viernes, 1 de diciembre de 2006

Metodología de la investigación, Conocimiento Local e Intervención Social Intercultural

Metodología de la Investigación, Conocimiento Local e Intervención Social Intercultural.
Mapuche Wiño Wixam Zugutun. Aprendizajes de un proceso de Sistematización de Experiencias Interculturales en Salud en el marco metodológico de la Investigación Acción Participativa.
(1)
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Francisco Cabellos Martínez.(2)
Fresia Mellico.(3)
Jimena Pichinao Huenchuleo.(4)
Jose Quidel Lincoleo.(5)
Victor Caniullan Coliñir.(6)
Juan Quitral Navarro.(7)

Resumen

A propósito de asesorias sobre Fortalecimiento Local de la Medicina Mapuche y Desarrollo de Modelos Interculturales de Atención en Salud - para Servicios de Salud Araucanía Sur y Norte - se probó un Modelo de Intervención Sociocultural con enfoque Intercultural.
Los términos de referencia de las licitaciones declaran condiciones que aseguren la Participación - como autogestión comunitaria, formulación de propuestas endogenas de recuperación del patrimonio cultural, gestión local de información/organización/evaluación, abordaje integral de los fenomenos de salud/enfermedad - configurando el escenario propicio para formular un modelo de trabajo que diera primacía a los actores locales, sus marcos de referencia y modos de representación, sus sistemas de conocimiento y background cultural, sus formas de organización social y política. Se establece la oportunidad para resolver el estereotipado modo de intervención social oficial, que termina simplificando la cualidad intercultural de la institucionalidad de salud estatal a la recuperación de ecosistemas con interés medicinal, implementación de espacios y equipamiento para la atención de agentes de salud mapuche, levantamiento artificial de dinámicas socioculturales tradicionales. Esto depende significativamente de catalizar los recursos culturales locales, delimitar una institucionalidad sociocultural que regule toda intervención exógena y establecer una gestión en base a criterios y categorías endoculturales, condiciones para las que se ha desarrollado conocimiento local en los años de intervención estatal que – si bien no han sido utilizados, redundándose en la recuperación periódica de los mismos conocimientos - asegura referencias socioculturales que articulen esos procesos.
Atendido lo anterior, se optó por un diseño de Estudio de Sistematización dentro del marco metodológico de la Investigación Acción Participativa. Éste permitió re organizar el conocimiento local, produciendo instancias de aprendizaje endoculturalemente validadas, a partir de las cuales se ha consolidado tanto criterios socioculturales para la gestión intercultural de la salud como un modelo local de investigación e intervención cultural.
Wiño Mapunche Wixam Zugutun es el diseño endocultural que organiza el proceso de producción de conocimiento. Esta compuesto por cuatro procesos (rakizwamuwün, günezwamuwün, azkünu zugun y norüm zugun) que - desde la perspectiva del conocimiento ancestral (kimün) - operan sobre dimensiones trascendentes de la identidad cultural (zwam y zugu).
La emergencia de este modelo de conocimiento endocultural respalda la hipótesis en cuanto a que enfoques con arquitectura de Investigación Accion resultan eficaces para gatillar espirales de recuperación y fortalecimiento cultural.

Consideraciones generales sobre la Asesoría Técnico Metodológica en el Proceso de Fortalecimiento de la Institucionalidad Mapuche en la Dimensión Salud Intercultural

Dentro de las bases (de ORÍGENES en particular, así como también de otra forma redactado en bases de diversas instituciones) se señala como contexto de referencia:

1. Objetivo: “…valoración y fortalecimiento de la medicina indígena a través del apoyo a iniciativas comunitarias autogestionadas…orientadas a fortalecer y articular la medicina indígena en el marco de respeto y valoración de un modelo de atención de salud intercultural…(que faciliten) a los agentes de medicina indígena y a las comunidades indígenas las condiciones para la formulación de propuestas que permitan avanzar desde su propia perspectiva en la recuperación o ejercicio, calidad, base tecnológica de la medicina mapuche…”.

2. Condición: “…se requiere la participación activa de las comunidades en la autogestión y desarrollo de estas acciones, para ello debe asegurarse la participación de los agentes de salud indígena así como también la participación de mujeres y jóvenes de las comunidades en estas iniciativas…”.

Con relación al Desarrollo de Modelos Interculturales de Salud, los términos de referencia establecidos señalan, a partir del objetivo general prescrito para la asesoría - “Apoyar el Diseño Participativo y puesta en marcha de experiencias piloto en Salud Intercultural en la Novena Región de la Araucanía” – los siguientes resultados esperados:

1. Objetivo:

- Diagnóstico participativo sistematizado.
- Estudio de epidemiología intercultural.
- Perfil participativo de indicadores y metas sanitarias.
- Proyecto organizativo institucional de la experiencia.

2. Condición:

El propósito u objetivo de desarrollo al que apuntan estos logros es el establecimiento de modelos de salud intercultural, en los que “intercultural” implique integralidad del concepto salud enfermedad, inclusividad del sistema (capacidad para reconocer, respetar y aplicar concepciones y prácticas de salud de otras culturas), regularidad, equidad y pertinencia cultural en la entrega del servicio regular, calificación y sensibilidad del personal de salud a las necesidades de la población y capacidad de colaboración con notros sistemas de salud.

Asimismo, estas cualidades deben encarnarse en una estructura organizativo institucional distinguible socioculturalmente (modelo), que debe considerar a lo menos la adecuación de los servicios, la construcción colectiva de estrategias, metodologías y protocolos que mejoren el acceso y la utilización de los servicios, esto tanto en el nivel normativo como en el de la operación contingente. Esta estructura debe estar intrínsecamente orientada al reconocimiento de la medicina tradicional indígena y la consideración de instancias de encuentro y colaboración entre el personal de salud y los agentes de medicina indígena, al mejoramiento de la situación de salud no sólo individual o familiar sino que territorial, considerando en forma determinante el perfil de características culturales, lingüísticas y económico sociales en la definición y solución de los problemas.

Estas condiciones permitirían el establecimiento de un escenario en el que cohabitarían “complementariamente” (equitativa y simétricamente) sistemas médicos socioculturalmente diferentes, rompiendo de esta forma los históricos vínculos de dominación y exclusión cultural en el ámbito de la salud. Se construiría así un espacio de reconocimiento para el sistema médico indígena.

Rasgos en una dinámica regional de desarrollo de modelos de salud intercultural.

Desde hace aproximadamente diez años vienen desarrollándose en la región instancias para hacer del componente cultural un elemento de equidad en salud. Diversas han sido las iniciativas, desde la implementación de un hospital intercultural(8) con participación activa de machi, en algunas etapas junto al médico en el box; realización de investigación sobre los elementos y estatus de la medicina mapuche, apoyo a agentes de salud y organizaciones mapuche, hasta instancias de discusión amplia entre representantes de la sociedad mapuche y su medicina y el estado chileno(9).

Este proceso ha venido madurando a partir de la progresiva involucración de la población mapuche y sus autoridades tradicionales en la discusión sobre la forma de integrar la dimensión cultural en la concepción y operación de los sistemas de salud estatales locales.

En esta circunstancia se ha planteado por diversas organizaciones mapuche una serie de observaciones y condiciones que han ayudado a contextualizar y dotar de mayor pertinencia cultural los programas e iniciativas propiciadas por el estado. Entre algunas de las cuestiones a considerar en cualquier iniciativa estatal con población mapuche, especialmente en el de la salud estarían:

- Reconocimiento del estatus del Mapunche Kimvn (sabiduría, conocimiento, ciencia mapuche) para el análisis de la realidad y la propuesta de estrategias de desarrollo (etnodesarrollo / desarrollo endógeno).
- Integración de las formas de interacción personal, pensamiento y protocolos de organización social mapuche en el diseño e implementación de las acciones.
- Involucración consultiva y resolutiva de las autoridades tradicionales mapuche en el diseño y ejecución de iniciativas de desarrollo.
- Descentralización de las funciones de planificación y gestión local entregando a la propia organización social mapuche las capacidades de evaluar, jerarquizar e implementar soluciones a problemas locales contingentes, culturalmente representados.

Todas estas condiciones estarían asegurando la aspiración de autodeterminación, única condición que desde la perspectiva del pueblo mapuche rompe la asimetría y facilita la verdadera interculturalidad en salud, con modelos institucionales y criterios de evaluación y gestión definidos en forma culturalmente determinada, como lo son los de la sociedad chilena. Sólo en el contexto de dos instituciones culturales equivalentes, sin tutelas que desbalanceen la equidad de poder en la relación de intercambio, puede construirse un modelo propiamente intercultural de atención en salud.

Perfiles habituales de los proyectos de fortalecimientos en los que interviene el estado.

Las iniciativas locales / comunitarias, cuando son asesoradas por agentes de desarrollo sea gubernamentales tanto o no gubernamentales tiende a repetir sus características dentro de ciertos perfiles.
- Recuperación y cuidado de ecosistemas en que se encuantra baweh.
- Implementación de espacios, instalaciones, utensilios, artefactos y medicamentos sintetizados para apoyo de la gestión de machi, gvtamchefe, bawehtuchefe, etc.
- Recuperación, difusión y reorganización del mapuche rakizuam, mapuche kimun y orgánica sociocultural tradicional.

Por otro lado, se reconoce como cualidad general del desarrollo de este tipo de iniciativas:

1. Dificultad de “comunicación”(10) entre agentes de desarrollo y comunidades, que redunda en la formulación de proyectos sustentados en las necesidades de la comunidad de base pero formulados de acuerdo a los intereses de impacto y gestión sostenidos por el agente. Su consecuencia:

-Solución parcial a la necesidad de la comunidad y subsiguiente decepción (deserción) de sus miembros.
- Inhabilitación para implementar procedimientos operativos de tipo contable financiero ajenos al conocimiento y la dinámica cotidiana de las comunidades, rígidamente exigidos por el agente de desarrollo.
- Por lo indicado en los puntos anteriores, crisis de racionalidad y sentido de los proyectos (conflicto de intereses o propósitos agente / comunidad).
- Finalmente, reducido impacto y precaria sustentabilidad en el tiempo.

2. Debilitamiento del capital sociocultural de las comunidades y del mapuche kimvn, consecuencia de los recurrentes procesos de segregación, desarticulación social y discriminación sufridos históricamente. Esta condición determina una cierta vulnerabilidad en las comunidades a las influencias externas, las que son asimiladas sin una suficiente reflexión sociocultural, situación que no sólo merma los supuestos beneficios de la influencia externa, sino que también puede contribuir a agudizar los problemas para los cuales se inician acciones de intercambio con el estado chileno.

Estas dos situaciones se articulan en una suerte de círculo vicioso que requiere ser roto para acceder a una gestión intercultural del desarrollo en general y de la salud en particular.
Énfasis en aspectos instrumentales, burocráticos y rígidos, útiles al objetivo de rentabilidad socio económica que da sentido al accionar del agente de desarrollo.

Esquema gráfico del circulo vicioso enunciado en: http://interculturalidadysalud.blogspot.com/2006/12/blog-post.html

Enfoque propuesto para una Estrategia de Consolidación de Proyectos de Fortalecimiento de la Medicina Mapuche.

Debe tenerse en cuenta que tanto el carácter participativo como la aspiración de fortalecimiento sociocultural de la medicina al que aspira el sub componente parte por definir como trasfondo o sustento el mapuche kimvn. En este sentido, tiene que incorporarse el carácter integral de este conocimiento - y sus formas de generación y reproducción - al diseño, ejecución y evaluación de cada proyecto.

Lo anterior implica sustentar el proceso completo de desarrollo de los proyectos sobre la base de las formas de organización mapuche (reyñma, lof, rewe, etc.), haciendo uso de los medios mapuche de interacción y representación (por ejemplo, güxam y mapuche rekizuam, respectivamente). Esto implica además, ampliar la visión de cada proyecto, contextualizándolo e involucrando la incidencia de - y en - el ámbito de las relaciones familiares y sociales dentro del lof, el ecosistema, las cualidades del espacio geográfico (az mapu), el sistema de reproducción económica y las tradiciones comunitarias ancestrales.

Si se abordan los proyectos con el énfasis antes bosquejado se aumenta la posibilidad de una gestión verdaderamente intercultural y se disminuye la probabilidad de ocurrencia de las situaciones que habitualmente se describen para los proyectos de desarrollo.

En esta perspectiva, se estima necesario adosar a los proyectos tres productos, uno que permita resolver los obstáculos derivados de la gestión administrativa de los proyectos para concentrar los esfuerzos de los ejecutores en los contenidos de cada proyecto y los del agente de desarrollo en maximizar el desempeño económico de éstos.

Debe considerarse también asociar a la ejecución de los proyectos una instancia de “problematización” de los proyectos que permita consolidar la apropiación de éstos, más que desde la perspectiva de los intereses de impacto que sostiene el agente de desarrollo, a partir de las referencias culturales propias de cada lof y/o fütaelmapu. Tanto este producto como el anterior deben acompañar el ciclo completo de los proyectos o por lo menos ser implementados al inicio y al final de su ejecución.

El tercer componente esta constituido por un marco referencial mapuche sobre la visión general de la salud, así como sobre problemas específicos de salud. Este marco referencial debe contener las discusiones que durante el último tiempo ha venido propiciando el PROMAP con las comunidades mapuche y sus autoridades, en las que se han expresado y negociado acuerdos sobre las forma de gestionar la salud de forma culturalmente pertinente. Este marco de referencia es el catalizador del proceso “problematizador” del componente enunciado en el párrafo anterior, entregando visiones para contextualizar culturalmente los proyectos e iniciar un proceso autónomo de reflexión y recuperación del kimvn propio de cada unidad / territorio (lof, rewe, futaelmapu).

Estos tres productos, interdependientemente implementados, permiten debilitar el círculo vicioso enunciado en los antecedentes, impactando en forma transversal las relaciones y estructura tanto del agente de desarrollo como de las propias comunidades, determinando una dinámica que acerca el perfil intercultural a la relación.

Esquema gráfico de de esta estrategia en: http://interculturalidadysalud.blogspot.com/2006/12/estrategia-axxiona-para-el.html

Investigación Acción Participativa (IAP): Estrategia para la construcción de bases de poder en la gestión de salud intercultural.

En el contexto de los requerimientos planteados por el pueblo mapuche para contextualizar y dar verdadera pertinencia cultural a las iniciativas estatales - evitando el carácter exógeno de los conceptos y criterios que las guían, cualidad que en el nivel ideológico limita los márgenes de autodeterminación - se ha optado por una estrategia metodológica que hace de todo proceso de desarrollo en el que participan actores con diferencias significativas de poder (asimetría) un proceso autoconciente para aquel que se encuentra en desventaja o sometido(11). Esta ganancia, la de la autoconciencia sociocultural en este caso, permite desarrollar una relación de compromiso vital con los acontecimientos cotidianos que involucra una iniciativa de desarrollo de cualquier tipo, desencadenando una participación natural, mediante la cual se adquiere y fortalece el control ecológico inicialmente y la autodeterminación sociocultural posterior.

Al servicio de la estrategia planteada - basada en la recuperación del conocimiento mapuche y el empoderamiento cultural para la regulación de las relaciones de intercambio con los agentes de desarrollo y la apropiación culturalmente pertinente de las soluciones ofrecidas o gestionadas por o ante éstos – se reconoce el modelo metodológico de la Investigación Acción Participativa (IAP).

En este modelo se aporta información controlada por grupos privilegiados(12) - determinante de inequidades de conocimiento y, por lo tanto, de poder - al proceso de reflexión y acción que implementan grupos, colectivos o comunidades en el proceso de resolver necesidades y problemas vitales cotidianos, producidos por condiciones de exclusión social. El resultado al que se aspira con esta transferencia es al de transformar las condiciones de poder, entendido como capacidad de control e influencia en las circunstancias sociales que determinan la vida contingente, activando en los grupos o comunidades una espiral de aprendizaje y desarrollo endógeno que dispone una actitud de autogestión y autodeterminación.

Como lo señala Orlando Fals Borda (1991)(13) Las metas de esta combinación de conocimiento liberador y poder político dentro de un proceso continuo de vida y de trabajo son: (1) el capacitar a los grupos y clases oprimidas, en este caso actores del pueblo mapuche, para adquirir la suficiente creatividad y fuerza transformadora, las que se expresan a través de proyectos, acciones y luchas específicas; y (2) el producir y desarrollar un proceso de pensamiento socio- político con el cual las bases populares se puedan identificar, lo que en el caso del pueblo mapuche puede equivaler a la recuperación del mapuche kimvn para la solución de los problemas de la vida y el fortalecimiento de la identidad.

Dando poder al común con IAP.

En primer lugar, el aprender a interactuar y organizar con la IAP se basa en el concepto existencial de la experiencia humana propuesto por José Ortega y Gasset. A través de la experiencia, aprehendemos la esencia vital intuitivamente, la sentimos, la gozamos y la entendemos como realidad, y, por ende colocamos nuestro ser en un contexto más amplio y pleno. En la IAP esta especie de experiencia se denomina vivencia, y se complementa con otra idea: la del compromiso auténtico(14).
La combinación de experiencia y compromiso permite ver para quiénes se busca este tipo de conocimiento, en este caso, actores del pueblo mapuche (las bases populares en el lenguaje original). Más aún, este concepto de experiencia reconoce que existen dos clases de animadores o agentes de cambio: aquellos que se encuentran fuera del pueblo mapuche (la clase explotada) y aquellos que se encuentran dentro del mismo. Ambos tipos están unidos en un mismo propósito: el de alcanzar las metas compartidas de transformación social, en este caso instalación de una relación intercultural en él ámbito de relación entre sistema de salud estatal y pueblo mapuche.

Estos animadores (externos e internos) contribuyen con sus propios conocimientos, técnicas y experiencias a la transformación. Pero sus conocimientos y experiencias brotan de diferentes conformaciones y racionalidades (una cartesiana y académica, la otra experiencial y práctica). Por esto se crea entre ellas una tensión dialéctica la cual sólo puede ser resuelta a través de un compromiso práctico, o sea, con una forma de praxis. La suma del conocimiento de ambos tipos de agentes, sin embargo, hace posible adquirir un cuadro de la realidad objeto de transformación mucho más correcto y exacto. Así, la combinación entre saber formal (técnico - académico) y saber popular puede resultar en un conocimiento científico total de naturaleza equiparadora, que destruya el injusto monopolio previo de clase que sostiene el sistema de asimetría.

La tensión dialéctica entre el compromiso y la praxis lleva al rechazo de la asimetría implícita en la relación sujeto-objeto que caracteriza a la investigación académica tradicional, a la asistencia técnica para el desarrollo y a la mayoría de las tareas de la cotidianidad. Según la teoría participativa, tal relación debe ser transformada en una relación sujeto-sujeto. Es más, la destrucción del binomio asimétrico es la clave del concepto de participación tal como se comprende en el contexto presente (investigador-investigado), al igual que en otros aspectos de la cotidianidad (familia, salud, educación, política, etc.).

Así, el participar significa romper voluntariamente, y a través de la experiencia, la relación asimétrica de sumisión y dependencia integrada en el binomio sujeto-objeto. Esta es la esencia de la participación.

El concepto general de participación, tal como se define aquí, está enraizado en las tradiciones culturales de la gente común y de su historia real (no de la versión elitista), las que resplandecen con sentimientos y actitudes de naturaleza altruista y comunal que son genuinamente democráticas. Son valores interiorizados a tal profundidad que han sobrevivido desde la praxis original, a pesar del impacto destructivo de conquistas, violencia y todo tipo de invasiones foráneas. Tales valores resistentes están basados en la ayuda mutua, la mano amiga, el cuidado a los viejos y a los enfermos, el uso comunitario de las tierras, bosques y aguas, la familia extensa, el matrifocalismo, y muchas otras viejas prácticas sociales que varían de región a región pero que constituyen las raíces de la participación auténtica.

