sábado, 19 de enero de 2008

Las ciencias sociales y la salud: un diverso y mutante campo teórico

Roberto Briceño-León
Laboratorio de Ciencias Sociales, Apartado 47.795, Caracas,Venezuela
Dirección para correspondencia
RESUMEN

El artículo estudia la formación del campo disciplinar de las ciencias sociales y la salud, desde sus pioneros en los inicios del siglo 19, plantea el momento relevante de formación del campo teórico a mediados del siglo 20 y formula los tres abordajes fundamentales; la explicación de lo médico por lo social y la explicación de la enfermedad por lo social, que tiene dos vertientes, la perspectiva individualista y a visión estructural y colectiva. Finaliza con una discusión sobre el tipo de vínculo que debe establecerse entre las ciencias sociales y la salud con el fin de crear un nuevo campo teórico denominado las ciencias sociales de la salud.

Palabras-claves: Ciencias sociales, Salud, Enfermedad, Historia social, Teoría
ABSTRACT

The article examines the creation of the social science and health subdiscipline from the time of its pioneers in the early 19th Century, discusses the formation of the theoretical field in the mid-20th Century, and describes its three basic approaches: explanation of the medical dimension by the social one and explanation of disease by social conditions, with two variants – the individualist perspective and the structural-collective one. It concludes with a discussion of the type of linkage that should exist between the social sciences and health, as a basis for the creation of a new theoretical field called the social science of health.

Key words: Social science, Health, Disease, Social history, Theory


Las ciencias sociales involucradas con la salud son un campo relativamente reciente en la historia de la ciencia. Su conformación como área disciplinar y dominio teórico pueden ubicarse en la posteridad de la Segunda Guerra Mundial, pues es a partir de los años cincuenta del siglo 20 que se define su orientación y práctica, a pesar que sus origines pueden ser rastreados mucho antes, pero exclusivamente en el mundo médico y sin impacto específico en las ciencias sociales.
El uso de los conocimientos sociales por parte de los médicos puede trasladarse mucho antes del siglo 20, pero el desarrollo de las ciencias sociales era muy escaso y tenía una muy precaria formalización. A inicios del siglo 20, las ciencias sociales existían en las universidades de unos pocos países de Europa y en Estados Unidos (Wallerstein, 1996); los desarrollos teóricos eran muy escasos; uno no encuentra referencias importantes a la medicina o a la salud en los escritos de los iniciadores de las ciencias sociales, casi nada entre los sociólogos, algo entre los antropólogos y por supuesto más en la psicología, pero en ese tiempo ésta era un área propiamente médica.
Sin embargo, el interés por las condiciones sociales y ambientales que podían dar lugar a la enfermedad existía en la preocupación de muchos médicos, quienes usaban los informes médicos o sus propias experiencias, para construir una explicación que fuese más allá de lo biológico. Es importante destacar que este interés estaba asociado al poco desarrollo de la medicina y de la tecnología médica, es decir, ese médico humanista o con un perfil epidemiológico más completo, que se ocupaba de lo social, lo hacía tanto por la sensibilidad que iba asociada al compadecerse del sufrimiento del otro enfermo, como por las propias limitaciones que tenía en el tratamiento médico. Esta preocupación disminuye con la aparición de los antibióticos, los insecticidas y la fabulosa tecnología médica, y quedó más reservada a los médicos dedicados a la salud pública quienes han tenido siempre unas preocupaciones por las condiciones ambientales y sociales y por las ingenierías que procuran modificarlas.
Los primeros escritos que pueden encontrarse en sociología médica fueron escritos por médicos y no por sociólogos, quizás los más antiguos son los artículos publicados en Francia por Jules Guèrin en 1848 sobre la medicina social y el texto de Charles McIntire sobre la importancia del estudio de la sociología médica publicado en Estados Unidos en 1893, los cuales constituyen los textos pioneros del siglo 20 (Nunes, 1999). Ya en los inicios del siglo 20 circularon dos libros con el mismo título de Medical sociology, uno de Elizabeth Blackwell y otro de James Warbase publicados en 1902 y 1909 respectivamente. Es interesante que el primero, el publicado en 1902, fue escrito por una mujer, quien, a su vez, fue la primera mujer que se graduó de médico en una universidad de los Estados Unidos de América. En la antropología los estudios médicos habían encontrado un pequeño eco y se habían establecido una área reciente (Canesqui, 1994, 1995). Y en la psicología para esos mismos años se daba el inicio del psicoanálisis, Freud había publicado al inicio del siglo su Intepretación de los sueños y El Chiste y su relación con el inconsciente, pero de manera relevante había analizado la histeria con el famoso caso de Dora y había interpretado la tos y la afonia de esa joven con explicaciones culturales y psicológicas y no fisiológicas (Freud, 1901), todo lo cual marca una nueva orientación de la medicina en relación a la mente humana, que echó las bases para lo que Habermas (1976) considera fue la creación de una nueva "ciencia humana" basada en la autorreflexión. Pero este dominio permaneció en el mundo médico y si bien tuvo gran influencia en la antropología (en Lévi-Strauss,por ejemplo) y en la sociología (en Parson, por ejemplo), se mantuvo como algo distinto de las ciencias sociales y la salud o la medicina.
Pero el desarrollo científico de este tiempo estuvo muy marcado por las décadas de la guerra y entre guerra y no vino a consolidarse como tal y adquirir importancia sino hasta después de concluida la Segunda Guerra Mundial, cuando se establecen las bases teóricas y se establece como campo de ejercicio profesional por la importante contratación que hacen los gobiernos en sus ministerios de salud al personal de las ciencias sociales. Ahora, ¿no sucedió nada durante este periodo? No, si hubo algunos avances, pero estuvo dominado por el personal médico. Si uno toma un ejemplo como el de la Tripanosomiasis americana, uno encontrará que desde el artículo inicial de Carlos Chagas en 1909 hay un esfuerzo por describir la situación social de la enfermedad, lo mismo puede encontrarse en los sucesivos estudios y escritos de Emmanuel Diaz sobre las condiciones sociales en Minas Gerais; en Argentina, Mazza convierte sus estudios e interpretaciones de la enfermedad de Chagas en un asunto subversivo para la estructura agraria latifundista dominante en su tiempo; y Romaña – también en Argentina –; o Torrealba y Gabaldón, en Venezuela, se dedican a analizar las condiciones sociales de la vivienda y la transmisión de la enfermedad. Pero, por su manera de abordarlo no pretenden establecer un campo teórico, sus escritos más bien son una demanda, un llamado de urgencia por la necesidad de unos saberes que ellos no disponían por formación y que solo su grandeza humana y científica los llevaba a invocar y requerir.

