDAD.

DR. SERGIO LERIN PIÑON.
CENTRO DE INVESTIGACIONES Y ESTUDIOS SUPERIORES EN ANTROPOLOGIA SOCIAL (CIESAS). MEXICO D.F

INEQUIDAD EN SALUD EN EL CONTEXTO INDIGENA.

Actualmente las condiciones de salud de la población indígena de México presentan un rezago importante respecto al resto de la población, existiendo marcadas diferencias en cuanto a las causas de mortalidad general. Mientras que las cinco principales causas en el país corresponden a enfermedades no transmisibles, en la mortalidad indígena dos enfermedades infecciosas se mantienen dentro de las primeras causas de muerte: las infecciones intestinales y la influenza y neumonía. El peso relativo de la mortalidad por enfermedades transmisibles en la población indígena es de casi el doble (16%) de la nacional (9%).[1] Los diferenciales más importantes en cuanto a causas de mortalidad se encuentran en la tuberculosis pulmonar, que es el doble de la nacional, y las diarreas y la mortalidad materna, tres veces más altas que a nivel nacional. Al contrario, la mortalidad por enfermedades no transmisibles tales como diabetes mellitus, tumores malignos y enfermedades del corazón, representan la mitad de las observadas entre la población general.
La mayor mortalidad de la población indígena se registra en los primeros años de la vida; la tasa de mortalidad infantil, aunque descendió considerablemente entre 1990 y 1995, al pasar de 60.9 a 48.3 defunciones en menores de un año por cada mil nacimientos, aún en esta última fecha duplicaba la tasa nacional. Los factores de riesgo asociados a las elevadas tasas de mortalidad infantil son: mujeres con elevada fecundidad (3.8 hijos en mujeres indígenas vs. 2.8 hijos en el resto de las mujeres)[2]; inicio temprano de la vida sexual activa y periodos intergenésicos cortos; madres de baja escolaridad y malas condiciones de vivienda; difícil acceso o nulo a los servicios de salud y deficiente infraestructura sanitaria.
El peso relativo de las defunciones en niños y niñas de 1 a 5 años de edad es de 19 por ciento, en contraste con el 12 por ciento observado a nivel nacional. La mortalidad escolar (6 a 14 años), también es más alta en la población indígena, ya que la proporción de defunciones de este grupo de edad representa el 3.3 por ciento del total, en contraste con lo observado en el ámbito nacional de 1.8 por ciento, es decir 83 por ciento más elevada.[3]
En las comunidades indígenas tienen una prevalencia elevada las llamadas patologías de la pobreza, entre las que destacan el cólera, la tuberculosis, el paludismo, el dengue, la lepra, etc. Al mismo tiempo, la prevalencia de enfermedades consideradas urbanas como diabetes mellitus, cáncer e hipertensión arterial ha ido en aumento. El alcoholismo sigue siendo un grave problema social que afecta a las familias indígenas.[4]
Se estima que 88 por ciento de las viviendas no cuentan con drenaje, 35 por ciento no disponen de energía eléctrica, y 58 por ciento carecen de agua entubada. Los sistemas de agua existentes requieren de rehabilitación y por lo tanto, su funcionamiento es parcial e irregular[5]. A dichas condiciones de insalubridad se suma el hecho de que una proporción elevada de la población indígena mayor de quince años es analfabeta, a expensas principalmente de las mujeres (48.9% de mujeres contra 27.8% de los hombres).[6]
A consecuencia de la escasez de servicios permanentes de salud en las zonas indígenas, la baja frecuencia de notificación y la baja asistencia a los servicios de salud, existe un marcado subregistro en la información. Además, los sistemas institucionales de información, no distinguen si el usuario del servicio es indígena o no. Por ello, no es posible identificar específicamente los daños a la salud que ocurren en esta población.
Las estadísticas revelan sólo las causas de enfermedad diagnosticada, pero no capturan el sentir indígena sobre las causas que afectan el equilibrio de salud-enfermedad, ni tampoco los eventos atendidos al margen de los sistemas institucionales de salud. Es necesario avanzar en la construcción de una auténtica epidemiología socio-cultural (a través de estudios locales) que incluya tanto a las enfermedades recogidas por el sistema de salud como a las llamadas “tradicionales”.
Entre las cinco principales causas de demanda de atención de la medicina tradicional reportadas por el IMSS–Solidaridad se encuentran el mal de ojo, el empacho, el susto o espanto, la caída de mollera y la disentería; nosologías tradicionales que pueden relacionarse a enfermedades infecciosas del aparato digestivo y respiratorio.[7]
La importancia de la medicina tradicional se ejemplifica en el hecho de que en las zonas rurales más alejadas y con un alto porcentaje de población indígena, el 100 por ciento de los nacimientos son atendidos por parteras. Por otra parte, una encuesta realizada en las zonas cubiertas por el IMSS–Solidaridad puso de manifiesto que las plantas medicinales se utilizan en el 38 por ciento de los casos por trastornos digestivos; en el 13.6 por ciento de padecimientos de tipo respiratorio; en el 13.5 por ciento para curar lesiones de la piel, infecciones cutáneas, traumatismos, dolor muscular y reumático y picaduras de animal; en 13 por ciento para el tratamiento de la fiebre, escalosfrío, dolor de cabeza y articulaciones en general, y en un 5.5 por ciento para tratamiento de síntomas relacionados con el aparato sexual femenino.[8]
El principal problema de nutrición de los niños y niñas menores de cinco años es la desnutrición crónica, manifestada por retardo en el crecimiento (baja talla) en casi la mitad (44%) de la población, contra el 17.7 por ciento a nivel nacional. Otros importantes problemas de nutrición son la deficiencia de micronutrimentos y la anemia, esta última, afecta a un 36% de los niños y niñas indígenas (27% en los no indígenas). Otras deficiencias importantes son la de hierro, zinc, vitamina C y vitamina A, que afectan a entre 12 y 50 por ciento de los niños y niñas. La anemia provoca una menor capacidad para la actividad física y varias de las funciones mentales se ven afectadas, principalmente la exploración y la atención, lo que trae como consecuencia una menor capacidad de aprendizaje. Asimismo, la respuesta que el organismo tiene ante las infecciones se ve disminuida, ocasionando que las enfermedades sean de mayor severidad y por ello exista un mayor riesgo de muerte.[9]
Las deficiencias de micronutrimentos también son muy importantes en las mujeres embarazadas y en periodo de lactancia, donde cuatro de cada diez presentan anemia, casi el doble que la población general.[10] Esta situación condiciona que las mujeres indígenas tengan una mayor probabilidad de presentar complicaciones durante el embarazo, tener hijos e hijas con bajo peso al nacer o prematuros. El riesgo de morir de una mujer indígena durante el embarazo, parto o puerperio es casi tres veces mayor que el de una mujer no indígena. [11]
Las mujeres indígenas pertenecen a los sectores del país en donde se concentra uno de los más grandes rezagos en materia de salud, hecho que tiene su origen en la triple marginación que enfrentan por su condición de género, clase y etnicidad.