El reconocimiento de este modo de participación altruista y constructiva, entendida como una experiencia real y endógena de y para la gente común, reduce las diferencias entre intelectuales técnico – académicos (burgueses) y las comunidades mapuche (de base), entre expertos (tecnócratas) y productores directos, entre burocracias y clientelas, entre la labor mental y la labor manual. Así se muestra el inmenso y dinámico potencial creativo que implica tal rompimiento del binomio sujeto-objeto, a través del rechazo al dogmatismo y a las estructuras autoritarias verticales de poder, al igual que a los patrones tradicionales de explotación y dominio a diversos niveles.

La búsqueda colectiva de estas metas en las prácticas sociales, educacionales y políticas, convierte a todos aquellos que allí se encuentran involucrados en “intelectuales orgánicos” de las clases trabajadoras, sin crear jerarquías permanentes. La prueba del triunfo de estos “intelectuales orgánicos” reside en el hecho de que, eventualmente, éstos se vuelvan redundantes en sus lugares de trabajo; es decir, que el proceso de transformación continúe sin la presencia de los agentes animadores externos.

Los principios de interacción y organización en la praxis de la IAP conducen a otras consecuencias importantes. Por ejemplo, ella induce a la creación de su propio campo, con el fin de extenderse en el tiempo y en el espacio, vertical y horizontalmente, en las comunidades tanto como en las regiones. Esta expansión ocurre en movimientos de espiral, partiendo de los niveles micro y extendiéndose a los niveles macro, adquiriendo así una dimensión política. La evaluación final o el criterio aplicado final de la metodología gira alrededor de esta dimensión política, y de la oportunidad que ésta brinda para hacer teoría en concordancia con la acción.

En adición a las ideas centrales de cultura y etnicidad, en la IAP se le asigna una importancia especial al concepto de región (dentro del concepto de formación social), al cual se le considera como un elemento clave para la interpretación de la realidad en la creación de mecanismos internos y externos de nivelación del poder. Las estructuras tradicionales opresivas pueden ser mejor entendidas bajo esta óptica, así como también son más comprensibles las alianzas de diversas fuerzas hacia coyunturas de cambio (revolución) que pueden ser configuradas bajo nuevos liderazgos o vanguardias “iluminadas”. Los agentes catalíticos externos juegan un papel crucial en el enlace de las dimensiones locales y regionales y, a más largo plazo, en los niveles nacionales e internacionales. De esta manera, lo particular y lo general, la formación social y el modo de producción, se pueden sintetizar.

En general, la IAP se propone resolver las contradicciones fundamentales de una región concreta recurriendo a elementos autóctonos. A través de la promoción de estas actividades, la IAP adquiere otra dimensión y aclara lo que la militancia es o debería ser. Por esta razón, la gente puede ser movilizada con técnicas de la IAP, desde las bases hacia arriba y desde la periferia hasta los centros, para conformar movimientos sociales que luchan por la participación, la justicia y la igualdad, sin estar buscando necesariamente el establecimiento de movimientos políticos jerárquicos basados en el molde tradicional.

El proceso del pensamiento sociopolítico.

En segundo lugar, las experiencias de quienes se encuentran envueltos en la IAP -inmersos en esa dinámica de aprender a conocerse y a reconocerse a sí mismos como mecanismos para la creación del poder de las personas y de las formas para contrarrestar el poder de otros - pueden tener ciertas bases fenomenológicas.

Estas comienzan con la tesis de que la ciencia - técnica no es un fetiche con vida propia, ni algo con un valor absoluto, sino que más bien es una forma válida y útil de conocimiento - acción para propósitos específicos, basada en verdades relativas. Cualquier ciencia - técnica, como producto cultural humano, tiene igualmente un propósito humano concreto y por ende carga implícitamente con los prejuicios y valores clasistas presentes en la clase científica - técnica como grupo. Por este motivo, la ciencia - técnica favorece a aquellos que la producen y la controlan, aunque su crecimiento desbocado es hoy día más una amenaza que un beneficio para la humanidad. Por esta razón es teóricamente posible que la ciencia popular exista como un proceso endógeno informal (o como un sistema de conocimientos construido más formalmente sobre sus propios términos). Tal carácter podría servir de correctivo para ciertas tendencias autodestructivas de las formas predominantes de la ciencia - técnica, situación en la cual el conocimiento adquirido y debidamente sistematizado sirva a los intereses del pueblo mapuche (clases explotadas).

Idealmente, en tales casos, las comunidades de base y sus impulsores se encuentran capacitados para participar en el proceso de investigación desde el principio, es decir, desde el momento en el cual se decide cual será el asunto a ser investigado. Así, permanecen incorporados en todos y cada uno de los pasos del proceso hasta que los resultados son publicados y las diversas formas de devolución del conocimiento a las personas se completan.

Este es un proceso que da preferencia al análisis cualitativo con relación al cuantitativo. La esencia de éste es la proposición de que hay mucho más que ganar a través del uso de la lógica afectiva del corazón y los sentimientos que del análisis frío y calculado que proviene de las oficinas y de los laboratorios. Aun así, este tipo de análisis utiliza los esquemas científicos de explicación de causa y efecto, en asociación no sólo con la lógica formal y afectiva sino también con la lógica dialéctica.

Con estos objetivos en mente, las siguientes técnicas que resultan de la práctica de la IAP son útiles para establecer el contrapoder popular:

Investigación colectiva: Con este nombre se refiere al uso de información recolectada y sistematizada en una base grupal como fuentes de datos y conocimientos objetivos de hechos que resultan de reuniones, sociodramas, asambleas públicas, comités, giras experimentales y demás actividades colectivas. Este método colectivo y dialogante no sólo produce datos susceptibles de ser corregidos o verificados inmediatamente, sino que también provee una validación social de los conocimientos objetivos que no pueden ser adquiridos por otros medios individuales basados en trabajos de campo y encuesta. De esta manera, la confirmación se obtiene de los valores positivos del diálogo, de la discusión, de la argumentación y del consenso dentro de la investigación objetiva de las realidades sociales.

Recuperación crítica de la historia: Así se conoce el esfuerzo de descubrir selectivamente, y a través de la memoria colectiva, aquellos elementos del pasado que han demostrado ser de utilidad en la defensa de los intereses del pueblo mapuche (clases explotadas), los cuales pueden ser utilizados en las luchas del presente para lograr un aumento de la concientización. De esta forma se le da uso a los cuentos populares, así como a la tradición oral, en la forma dé entrevistas y relatos vivenciales contados por los mayores de la comunidad que poseen buena memoria analítica. También se hace indispensable la búsqueda de información concreta sobre ciertos períodos pasados, existentes en los baúles familiares, el empleo de datos columnas estadísticas o registros estandarizados y sus detalles conformadores y el uso de las proyecciones ideológicas, imputaciones, personificaciones y otras técnicas diseñadas para estimular la memoria colectiva. A partir de esta información, muchas veces se descubre que los relatos sobre héroes populares, o la recopilación de datos y hechos significativos, corrigen, complementan o clarifican relatos académico - técnicos u oficiales escritos con otra clase de intereses o prejuicios. En otras oportunidades se descubre información totalmente nueva y fresca, la cual es de gran importancia para la historia local y regional.

Valorando y aplicando la cultura popular: Para poder movilizar a las masas, esta tercera técnica se basa en el reconocimiento de los valores esenciales o centrales de la gente de cada territorio (región). Esto permite que los elementos frecuentemente ignorados en la práctica política general en el campo de la etnia y la cultura, como lo son el arte, la música y el drama, los deportes, las creencias, los mitos, los cuenteros y otras expresiones relacionadas al sentimiento, la imaginación y las tendencias lúdicas o recreacionales humanas, sean utilizados.

Producción y difusión del nuevo conocimiento: Esta técnica es integral al proceso de investigación ya que es una parte central del informe de progreso y del objetivo evaluativo de la IAP. Aunque la IAP busca acabar con el mónopolio de la palabra escrita, incorpora en sí varios estilos y procedimientos para la sistematización de los datos y del conocimiento en concordancia con el nivel de conciencia política y la habilidad para entender los mensajes escritos, orales y/o visuales de las comunidades de base y del público en general. De igual manera, es también una forma de reconocer la división interna del trabajo entre los grupos de base.

Es así que se establecen cuatro niveles de comunicación, dependiendo de si el mensaje y el conocimiento sistematizado se encuentran dirigidos a personas ágrafas, dirigentes populares o intelectuales. Un buen investigador de la IAP deberá aprender a dirigirse a los cuatro niveles, transmitiendo el mismo mensaje a todos, valiéndose de los diferentes estilos que entonces le permiten la comunicación con los diferentes grupos, si es que éste aspira a ser realmente efectivo en los planos escritos, visuales y orales de la comunicación del mensaje o del pensamiento.

Formas eficientes de comunicación basadas en lenguajes “totales” o intencionales incluyen el uso de imágenes, sonidos, pinturas, gestos, mimos, fotografías, programas de radio, teatro popular, videos, materiales audiovisuales, poesía, música, marionetas y exhibiciones.

Es importante recalcar que existe la obligación de devolver sistemáticamente este conocimiento a las comunidades, porque éstas continúan siendo sus dueñas. Así, son ellas quienes pueden determinar las prioridades con respecto a sus usos, al igual que autorizar y establecer las condiciones para su publicación, diseminación o empleo. Esta devolución sistemática del conocimiento cumple con el objetivo trazado por Gramsci, el cual consiste en transformar el “sentido común” en “buen sentido” o conocimiento crítico, el que consistiría en la suma del conocimiento experiencial con el teórico.

El éxito en estas tareas requiere un código de comunicación compartido entre los elementos internos y los agentes externos de cambio, lo cual lleva a una conceptualización y una categorización común y mutuamente comprensible. El lenguaje sencillo y entendible se basa en las expresiones intencionales cotidianas accesibles a todo el mundo, evitando así los aires de arrogancia y la jerga técnica que brotan de las prácticas políticas y académicas, incluyendo elementos ideológicos del discurso desarrollista corriente.

Las técnicas de la IAP no excluyen el uso flexible de otras prácticas que se derivan de la tradición sociológica y antropológica tales como entrevistas abiertas (evitando las estructuras excesivamente rígidas), censos o encuestas simples, observación sistemática directa (con participación personal y experimentación selectiva), diarios de campo, archivo de datos, fotografía, cartografía, estadísticas, grabaciones de sonido y uso de archivos regionales y nacionales. Los cuadros (personas de recursos) no sólo deberían estar equipados para el manejo responsable de estas técnicas ortodoxas, sino que también deberían saber como “popularizarlas”, enseñando a los activistas métodos de estudio más simples, más económicos y controlables, para que éstos puedan llevar a cabo su labor sin dependencia alguna en agentes externos y/o intelectuales y sus costosos equipos y procedimientos.

Diseño Metodológico para la Asesoría.

El diseño metodológico que sustenta el proceso de asesoría considera la estructura del modelo IAP como herramienta para integrar los productos especificados desvinculadamente en los términos de referencia, los propósitos de los agentes de desarrollo (asesores exógenos) y las prescripciones construidas por la institucionalidad mapuche (proceso social de la comunidad y/o lof).

Representación gráfica del diseño general en: http://interculturalidadysalud.blogspot.com/2006/12/esquema-operativa-estrategia.html

En este diseño la fase “Problematización de la Realidad” permite la elaboración del producto “Diagnóstico Participativo”, la fase “Gestión de Información” permite la elaboración del producto “Objetivos Sanitarios y Estudio de Epidemiología Intercultural”, la fase “Gestión de la Acción” permite elaborar el componente “Diseño de la Experiencia Piloto” y, finalmente, la fase “Sistematización y Retroalimentación del proceso” permite elaborar un último componente, no considerado en los términos de referencia, sin embargo determinante del grado de empoderamiento colectivo potencial capaz de producir la experiencia: la consolidación y difusión de los aprendizajes obtenidos y los recursos socioculturales recuperados o fortalecidos(15).

Este proceso es operado desde una instancia conformada por un equipo de técnicos mapuches y no mapuches, con experticias interdisciplinarias, y un equipo local, determinado por la institucionalidad social de cada comunidad, lof o territorio. El primer equipo integra la visión científico - técnica de los problemas y estrategias de adecuación cultural para el procesamiento eficaz de este tipo de conocimiento – información por parte de la población que vive en cada comunidad o lof(16). El segundo equipo, definido localmente, constituye la contraparte sociocultural, auditora de las condiciones de respeto al orden territorial, sociopolítico, cultural y religioso que impone cada lof o territorio para la implementación de cualquier iniciativa de desarrollo. Esta unidad supervisa, media, sanciona las cualidades y secuencia de las acciones involucradas en cada componente o producto, la información relevante y pertinente, las formas de usarla y difundirla.

Este diseño requiere para su efectivo funcionamiento de una fase inicial, que antecede la operación de la asesoría, no obstante formar parte indispensable de ésta, caracterizada por el desarrollo de relaciones de compromiso, confianza y legitimación y la negociación de intereses, necesidades y formas de coordinación y colaboración entre diferentes actores locales, tanto mapuches como no mapuches, que operan en el territorio impactando de diversas formas las calidad de vida de las comunidades y lofmapu.

Actores relevantes en la asesoría.

En el primer grupo de actores, contraparte de regulación sociocultural local, la participación de Logkos y Dirigentes, autoridades sociopolíticas del territorio, resulta imprescindible e inicial en el proceso de asesoría, ya que poseen legitimidad ante la colectividad para autorizar la ejecución de las actividades diseñadas y la participación de sus miembros en las mismas. Asimismo, pueden regular la extensión y profundidad del proceso de reflexión y entrega de información en el que se basa el proceso de asesoría.

Dentro de este grupo de actores locales también resulta imprescindible la participación de agentes de salud mapuche existentes en el territorio: Gvtamchefe, Pvñeñelchefe, Lawentuchefe, Machi u otros. Estos actores, junto con los anteriores, además de legitimar ante la comunidad las actividades constitutivas de la asesoría, funcionan como agentes que contextualizan el trabajo de los asesores dirigiendo su ejecución por los cauces de la normatividad sociocultural territorial(17).

Finalmente, y con un perfil de participación más consultivo que resolutivo, a diferencia de la participación de los actores enunciados antes, se considera la participación de personas en grupos de referencia para la gestión institucional de salud como son adultos mayores, mujeres jóvenes, niños y hombres.

Otro grupo de actores locales relevantes, ya no como reguladores socioculturales sino que como potenciales aliados, son aquellos vinculados a distintas instancias del estado que operan directamente en el territorio, sea materialmente o a través de servicios ofrecidos a la población que vive en las comunidades o lofmapu. Dentro de este grupo se considera, en primer lugar, al personal directivo de hospitales y departamentos de salud municipal, ya que éstos son los encargados de la gestión de los servicios de salud del estado que funcionan en el territorio y de definir sus posibilidades de apertura, reconocimiento y vinculación con el sistema médico mapuche. Estos actores están directamente relacionados con las contingencias derivadas de los fenómenos de salud enfermedad.

En segundo lugar, por la relevancia que para la calidad de vida de la población mapuche de cada territorio tienen sus acciones - aunque su misión específica no sea la de la salud(18) - se considera la participación de representantes del sistema de educación municipal, INDAP, CONAF, PRODER , PRODESAL y eventualmente otros. Estos actores no sólo pueden operar en un sentido divergente a la visión que el sistema de salud tiene sobre las pautas de vida saludables para la población, sino que también pueden complementar iniciativas de salud con acciones concomitantes y consistentes tanto como con recursos inexistentes en el sector o institucionalidad del de salud estatal.

Finalmente, se distingue un tercer grupo de actores, de vinculación y monitoreo, compuesto por el(la) Amuldungufe del sistema de salud local y el Promotor del Programa Orígenes a quien corresponde el territorio de asesoría. Ambos operan como mediadores entre los agentes de desarrollo mapuche y la institucionalidad estatal, el primero en el ámbito de la salud institucional y el segundo en lo relativo a la coordinación de los servicios sectorialmente implementados y la negociación entre éstos y las demandas de la población local.

Representación gráfica del diseño operativo en: http://interculturalidadysalud.blogspot.com/2006/12/desarrollo-esquemo-operativo-estrategia.html

Especificacion de técnicas en el marco del diseño de Investigación Acción Particiaptiva propuesto para el proceso de fortalecimiento sociocultural.

Sistematización.

Sobre la base de una problemática general, la interculturalidad en salud, que no ha sido definida por los actores sociales involucrados en la propuesta sino que desde el Estado, se requiere un posicionamiento político – cultural de parte de los actores mapuche, que hasta el momento no se ha manifestado como una postura colectiva nítida, ya sea a nivel de Fütal mapu/ territorios específicos o en un sentido identitario más amplio. Existen problemáticas específicas en el tema de salud e Interculturalidad en donde este posicionamiento se yerge como necesario, es el caso de la constitución de modelos de salud con perspectiva intercultural, el patentamiento de especies medicinales, la legalización o reconocimiento de la medicina mapuche, es decir asuntos que involucran aspectos de tipo ético valórico transversales a lo mapuche. Antes bien, se han hecho sentir apreciaciones y posturas locales respecto de dicha problemática, que van más bien en función de necesidades inmediatas, de sobrevivencia y no de proyecciones sociopolíticas de más largo aliento, que garanticen el resguardo de asuntos éticos.

De este modo, no se puede desconocer el peso que tiene el contexto, la situación estructural y las nuevas dinámicas socioculturales a que se debe someter el pueblo mapuche, y que inciden directamente en el desarrollo del proceso de acompañamiento. Es así como la modalidad en que se da este tipo de interacción es más bien desde los instrumentos que provee el Estado - organizaciones funcionales, comunidades indígenas, asociaciones, y similares - o mediante los recursos de las ciencias sociales - estudios positivos y etnocentricamente válidos - para la generación de información y conocimiento sobre el pueblo mapuche que sustenta el diseño de la política indígena del estado. En este sentido, debe sumirse que históricamente se han reproducido situaciones de colonización intelectual y apropiación de conocimiento por parte de las ciencias sociales y sus disciplinas, al servicio de la elítes y los estados.

Se reconoce cada vez mayor conciencia por parte de los indígenas en general del rol nefasto que tuvo y continua teniendo la antropología en la colonización ideológica de los indígenas y en la validación de formas de usurpación del estado y sociedad chilena. En América, por ejemplo, la antropología provee el arsenal cognitivo que da paso a los colonizadores y posteriormente a los agentes del estado para argumentar un trato, un estilo de relaciones asimétrico. La idea del indio salvaje y del bárbaro, constituyen las mejores ilustraciones al respecto. Difícil es que ante tamaño antecedente las confianzas inter étnicas puedan superarse facilmente.

Tomando en consideración estos condicionantes, surge la necesidad de alzar un perfil de estudio que de uno u otro modo aborde estas dimensiones del quehacer, a la luz de estas formas de implementación de la Interculturalidad, en una relación de poder que continúa siendo en la práctica asimétrica.

En este sentido, el diseño de sistematización – basado en el modelo de investigación acción y el paradigma fenomenológico de la etnometodología - es el que se alza dentro del arsenal de recursos metodológico existentes en el backgroun de las ciencias sociales como aquel que resguarda con mayor propiedad los asuntos éticos involucrados en una relación inter étnica.

Es pertinente al contexto intercultural de las experiencias porque se basa en la constatación de que la diversidad y la alteridad son fenómenos inherentes a la humanidad, en el reconocimiento de la situación histórica y vivencial de los actores involucrados en las experiencias, en la integración de la dimensión racional del conocimiento con otras formas culturalmente pertinentes como son las afectivas, históricas, experiencial humana y de vida cotidiana. Finalmente, resulta pertinente por su concordancia con los principios establecidos como articuladores de las políticas de salud intercultural: participación, empoderamiento, fortalecimiento sociocultural y organizacional, relación simétrica, entre otros.

Por ultimo, el modelo de sistematización asume una manera particular de concebir al sujeto; empoderado, reflexivo y conciente, que participa directamente en la construcción de conocimientos atingentes a su práctica inmediata.

” La sistematización aporta a la práctica al permitir al equipo obtener una visión común sobre el proceso vivido, sus aciertos y errores, sus límites y posibilidades. Esto redundará en una mayor cohesión y coherencia grupal, dándole así a la sistematización un rol en la autoformación del equipo. De otro lado, a partir de los aprendizajes obtenidos, contribuye a superar el activismo y la repetición mecánica de procedimientos que alguna vez tuvieron éxito. Finalmente cuando los aprendizajes se comparten con otros, la sistematización facilita la contrastación entre los diversos trabajos y ayuda a no partir de cero y a no repetir errores.”(19)

Antoni Venger i Planees, quien ha revisado propuestas metodológicas de investigación - en función de su pertinencia respecto de las necesidades y demandas de los movimientos sociales - ha efectuado una clasificación de los estudios (de sistematización) en dos sentidos. Los estudios que son planteados para y los estudios que se plantean desde los movimientos sociales. Dentro de la segunda clasificación se articulan alternativas a partir de cómo se expresan los niveles de participación de los actores involucrados, de acuerdo a ésto existirían propuestas participativas débiles y fuertes (aquellas que incorporan a cabalidad a los actores sociales).

“Las sistematizaciones son procesos que develan identidades e intereses diferenciados, lógicas de intervención diversas y hasta contradictorias sobre las realidades sociales; por consiguiente reconocen teórica y metodológicamente el pluralismo, la provisionalidad, el disenso y el diferendo, retomando, recreando y re contextualizando las potencialidades críticas de cada experiencia.”(20)

Si bien en el marco de una interculturalidad crítica, el estudio se plantea más bien en el sentido de un estudio Para, dado su origen central, institucional, la elección efectuada por el equipo, en consonancia con el marco epistemológico asumido y las demandas locales planteadas(21), pretende transitar de un estudio planteado desde fuera, sin considerar la opinión ni el punto de vista de los actores sociales en cuestión, hacia un estilo de sistematización articulada desde éstos. Tras la consecución de este propósito se ha privilegiado la utilización de formas mapuche de conocimiento como estrategia de potenciación de este enfoque de la sistematización, pues al situar a los actores sociales en espacios de conocimiento donde todos pueden aportar y controlar, la construcción colectiva se re significa y legitima al interior del colectivo.

La sistematización asi entendida conlleva la posibilidad de fortalecer el papel político de las personas involucradas en las situaciones o experiencias en cuestión, en tanto los empodera y los hace reflexionar en torno a ellos como ciudadanos, actores políticos, etc., así como también permite fortalecer sus identidades.

Ghiso aporta en el reconocimiento de algunos elementos comunes a toda sistematización:

1) La práctica que antecede a la sistematización puede ser recuperada, recontextualizada, textualizada, analizada y re informada a partir del conocimiento adquirido a lo largo del proceso.
2) Todo sujeto posee conocimiento y posee una percepción y un saber producto de su hacer. Esto constituye el punto de partida de la sistematización.
3) La sistematización lleva implícito un proceso de interlocución en el que se negocian discursos, teorías y construcciones culturales. Todo esto con el propósito de construir una reflexión y aprendizaje común.
4) Al constituirse la sistematización en un proceso de construcción de conocimiento sobre una práctica, no es neutro. La orientación y los principios éticos que le caracterizan son emancipadores y transformadores.
5) En toda sistematización interesa tanto el proceso como el producto. Entre los componentes más importantes que vinculan el proceso está el pedagógico, que genera aprendizajes que van más allá del proceso puntual en cuestión.

Por otra parte, Joao Souza, a partir de observaciones relativas a movimientos sociales en Angola, Brazil y Mexico, distingue a lo menos tres momentos en las relaciones entre los actores o autores sociales y los agentes sociales.

Dirección de los agentes sociales exógenos. Tanto en los movimientos sociales como en los proyectos de desarrollo, se reconoce un primer momento, en el cual aún no se puede hablar de organización o de movimiento. Es más una actuación de los agentes sociales que se inmiscuyen “entre el pueblo, comunidad o lof” por las razones más diversas, pero siempre diciendo que están allí para ayudar.

En ese momento, los protagonistas son los agentes sociales. Ellos toman las iniciativas, definen las pautas, elaboran los proyectos, los objetivos, las líneas estratégicas de acción colectiva. A partir de esa situación, va surgiendo lo que se podría llamar un embrión de organización o un núcleo de movimiento futuro. Ese núcleo de personas (agentes sociales y “beneficiarios”) se va fortaleciendo. Comienza a tomar forma el proceso político de organización que supera las actividades del proyecto. Va adquiriendo otra configuración. Hasta entonces, la participación de las personas congregadas por la temática que les concierne es subalterna, no tienen la dirección, acompañan a las reuniones, opinan, aprueban las decisiones.

Pero, en ese proceso inicial, poco definido, como parece que va a ser todo el proceso, todos aprenden. Muchas ideas circulan. Van aconteciendo transformaciones individuales de diversas y diferentes dimensiones. Las personas se transforman, asumen responsabilidades, comienzan a construir una cierta comprensión común entre ellos. Van cambiando de condición, comienzan a dejar de ser “beneficiarios”, convirtiéndose en protagonistas de las acciones organizadas. Consiguen algunas conquistas, victorias, sufren derrotas. Van aprendiendo y conformando identidades. Se van constituyendo como autores sociales, escritores de su propio proyecto, afirmando sus deseos y esperanzas.

Las relaciones, las acciones, las discusiones, los conflictos, los estudios y profundizaciones, conforman un proceso pedagógico muy significativo de madurez intelectual, política y humana, creando las condiciones de los momentos a seguir.

Organizativo, conflictos, rompimiento. Un núcleo de “beneficiarios” comienza a estructurarse como grupo, esboza un cierto nivel de cohesión entre ellos, asume la coordinación de la dinámica de algunas actividades. Va enfrentando los problemas que aparecen sin consultar al agente social. Comienza a establecer relaciones con otras organizaciones, ONG, con representantes de gobiernos municipales o provinciales, iglesias, partidos. Esboza una cierta autonomía. Da los pasos hacia la creación de una cierta consistencia organizativa, de comprensión. Algunos pobladores se transforman en dirigentes, se hacen autores de su acción.

El inicio de la toma de dirección de las actividades por un grupo de pobladores que, por varias razones, se destacan en el trabajo, se configura como un conflicto con los agentes sociales. La explosión del conflicto no se manifiesta de inmediato ni se resuelve en poco tiempo. Demora mucho la solución, salvo que, en algunos casos se dé más rápidamente, sobre todo, cuando el trabajo tuvo inicio con un agente social más experimentado o igual con pobladores oriundos de otras actividades o de movimientos sociales. Pero, muchas veces, si son sectarios, se constituyen en obstáculos y no en facilitadores del proceso de crecimiento o de conformación de una organización comunitaria de base o de un movimiento social.

Las actividades comienzan a transformarse en acciones colectivas. Hasta entonces, aquellos participantes o “beneficiarios” no habían actuado como sujetos sociales, pues no elaboraban el “script” de la acción. A partir de ese momento, continuando con la misma alegoría, “beneficiarios” congregados para una acción comunitaria comienzan a colocar algunas frases en “script”. Y ocurre que se oponen a los agentes sociales. Si éstos tienen la competencia de comprender y manejar bien los conflictos, las soluciones van siendo encontradas, las competencias van siendo superadas y se van construyendo identidades plurales consistentes. Si no, la división y, muchas veces, la desagregación del trabajo es inevitable. Es un momento que revela los resultados positivos o negativos de la acción de los agentes sociales. Si ese momento no emerge, es señal de que los “beneficiarios” no tuvieron oportunidad de crecer, de transformarse, de hacerse autores sociales y, por tanto, no atenderán el estado de sujetos de su acción. En esas condiciones no surgen organizaciones comunitarias de base y mucho menos un movimiento social popular

Cooperación. Procesos de construcción de autonomía, de relaciones de cooperación entre agentes sociales y autores sociales. Vencido el proceso de autonomización y maduración, a partir de aprendizajes cognitivos, políticos, organizativos y emocionales, finalmente los autores sociales asumen su papel de protagonistas de la acción, comienzan a ser “escritores del script o libreto” de sus acciones, de su organización y de su movimiento. El conflicto se atenúa. Los autores sociales y agentes sociales son ahora participantes de una misma lucha en relaciones un tanto más simétricas, aunque todavía en medio de varias divergencias y diferencias que son útiles y contribuyen a la consolidación de esas relaciones necesarias a los procesos de transformación cultural de nuestras sociedades.

Esas experiencias hacen que los autores avancen política e intelectualmente. Y comienzan a asumir la conducción de la propia acción colectiva, casi siempre en oposición a los agentes sociales que los ayudarán en su crecimiento porque muchas veces no quieren dejar el mando. Pero, entre idas y venidas, conflictos y consensos, tensiones y comprensiones, a través de momentos y procesos reflexivos, se van configurando procesos sociales diferenciados en el seno de una determinada población. En algunos momentos del proceso, una actividad sistematizadora, coordinada por alguien experimentado y competente que no participa de las tensiones, puede ser muy saludable.

Superados algunos conflictos, los autores sociales van en busca de agentes sociales que puedan ayudarlos en la profundización y comprensión más amplia de su propio movimiento, de sus organizaciones y acciones. Son procesos que pueden contribuir a la consolidación de las relaciones necesarias para la consolidación de la transformación cultural de nuestras sociedades.

Las personas adquieren el sentimiento que se volverán capaces de reunirse y participar en varios espacios con los agentes sociales de igual por igual.

La asunción del control de la acción por las personas no significa que se establezca, de inmediato, una perspectiva más democrática. Es posible que hasta se instale un proceso menos democrático, o aparentemente menos democrático, del que se ejercía en el momento en que los agentes sociales tenían la dirección. Un pequeño número de personas se vuelven ilustrados y dirigen casi soberanamente; frente a una cierta pasividad de otros participantes en la acción colectiva.

La reflexión pedagógica, el debate político, pueden ayudar a superar esos riesgos. Si los agentes sociales actuaran pedagógicamente, los dirigentes populares podrían asumir una postura pedagógica semejante a la de los agentes sociales críticos. Y el proceso pudiera avanzar para garantizar el crecimiento de los participantes y la rotatividad de las direcciones. Se pudiera dar un aprendizaje profundamente significativo de la participación y de la dirección; se posibilitarían relaciones democratizadoras y podría formularse una nueva visión del mundo. Los colectivos tienden a construir su propia experiencia según su modo de comprender el proceso. Es posible que se dé un estrechamiento de alianzas y un clasismo bastante fuerte; pero, con todos sus riesgos, es un proceso que se está mostrando necesario en la construcción de una autonomía política y de una identidad propia en cuanto acción popular / sociocultural.

Se revela fundamental el hacer pedagógico de los agentes sociales y de las direcciones locales, se desea construir la autonomía de la organización popular y garantizar su intervención en la democratización de nuestros países. En esa acción educativa, para garantizar las condiciones de la relación pedagógica positiva, tiene ventaja la sistematización en cuanto instrumento didáctico de los proyectos de desarrollo comunitario / sociocultural, así como la evolución y maduración de los movimientos sociales populares / socioculturales.

Dentro del proceso que considera estos tres momentos se desplegan en forma de espiral una serie de etapas dentro de las que, de acuerdo a Oscar Jara(21), se consideran:

1. VIVIR LA EXPERIENCIA.

2. DELIMITACION DEL OBJETIVO: ¿PARA QUÉ QUEREMOS ESTA SISTEMATIZACIÓN?.

Tener claro el producto que queremos obtener y la utilidad que éste.
Tener claro el rumbo, la estrategia o misión de la Institución.

3. DEFINIR EL OBJETO: ¿QUÉ EXPERIENCIA QUEREMOS SISTEMATIZAR?.
La sistematización no tiene que cubrir toda la experiencia. Delimitarlo en tiempo y lugar.

4. PRECISIÓN DEL EJE DE SISTEMATIZACION.

Precisa el enfoque central de la sistematización para evitar dispersión.
Es un hilo conductor que atraviesa toda la experiencia y está referido a sus aspectos centrales.

5. RECONSTRUCCION HISTORICA DE LA EXPERIENCIA.

Identificación de etapas y cambios en el proceso.
Es importante basarse en la información de los registros disponibles.

6. ORDENAMIENTO DE ELEMENTOS PRESENTES EN LA EXPERIENCIA.
Determinar las categorías, los elementos principales que necesitamos explicar, conceptualizar.
Ordenar toda la información disponible en los registros, con base en estas categorías.
Buscar formas de organizar la información de manera clara y visible.

7. INTERPRETACION CRITICA.
Los elementos claves que potenciaron o debilitaron la experiencia.
Ver la experiencia conectada a varios niveles: lo local, micro, personal, lo interinstitucional, lo colectivo, lo nacional, ver las partes y el conjunto de la experiencia, lo pequeño, lo puntual que pudo haber influido y así también lo más complejo.
La identificación de los sentidos: ¿Hacia dónde se quería dirigir el proceso?.
Hacer preguntas para ubicar las principales tensiones y contradicciones de nuestra experiencia.
La confrontación con textos u otros elementos externos sobre lo que pretendíamos hacer.
Determinar la relación entre los diferentes aspectos.
¿Cuáles fueron las causas y las consecuencias? ¿Hubo avances, retrocesos? Elementos comunes y diferentes.

8. ELABORACION DE CONCLUSIONES.
Sacar las principales afirmaciones sobre nuestra forma de hacer las cosas y sólo nuestras ideas e intencionalidades. (Métodos y metodología / políticas / apuestas / planteamientos institucionales).
Lo nuevo que hay que incorporar en la práctica futura.
Pistas de trabajo / recomendaciones para nuestras prácticas / orientaciones
Dudas e inquietudes que quedan abiertas.

9. ELABORACION DE PRODUCTOS DE COMUNICACIÓN.

Redacción de un documento “final”.
Lo más importante: elaborar un material de devolución a todas las personas involucradas.
Recurrir a formas creativas que hagan comunicable la experiencia.

Asimismo, en un trabajo desarrollado por Marlen Eizaguirre, de ALBOAN; Gorka Urrutia, del Instituto de Derechos Humanos Pedro Arrupe, Universidad de Deusto; y Carlos Askunze, de Hegoa, Universidad del Pais Vasco, en el contexto de proyecto “Guiza Garapena – Compartiendo Experiencias”, se describe una propuesta de fases que considera:

I.- DISEÑO DEL PROYECTO DE SISTEMATIZACIÓN.

1.- Para que se quiere sistematizar esa experiencia.

- Que conocimientos se espera obtener, que producto se espera lograr, a quién se quiere que le sirva.
- Formula la(s) pregunta(s) centrales que la sistematización quiere reponder (eje o entrada en el proceso).

2.- Que se quiere sistematizar.

- Que conocimientos se espera obtener, que producto se espera lograr, a quién se quiere que le sirva.
- Formula la(s) pregunta(s) centrales que la sistematización quiere reponder (eje o entrada en el proceso).

3.- Como vamos a realizar la sistematización.

- Elección de propuesta metodológica (de forma abierta)
- Operacionalización de la sistematización (quienes y de que manera participan, plazos y recursos).

4.- Confección del documentode Proyecto de Sistematización (esquema):

- Fundamentación: en que consistió la experiencia y porque sistematizarla.
- Objetivos de la sistematización: lo que se espera alcanzar, en productos y en procesos, aprendizajes, etc.
- Metodología: presentary fundamentar el método escogido, describiendo las tareas, responsabilidades, etc.
- Recursos: tiempos, materiales y recursos financieros necesarios.
- Cronograma: secuencia de tareas, momentos claves, presentación de productos, etc.

II.- RECUPERACIÓN DEL PROCESO.

1.- Descripción de la experiencia: donde y cuando se realizó, que actores participaron, con que objetivos, que resultados se obtuvo… Se trata de sistematizar una mirada ordenada de la práctica.

2.- Recuperación del desarrollo del proceso: lo mas completa posible, dando cuenta de todo lo sucedido (no sólo de lo programado), considerando todos los puntos de vista de los diversos participantes del proceso (conjunto del equipo y población beneficiaria).

Consideraciones:

- Se realiza a partir de una diversidad de fuentes de información (proyecto, programaciones, informes, evaluaciones, diferentes registros, memoria…).
- Utiliza instrumentos, guías que faciliten la reconstrucción.
- Acompaña la reconstrucción de la experiencia con su contextualización.

III.- ANÁLISIS DEL PROCESO.

1.- Descomponer el proceso en los elementos que lo constituyen, para comprender su lógica interna y comprender las diferentes relaciones.

2.- Se comienza a conceptualizar: supuestos manejados, reflexión sobre la práctica y contraste con lecturas teóricas.

3.- El instrumento fundamental es la formulación de preguntas que derivan de los objetivos y ejes de la sistematización, de forma ordenada: operacionalización de las preguntas de sistematización.

4.- El análisis termina con el reordenamiento de la información necesaria para responder las preguntas.

IV.- INTERPRETACIÓN DEL PROCESO.

- El objetivo es explicar el proceso vivido, sacando a la luz los nuevos conocimientos obtenidos durante la experiencia. Se realiza respondiendo a las preguntas planteadas en el momento del análisis, considerando y relacionando toda la información con que se cuenta. Se trata de un proceso ascendente, hasta llegar a la pregunta que constituyó el objetivo de la sistematización.

- La sistematización termina cuando llegamos a comprender la lógica interna del proceso y obtenemos un aprendizaje valioso en relación a lo sucedido que nos orienta una nueva intervención. De esta manera, las conclusiones de la sistematización deben expresarse como aprendizajes y, si es posible, en recomendaciones para nuevas intervenciones. Otro producto final, puede ser la formulación de nuevas preguntas que impulsen nuevos procesos.

V.- EXPOSICIÓN.

1.- Se trata de presentar el proceso y los resultados obtenidos de la sistematización. Deberá ser una presentación sintética y adaptada, para lo que es posible utilizar diferentes formatos y soportes de comunicación.

La idea de sistematización a la que se adhiere en el presente trabajo recoge gran parte de los elementos que se acaban de enunciar. En un nivel general, se intenta integrar tres dimensiones, la ideacional/espiritual; la político/cultural y aquella que dice relación con la formación crítica de personas.

La acepción de sistematización que recoge la dimensión ideacional encuentra en la propuesta del brasileño Claudio Veronesse una de las que mejor refleja el propósito acotado de conocimiento de este trabajo. Para Veronesse la sistematización “además de representar una crítica a la razón pura, se presenta como un proceso por el cual se busca integrar razón y espiritualidad, razón y emoción, razón y saber cotidiano”(22).

De este modo, al asumir la sistematización como una posibilidad de abrirse a la integralidad de la experiencia mapuche involucrada en la interacción, se pretende no dejar fuera, incluir todos los aspectos claves de su vivencia, como son los referentes de orden simbólico cultural; a menos que esto consensuadamente así no acontezca, lo cual continuaría estando en consonancia con nuestras premisas de conocimiento.

Complementariamente, la dimensión político cultural se desarrolla en tanto la presente sistematización colabora en la definición de un posicionamiento político de actores locales relevantes para un potencial modelo de salud intercultural.

Existen dos importantes vínculos que fundamentan relación entre política y salud:

- El ámbito de la salud mapuche repercute en esferas que van más allá de lo estrictamente humano, incorporando dimensiones cosmogónicas; otros espacios, otras formas de vida. El mismo orden sociopolítico mapuche incorpora la medicina como uno de los ámbitos vitales para la mantención de un orden de vida.

- Aún más, si se considera que la salud de los Pueblos - salud mental, biológica, etc. - se encuentra en estrecha relación con el orden y la estabilidad de sus estructuras sociales, se convierte en una exigencia el abordar cualquier tema de salud con pretensión de integralidad, considerando la dimensión de orden político en la vida de las personas.