LA PROPUESTA INTERCULTURAL ANTE LA INEQUIDAD.

Para mejorar las condiciones de salud de la población indígena se requiere, entre otras cosas, ofrecer servicios de salud acordes a las necesidades de la población. El Programa Nacional de Salud 2001-2006[12] se plantea desarrollar acciones que propicien el respeto a la dignidad de las personas, incorporando los valores de los pueblos indios, sus interpretaciones y valoraciones del fenómeno de la salud y de la enfermedad.
Por lo tanto, las estrategias deben ser modificadas, ampliando su enfoque de manera que tomen en cuenta los diferentes aspectos biológicos, psicológicos, sociales, económicos, culturales y de género de los pueblos indígenas, así como sus modalidades de organización social, factores importantes todos ellos en el mantenimiento o pérdida de la salud.
Las barreras lingüísticas y de comunicación intercultural juegan un papel importante en la relación de los indígenas con las instituciones públicas de salud. De parte de los usuarios se manifiesta una resistencia al uso de los servicios. Pervive una desconfianza hacia la medicina occidental, fruto de experiencias negativas provenientes de la actitud discriminatoria que la sociedad ha ejercido sobre estos pueblos. Sus nociones del proceso salud-enfermedad chocan y se complementan con los conceptos científicos que constituyen la alopatía moderna, lo que genera permanentemente relaciones de complementación y conflicto.[13]
El lenguaje utilizado por los médicos dificulta la comunicación e imposibilita la empatía y confianza con el paciente. La escasa información que se da a la persona indígena sobre el propósito y la necesidad de algunas intervenciones, tales como la vacunación, las inyecciones, la extracción de sangre, los exámenes de gabinete, etc., terminan por distanciar definitivamente a los actores del proceso terapéutico. En el caso de la atención gineco-obstétrica existen barreras específicas como el pudor y el hábito de ser atendidas solamente por mujeres. Médico y paciente no sólo hablan idiomas distintos sino que operan visiones del mundo a menudo contrapuestas, y no siempre encuentran los puntos de contacto intercultural. Frecuentemente existe descalificación del personal de salud respecto de las prácticas tradicionales y populares de atención a la salud y a la enfermedad. La población indígena lleva además el estigma de la marginación y la pobreza, resultado de una histórica y persistente enajenación social.
Evitar este desencuentro entre culturas, particularmente en los servicios de salud que se proporcionan a la población indígena, especialmente en el primer nivel de atención, depende en gran parte de la formación y competencia del personal que atiende a la población indígena. Por este motivo planteamos la incorporación del enfoque intercultural de la salud como una estrategia adecuada en los programas de capacitación del personal de salud, con el fin de modificar la percepción, los valores y sobre todo las prácticas del equipo de salud en situación multicultural.
La formación de recursos humanos en salud con orientación intercultural supone reconocer principios básicos, como el respeto en el trato de los usuarios, el reconocimiento de las tradiciones culturales, el combate a la exclusión en la atención y la equidad en salud hacia los distintos grupos étnicos.

CAPACITACION AL PERSONAL DE SALUD EN ENFOQUE INTERCULTURAL: UNA PROPUESTA EN MEXICO.