Por último, la arista que refiere a la autoformación de las personas se entiende en cuanto el proceso que conlleva la sistematización permite a las personas mapuche abstraer e interpretar, desde el propio marco de referencia cultural, su vivencia; instalando las bases para un proceso de reconstrucción autónoma y local del propio conocimiento cultural.

Se plantea entonces un perfil de sistematización que tiene como propósito, a partir de un proceso de autoafirmación de la identidad sociocultural (colectiva local), contribuir al re posicionamiento mapuche en cuanto a la manifestación de su sistema médico bajo formas propias y/o su articulación con formas exógenas considerando modalidades que resguarden la perspectiva ética intra cultural.

En este sentido optamos por asumirnos como colaboradores, pu keyu, de una experiencia de conocimiento en la que los actores principales son los miembros de los Lof y las organizaciones mapuche en cuestión, el contexto sociocultural y los procesos históricos a que han sido y se encuentran potencialmente condicionados. De este modo, es necesario definir categorías y conceptos operativos, donde lo intracultural mapuche, visto en un sentido ideacional y sociopolítico, con perspectiva histórica, se constituye en el referente primordial.

Se debe esclarecer entonces la diferencia entre las categorías más auténticamente mapuche y aquellas generadas desde fuera producto de las interacciones, entre las que se encuentran las concepciones de pueblo, comunidad/lof, autoridades religiosas y sociopolíticas/dirigentes funcionales, organización tradicional/organización político territorial, entre muchas otras.

Los propósitos específicos que persigue el presente trabajo de sistematización tienen que ver con:

- Promover un proceso de reflexión crítica de la experiencia personal/familiar /colectiva relativa a la salud en los territorios mapuche considerados en la propuesta.

- Nivelar status de conocimiento e información al interior de los lof respecto de lo mapuche y respecto de la manifestación de su sistema médico.

- Conocer como se entienden y resuelven los problemas de salud enfermedad en la racionalidad mapuche local.

- Facilitar el empoderamiento crítico de las organizaciones territoriales mapuche respecto de la macro temática salud mapuche y salud Intercultural.

Incorporación De Formas Mapuche De Relacionamiento Y Conocimiento. Wiño mapunche wixam zugutun: “volviendo a levantar una esencia(23) mapunche”.

En consonancia con los criterios ético – teóricos que orientan la presente propuesta, se propone la articulación de una estrategia de trabajo que reconoce una forma de conocimiento propia, de expresión mapuche, el mapunche kimün.

De los testimonios escritos más conocidos y pertinentes para argumentar la particular manifestación del kimün se encuentra el del Logko Pascual koña:

“Los mapuche antiguos tenían buenos conocimientos de todas las cosas existentes: sabían nombrar las estrellas que brillan en la bóveda celeste; los pájaros y aves que vuelan en el aire; los animales que andan sobre la tierra y las diversas clases de insectos; hasta los peces que nadan en los ríos y en el mar. Además conocían los árboles y plantas; hasta las piedras tenían su nombre.
Yo también soy conocedor de los seres que hay en mi tierra de Rauquenhue y en otras regiones; pues, viajando corrí medio mundo“(24).

Asumir una perspectiva intracultural de reordenamiento del conocimiento local implica considerar que las necesidades del o los grupos en cuestión son vistas en función de la experiencia de vida de éstos y del sustrato cultural propio; no así en relación con las premisas que un agente externo pudiera traer.

En un sentido profundo, el ejercicio de conocimiento que se lleva adelante pretende contribuir en la reconstrucción de una de las principales esencias de la vida mapunche, que desde una perspectiva extracultural es entendida como relativa al ámbito de la salud, en tanto que en voz de los mapuche no es definida así. Por esta razón se recurrirá a formas endoculturales de evaluación del comportamiento y la existencia que están en la base de las formas mapunche de “pensarse” o “repensarse” como contextualización metodológica del modelo de Sistematización; y así “volver a levantar” el sentido mapuche de la salud y de su cuidado y recuperación.

Se proponen tres conceptos transversales que fundan el modelo: kimün, zugu y zwam.

a.- Kimün: Este concepto da cuenta de un saber, un conocimiento de expresión cosmogónica y de propiedad colectiva. Sus principales cualidades están dadas por:

- La existencia de una concepción biocentrica de la vida, que constituye su principal fundamento. El Waj mapu, Universo concéntrico mapuche constituye el espacio primordial y más amplio, ideológico y objetivo, en el que se ubican los Newen/energías vitales contenedoras de kimün.

- El conocimiento esta en manos de los diferentes küga familiares, siempre existirá la posibilidad de que alguien en esa familia tengan la capacidad de manejar determinados tipos de conocimiento. Los Küga de logko, machi, gehpiñ y pijan kushe resultan ser los que mayor responsabilidad tienen en cuanto al manejo de determinado tipo de kimün.

- Manifestarse en estrecha vinculación con el Mapunche Gijañmawün/religión mapunche. Es en la dimensión religiosa donde adquiere carácter normativo valórico.

- Constituir el principal contenido a partir del cual se comprende y explica el Mapunche Bawehtun. Uno de los principales propósitos que cumple el sistema médico mapuche es restablecer el equilibrio entre el che y los newen. Hoy en día el deterioro de la salud, del Küme Felen/ estar bien, küme mogen/ vivir bien, se explica en la invalidación y perdida del mapuche kimün.

- Se manifiesta en una integralidad de categorías y conceptos interpretativos.

b.- Zugu: constituye uno de los conceptos más enigmáticos y complicados de significar, comúnmente se le asume como la noticia, la novedad. Al estar conjugado en infinitivo, zugun se transforma en la expresión verbal de los che y de los seres vivos en general, no obstante desde el mapunche kimün todos los mogen tienen habla. Así entonces, el zugu se convierte en una forma de expresión primordial a todas las formas de vida. Son representaciones ideacionales que se encuentran contenidas y que mueven las diversas formas de existencia. Así el Zugu, representa como enfoca la vida, los principios, la expresión verbalizada o corporeizada de aquello que nos mueve.

c.- Zwam: tiene múltiples acepciones de acuerdo al contexto en que se le emplee. Entre las principales se encuentra el denotar la idea de un deseo de hacer, de poseer algo, un motivo, una razón que justifica un acto.

Estos conceptos describen el eje, el mapunche Kimün, y el sustrato, Zugu y Zwam, sobre el que opera el proceso de conocimiento sociocultural (metodología), constituido por una serie de acciones concatenadas a modo de etapas que incrementan el grado de su complejidad. Estas acciones definen normas intra culturales de reflexión, de niveles de introspección y conciencia. En orden de progresión, sin implicar necesariamente éste un orden rígido o único, los procesos son Rakizwamuwün, Günezwamuwün, Azkünu zugun y Norüm zugun. Asumiendo que éstas no son las únicas categorías que se pueden reconocer desde el mapuzugun, se les considera como los conceptos más abarcadores, que refieren a la posibilidad de reflexión sobre la propia existencia, de conciencia crítica sobre la vitalidad y su vinculación con el cosmos.

1.- Rakizwamuwün: Significado(25) al castellano connota el ejercicio de pensarse, como persona y/o colectivo. Existen muchos tipos de rakizwamün, dependiendo de los tipos de che/persona, de los Az/forma de ser, de los Zugu/idea en que queramos hacer rakizwam.

El concepto rakizwamuwün, etimológicamente puede dividirse en tres partes, Raki/contar, zwam/necesidad y wün/ hacia dentro, las que literalmente se significarían como el contar necesidades hacia adentro (introspección). Se manifestaría como la forma de ordenar las necesidades, desde las de tipo emocional y biológica hasta las de tipo social y espiritual. En este sentido el concepto representa un primer nivel de reflexión en tanto abre la posibilidad de un ordenamiento de necesidades, de saber que es lo que se quiere a partir de una idea existente sobre las cosas. No necesariamente constituye todavía una evaluación crítica sobre la existencia.

En términos ontológicos la idea de pensarse se entiende a partir de la confluencia de logko/cabeza, piwke/corazón, ragi Chegen/lo social y el püjü/lo espiritual que se opone a los postulados de la filosofía y ciencia social clásica donde razón, emoción y espíritu aparecen desvinculados.

2.- Günezwamuwün: al igual que en el caso anterior, Günezwamuwün contiene tres acepciones; Güne/Control, zwam/necesidad y wün/hacia dentro, referido esto a una persona o a un colectivo. Constituye un segundo nivel de reflexión y en su principal acepción supone una forma de controlar todas estas necesidades develadas por el Rakizwamuwün en torno a los distintos ámbitos de la vivencia y convivencia. Günezwam se asume como la forma de observación normativa de estas necesidades, de adentramiento en ellas y su trascendencia, implica la evaluación de si son necesarias o innecesarias.

En una dimensión colectiva, el ejercicio de Günezwamuwün es tratar de controlar una idea, de poder pensarle, ordenarle y clasificarle. Permite hacer Günekon/darse cuenta de una situación, de algo. En este sentido puede constituir un evento dramático de este proceso de concienciación.

3.- Azkünu zugun: Contiene la idea vislumbrar formas, alternativas, características, cualidades esperadas en relación al zugu sobre el que se esta tratando. Se van dilucidando potenciales líneas de acción. En esta etapa se requiere recurrir a las diversas potencialidades de los sujetos, se requiere aplicar una forma y probar, se requiere hacer pepil pepiltun/ aprendizaje, al igual que Azümazümtun/ conocer, entender, manejar, dominar, por ende practicar el conocimiento, para poder efectuar elaboraciones sobre él. Se coloca a prueba lo que se ha hipotetizado sobre algo.

En el entendido de que el kimün se encuentra contenido en todo aquello que tiene vida, aún más allá de lo humano, las orientaciones se deben buscar entonces en aquello o en aquellos que puedan contribuir a dilucidar o aclarar situaciones, objetivos o procesos. Esto es Ina ramtün/buscar soluciones sobre algo.

4.- Norüm zugun: Por último y una vez que se ha definido con claridad la alternativa definitiva a seguir, se procede a realizar norümzugu/ delimitar los limites de dicha alternativa, el orden que es necesario mantener para que se mantenga la idea primordial de la esencia, sin desvirtuarla. Implica tomar posición, definir una estética, una forma.

A partir de estos conceptos mapunche las personas que poseen este tipo de kimün fácilmente se sitúan, puesto que están en la base de un modelo de introspección social y personal, introspección ordenada, con sentido, que va de la dimensión más personal hasta la colectiva. De este modo la reconstrucción de la historicidad se yergue como plenamente relevante, la reconstrucción de la y las historias, para posteriormente ver esas historias personales en relación a las historias más comunitarias. Se debe asumir que detrás de una historia hay muchas historias, múltiples historias, dependiendo ello de cómo cada actor pudo vivir, pudo estar presente, pudo vivenciar en un determinado proceso, para llegar a ser lo que se es hoy. En este proceso es clave la participación de quienes poseen mayor capacidad ideológica, logko y machi.

Por otro lado, existen formas concretas (lo que equivaldría a la noción de “técnicas”) mediante las cuales se puede hacer práctica del rakizwamuwn, günezwamuwn, azkünu zugun y Norüm zugun. Entre las más importantes se encuentran el Xawn, Wewpih, Güxam, Amelkan y Epew. Aún existe conciencia acerca de la importancia de estas modalidades en la socialización del kimün a distinto nivel de la vida de las personas, desde el personal, entre che, el familiar/rukache, hasta el más amplio del Lof, rewe, Ayjarrewe o Fütal mapu. En este sentido, se les asume en los distintos territorios como instrumentos de comunicación y conocimiento válidos para el desarrollo de procesos de formación y negociación intracomunitaria con propósitos colectivos.

A continuación se referencia cada uno de ellos:

- Xawn: Son encuentros que se organizan para informar, discutir y/o dirimir sobre asuntos relevantes para un conjunto de personas.

- Wewpih: Son eventos de orden comunitario, dirigidos, en los cuales existe uno o más oradores principales, los Wewpife, contenedores del discurso histórico político de los territorios. El Wewpih se asume como el encargado de rehacer la historia, el pasado y así poder comprender el presente. Un mecanismo de auto investigación legítimo.

- Güxam: Son conversaciones sostenidas entre personas para compartir conocimiento e información sobre uno o más asuntos. No necesariamente son especialistas o autoridades mapuche las que las conducen, pudiendo ser cualquier persona. Existe una diversidad de temas sobre los que se pudiese trabajar en relación a la problemática de salud. El tema de kuxan por ejemplo, el concepto de kuxan, tipos de kuxan que la gente reconoció a través de la historia local, los que mas han primado, los que han sido más catastróficos, los que nos se han podido controlar desde el punto de vista mapuche, entre otros muchos más que se pudiesen plantear.

- Amelkan: especie de representación teatral mapuche, sobresale como uno de los métodos lúdicos que la gente aún esta en condiciones de rememorar. Las recreaciones, los juegos, son mecanismos que van a ayudar también a conseguir un estado de ánimo distinto, una predisposición diferente, y también como un ejercicio de salud mental eficiente para el autoaprendizaje. Con la recreación se rememoran antiguos juegos, que trasladan a la remembranza de situaciones, reconstrucción de historias, de formas de ver la vida. En este sentido representa una posibilidad de contribuir al reencantamiento colectivo.

- Epew: constituyen relatos metafóricos, donde los principales personajes son animales, en relación a los cuales se efectúan determinadas analogías con el comportamiento de los che, sobre todo sirven para estimular el correcto comportamiento de los pichikeche, bajo los principios del Nor/rectitud, Küme/bondad y kimün/sabiduría.

Representación gráfica del Mapunche Wiño Wixam Zugutun en:http://interculturalidadysalud.blogspot.com/2006/12/mapunche-wio-wixam-zugutun.html


(1)Ponencia presentada en el Simposio "Identidad, Participacion y Ciudadania", IV Encuentro de Estudios Regionales, Asociacion de Universidades Regional/SINERGIA Regional, 12 y 13 de Octubre, Antofagasta.
(2)Licenciado en Psicología, Magister © en Desarrollo Regional y Local. Jefe de Proyectos, AXXIONA Desarrollo Humano.
(3)Profesora de Mapunzugu e Investigadora en Lingüistica Mapuche, Consultora en Estudios Culturales de AXXIONA Desarrollo Humano.

(4)Licenciada en Antropología, Consultora de Estudios en Salud y Cultura de AXXIONA Desarrollo Humano durante 2005.
(5)Profesor de Ed. Básica, Investigador y Logko, Asesor Sociocultural de AXXIONA Desarrollo Humano durante 2005.
(6)Machi, Asesor Sociocultural de AXXIONA Desarrollo Humano durante 2005.
(7)Licenciado en Antropología, Consultor de Estudios en Salud y Cultura de AXXIONA Desarrollo Humano entre 2004 y 2005.
(8)Hospital Makewe, en Padre las Casas. Este hospital ha derivado en una unidad de salud que ofrece atención con pertinencia cultural (uso de costumbres e idioma en el trayecto de vinculación con el servicio). Se ha desechado la práctica de incluir agentes y prácticas médicas mapuches ya que no sólo resultan descontextualizadas, sino que representan una nueva forma de asimilación cultural por parte de la institucionalidad chilena.
(9)Históricamente significativos resultan los encuentros de Puerto Saavedra y Lican Ray. En la actualidad y en el contexto del sub componente “Fortalecimiento de la Medicina Mapuche” y del sub componente “Desarrollo de Modelos de Salud Intercultural” se ha venido intensificando el debate y el intercambio de conocimientos y experiencias a nivel local como regional.
(10)Representada en una coexistencia paralela de racionalidades que se vinculan instrumental y no significativamente.
(11)Seria una necedad afirmar que el contexto de materialización de la asesoría solicitada se caracteriza por la existencia de relaciones de respeto y valoración cultural entre el estado (sistema de salud) y el pueblo mapuche. De hecho, la necesidad de la asesoría surge justamente en un contexto de equiparación de oportunidades, ámbitos y grados de influencia y poder. En este contexto es el pueblo mapuche el que se observa evidentemente sometido.
(12)Sean estos técnicos chilenos o kimches
(13)“Acción y Conocimiento: Como romper el monopolio con investigación acción participativa”. CINEP. Bogotá, Colombia. pp. 9-17. Hemos tomado de esta obra los conceptos y referencias que continúan.
(14)Vivencia es un neologismo introducido por Ortega y Gasset cuando adaptó la palabra ErIebniz de la literatura existencialista alemana. Puede interpretarse como “experiencia de vida interior”, pero el concepto tiene un significado más amplio, por el cual la persona encuentra la plenitud de su ser no sólo en el trabajo y con su vida interior, sino también en ‘el otro” osmótico con la naturaleza y la sociedad más amplia. Esta idea ha encontrado resonancia en el concepto de Habermas del “mundo de la vida” (o “vida-universo”) como una totalidad de experiencia que incluye la cotidianidad y contextos de valor concretos. Las vivencias expresadas con “el Otro” encarnado en el pobre no se encuentran lejos de la filosofía de la “alteridad” de Emanuel Levinas y Tzvetan Todorov, difundida recientemente en los círculos intelectuales del Tercer Mundo.
(15)Este componente sería materializado en la fase de “Puesta en Marcha” del proceso de asesoría mediante alguna forma de memoria que recupere los eventos significativos del proceso al momento de iniciar el funcionamiento de la experiencia.
(16)En el equipo existen profesionales no mapuches de la Antropología, Psicología Social, Medicina y Estadística mediados en su reflexión y funcionamiento por la síntesis de Ciencias Sociales y Conocimiento Mapuche (Kimvn) que aportan profesionales mapuches con extenso conocimiento de historia, religión y medicina mapuche.
(17)Esta forma de participación convierte al equipo local en una entidad que “asesora al equipo asesor”, determinando una relación de simetría en la que en un momento uno ejerce la influencia sobre el otro alternando esta relación en otros momentos del proceso de IAP.
(18)En la cultura mapuche existe la idea de “estar bien” como representación análoga a la comprensión accidental de salud. Esta condición de “estar bien” tiene que ver con la vida en su totalidad, involucrando aspectos de las relaciones sociales, económicas, políticas, ecológicas, espirituales, etc.. Por esa razón resulta imprescindible convocar agentes de desarrollo de sectores distintos al de la salud ya que pueden afectar el equilibrio de la vida en el lofmapu en un sentido distinto del de la salud o el “estar bien”, incurriendo en acciones que eventualmente se contradicen con las acciones del sector salud.
(19)Pp. 12. La Sistematización : Apuesta por la Generación de Conocimientos a Partir de las Experiencias de Promoción. Marfil Francke-María de la Luz Morgan, Lima 1995. (http. Alforja.or.cr/sistem/Marfilmariluz.doc)
(20)Ghiso, Alfredo. Funlam. Agosto de 1998.
(21)Ver Factores Locales de Adecuación.
(22)Pp. 5 MEMORIA del TALLER “SISTEMATIZACION DE EXPERIENCIAS”, Montevideo – Uruguay. http://www.alforja.or.cr/sistem/Memoria.doc.
(23)Pp. 6. A Experiencia de Sistematizaçao do SPEP – UNIJUI – Brasil. Claudino Veronese.Brasil
(24)Noción de “salud”.
(25)Pág 91. Lonco Pascual Coña ñi tuculpazugun. Testimonio de un cacique mapuche. Ed. Pehuen 1984.
(26)Se utilizara el concepto significar, en vez de traducir por considerar que la traducción convencional, como método, contiene sesgos ideológicos, tendiendo además a estandarizar significados y no contribuye a develar la semántica de los conceptos de acuerdo a su propio marco de referencia cultural.

Modelo Complejo de Interculturalidad

Mapunche wiño wixam zugutun

Desarrollo esquema operativo estrategia

Esquema operativo estrategia fortalecimiento sociocultural

Estrategia AXXIONA para el Fortalecimiento Sociocultural

Circulo vicioso de las asesorias para el fortalecimiento sociocultural ("desarrollo")

Modelo integrado triada Interculturalidad Ideal/Real/Crítica

Posición de la Interculturalidad Crítica en la triada Ideal/Real/Crítica

Continuo de la Interculturalidad

Interculturalidad Crítica, Conocimiento Local y Sentido Político

Interculturalidad Crítica y Conocimiento Local: alicientes del Sentido Político.
Constataciones en el contexto de la “Salud Intercultural”
(1)

Francisco J. Cabellos Martínez.(2)
Juan C. Quitral Navarro.(3)

Resumen.

En el sistema estatal de salud persiste la inestabilidad en la concepción de interculturalidad, la que fluctua entre cuestiones “cosmovisivas” e instrumentales. Es la discusión entre Interculturalidad y Complementariedad, inconsistentemente resuelta a favor de esta última. Frente a las implicancias ideológicas y políticas que conlleva la noción de Interculturalidad – simetría o equiparación en las funciones de influencia y control social de dos grupos socioculturales – resulta mas eficaz, desde la perspectiva de los “indicadores” de gestión, optar por la noción de Complementariedad, materializada como acciones descontextualizadas simbólicamente.
Esta indefinición se asocia con un “Modelo de Interculturalidad Ideal”, que por su naturaleza estatal, tecnocrática y normativa pone en tensión lo macro y lo micro, lo “oficial” y lo mapuche, determinando este último dominio por el primero. Esto explica los límites en el avance de la política de salud intercultural, fundados en la invisibilización de experiencias a escala microsocial y en la representación del usuario como “objeto” de política que, consecuentemente, produce este “modelo”.
Experiencias de trabajo con énfasis local y lógica inductiva muestran la existencia de otra racionalidad: “Modelo de Interculturalidad Real”. Basado en elementos socioculturales y con un carácter más bien contingente, permite visibilizar experiencias emergentes a escala local reducida, en las que el usuario es “sujeto” político.
Estas racionalidades interactúan en un complejo en el que existen convergencias parciales y eventuales, siendo en el mayor de los casos paralelas sino contradictorias. Estas cualidades hacen a la relación intercultural CRÍTICA por naturaleza, en la que se define la posición de influencia de cada marco de referencia sociocultural.
En este “apremio” político ha resultado consistente con el incremento de la capacidad de negociación local, no la asimilación de los códigos y medios de transacción política que provee el “Modelo Ideal”, sino que el relevamiento del conocimiento local que provee el “Modelo Real”.
Un proceso de reflexión sociocultural autocentrado en los códigos, modos de representación y reunión propios provee criterios y conocimientos para discernir formas de coordinación, toma decisiones, operación y regulación convenientes localmente. Este proceso sienta bases de influencia consistentes con el propósito de negociar condiciones de pertinencia y control cultural en los distintos ámbitos de la relación intercultural. Este es el desafío político de la interculturalidad.

Nociones generales sobre Interculturalidad.

Contexto.

Las características históricas y socioculturales propias de nuestro continente han constituido un contexto general en el cual coexisten elementos locales tradicionales(4) con elementos externos, introducidos por la fuerte y paulatinamente más extensa relación de involucración económica y cultural con naciones y regiones comúnmente llamadas “occidentales” o modernas(5).
Esta cualidad ha determinado la organización dinámica de relaciones entre grupos de referencia sociocultural diferente, lo que podría denominarse “Interculturalidad”. Esta interculturalidad, sin embargo, ha adquirido distintos valores.
Cuando se basa en construcciones de identidad etnocéntricamente positivas, que tienden a imponer lo propio e invisivilizar lo ajeno, se ha instaurado como una dinámica de anulación - principalmente por parte de los grupos dominantes - de los contenidos socioculturales de los grupos minoritarios, adquiriendo un valor “asimétrico” y produciendo un efecto de “anulación” cultural de aquellos grupos minoritarios(6).
Cuando se basa en construcciones de identidad etnocéntricamente neutras - que proveen grados de permebilidad a marcos de referencia y modos de represenación externos – y se reconocen problemas que no pueden ser resueltos desde los modelos socioculturales propios, estableciendo la necesidad de vincularse en relaciones de distinto tipo con otros grupos socioculturales - y las herramientas y soluciones producidas por sus modelos socioculturales - se ha instaurado como un tipo de relación en la que se alterna en el uso de las referencias socioculturales propias y las exógenas, materializando una dinámica simétrica en la relación con matrices socioculturales diferentes, dentro de las que se opera, no obstante, desde la propia(7) identidad cultural. Esta última variante de la interculturalidad reconoce el valor de los modelos culturales extraños a partir de la existencia en los miembros del grupo de una clara conciencia y conocimiento de su identidad sociocultural, de lo contrario lo que se produce es desarraigo respecto de la cultura de origen y asimilación por parte de la cultura dominante.
Entre estos dos polos existe una serie de posiciones intermedias que implican diferentes grados de debilitamiento de la identidad cultural y de aculturación, o de validación y fortalecimiento de la identidad cultural. No obstante, descrita así la dinámica de relaciones entre grupos socio culturalmente diferentes, la interculturalidad adquiere mayores características de simetría cuando se observa la relación desde el miembro de un grupo socio culturalmente minoritario, en este caso indígena, y, por el contrario, adquiere mayores características de asimetría cuando se observa desde el miembro de un grupo socio culturalmente dominante, en este caso el estado.

(Esquema "continuo de la interculturalidad" en: http://interculturalidadysalud.blogspot.com/2006/12/continuo-de-la-interculturalidad.html)

Esta conformación de relaciones impone una serie de problemas y conflictos asociados a la discriminación, inequidad y vulneración de derechos civiles y ancestrales que encuentran su expresión en los más distintos ámbitos de la vida colectiva (económica, religiosa, institucional, comunitaria, familiar, etc.). Por este motivo, distintas instancias nacionales e internacionales han planteado la necesidad de evaluar y desarrollar el tema de la relación intercultural.
En el ámbito específico de la salud, por ejemplo, lo que puede ser extensivo a los demás ámbitos de la vida social, se parte del diagnóstico que señala que los pueblos indígenas han desarrollado sus propias prácticas y concepto de salud, en concordancia a su cosmovisión, recursos, valores y estilos de vida. Sin embargo, paralelamente, han establecido relaciones con los sistemas de la medicina oficial. Esta relación entre prácticas propias y uso de la medicina oficial ha constituido un medio para el ejercicio de la asimetría sociocultural desde la sociedad chilena, por cuanto el sistema oficial impone hegemónicamente su visión de cómo la población debe actuar frente a la búsqueda de soluciones a los problemas de salud percibidos. Por este motivo se ha impulsado desde 1996 una línea de trabajo sobre salud y pueblos indígenas, que se ha manifestado a nivel regional, provincial y local en Programas de Salud y Pueblos Indígenas desarrollados por los Servicios de Salud y establecimientos asistenciales, en conjunto con organizaciones indígenas y sus representantes. Asimismo, algunas organizaciones indígenas han levantado autónomamente, o en colaboración con establecimientos públicos, iniciativas en el campo de la salud, con diversos niveles de desarrollo y continuidad en el tiempo. También se han desarrollado experiencias en salud intercultural por parte de organizaciones no gubernamentales. El objetivo de la mayoría de estas iniciativas se ha orientado a la búsqueda de relaciones más armónicas entre ambas medicinas y la generación de un conjunto de prácticas que constituya la base que permita seguir avanzando en la construcción de modelos de atención, prevención y promoción de la salud culturalmente adecuados a las características y demandas propias de los pueblos indígenas.

Conceptos subsidiarios.

En el escenario descrito ha resultado instrumental al análisis de las relaciones interculturales, no sólo en el ámbito de la salud, el concepto de Sistema Sociocultural. Refiere a un conjunto reconocible y más o menos organizado de libretos conductuales, actores, medios e instrumentos integrados en un sustrato ideológico (conceptos, nociones e ideas) provisto por el background cultural de la sociedad, denominado modelo sociocultural. Un modelo es cultural en el sentido que sus bases últimas se generan y se explican culturalmente y que es compartido por la mayoría de los participes de la cultura. Se caracteriza por presentar una estructura lógica basada en sus propias premisas y supuestos.
En el ámbito de la salud, por ejemplo, un modelo médico se conforma a partir de la construcción cultural de un conjunto conceptual conformado por las discriminaciones, concepciones, definiciones y supuestos – con sus categorías respectivas - que en relación con el ámbito de la salud, que es un corte cultural de la realidad, hacen los miembros de una cultura en un tiempo dado. Así concebidos, los modelos médicos abarcan explícita o implícitamente categorizaciones culturales por lo menos respecto de las siguientes cuestiones generales:
- Carácter de la realidad y sus niveles. Por ejemplo, si existe en la realidad lo "natural", lo “sobrenatural", cuántos mundos - realidades- existen‚etc.
- Fenómenos, objetos y/ o seres que existen en la realidad y las acciones y poderes que poseen (las características de éstos, sus capacidades de acción, interrelaciones, etc.) así como su relación, influencia y capacidad de interacción con lo humano.
- Acceso al conocimiento y la comprención de la realidad por parte del hombre; formas de conocimiento de esa realidad.
- Relación y posición entre el hombre - los seres humanos – y la realidad.
- Creencias acerca de la relación entre los procesos de vida y muerte, en particular del hombre como ser vivo, y acerca de las causas de la muerte.
- Concepción del cuerpo humano y su relación como "ente" existente en la realidad; concepción de la composición y funcionamiento del cuerpo humano.
Como sistema médico, por otra parte, se considera al conjunto institucional - socioculturalmente organizado - de prácticas, procedimientos, elementos materiales, personas y normas respecto del ámbito de la salud y la enfermedad humana, que deriva sus bases conceptuales del modelo médico respectivo y tiene existencia objetivable. Así concebidos los sistemas médicos, abarcan explícita o implícitamente “operaciones”/”acciones” culturales por lo menos respecto de las siguientes cuestiones generales:
- Estructura organizacional de roles y funciones. Supone normativas respecto de papeles y funciones, rango y status mutuos, jerarquías en el sistema de funciones, formas de controlar deberes y derechos, etc.
- Procedimientos de reclutamiento, formación y legitimación social de los roles.
- Procedimientos y técnicas semiológicas, etiológicas, diagnósticas y terapéuticas.
- Recursos, equipos y tecnologías referentes a los procedimientos y técnicas y al funcionamiento global del sistema.
- Escenarios y contextos propios de la representación y operación del sistema, conformado por espacios físicos e infraestructuras determinadas, de los que son parte sus diseños, implementaciones y la organización de los objetos culturales en el espacio.
- Códigos, lenguajes y sistemas de comunicación específicos, en los que se debe distinguir al menos dos ámbitos: los que corresponden al intra sistema y al extra sistema y los de carácter técnico, simbólico y lego.
Considerados estos conceptos “subsidiarios” y sus definiciones, cabe retomar lo que se ha propuesto como estrategia para la construcción de relaciones más armónicas y simétricas entre ambas medicinas (entiendase sistemas médicos oficial e indígena): superar el modelo médico dominante (oficial), cuyas prácticas se caracterizarán por ser autoritarias e impositivas, instaurando un modelo médico intercultural, que facilite la relación entre ambos sistemas médicos y la articulación de iniciativas conjuntas. En general, entoces, la estrategia consiste en construir condiciones para que ambos sistemas médicos operen con el mismo estatus y puedan interactuar en forma constructiva, mutuamente validante. Esto que se puede observar en el ámbito de la interculturalidad en salud es extensible a otros ámbitos de la relación intercultural.
Esta estrategia parece evidente si se considera que la autorreferencia social, mecanismo inicial del desarrollo de la identidad, determina la conformación de una identidad etnocéntrica que , como se ha enunciado antes, puede resultar neutra - y permitir relaciones de apertura, reconocimiento y aceptación en lo que sería una relación intercultural como la descrita - o positiva - presionando a supervalorar lo propio e imponerlo - predominante como característica de la identidad cultural en una proporción significativa de la población de funcionarios del sistema estatal de salud, y por extensión, de la sociedad chilena. Esto sostiene la idea respecto a que la relación intercultural (simétrica) o de dominación (asimétrica) se produce a partir de la conformación de una identidad cultural específica, asociada a la construcción, también autorreferente, de criterios y reglas de clasificación y etiquetaje en un proceso dialéctico permanente entre los propios criterios clasificatorios y autoclasificatorios del continuo de diferencias sociales y los del otro. Así, se determina el hecho que una relación intercultural no surge en forma espontánea o natural, sino que depende de procesos de significación del otro que cada actor realice, los que pueden ser influidos en la dirección normativa de asentar relaciones interculturales simétricas.
Cabe señalar, sin embargo, que esta estrategia ha experimentado evidentes limitaciones en el avance de condiciones de mejoramiento de la simetría y equidad en las relaciones interculturales, debidas principalmente al “paradigma” de interculturalidad que integra las nociones expuestas, nominado como Modelo de Interculturalidad Ideal.

Interculturalidad Ideal

Una de las principales restricciones que provee este modelo se origina en las derivaciones operativas de plantear así la interculturalidad en salud. Se aborda desde la interacción entre sistemas, los que, como ya se ha indicado, se encuentran fuertemente determinados por los componentes que los soportan en el nivel del modelo médico (dominio cultural). Estos modelos, por sus características constitutivas, representan paradigmas, conjuntos de reglas inclusivas y excluyentes culturalmente, que definen lo que es posible y lo que no, en contraposición y diferenciándose con lo que otros grupos socioculturales definen como la “realidad” o lo posible. Queda claro entonces que la intención de acoplar sistemas médicos operativamente diferentes, construidos a partir de modelos epistemológica y cosmovisivamente no sólo resulta dudoso, sino que implica poner en tensión la estructura “burocrática / administrativa” de los sistemas en interacción y las cosmovisiones diferentes sobre los fenómenos de salud / enfermedad sostenidas por los funcionarios y los usuarios mapuche. Esta intención acarrea resistencias y polarización entre los actores involucrados ya que la intención de acoplar sistemas que por sus características resultan incompatibles hace la relación conflictiva por naturaleza.
Otra restricción se deriva del hecho que este enfoque ha sido desarrollado desde la perspectiva de las limitaciones que el sistema estatal de salud identifica para implementar su accionar, transformándose en un discurso dominante, altamente ideologizado, que se retroalimenta sólo de manera parcial por los usuarios mapuches y que define un nuevo ámbito de asimetría(8). Esto ha determinado que el sistema oficial de salud cuando aborda el concepto de interculturalidad lo sesga instrumentalmente, negando el nivel que involucra las relaciones simbólicas y lo socioculturalmente significativo.
Frente a este modelo de interculturalidad en salud, de tipo ideal(9), se ha evidenciado la existencia de un tipo de interculturalidad operativa, “in situ”, reconocida cuando se aborda la interculturalidad desde el comportamiento de los usuarios y que será reconocida para estos efectos como interculturalidad real.

Interculturalidad Real

Debe hacerse notar que los sistemas médicos adquieren existencia a partir de sujetos específicos que los legitiman mediante el uso que ellos hacen de esos sistemas. De este modo, cuando el paciente mapuche acude al hospital genera una relación independiente del funcionamiento interno del propio hospital, ya que acude a él en el contexto de una dolencia para la que este sistema de salud aporta ciertas soluciones, no obstante utilizar otros sistemas para aquellos otros problemas o dolencias para las que el “hospital” (o la posta) ha demostrado ser inefectivo. En este sentido, el reconocimiento de la existencia de un itinerario terapéutico realizado por el usuario permite identificar a éste como un agente activo en lo que a salud intercultural se refiere y no solo como un ente pasivo de los modelos interculturales propuestos desde el sistema hegemónico de salud. Cada usuario, con independencia de las discusiones técnico analíticas, elige las alternativas de salud que él mismo legitima como efectivas, reconociéndose en esta dinámica una verdadera interculturalidad, en la que el usuario distingue las pertinencias de cada sistema y efectúa su elección (complementación). Este conjunto de elecciones puede considerar procedimientos basados en un solo modelo o en una multiplicidad de ellos, reconociendo en la complementación de sistemas que el mismo usuario realiza - a través de su itinerario terapéutico - la expresión de lo que se denomina interculturalidad real.
Para estos efectos, la complementariedad va a ser entendida como un tipo de relación entre sistemas médicos, producida por/a través del usuario y no directamente entre agentes, procedimientos o contextos de dos sistemas, en la que éste reconoce las diferencias, especificidades y pertinencias de cada uno, utilizándolos indistintamente. En esta perspectiva, no son los sistemas los que definen la especificidad de cada uno y el otro, es el usuario. En estas definiciones los usuarios materializan su matriz cultural y la expresan, siendo imprescindible para fortalecer esa forma cultural validar y fortalecer la expresión de esas elecciones y definiciones, cuestión que se logra si se fortalece/promueve el itinerario terapéutico del usuario, medio a través del que se efectúa la complementariedad y se expresa el contenido sociocultural.

Expresiones operativas en la gestión de salud
Esquema Modelo Interculturalidad Ideal en:
http://interculturalidadysalud.blogspot.com/2006/11/modelo-de-interculturalidad-ideal.html

Asimismo, con una intención comparativa, se representa gráficamente el “modelo de interculturalidad real” y sus principales cualidades en:
http://interculturalidadysalud.blogspot.com/2006/11/modelo-de-interculturalidad-real.html

Mientras en la reflexión de tipo más socio organizacional - que concibe la relación intercultural en salud desde la perspectiva que se ha descrito como Interculturalidad Ideal - el tema se resuelve entre sistemas, los que se relacionan e intercambian experiencias, proceso a partir del cual establecen acuerdos de coordinación para entregar una atención al usuario con perfil intercultural; en la reflexión de tipo más psicosocial - que concibe la relación intercultural en salud desde la perspectiva que se ha descrito como Interculturalidad Real – el tema se resuelve entre cada sistema y sus usuarios, atendiendo a reconocer por parte de ambos para que tipo de dolencia es más efectivo o pertinente uno u otro sistema.
Por otra parte, en la reflexión de tipo más socio organizacional, que distingue al usuario como un “beneficiario” de ciertas prestaciones - a quien corresponde ciertas “regalías” que brinda el estado y que existe desprovisto de marcos de referencia o libretos de acción en cuanto a salud y curación(10) - se realiza una oferta más o menos cerrada (no considera la retroalimentación del usuario) y operativa (se centra sólo en los requerimientos sin considerar sus concepciones y creencias), imponiendo al usuario una forma pasiva de interactuar con el sistema, situación que refuerza las premisas que determinan las características de la relación (beneficiario / desprovisto de referencias culturales). Por el contrario, en la reflexión de tipo más psicosocial se concibe la relación del usuario con el sistema de salud como una experiencia activa, en la que el usuario elige y vincula a los diferentes sistemas sin que estos tengan necesariamente que relacionarse entre sí. Por eso se sostiene que la relación intercultural real en salud ocurre entre los usuarios y el sistema y no entre sistemas. En esta relación, la elección que efectúa el usuario materializa su matriz cultural, involucrando y haciendo relevante el trasfondo de significado en el que opera el proceso de salud y enfermedad.
Comentarios para contraste y juicio.