Impulsar la capacitación en salud intercultural para el personal directivo de los Servicios Estatales de Salud, significa reconocer su importancia para la prestación de servicios de salud a la población indígena.
Proponemos tres acercamientos posibles al ámbito operativo de la salud intercultural:
a) la salud intercultural como acción-movilización,
entendida como el proceso de acercamiento donde el equipo de salud convoca a las comunidades, y moviliza recursos en la perspectiva de dar satisfacción a determinadas necesidades de salud. La comunidad no es promotora de esta iniciativa, sino responde activamente a un llamado externo.
b) la salud intercultural como gestión,
entendida como el proceso en que representantes de la comunidad participan en la ejecución de acciones en salud, orientación dentro del hospital, conexión con la familia, respondiendo a necesidades sentidas de la comunidad. Así, surge un voluntariado de facilitadores interculturales en espacios cedidos por el centro hospitalario.
c) la salud intercultural como cambio,
entendida como el proceso en donde la comunidad y el equipo de salud se unen en la búsqueda de una respuesta común. Requiere de una respuesta activa y responsable en la definición de problemas y prioridades, control de recursos, compromisos en las acciones y evaluación de las mismas.[14]
Es importante incluir el enfoque intercultural en todos los cursos y programas de capacitación dirigidos al personal de salud que atiende población indígena, para de esta forma, mejorar la calidad de la atención que se brinda a estas poblaciones y disminuir el choque cultural que se presenta en la consulta médica.
Objetivos generales de la capacitación:
· Lograr que los funcionarios y en general el personal de salud reconozcan, identifiquen, comprendan y respeten los saberes y prácticas populares que los grupos indígenas poseen del proceso salud-enfermedad-atención.
· Desarrollar recursos humanos que impulsen el enfoque intercultural en los servicios estatales de salud.
· Incorporar el enfoque intercultural en salud en los programas regulares de capacitación del personal de salud que labora en zonas indígenas y de esta forma se impacte positivamente en los perfiles de salud de la población indígena.
· Mejorar la relación médico-paciente en el contexto indígena e impulsar la adecuación de la gestión de los servicios de salud para mejorar la calidad de la atención que se brinda a esta población.
Objetivos específicos de la capacitación:
· Sensibilizar al personal de salud directivo de nivel estatal y jurisdiccional, sobre las representaciones y prácticas locales que tiene la población indígena del proceso salud – enfermedad.
· Capacitar al personal de salud propuesto por los estados para que sean agentes capacitadores en salud intercultural y de esta forma sean un recurso estatal para la reproducción de la capacitación intercultural en salud en todos los niveles de atención.
Elaboración de manuales y material didáctico:
En la aplicación de los cursos de capacitación se utilizarán las siguientes herramientas de enseñanza-aprendizaje:
a) Guías Didácticas: Carpeta maestra y antologías por regiones.
b) Dinámicas de enseñanza-aprendizaje: Análisis de casos testimoniales, mesas redondas, lluvia de ideas, lecturas comentadas, viñetas clínicas, audiovisuales, transparencias, acetatos videos y sociodramas.
c) Actividades de enseñanza-aprendizaje: Recorridos botánicos, técnicas para la identificación de curadores, procedimientos de identificación de prácticas curativas populares y ejercicios sobre epidemiología sociocultural.
d) Materiales de apoyo: Manual de capacitación, manual para capacitadores, cuadro básico de plantas medicinales y glosario sobre salud intercultural.
e) Se diseñará e instrumentará una página WEB que sirva como plataforma de apoyo a la capacitación intercultural del personal de salud capacitado. Dicha página incluirá los contenidos temáticos empleados en la capacitación elaborados ad hoc, y por regiones, lo que permitirá su consulta por el personal de salud. La página será actualizada de forma permanente con información producida en México y en Centro y Sudamérica.