Si se reconoce en la concepción de Interculturalidad Ideal una perspectiva valórica/normativa y en la de Interculturalidad Real una comprehensiva/descriptiva pude sostenerse que dentro de la primera se entiende la interculturalidad como un tipo de relación que, en sí misma, describe una relación simétrica en términos de poder e influencia. Esta perspectiva permitiría, por ejemplo, sostener que en la región de la Araucanía no existe una relación de interculturalidad dada las condiciones de inequidad existentes entre el pueblo Mapuche y el estado chileno. Esta derivación del uso de un enfoque con la cualidad descrita, no obstante resultar movilizadora y contestataria, invisibiliza un nivel de hechos y eventos sociales en los que se tejen relaciones de contacto entre sujetos socioculturalemente distintos, altamente complejas y adaptativas, que demuestran la existencia de una serie de espacios en los cuales las relaciones de dominación desaparecen o se invierten. Esto es lo que se constata al observar la “aparente” asimetría entre el sistema de salud y los usuarios Mapuche. Éstos, a diferencia de lo que patéticamente creen los médicos (en términos tipológicos, como encarnación del modelo médico institucional), no siempre sanan gracias a sus indicaciones, sino que a veces gracias a recursos que el usuario ha utilizado en forma paralela a la consulta del sistema oficial, cuyas soluciones, luego de evaluar su eficacia y pertinencia, son desechadas por el usuario al final. El médico, por su parte, guiado autorreferentemente (desde su modelo de salud enfermedad y su estatus social) y operando coactivamente por el refuerzo que implica la presunta eficacia obtenida a partir de un resultado ilusorio, aumenta progresivamente su convicción acerca de lo conveniente y “ético” de influir con su visión al usuario, y lo “irresponsable” de dejarse influir por la visión de este último.
Esta situación determina un circulo vicioso en el que la “ceguera” del sistema médico no le permite ver el itinerario terapéutico que elige el usuario y a éste como decisor soberano, razón por la cual no valida el mundo de significados que posee acerca de los procesos de salud enfermedad, patrón que esconde una sub valoración sociocultural avismante. El usuario, frente al aumento de confianza del agente médico oficial en sus medios y de su intolerancia e intención de influencia, desarrolla una actitud crítica respecto de él, lo que, sumado a la verificación que otras alternativas - desconocidas por el médico, por cierto – resultan más efectivas, refuerza la percepción de ineficacia del sistema oficial para variados problemas de salud y la validez de sus decisiones, instaurándose así como un actor en los asuntos de su salud y no en un sujeto pasivo, doblegado por la “asimetría” del sistema. De hecho es el sistema de salud el que resulta utilizado soberanamente por el usuario, quien determina para que y cuando resulta útil. Un escenario como este contradice la visión del sistema de salud en cuanto a buscar la complementación con otros sistemas médicos desde sí mismo como punto de referencia. Al revés, el sistema de salud oficial es una alternativa que muchas veces resulta un complemento secundario a la utilización de otros sistemas de salud como puntos de referencia principales para el usuario.
Al proceso de invisibilización que produce este enfoque, lo que da cuenta de su incapacidad para reconocer y valorar la diversidad sociocultural, se agrega que dentro de él se sostiene la existencia de un solo tipo de relación propiamente intercultural, que cumple con las condiciones, generalmente determinadas por algún grupo de referencia técnica o política, para considerar que la relación de influencia entre sujetos y grupos socioculturalmente diferentes es equitativa o simétrica. Esto esconde algunos vicios: verticalidad, “exclusividad” (en el sentido de exclusión) e inviabilidad.
Verticalidad, ya que lo intercultural es lo que cabe dentro de la definición de lo que es simétrico, condición susceptible de ser develada por quienes poseen las distinciones suficientes para acceder a ella (analistas sociales y políticos), no siendo accesible a la población lega que vive en la contingencia de lo cotidiano (operadores sociales y políticos). En este sentido, relaciones descritas como interculturales o simétricas por los usuarios mapuche no lo serían si no cumplen con los criterios normativos de lo que “es” simétrico, aun cuando ellos experimentaran de ese modo la relación.
Exclusividad, por que la definición abstracta de interculturalidad o simetría, derivada de una legitimidad basada en la autoridad de los analistas y no en la experiencia cotidiana de los operadores, implica que todo aquello que no corresponde con los criterios normativos no es intercultural o simétrico, excluyendo referencias intermedias o “parciales” (de las que puede sacarse lecciones y a partir de la cuales puede fortalecerse rasgos de una interculturalidad “desde abajo”).
Inviabilidad, por que planteada la interculturalidad como relación simétrica entre sujetos de grupos socioculturales diferentes - sin considerar los concomitantes sociológicos e históricos que muestran que esta relación se da siempre entre grupos con gradientes de poder e influencia diferentes - resulta voluntarista e ideologizada. En este sentido, esperar una relación de convergencia (necesaria para la construcción de una relación simétrica) entre marcos de referencia paradigmáticamente diferentes resulta ingenuo, ya que como tales implican un sistema de reglas de inclusión, que definen lo que pertenece a una cultura, y de exclusión, que definen lo que no pertenece a una cultura. Estas reglas distinguen los sistemas culturales y los hacen diferentes y particulares. Si se agrega que en las relaciones de contacto entre grupos socioculturalmente diferentes opera la dimensión del poder, se constituye una situación en la que uno de los marcos de referencia cultural o “paradigma” cultural busca imponerse sobre el otro, aspirando a establecer su hegemonía y determinarlo, sino absorberlo, más aun cuando subyace un “espíritu” de progreso y desarrollo. Estas cualidades llevan a preguntarse razonablemente si no resulta en si misma inaplicable la idea de interculturalidad como relaciones simétricas entre marcos de referencia culturalmente diferentes y con bases de poder asimétricas, sobre todo cuando estas relaciones desde su origen se instauran con diferencias de poder.
Esta doble consecuencia de invisibilización y abstracción define el carácter valórico/normativo de este enfoque y su consecuente práctica voluntarista, ideologizada y coactiva. La perspectiva alternativa, Interculturalidad Real, calificada como comprehensiva/descriptiva concibe la interculturalidad como el patrón de interacción y contacto entre sujetos y grupos socioculturalmente diferentes. Este patrón puede fluctuar en un continuo desde relaciones de contacto abusivas y completamente asimétricas hasta relaciones de contacto caracterizadas por la mutua aceptación, valoración y fortalecimiento. Desde esta perspectiva la interculturalidad no tiene valoración en si misma, esta surge de aplicar una regla ética o moral a la observación de las características de la interacción o contacto. En esta perspectiva no hay situaciones de todo o nada. Más aun, con el uso de este enfoque puede identificarse relaciones que, dependiendo de los contextos, pueden poner en una posición asimétrica a un actor en un momento dado y en otro momento invertir la situación de poder. Un enfoque como éste permite reconocer el evento descrito antes, en términos de verificar al usuario mapuche como la parte de la relación con el sistema médico oficial que determina el uso y momento en que éste resulta pertinente.
Desde una perspectiva normativa predomina el estatus del sistema médico oficial dentro de la estructura societal en relación con el estatus, evidentemente menor, que la población mapuche posee en la estructura societal nacional. En este sentido resulta lógico plantear la inexistencia de relaciones interculturales. Por el contrario, desde una perspectiva descriptiva, predominan las maniobras psicosocioculturales, de nivel sub estructural/institucional o intemedio, ocurridas en los microespacios de relación cotidiana y contingente, en las que resulta inoficioso describir a los usuarios mapuche como sujetos pasivos, víctimas de una asimetría estructural, ya que son ellos y sus conductas las que constituyen estos dominios. De hecho, es en este nivel de la existencia social que se verifican los ámbitos en los que los usuarios deciden y operan responsablemente sobre sus necesidades vitales, desarrollando estrategias adaptativas para compensar, justamente, las condicionantes de su posición en la estructura societal nacional.
En una perspectiva como ésta, el problema de la interculturalidad pierde su sentido monoreferencial (como cuestión de incumbencia o patrimonio de un actor u otro), transformándose en un tema relacional, psicosociocultural, en el que la interculturalidad es contingente y particular, no abtracta y normativa. Dentro de esta perspectiva sobresale el itinerario terapéutico del usuario como fenómeno que la corrobora, el cual, visto desde la perspectiva de las decisiones del usuario y sus razones, demuestra que, aun cuando los usuarios mapuche puedan desarrollarse en un contexto macroestructural desventajoso, son capaces de mantener el control de su circunstancia y elaborar estrategias para soslayar los límites impuestos por esta asimetría macroestructural. Es aquí donde se puede plantear la existencia de espacios y tipos de relación que permiten la “verdadera” interculturalidad, en las que el usuario mapuche ejerce influencia sobre su contraparte chilena (en el caso del sistema de salud los funcionarios). Tan simplemente puede representarse esto que cuando un usuario mapuche no encuentra respuesta satisfactoria a sus necesidades y requerimientos en el sistema de salud oficial no acude más a él, no obstante haber recibido en ese evento orientación por parte de algún funcionario sobre las alternativas de curación que existen en su territorio, a las que finalmente el usuario acude. Esta circunstancia describe como, si bien desde una perspectiva estructural no existiría siquiera contacto en este ejemplo, en el nivel psicosocial funcionarios y usuarios han intercambiado información y soluciones finalmente efectivas. Este es el espacio de las verdaderas relaciones interculturales, los espacios microsociales, invisibles a la lupa estructural funcionalista implicada en la idea de relacionar sistemas.
El resultado de aplicar este enfoque es la visibilización de una serie de relaciones de intercambio, con perfiles diversos de influencia, en los que pueden reconocerse distintos patrones de influencia y poder, unos más invalidantes o excluyentes que otros, no obstante aportadores en el sentido de guiar la creación de relaciones de respeto y aceptación. Aquí la interculturalidad se construye desde “abajo”, desde los usuarios del sistema de salud y no desde las cúpulas de éste, adquiriendo tantas formas como contextos y tipos de interacción se produzcan, rompiendo el carácter normativo/válorico con el que tradicionalmente se ha abordado el tema y con el consecuente carácter voluntarista, vertical y coactivo de las prácticas derivadas de este enfoque. En esta alternativa la interculturalidad se determina por lo fáctico y no lo ideal; desde abajo tanto como desde arriba, rompiendo, por lo tanto, con el carácter estático con que se ha caracterizado estas posiciones; y bajo la forma de negociaciones en las que de la mano de un beneficio o ganancia existe una retribución o costo, ambos soberanamente optados.
Se sostiene que en el ideario del sistema de salud oficial como en el de las elítes políticas y técnicas ha predominado el enfoque valórico/normativo, ideal, que describe la naturaleza del concepto de interculturalidad que conforma el clisé de los discursos dominantes. Se hace necesario, entonces, para abrir espacio a un enfoque comprehensivo/descriptivo, real, aventurar nuevas categorías, que vengan a reemplazar a las ya viciadas y estereotipadas concepciones de interculturalidad.

Interculturalidad Crítica

Antecedentes.

Contextualización.

Ha quedado pendiente en el proceso de conceptualización de lo que se entiende por Interculturalidad Ideal e Interculturalidad Real el estatus de su relación: oposición, paralelismo, transacción. Experiencias de trabajo en el mismo ámbito y territorio y con el mismo enfoque teórico metodológico permitieron constatar distintas cuestiones.
Lo primero que se verifica es la consistencia y riqueza de lo que se ha denominado Modelo de Interculturalidad Real, expresada en una intensa y extensa práctica local de la medicina mapuche verificada en diferentes territorios, sin vínculo o referencia directa a las categorias de la medicina o concepto de salud occidental. Esto, no obstante, en una práctica constante de asistencia simultanea a los sistemas de salud oficiales, la que es claramente distinguida de aquello que corresponde a “lo propio”. Se reconoce así un cierto carácter dual/paralelo - más que opuesto o integrado - de la coexistencia de ambos modelos, relativos mas bien a ambitos o niveles diferentes, a racionalidades distintas; cualidad que viene a confirmar sus restricciónes para describir el fenómeno de la interculturalidad en un nivel lógico superior, más complejo, mas integrado.
Sin embargo, y pese a esa aparente independencia o “dualismo”, en cada ambito, nivel o racionalidad los sujetos generan representaciones respecto del otro. Así, frente a las acciones/intervenciones del sistema de salud oficial - basadas en lo que hemos denominado Modelo de interculturalidad Ideal y que integran el modo característico de operación estatal (Politica, Plan, Programa, Proyecto) - se elaboran significados, referencias y representaciones por parte de los sujetos a partir de lo que es su experiencia en la operación de lo que hemos denominado Modelo de Interculturalidad Real. Estas referencias sobre la operación de la política de salud Intercultural basada en una idea de Interculturalidad Ideal, realizadas por los sujetos miembros de las comunidades en el contexto de lo que se entiende como Interculturalidad Real es lo que se entiende como Interculturalidad Crítica: Politica Intercultural es a Interculturalidad Ideal lo que Interculturalidad Crítica es a Interculturalidad Real.

Esquema "posición de la Interculturalidad Crítica en la triada Ideal/Real/Crítica" en: http://interculturalidadysalud.blogspot.com/2006/12/posicin-de-la-interculturalidad-crtica.html

Conformación de un enfoque crítico.

A diferencia del proceso(11) que permitió la elaboración de las distinciones Interculturalidad Ideal y Real - que consideraba la construcción/propuesta de criterios para elaborar/reconocer modelos interculturales de atención en salud - en la experiencia(12) en que se arriva al concepto de Interculturalidad Crítica se definió en forma central, técnica y administrativamente, los rasgos del “carácter intercultural” y las experiencias que cumplen con ellos. En específico, se operó con un conjunto de experiencias definidas inicialmente y por parte de agentes de los servicios de salud regionales y seremi respectiva en base a ciertos criterios propios de una interculturalidad IDEAL.
Se señala como criterios que sostienen el carácter intercultural:
- Construir un modelo de atención acorde a las necesidades y características culturales de la población indígena en Chile, desafío en proceso de desarrollo, enmarcado en el cambio de modelo de atención desde el enfoque bio-médico, a uno más integrador, con enfoque que considere los aspectos culturales, espirituales, sociales y biológicos.
- Incorporar la pertinencia cultural de los servicios, la que se entiende como la adecuación de los servicios de salud. Lo anterior debe expresarse en la organización y provisión de los servicios, desarrollando iniciativas innovadoras que pueden abarcar desde lo normativo a la acción directa en las personas y comunidades.
- Desarrollar un modelo de atención que reconozca la medicina tradicional indígena y donde se promuevan instancias de encuentro y reconocimiento entre el personal de salud y los agentes de medicina indígena y se favorezca la colaboración.
- Constribuir a mejorar la situación de salud y medio ambiente de los pueblos indígenas, impulsando el desarrollo de estrategias que aseguren la satisfacción de las necesidades y la integridad de las acciones, considerando sus características culturales, lingüísticas y económico sociales y su activa participación en la definición y solución de los problemas.
Sin embargo, pese a estas “virtuosas” declaraciones, propias de elaboraciones formales y abstractas, se constató los vicios prescritos para la aplicación de “intervenciones” basadas en el Modelo de Interculturalidad Ideal: VERTICALIDAD, “EXCLUSIVIDAD” (en el sentido de excluisón) e INVIABILIDAD. Estos vicios produjeron efectos determinantes en el proceso que permitieron reconocer una instancia de influencia/resistencia de los actores locales y sus marcos de referencia sociocultural, en la lógica de lo que se ha descrito como Interculturalidad Real. Entre estos efectos se cuentan:
1. Incongruencia de expectativas: racionalidad ideal v/s racionalidad real.
Se constata una distancia significativa entre las expectativas de los miembros de las comunidades y aquellas para las que son instrumentales las bases de licitación y el diseño de la asesoría, expresadas en los productos esperados y sus cualidades.
Para el Servicio de Salud los objetivos que orientan el trabajo de asesoría son, siguiendo las bases, “caracterizar experiencias locales de medicina mapuche y articulación de sistemas médicos; identificar y describir, desde una perspectiva cultural, situaciones de salud abordadas en cada experiencia; apoyar la organización participativa de la atención (operación) en ellas”. Estos objetivos contienen en forma implícita intenciones de quien financia y/o patrocina, que están declaradas en los textos del sub componente Desarrollo de Modelos Interculturales de Atención en Salud del Programa Multifase de Desarrollo Integral de Comunidades Indígenas:
- La misión del Programa en general es “favorecer las condiciones para el surgimiento de nuevas formas de relación y prácticas en la sociedad, que contribuyan a elevar y mejorar las condiciones de vida de los pueblos originarios, con respeto y fortalecimiento de su identidad cultural, CON EL FIN DE ALCANZAR UN PAIS MÁS INTEGRADO”.
- En específico, pretende, entre otras cosas, “INSTITUCIONALIZAR la temática indígena en los distintos sectores, creando capacidades en los organismos públicos para que la atención a las poblaciones indígenas sea ARTICULADA y con pertinencia cultural”.
- Que dentro del componente Salud Intercultural, específicamente en el contexto del sub componente Desarrollo de Modelos Interculturales de Atención en Salud, se define como objetivo “DESAROLLAR, VALIDAR E INSTITUCIONALIZAR participativamente MODELOS INTERCULTURALES DE ATENCIÓN en salud, a través de EXPERIENCIAS PILOTO de atención y promoción de la salud, pertinentes a las culturas…”.
Estas declaraciones distinguen en forma explícita el origen y motivación estatal de la iniciativa y de la operación final de ésta, representada en la licitación, aun cuando pueda constituir una respuesta del Estado frente a las legítimas demandas originadas desde el pueblo mapuche.
Es precisamente esta cualidad centralista y vertical de la iniciativa, elaborada en un marco discursivo “integracionista”, la que es abierta y fuertemente sancionada por los dirigentes y autoridades que representan a las personas de cada territorio, quienes declaran una postura política de reconocimiento constitucional de los pueblos originarios y de respeto a una serie de normas jurídicas internacionales, refrendadas por el Estado, alusivas al derecho de autodeterminación social, cultural y política; la primera en sentido sociocultural y la segunda desde una perspectiva territorial. Por esta razón resulta un imperativo ético y político para las autoridadres locales y tradicionales oponerse a intenciones institucionalizantes y el uso instrumental, “experimental” (piloto), de los territorios y sus poblaciones.
Esta oposición se fundamenta en un discurso que articula la identidad sobre la base de antecedentes históricos relativos a los procesos de reducción territorial y dominación sociocultural implementadas militarmente, en un inicio (pacificación de la araucanía), y mediante la política educacional, productiva y de salud que el Estado desplega en territorios y con población mapuche en la actualidad. En base a estos antecedentes es que los dirigentes y “asambleas” fundamentan su rechazo a implementar productos y metodologías definidos en las bases de licitación sin ninguna participación en el proceso de su confección y menos en el proceso de diagnóstico que dio origen a la licitación misma. Se reconoce con claridad el antagonismo entre lo que ha definido las bases de licitación como objetivos o resultados y lo que se piensa localmente desde una perspectiva de soberanía y control territorial. Este antagonismo es expresión de un proceso de negociación en curso sino incompleto (unilateral).
2. Estado Parcial de Desarrollo de las Experiencias.
Las denominadas experiencias, aunque aparecen como implícitamente delimitadas si se considera el perfil de la licitación del estado, no representan más que una idea en proceso de asimilación colectiva inicial, en algunos casos todavía indefinida, cuyo abordaje requiere desarrollar un proceso de problematización sociocultural y definición de necesidades y aspiraciones (completar negociación), para el cual resultan pertinente metodologías de reflexión y desarrollo comunitario más inductivas y flexibles. No obstante lo anterior, el estado ejecuta acciones basadas en criterios propios que desconocen la necesidad de sustento simbólico local, conduciendo cuando no imponiendo la oportunidad, ritmo y contenido del perfil de necesidades y acciones locales.
3. Grado de Participación y Formas de Involucración Local.
Con relación a las mismas cualidades descritas antes, se exige un proceso de cuestionamiento, construcción y prueba de confianza, apelando a una relación con el Estado en la que los territorios se reconocen perjudicados socioculturalmente. Se connota la falta de participación y el carácter impositivo de los programas de trabajo, situación que perjudica notablemente la unidad territorial, la cohesión social y la fuerza (newen) espiritual derivada de esta unidad (kiñewün); lo que desde el punto de vista mapuche perjudica la buena vida generando un mal vivir (mala salud). Se exige tutela sobre todos los aspectos involucrados en el proceso de trabajo y delimitación local y endocultural de su forma y secuencia.
4. Condicionantes Metodológicos.
Estas condiciones de contexto definen un proceso de negociación que determina ajustar significativamente el programa de trabajo – y por tanto los conceptos contenidos en las bases de licitación - tanto en lo metodológico como en lo operativo, integrando las necesidades y exigencias que cada territorio defina.
Asociado con las condiciones de determinación local y tutela sobre el proceso de trabajo, se establecen también cualidades para procesos de investigación que hacen a los procedimientos habituales inadecuados. Dentro de estas cualidades destacan:
- Todo el proceso de diálogo y conversación debe darse en mapunzugu. No se acepta la primacía del castellano como idioma y se exige el mapunzugu como única forma de hacer completa la comprensión de lo que se quiera decir y del significado de las conversaciones.
- Todos los eventos de diálogo deben darse en forma colectiva. Para mantener un óptimo nivel de información en los miembros de los territorio, tanto como para concitar fuerza social y política que permita regular y proteger el patrimonio sociocultural local, se dispone que todas las conversaciones sean colectivas; y cuando no, mediadas por algún miembro responsable del territorio designado por los responsables de las experiencias para supervisar el accionar de los miembros a cargo de la asesoría técnica.
- Todos los eventos de contacto y diálogo deben concertarse en un marco de respeto a los protocolos locales que definen la forma correcta de relación y conversación con los miembros de la comunidad de acuerdo a sus cualidades y condición social.
A esto debe agregarse el hecho que en la mayoría de los casos, la identificación de los actores (quienes hablan) es más bien colectiva que individual, sea porque la conversación es grupal (comité, asamblea, xawün, etc.) o porque está mediada por algún otro miembro del territorio o la familia.
Por otro lado, los patrones de relación locales en muchos casos implican visitas de presentación y conocimiento antes de abordar los temas relativos a los intereses de la asesoría técnica. En este sentido, implican un importante esfuerzo de presencia en terreno y exige en forma imprescindible la participación intensiva en el equipo de miembros con sólidos conocimientos de mapunzugu y de los protocolos de relación locales.