Previamente a los cursos de sensibilización y capacitación se evaluará cualitativamente los conocimientos, actitudes y valores que el personal de salud posee en relación al trabajo en salud en zonas indígenas así como las expectativas respecto del curso que recibirán. A posteriori, se realizará una evaluación cualitativa para constatar el grado de dominio logrado en los conocimientos sobre interculturalidad en salud así como respecto al grado en que las expectativas fueron cumplidas por el curso. Estas evaluaciones serán valiosas para la etapa de seguimiento y asesoría en el trabajo cotidiano del personal sanitario.
Finalizada la capacitación se proporcionará seguimiento y asesoría al personal capacitado mediante visitas a los estados.
La capacitación comprenderá dos etapas:
Primera etapa:
Sensibilización a Directivos de Salud
En esta fase se desarrollarán cinco cursos regionales a lo largo de todo el país de tres días de duración cada uno. Dichos cursos irán dirigidos a directivos de salud de nivel estatal y jurisdiccional. Cada uno de los cursos tendrá una duración de 24 horas. Los objetivos de este curso estarán dirigidos a lograr que este personal:
a) Reconozca las diferencias y desigualdades en las condiciones de vida y de salud de los pueblos indígenas.
b) Obtenga las herramientas adecuadas para identificar la coexistencia conflictiva, crítica y sintética entre el sistema médico occidental y los sistemas médicos tradicionales.
c) Identifique a la interculturalidad en salud como una de las estrategias adecuadas para mejorar la atención de los pueblos indígenas.
d) Reconozca y valore la importancia de la dimensión étnica en los daños a la salud.
e) Se convenza que la formación de equipos de salud intercultural redundará en un beneficio en el ámbito de la planificación y la gestión en salud.
Segunda etapa:
Capacitación a Capacitadores de Salud Intercultural
En esta fase se desarrollarán dos cursos de una semana de duración en la Ciudad de México. Cada uno de los cursos será de 40 horas cada uno. El personal que reciba esta capacitación será propuesta por los directivos estatales de salud en función de su sensibilidad hacia el tema y de sus conocimientos y trabajo previo con pueblos indígenas. A los directivos estatales se les sugerirá un perfil que deberá tener el personal que reciba esta capacitación.
En síntesis, aspiramos a que el personal capacitado en salud intercultural:
· Domine las herramientas que le permitan distinguir las condiciones desfavorables y desiguales de las condiciones de salud de la población indígena.
· Se apropie de estrategias interculturales que puedan replicar en el proceso de capacitación.
· Identifique el enfoque intercultural como una mejora en el nivel de competencia de los profesionales de salud que operan en zonas indígenas.
· Reconozca que los recursos humanos formados en el enfoque intercultural se constituirán en agentes claves del cambio en la mejora de los servicios sanitarios en contextos indígenas y
· Sea capaz de transferir los aspectos positivos de la implementación de un enfoque intercultural en salud como un eje de contribución entre las acciones de salud y la participación social de los grupos indígenas.
[1] INEGI-SSA. Cinta de Mortalidad Promedio 1998-1999.
[2] Consejo Nacional de Población (CONAPO). La situación demográfica de México. México, CONAPO, 1998.
[3] INEGI-SSA. Op cit.
[4] Avalos Tejeda, A. Los pueblos indígenas de México. México, Dirección General de Servicios de Bibliotecas; División de Política Social, Marzo 2001.
[5] Propuesta Programática de la Oficina para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, 2000.
[6] Instituto Nacional Indigenista (INI). Información básica sobre los pueblos indígenas de México. México, INI, 1999. Página electrónica de la SEDESOL: www.sedesol.gob.mx
[7] Zolla, C. et al. Medicina tradicional y enfermedad. México, CIESS, 1998.
[8] Sepúlveda, J. (editor). La salud de los pueblos indígenas en México. Secretaría de Salud-Instituto Nacional Indigenista, 1993.
[9] Instituto Nacional de Salud Pública (INSP). Encuesta Nacional de Nutrición. México, INSP, 1999.
[10] Instituto Nacional de Salud Pública (INSP). Op. cit.
[11] Secretaria de Salud (SSA). Programa de Acción. Salud Reproductiva. México, SSA, 2001.
[12] Secretaria de Salud (SSA). Programa Nacional de Salud 2001-2006. México, SSA, 2001.
[13] Menéndez, L. E. Antropología Médica. Orientaciones, desigualdades y transacciones. México, CIESAS, Cuadernos de la Casa Chata No. 179, 1990.
[14] Sáez, M. Programa salud y pueblos indígenas. Chile, Ministerio de Salud, 1999.