Coordenadas para una Interculturalidad Crítica.

Este conjunto de efectos producidos en el proceso de trabajo por el carácter VERTICAL, EXCLUYENTE e INVIABLE de intervenciones basadas en el Modelo de Interculturalidad Ideal, da cuenta de un proceso evaluativo, reflexivo y conciente, cuyo propósito es de naturaleza “apropiativo”, en el sentido de exigir condiciones para legitimar y “hacer propio” aquello que servirá a la resolución de necesidades vitales (como la salud). En otros términos, no son más que la expresión de fuerzas y movimientos adaptativos que los actores locales realizan en el contexto las relaciones psicosociales/comunitarias, en el contexto de la Interculturalidad Real.
En este sentido, la comprensión local, territorial, en un sentido indígena, de lo que se entiende por interculturalidad, considera que la manera como vive y entiende la interculturalidad el Mapuche dista mucho de la manera en que lo hace el otro, el chileno, el winka, legitimando de paso la distinción entre Interculturalidad Ideal y Real. Tal como lo han expresado varios actores: “somos nosotros los que vivimos la interculturalidad, no son ellos (los winka) los que la viven”. Sin embargo, se insiste en trabajar la interculturalidad desde las perspectiva de “ellos”/wigka, desconociéndose la experiencia local, socioculturalmente válidada. A partir de esta relación las cualidades más relevantes de esta experiencia local de la interculturalidad inducida por el estado desde sus modelos ideales estarían dadas por ser: forzada, controlada, selectiva e irreflexiva.
En primer lugar, la manera en que ésta Interculturalidad propiciada desde las instancias estatales se vive actualmente no es como los actores locales quisiesen que se viviese, ya que se describe como una INTERCULTURALIDAD FORZADA desde el primer momento, cualidad que se ha expresado desde lo que ha sido la radicación de la población mapuche hasta, actualmente, en circunstancias tales como el tener que acudir a la escuela, hablar en español, tener que interactuar cotidianamente bajo la lógica de un sistema sociocultural exógeno y sus instituciones; lógica o racionalidad que el mapuche debe aprender a manejar por obligación, situación que para el Chileno o Winka no es observada. En este caso se manifiesta una relación intercultural caracterizada como una relación de vencedor - vencido. Los chilenos no han debido aprender los códigos de relación mapuche, la lógica mapuche, los mapuches son los que han debido afrontar la interculturalidad, son ellos los que han debido transformar su vida, adaptarse a una forma de relación interétnica en que nunca, por lo menos desde el sector de los vencedores, se pensó la interculturalidad.
No se pensó ni se llevó a cabo una relación intercultural ya que la sociedad dominante siempre ha actuado desde una perspectiva etnocéntrica, en que la cultura del otro es vista como inferior. Esto se expresó en el intento de llevar a cabo el proyecto civilizatorio, desarrollista, proyecto al que aun no se renuncia; este ha asumido nuevas formas de llevarse a cabo expresadas en las actuales políticas sociales e indígenas, las que aparecen como medios para “Un nuevo trato”, siendo este propósito mas bien expresión de una nueva manera de inducir la racionalidad occidental, que aun cuando ha tenido un mayor grado de apertura a experiencias interculturales en salud y experiencias de educación intercultural bilingüe, estas siguen siendo consideradas desde la perspectiva de los actores mapuche como una nueva manera de control; es occidental el que define y controla que espacios o fragmentos que el sistema social entrega para que se den estas experiencias de interculturalidad. Así propuesta, la interculturalidad es percibida como una INTERCULTURALIDAD CONTROLADA.
Esta intercultruralidad controlada es también una interculturalidad reducida, ya que es concebida desde la racionalidad instrumental propia del mundo winka. Considerando un punto de vista territorial, por ejemplo, no se reconoce una interculturalidad que se de en forma natural, en forma espontánea, sino que se reconoce una inventada, delimitada, en tanto que no es el sistema occidental en su totalidad ni en todo el territorio donde se lleva a cabo ésta. En este sentido puede agregarse una tercera cualidad, ser una INTERCULTURALIDAD SELECTIVA.
En la implementación de esta interculturalidad controlada existe, no obstante, una construcción dialógica de la identidad étnica que - si bien es bidireccional, en tanto los sujetos “representados” por el sistema, aquellos a los que se les “abre el espacio” (en este caso el pueblo mapuche), son definidos integrando ciertos símbolos, ritos, tradiciones, etc. – implica una definición de cómo es el sujeto por parte del sistema que dista mucho de la manera en que “los sujetos de representación u objetivación” se perciben a sí mismos como sujetos y colectivo diferenciado socioculturalmente. Ellos perciben que esta representación no considera su esencia como pueblo, su identidad étnica, ya que “la identidad étnica es una construcción cognitiva, emocional y política que se constituye en la voluntad de definirse y sentirse como un colectivo diferenciado…construcción que se apoya en rasgos culturales considerados permanentes o esenciales”, por lo que se hace inviable ser captada en todo su significado por el otro que define etnocéntricamente. Así, los rasgos que están considerados en la representación propuesta por el otro “winka” jamás pueden captar el real significado y esencia de lo que significa ser mapuche. Aun más, este intento de definición y construcción que realiza el otro “winka” en su intento de establecer una interculturalidad controlada, que aparece como “éticamente correcta”, esconde una lógica de dominación, en tanto que aceptar dicha representación de la identidad étnica - construida por el otro sociocultural - implicaría la perdida de la identidad propia. Los sujetos construyen su identidad sobre rasgos culturales permanentes o esenciales, a los que, como dirá Maria José Buxó, le atribuyen “objetividad… como fundamento de la realidad y la conciencia” por lo que “…Discriminarlos u olvidarlos se entienda como la perdida de la identidad étnica…”
El aceptar ésto implica asumir una restricción epistemológica cognitiva inicial, pues no es posible acceder a la identidad del “otro” - basada en su matriz cultural (rasgos permanentes) - sin hacerlo dese la propia. Sólo es posible referirla de manera descriptiva nunca vivencial, nunca en su sentido real, ya que los parámetros de objetividad, realidad y manera de conocer están delimitadas y determinadas culturalmente, incluso nuestra capacidad cognitiva y significativa de los fenómenos.
La “discriminación” u olvido de estos rasgos socioculturales permanentes tiene un contexto y una reacción. El contexto refiere a la manera en que se ha dado la relación interétnica entre los colectivos diferenciados (Mapuche y Winka), la que se ha caracterizado por ser una en que los “vencedores” han tratado de excluir, mediante la invisibilización, los valores de los vencidos. Mediante la negación como colectivo, la negación de la diferencia, la negación de la existencia, la negación de sentido e historia propia se materializa dicha “discriminación” o exclusión.

La reacción a esta discriminación se produce a nivel más local, en un nivel microsocial, y apela a la conducta de la gente a nivel endocultural, a nivel del propio colectivo diferenciado, aquellos que comparten una identidad étnica. Frente a la discriminación se afirma el hecho que es imposible jerarquizar, categorizar y discriminar los valores, tradiciones, ritos entre más y menos importantes, entre aquellos que se conciben como la matriz cultural, aquellos valores considerados como permanentes y esenciales, por lo que el transar, seleccionar u olvidar algunos de éstos, implica una transgresión, una transgresión al Az, pérdida del Kimvn, implica perdida de la identidad.
Finalmente, en esta manera de llevar a cabo la interculturalidad existe, desde la perspectiva de los sujetos, una indefinición del otro chileno, winka, y su sentido, de lo que quiere, que hace incierto lo que se puede esperar. No puede haber transacción, negociación, ni parlamento en tanto esta interculturalidad esta definida o representada discursivamente sólo por uno de los colectivos diferenciados o pueblos que interactúan en ella, por lo que no se puede reconocer la identidad, territorio, historia propia del otro “Winka”. El winka opera desvinculado de una identidad, territorio o historia propia. Por esta razón la interculturalidad planteada se define de forma irreflexiva, pues quien representa al “otro” Mapuche es incapaz de definirse a sí mismo en la relación (INTERCULTURALIDAD IRREFLEXIVA).
No obstante lo expuesto acerca de la interculturalidad vista desde “abajo”, desde los actores mapuche, la comprensión que la oficialidad tiene desde “arriba” es que en esta relación se debería dar una suerte de intercambio cultural, en el que, como proceso dialógico que es, los sujetos miembros de las culturas que interactúan asimilan algunos aspectos, códigos, costumbres, ritos, representaciones y maneras de ver el mundo del otro(13), no de una manera pura sino que muchas veces reinterpretados, situación que en forma ideal concibe que la interculturalidad se da de manera espontánea, no razonada ni inventada. Esta perspectiva de interculturalidad desde “arriba” desconoce e invisibiliza la racionalidad sobre la que se construye, una racionalidad que de por sí busca controlar los espacios en que ésta se da, estableciéndose así en una INTERCULTURALIDAD CRÍTICA para los actores mapuche ya que a partir de sus cualidades FORZADA, CONTROLADA, SELECTIVA e IRREFLEXIVA adquiere un carácter paradojal.
Estas cualidades socavan justamente los principales sustentos de la simetría y la igualdad, implementándose en un proceso de relación que se erige en si mismo como una instancia de regulación política, de negociación de ámbitos y grados de poder y decisión, con acciones y actores intermedios, a través de los cuales se vinculan indirectamente las racionalidades estatal institucional y local sociocultural.
En el contexto de la salud, por ejemplo, se reconoce el predominio de la noción de interculturalidad real en el ámbito de la institucionalidad estatal, pensada en un plano o nivel más bién general, estrutural, la que es proyectada en el mismo nivel a través políticas y proyectos que se instalan en al ámbito local. Estas “intervenciones” toman la forma de “servicios”, “productos” o “recursos” que son ofrecidos a un grupo de referencia en cada territorio, respecto de las cuales las personas generan opiniones, actitudes y pautas de comportamiento. Según como fuera esa relación va a ser la constitución del carácter crítico de la relación intercultural. En este contexto, los operadores institucionales asociados a cada “servicio”, “producto” o “recurso” contienen las demandas y resistencias locales a la “imposición” de políticas centrales, mediando las instrucciones que expresan el carácter perentório e imperativo de la ideología institucional. Es así como se delimita tanto el carácter como la instancia y contenido político de la relación intercultural en el modelo delineado. La confrontación de expectativas y ajuste de soluciones que implica la convergencia de “servicios” y experiencia - en el ámbito local - como de “instrucciones” y demandas - en el ámbito institucional, estatal - sostienen el carácter político de la relación, ya que dicha confrontación y ajuste se resuelve con mayores o menores grados de equidad dependiendo de la capacidad de poder e influrencia que cada grupo sociocultural sea capaz de desplegar.

Esquema Modelo Integrado Triada Interculturalidad Ideal/Real/Crítica en:
http://interculturalidadysalud.blogspot.com/2006/12/modelo-integrado-triada.html

Rasgos en una dinámica regional de desarrollo de modelos de salud intercultural.

Aprendizajes generales.

Diversas han sido las iniciativas relativas a la salud intercultural, desde la implementación de un hospital intercultural(14) con participación activa de machi, en algunas etapas junto al médico en el box; realización de investigación sobre los elementos y estatus de la medicina mapuche, apoyo a agentes de salud y organizaciones mapuche, hasta instancias de discusión amplia entre representantes de la sociedad mapuche y su medicina y el estado chileno(15).
Este proceso ha venido madurando a partir de la progresiva involucración de la población mapuche y sus autoridades tradicionales en la discusión sobre la forma de integrar la dimensión cultural en la concepción y operación de los sistemas de salud estatales locales.
En esta circunstancia se ha planteado por diversas organizaciones mapuche una serie de observaciones y condiciones que han ayudado a contextualizar y dotar de mayor pertinencia cultural los programas e iniciativas propiciadas por el estado. Entre algunas de las cuestiones a considerar en cualquier iniciativa estatal con población mapuche, especialmente en el de la salud estarían:
- Reconocimiento del estatus del Mapunche Kimvn (sabiduría, conocimiento, ciencia mapuche) para el análisis de la realidad y la propuesta de estrategias de desarrollo (etnodesarrollo / desarrollo endógeno).
- Integración de las formas de interacción personal, pensamiento y protocolos de organización social mapuche en el diseño e implementación de las acciones.
- Involucración consultiva y resolutiva de las autoridades tradicionales mapuche en el diseño y ejecución de iniciativas de desarrollo.
- Descentralización de las funciones de planificación y gestión local entregando a la propia organización social mapuche las capacidades de evaluar, jerarquizar e implementar soluciones a problemas locales contingentes, culturalmente representados.
Todas estas condiciones estarían asegurando la aspiración de autodeterminación, única condición que desde la perspectiva del pueblo mapuche rompe la asimetría y facilita la verdadera interculturalidad en salud, con modelos institucionales y criterios de evaluación y gestión definidos en forma culturalmente determinada, como lo son los de la sociedad chilena. Sólo en el contexto de dos instituciones culturales equivalentes, sin tutelas que desbalanceen la equidad de poder en la relación de intercambio, puede construirse un modelo propiamente intercultural de atención en salud.
No obstante lo anterior, se observa una persistencia en la operación del modelo como se representa en el esquema antecedente. Esto se expresa en reproducción estereotipada de soluciones, contradicciones de racionalidad y voluntad y depende en medida significativa de la debil contraparte sociocultural local

Perfiles habituales

Se verifica que cuando las iniciativas locales / comunitarias son asesoradas por agentes de desarrollo gubernamentales o no gubernamentales tiendena repetir sus características dentro de ciertos perfiles.
- Recuperación y cuidado de ecosistemas en que se encuantra baweh.
- Implementación de espacios, instalaciones, utensilios, artefactos y medicamentos sintetizados para apoyo de la gestión de machi, gvtamchefe, bawehtuchefe, etc.
- Recuperación, difusión y reorganización del mapuche rakizuam, mapuche kimun y orgánica sociocultural tradicional.

Condiciones habituales

En el contexto general en el que se desarrollan las inciativas de interculturalidad, en salud en este caso, se puede distinguir por lo menos dos circunstancias:
1. Dificultad de “comunicación”(17) entre agentes de desarrollo y comunidades, que redunda en la formulación de proyectos sustentados en las necesidades de la comunidad de base pero formulados de acuerdo a los intereses de impacto y gestión sostenidos por el agente. Su consecuencia:
- Solución parcial a la necesidad de la comunidad y subsiguiente decepción (deserción) de sus miembros.
- Inhabilitación para implementar procedimientos operativos de tipo contable financiero ajenos al conocimiento y la dinámica cotidiana de las comunidades, rígidamente exigidos por el agente de desarrollo.
- Por lo indicado en los puntos anteriores, crisis de racionalidad y sentido de los proyectos (conflicto de intereses o propósitos agente / comunidad).
- Finalmente, reducido impacto y precaria sustentabilidad en el tiempo.
2. Debilitamiento del capital sociocultural de las comunidades y del mapuche kimvn, consecuencia de los recurrentes procesos de segregación, desarticulación social y discriminación sufridos históricamente. Esta condición determina una cierta vulnerabilidad en las comunidades a las influencias externas, las que son asimiladas sin una suficiente reflexión sociocultural, situación que no sólo merma los supuestos beneficios de la influencia externa, sino que también puede contribuir a agudizar los problemas para los cuales se inician acciones de intercambio con el estado chileno.
Estas dos situaciones se articulan en una suerte de círculo vicioso que requiere ser roto para acceder a una gestión intercultural del desarrollo en general y de la salud en particular.

Unesquema de estas ideas en: http://interculturalidadysalud.blogspot.com/2006/12/blog-post.html

Estrategia de Fortalecimiento Cultural y gestión de la Interculturalidad Crítica

Debe tenerse en cuenta que la ruptrura de este circulo vicioso derriba el andamiaje sobre el que se instura la hegemoniá y asimetria sociocultural en salud, asi como en otros ámbitos. Por este motivo no puede fundarse en elementos constitutivos de la racionalidad estatal, en los que éste es diestro y el otro, el mapuche, “extranjero”, sino que - como el esquema precedente lo intuye – en una estrategia de valoración y fortalecimiento que instale como sustento al mapuche kimvn. En este sentido, tiene que incorporarse el carácter integral de este conocimiento - y sus formas de generación y reproducción - al diseño, ejecución y evaluación de cada proyecto. Lo anterior implica sustentar el proceso completo de desarrollo de los proyectos sobre la base de las formas de organización mapuche (reyñma, lof, rewe, etc.), haciendo uso de los medios mapuche de interacción y representación (por ejemplo, nutram y mapuche rekizuam, respectivamente). Esto implica además, ampliar la visión de cada proyecto, contextualizándolo e involucrando la incidencia de - y en - el ámbito de las relaciones familiares y sociales dentro del lof, el ecosistema, las cualidades del espacio geográfico (az mapu), el sistema de reproducción económica y las tradiciones comunitarias ancestrales.
Si se abordan los proyectos con el énfasis antes bosquejado se aumenta la posibilidad de una gestión verdaderamente intercultural y se disminuye la probabilidad de ocurrencia de las situaciones que habitualmente se describen para los proyectos de desarrollo.
En esta perspectiva, se estima necesario adosar a los proyectos tres productos, uno que permita resolver los obstáculos derivados de la gestión administrativa de los proyectos para concentrar los esfuerzos de los ejecutores en los contenidos de cada proyecto y los del agente de desarrollo en maximizar el desempeño económico de éstos. En otros términos, instalar un producto que permita fundamentar los criterios de desempeño de los proyectos en definiciones socioculturales locales.
Debe considerarse también asociar a la ejecución de los proyectos una instancia de “problematización” que permita consolidar la apropiación de éstos, más que desde la perspectiva de los intereses de impacto que sostiene el agente de desarrollo, a partir de las referencias culturales propias de cada lof y/o futaelmapu. Tanto este producto como el anterior deben acompañar el ciclo completo de los proyectos o por lo menos ser implementados al inicio y al final de su ejecución.
El tercer componente esta constituido por un marco referencial mapuche sobre la visión general de la salud, así como sobre problemas específicos de salud. Este marco referencial debe contener las discusiones que durante el último tiempo ha venido propiciando la institucionalidad estatal con las comunidades mapuche y sus autoridades, en las que se han expresado y negociado acuerdos sobre las forma de gestionar la salud de forma culturalmente pertinente. Este marco de referencia es el catalizador del proceso “problematizador” del componente enunciado en el párrafo anterior, entregando visiones para contextualizar culturalmente los proyectos e iniciar un proceso autónomo de reflexión y recuperación del kimvn propio de cada unidad / territorio (lof, rewe, futaelmapu).
Estos tres productos, interdependientemente implementados, permiten debilitar el círculo vicioso enunciado antes, impactando en forma transversal las relaciones y estructura tanto del agente de desarrollo como de las propias comunidades, determinando una dinámica que acerca el perfil intercultural a la relación.