jueves, 14 de diciembre de 2006

2ª Sesión de Asesoría Consultorio Chol Chol

El próximo Miercoles 20 de Diciembre AXXIONA Desarrollo Humano desarrollará la segunda sesión de Presentación y Análisis de Experiencias de Salud con perfil Intercultural, la que estará a cargo del Psicólogo Social Francisco Cabellos y el Antropólogo Juan Quitral. Con esta actividad se da continuidad al proceso iniciado el pasado 22 de Noviembre como resultado de la iniciativa gestionada por el Antropólogo Patricio Burgos de Servicio PAIS.
En esta ocasión el foco estará puesto en la experiencia de Boroa Filulawen, comuna de Nueva Imperial y en la propia experiencia del consultorio de Chol Chol, para finalizar con algunos aspectos de tipo endocultural necesarios de conocer y definir el el caso de incursionar en el diseño de modelos de atención con perfil intercultural.

martes, 5 de diciembre de 2006

Sesión de Asesoría Consultorio Chol Chol

El 22 de Noviembre recien pasado un equipo de AXXIONA Desarrollo Humano, compuesto por Francisco Cabellos y Juan Quitral, realizó una sesión de presentación y análisis de Experiencias en Salud con Perfil Intercultural. Esta actividad se enmarca en el proceso de reflexión y desarrollo que acerca de este tema tiene al consultorio pensando la forma en que organizan la atención a la población mapuche.

El consultorio de Chol Chol y su territorio de influencia es un referente histórico en el desarrollo de la política de salud intercultural regional, habiendo sido el lugar en que se realizan las primeras investigaciones e intentos por articular una relación favorable entre medicina mapuche y occidental. En este territorio existe en la actualidad una fuerte e intensa presencia del sistema médico mapuche, por lo que la relación con éste constitue un tema significativo para el sistema de salud oficial.

A este proceso es al que se aporta con las experiencias compartidas en la sesión realizada.

Pronto se coordinará una segunda sesión de asesoría para profundizar en la reflexión y el diseño de modelos, así lo ha informado el responsable de la coordinación de estas actividades, Antropólogo Patricio Burgos, de Servicio PAIS.