Esquema de estas ideas en: http://interculturalidadysalud.blogspot.com/2006/12/estrategia-axxiona-para-el.html

Estrategia para la consolidación de una relación Intercultural

Se delimita así el dominio del conocimiento ancestral, mapunche kimün, como cimiento de la construcción de bases de poder e influencia en la relación intercultural. En este marco se ha intentado implementar el diseño propuesto sobre la base del modelo de Investigación Acción Participativa de acuerdo a como lo repredsenta el siguiente esquema. Se ha optado por este modelo metodológico por considerarse una herramienta compatible con el propósito de integrar los propósitos de los agentes de desarrollo (asesores exógenos) y las prescripciones construidas por la institucionalidad mapuche (proceso social de la comunidad y/o lof).

Esquema operativo en: http://interculturalidadysalud.blogspot.com/2006/12/esquema-operativa-estrategia.html

Este proceso es operado desde una instancia conformada por un equipo de técnicos mapuches y no mapuches, con experticias interdisciplinarias, y un equipo local, determinado por la institucionalidad social de cada comunidad, lof o territorio. El primer equipo integra la visión científico - técnica de los problemas y estrategias de adecuación cultural para el procesamiento eficaz de este tipo de conocimiento – información por parte de la población que vive en cada comunidad o lof(17). El segundo equipo, definido localmente, constituye la contraparte sociocultural, auditora de las condiciones de respeto al orden territorial, sociopolítico, cultural y religioso que impone cada lof o territorio para la implementación de cualquier iniciativa de desarrollo. Esta unidad supervisa, media, sanciona las cualidades y secuencia de las acciones involucradas en cada componente o producto, la información relevante y pertinente, las formas de usarla y difundirla. Un ejemplo de esta prescripción en el ámbito de la salud se representa en el esquema siguiente.

Esquema del desarrollo operativo de la estrategia en: http://interculturalidadysalud.blogspot.com/2006/12/desarrollo-esquemo-operativo-estrategia.html

La implementación de diversos trabajo de asistencia técnica han mostrado la potencia para reconocer, reisntalar y revaliadar modos endoculturales de construcción de bases de poder e influencia en la relación intercultural. En este sentido, la constatación siguiente conseguida en la aplicación de estos enfoques a las intervenciones territoriales es que la condición CRÍTICA de la relación intercultural no soló se compensa con un enfoque como el propuesto sino que con el conocimiento local, en este caso mapuche, que esta forma de trabajo provee.

Incorporación De Formas Mapuche De Relacionamiento Y Conocimiento. Wiño mapunche wixam zugutun: “volviendo a levantar una esencia(18) mapunche”.

En consonancia con los criterios ético – teóricos que orientan la presente propuesta, se propone la articulación de una estrategia de trabajo que reconoce una forma de conocimiento propia, de expresión mapuche, el mapunche kimün.
Asumir una perspectiva intracultural de reordenamiento del conocimiento local implica considerar que las necesidades del o los grupos en cuestión son vistas en función de la experiencia de vida de éstos y del sustrato cultural propio; no así en relación con las premisas que un agente externo pudiera traer.
En un sentido profundo, el ejercicio de conocimiento que se lleva adelante pretende contribuir en la reconstrucción de una de las principales esencias de la vida mapunche, que desde una perspectiva extracultural es entendida como relativa al ámbito de la salud, en tanto que en voz de los mapuche no es definida así. Por esta razón se recurrirá a formas endoculturales de evaluación del comportamiento y la existencia que están en la base de las formas mapunche de “pensarse” o “repensarse” como contextualización metodológica del modelo de Sistematización; y así “volver a levantar” el sentido mapuche de la salud y de su cuidado y recuperación.
Se proponen tres conceptos transversales que fundan el modelo: kimün, zugu y zwam.
A. Kimün: Este concepto da cuenta de un saber, un conocimiento de expresión cosmogónica y de propiedad colectiva. Sus principales cualidades están dadas por:
- La existencia de una concepción biocentrica de la vida, que constituye su principal fundamento. El Waj mapu, Universo concéntrico mapuche constituye el espacio primordial y más amplio, ideológico y objetivo, en el que se ubican los Newen/energías vitales contenedoras de kimün.
- El conocimiento esta en manos de los diferentes küga familiares, siempre existirá la posibilidad de que alguien en esa familia tengan la capacidad de manejar determinados tipos de conocimiento. Los Küga de logko, machi, gehpiñ y pijan kushe resultan ser los que mayor responsabilidad tienen en cuanto al manejo de determinado tipo de kimün.
- Manifestarse en estrecha vinculación con el Mapunche Gijañmawün/religión mapunche. Es en la dimensión religiosa donde adquiere carácter normativo valórico.
- Constituir el principal contenido a partir del cual se comprende y explica el Mapunche Bawehtun. Uno de los principales propósitos que cumple el sistema médico mapuche es restablecer el equilibrio entre el che y los newen. Hoy en día el deterioro de la salud, del Küme Felen/ estar bien, küme mogen/ vivir bien, se explica en la invalidación y perdida del mapuche kimün.
- Se manifiesta en una integralidad de categorías y conceptos interpretativos.
B. Zugu: constituye uno de los conceptos más enigmáticos y complicados de significar, comúnmente se le asume como la noticia, la novedad. Al estar conjugado en infinitivo, zugun se transforma en la expresión verbal de los che y de los seres vivos en general, no obstante desde el mapunche kimün todos los mogen tienen habla. Así entonces, el zugu se convierte en una forma de expresión primordial a todas las formas de vida. Son representaciones ideacionales que se encuentran contenidas y que mueven las diversas formas de existencia. Así el Zugu, representa como enfoca la vida, los principios, la expresión verbalizada o corporeizada de aquello que nos mueve.
C. Zwam: tiene múltiples acepciones de acuerdo al contexto en que se le emplee. Entre las principales se encuentra el denotar la idea de un deseo de hacer, de poseer algo, un motivo, una razón que justifica un acto.
Estos conceptos describen el eje, el mapunche Kimün, y el sustrato, Zugu y Zwam, sobre el que opera el proceso de conocimiento sociocultural (metodología), constituido por una serie de acciones concatenadas a modo de etapas que incrementan el grado de su complejidad. Estas acciones definen normas intra culturales de reflexión, de niveles de introspección y conciencia. En orden de progresión, sin implicar necesariamente éste un orden rígido o único, los procesos son Rakizwamuwün, Günezwamuwün, Azkünu zugun y Norüm zugun. Asumiendo que éstas no son las únicas categorías que se pueden reconocer desde el mapuzugun, se les considera como los conceptos más abarcadores, que refieren a la posibilidad de reflexión sobre la propia existencia, de conciencia crítica sobre la vitalidad y su vinculación con el cosmos.
- Rakizwamuwün: Significado(19) al castellano connota el ejercicio de pensarse, como persona y/o colectivo. Existen muchos tipos de rakizwamün, dependiendo de los tipos de che/persona, de los Az/forma de ser, de los Zugu/idea en que queramos hacer rakizwam.
El concepto rakizwamuwün, etimológicamente puede dividirse en tres partes, Raki/contar, zwam/necesidad y wün/ hacia dentro, las que literalmente se significarían como el contar necesidades hacia adentro (introspección). Se manifestaría como la forma de ordenar las necesidades, desde las de tipo emocional y biológica hasta las de tipo social y espiritual. En este sentido el concepto representa un primer nivel de reflexión en tanto abre la posibilidad de un ordenamiento de necesidades, de saber que es lo que se quiere a partir de una idea existente sobre las cosas. No necesariamente constituye todavía una evaluación crítica sobre la existencia.
En términos ontológicos la idea de pensarse se entiende a partir de la confluencia de logko/cabeza, piwke/corazón, ragi Chegen/lo social y el püjü/lo espiritual que se opone a los postulados de la filosofía y ciencia social clásica donde razón, emoción y espíritu aparecen desvinculados.
- Günezwamuwün: al igual que en el caso anterior, Günezwamuwün contiene tres acepciones; Güne/Control, zwam/necesidad y wün/hacia dentro, referido esto a una persona o a un colectivo. Constituye un segundo nivel de reflexión y en su principal acepción supone una forma de controlar todas estas necesidades develadas por el Rakizwamuwün en torno a los distintos ámbitos de la vivencia y convivencia. Günezwam se asume como la forma de observación normativa de estas necesidades, de adentramiento en ellas y su trascendencia, implica la evaluación de si son necesarias o innecesarias.
En una dimensión colectiva, el ejercicio de Günezwamuwün es tratar de controlar una idea, de poder pensarle, ordenarle y clasificarle. Permite hacer Günekon/darse cuenta de una situación, de algo. En este sentido puede constituir un evento dramático de este proceso de concienciación.
- Azkünu zugun: Contiene la idea vislumbrar formas, alternativas, características, cualidades esperadas en relación al zugu sobre el que se esta tratando. Se van dilucidando potenciales líneas de acción. En esta etapa se requiere recurrir a las diversas potencialidades de los sujetos, se requiere aplicar una forma y probar, se requiere hacer pepil pepiltun/ aprendizaje, al igual que Azümazümtun/ conocer, entender, manejar, dominar, por ende practicar el conocimiento, para poder efectuar elaboraciones sobre él. Se coloca a prueba lo que se ha hipotetizado sobre algo.
En el entendido de que el kimün se encuentra contenido en todo aquello que tiene vida, aún más allá de lo humano, las orientaciones se deben buscar entonces en aquello o en aquellos que puedan contribuir a dilucidar o aclarar situaciones, objetivos o procesos. Esto es Ina ramtün/buscar soluciones sobre algo.
- Norüm zugun: Por último y una vez que se ha definido con claridad la alternativa definitiva a seguir, se procede a realizar norümzugu/ delimitar los limites de dicha alternativa, el orden que es necesario mantener para que se mantenga la idea primordial de la esencia, sin desvirtuarla. Implica tomar posición, definir una estética, una forma.
A partir de estos conceptos mapunche las personas que poseen este tipo de kimün fácilmente se sitúan, puesto que están en la base de un modelo de introspección social y personal, introspección ordenada, con sentido, que va de la dimensión más personal hasta la colectiva. De este modo la reconstrucción de la historicidad se yergue como plenamente relevante, la reconstrucción de la y las historias, para posteriormente ver esas historias personales en relación a las historias más comunitarias. Se debe asumir que detrás de una historia hay muchas historias, múltiples historias, dependiendo ello de cómo cada actor pudo vivir, pudo estar presente, pudo vivenciar en un determinado proceso, para llegar a ser lo que se es hoy. En este proceso es clave la participación de quienes poseen mayor capacidad ideológica, logko y machi.

Esquema de Mapunche Wiño Wixam Zugutun en: http://interculturalidadysalud.blogspot.com/2006/12/mapunche-wio-wixam-zugutun.html

Existen formas concretas (lo que equivaldría a la noción de “técnicas”) mediante las cuales se puede hacer práctica del rakizwamuwn, günezwamuwn, azkünu zugun y Norüm zugun. Entre las más importantes se encuentran el Xawn, Wewpih, Güxam, Amelkan y Epew. Aún existe conciencia acerca de la importancia de estas modalidades en la socialización del kimün a distinto nivel de la vida de las personas, desde el personal, entre che, el familiar/rukache, hasta el más amplio del Lof, rewe, Ayjarrewe o Fütal mapu. En este sentido, se les asume en los distintos territorios como instrumentos de comunicación y conocimiento válidos para el desarrollo de procesos de formación y negociación intracomunitaria con propósitos colectivos.
- Xawn: Son encuentros que se organizan para informar, discutir y/o dirimir sobre asuntos relevantes para un conjunto de personas.
- Wewpih: Son eventos de orden comunitario, dirigidos, en los cuales existe uno o más oradores principales, los Wewpife, contenedores del discurso histórico político de los territorios. El Wewpih se asume como el encargado de rehacer la historia, el pasado y así poder comprender el presente. Un mecanismo de auto investigación legítimo.
- Güxam: Son conversaciones sostenidas entre personas para compartir conocimiento e información sobre uno o más asuntos. No necesariamente son especialistas o autoridades mapuche las que las conducen, pudiendo ser cualquier persona. Existe una diversidad de temas sobre los que se pudiese trabajar en relación a la problemática de salud. El tema de kuxan por ejemplo, el concepto de kuxan, tipos de kuxan que la gente reconoció a través de la historia local, los que mas han primado, los que han sido más catastróficos, los que nos se han podido controlar desde el punto de vista mapuche, entre otros muchos más que se pudiesen plantear.
- Amelkan: especie de representación teatral mapuche, sobresale como uno de los métodos lúdicos que la gente aún esta en condiciones de rememorar. Las recreaciones, los juegos, son mecanismos que van a ayudar también a conseguir un estado de ánimo distinto, una predisposición diferente, y también como un ejercicio de salud mental eficiente para el autoaprendizaje. Con la recreación se rememoran antiguos juegos, que trasladan a la remembranza de situaciones, reconstrucción de historias, de formas de ver la vida. En este sentido representa una posibilidad de contribuir al reencantamiento colectivo.
- Epew: constituyen relatos metafóricos, donde los principales personajes son animales, en relación a los cuales se efectúan determinadas analogías con el comportamiento de los che, sobre todo sirven para estimular el correcto comportamiento de los pichikeche, bajo los principios del Nor/rectitud, Küme/bondad y kimün/sabiduría.

Inducción final

En el contexto del "modelo complejo de interculturalidad" (triada interculturalidad Ideal/Real/Crírtica) propuesto por AXXIONA en esta oportunidad, el carácter crítico derivado de las instancias de máxima tensión en términos del ejercicio de poder e influencia, como son la convergencia “servicio” – experiencia y la convergencia instrucción – mediación, se compensa cuando a partir de un proceso de reflexión endocultural, como trata de representar el modelo Mapunche Wiño Wixam Zugutun, se instala un backgroun cultural que permite orientar y dirigir el proceso de toma de desiciones locales para hacerlo políticamente fuerte y de esta manera instalar una base más ventajosa de negociación con la institucionalidad y sus instancias intermnedias.

Esquema del Modelo Complejo de Interculturalidad de AXXIONA en: http://interculturalidadysalud.blogspot.com/2006/12/modelo-complejo-de-interculturalidad.html

(1)Este artículo fue presentado en la mesa EL MULTICULTURALISMO Y LOS DESAFÍOS DE LA DIVERSIDAD CULTURAL, Seminario Internacional "GLOBALIZACIÓN, DERECHOS HUMANOS Y PUEBLOS INDÍGENAS", Observatorio de Derechos de los Pueblos Indigenas -CEPAL, Noviembre de 2006, Santiago. Integra los conceptos presentados en las ponencias “Interculturalidad Ideal v/s Interculturalidad Real: la figura del Usuario Mapuche en la Discusión sobre Interculturalidad en Salud”(Francisco Cabellos y Patricio Burgos), simposio Salud y Pueblos Originarios, IV Congreso Chileno de Antropología. (Sn. Felipe, Nov. 2004); “Interculturalidad Crítica: Interfase Valorativa entre Interculturalidad Ideal e Interculturalidad Real” (Francisco Cabellos y Juan Quitral) y “Metodología de la Investigación, Conocimiento Local e Intervención Social Intercultural” (Francisco Cabellos, Juan Quitral, José Quidel, Victor Caniullan, Jimena Pichinao y Fresia Mellico), simposio Identidad, Ciudadnía y Participación, IV Encuentro de Estudios Regionales, Red SINERGIA Regional – Agrupación de Universidades Regionales (Antofagasta, Oct. 2005).
(2)Psicólogo, Licenciado en Psicología, Mg© Desarrollo Regional y Local. Director de Proyectos AXXIONA Desarrollo Humano.
(3)Antropólogo, Licenciado en Antropología. Consultor de Estudios en Salud y Cultura AXXIONA Desarrollo Humano.
(4)Expresiones urbano populares, campesinas e indígenas.
(5)Diferentes descripciones de este proceso sostienen autores como el chileno Joaquin Bruner, el colombiano Jesus Barbero o el argentino Nestor Garcia Canclini.
(6)Este efecto de anulación impone al grupo socio culturalmente no dominante la obligación de renunciar a sus recursos y conocimientos ancestrales y comunitarios, debilitando sus estrategias de subsistencia y desarrollo colectivo. Asimismo, induce el uso de patrones culturales extraños, en los que resultan poco competentes y para los que no se cuenta con una coherente matriz cultural de articulación.
(7)No en un sentido esencialista sino como intensidad de los proceso de identificación y apropiación de un determinado conjunto de autodistinciones sociales que deferencian de otros y de una estructura socicultural superior.
(8)En algunos encuentros de salud intercultural se ha declarado explícitamente el hecho que la interculturalidad es una obligación, por necesidades de supervivencia, para los mapuche, en tanto que una opción para el estado. Esto evidencia la paradojal asimetría de una estrategia que sustenta la interculturalidad en la relación simétrica entre grupos socio culturalmente diferenciados en grados de influencia y poder social.
(9)Formal, abstracto, racional.
(10)La discusión sobre los derechos de los pacientes es de reciente data.
(11)Estudio “Sistematización Participativa de Experiencias de Salud Intercultural en las Comunidades Mapuche y Establecimientos de Salud existentes en las comunas focalizadas por el Programa de Desarrollo Integral de Comunidades Indígenas en a provincia de Cautín, región de La Araucanía”. Sub componente Desarrollo de Modelos de Salud Intercultural, componente Salud Intercultural, Programa BID – MIDEPLAN – MINSAL. 2004.
(12)Asesoría “Apoyo al Diseño de Fortalecimiento de Experiencias Locales en Salud Intercultural, en las localidades de Pantano comuna de Lumaco, Boroa comuna de Nueva Imperial y Hospital Nueva Imperial, en la Novena Región”. Sub componente Desarrollo de Modelos de Salud Intercultural, componente Salud Intercultural, Programa BID – MIDEPLAN – MINSAL. 2005.
(13)Ello supone un cierto grado de libertad de elección por parte de los sujetos de aquellos elementos culturales exógenos que les son significativos, situación que no es la precisamente observada, estableciéndose como una interculturalidad impuesta.
(14)Hospital Makewe, en Padre las Casas. Este hospital ha derivado en una unidad de salud que ofrece atención con pertinencia cultural (uso de costumbres e idioma en el trayecto de vinculación con el servicio). Se ha desechado la práctica de incluir agentes y prácticas médicas mapuches ya que no sólo resultan descontextualizadas, sino que representan una nueva forma de asimilación cultural por parte de la institucionalidad chilena. No obstante esta experiencia, recientemente se inauguró el difundido hospital intercultural de Nueva Imperial.
(15)Históricamente significativos resultan los encuentros de Puerto Saavedra y Lican Ray. En la actualidad y en el contexto del sub componente “Fortalecimiento de la Medicina Mapuche” y del sub componente “Desarrollo de Modelos de Salud Intercultural” se ha venido intensificando el debate y el intercambio de conocimientos y experiencias a nivel local como regional.
(16)Representada en una coexistencia paralela de racionalidades que se vinculan instrumental y no significativamente.
(17)En el equipo existen profesionales no mapuches de la Antropología, Psicología Social, Medicina y Estadística mediados en su reflexión y funcionamiento por la síntesis de Ciencias Sociales y Conocimiento Mapuche (Kimvn) que aportan profesionales mapuches con extenso conocimiento de historia, religión y medicina mapuche.
(18)Noción de “salud”.
(19)Se utilizara el concepto significar, en vez de traducir por considerar que la traducción convencional, como método, contiene sesgos ideológicos, tendiendo además a estandarizar significados y no contribuye a develar la semántica de los conceptos de acuerdo a su propio marco de referencia cultural.