El aporte inicial de definición del campo

Quizá el aporte central en la definición de este campo teórico lo constituyó el análisis que hizo T. Parsons de la relación entre el médico y el paciente como una estructura social. Este capítulo de su libro El sistema social (1951) tiene un gran impacto tanto por la difusión y relevancia que el propio libro tiene en la sociología, como por ser una construcción teórica desde el campo de la sociología y no desde la perspectiva médica. Ciertamente este capítulo se funda en un estudio previo hecho por un médico, L. J. Hederson, a quien el propio Parsons reconoce al inicio del texto, pero Parsons lo ubica en su teoría de los roles y la desviación para mostrar como ser paciente o ser médico son unos roles sociales que tienen un conjunto de comportamientos expectados por la sociedad y que se le imponen a los individuos, en particular como el rol del enfermo que libera al paciente de sus responsabilidades sociales y no lo culpabiliza de sus faltas u errores y, al mismo tiempo, le impone un conjunto de obligaciones como desear mejorar, buscar a quien lo cure y seguir cuidadosamente las indicaciones dadas por el médico. Por otra parte es la sociedad, a través del médico, quien está en capacidad de darle una legitimidad a ese rol, pues no se trata de estar enfermo físicamente, sino de ser socialmente reconocido como tal por una decisión del sistema médico. Este mismo hecho es interpretado por Parsons en su visión de la desviación en la sociedad: el rol paciente es un rol desviante y al igual que las otras desviaciones cumple una función social importante pues refuerza los comportamientos prescritos, los no-desviantes de la sociedad.
Este análisis de la relación médico-paciente publicada a inicios de los años cincuenta cambió la situación del campo teórico de las ciencias sociales, la salud y la medicina, y abrió un novedoso terreno para las investigaciones y estudios en las universidades y, de manera muy especial, en las carreras de sociología. A partir de ese momento no se trataba de un asunto social tratado por médicos en las escuelas de medicina, sino que tenía legitimidad propia para abrir cursos y propiciar investigaciones en los departamentos de ciencias sociales.
Este proceso se desarrolla durante los años cincuenta y ocurre de manera paralela con una importante expansión del mercado de trabajo en las oficinas de los gobiernos, en los ministerios de salud o en oficinas locales con responsabilidad sanitaria como alcaldías y gobernaciones, así como en las universidades (Cockerman, 2000). La expansión del empleo que ocurre en los años cincuenta, como resultado de la expansión capitalista del momento, permitió emplear una gran cantidad de sociólogos, antropólogos, psicólogos y geógrafos dedicados a la salud, y es así que a fines de la década de los cincuenta había una comunidad importante de científicos sociales dedicados a este dominio y que requería una expresión que tiene lugar a inicios de la década siguiente con el reconocimiento del campo teórico por parte de las asociaciones gremiales que agrupaban, por ejemplo, a los sociólogos, y es así que en 1962 se forma el grupo de sociología médica en la Asociación Americana de Sociología; en 1964, el grupo de sociología médica de la Asociación Británica de Sociología; y en 1966, el Comité de Investigación Número 15 de la Sociología Médica en la Asociación Internacional de Sociología. Este impacto fue menor y retrasado en América Latina, pues no había suficientes profesionales ya que la graduación de profesionales en carreras como sociología, antropología y psicología comenzó realmente en esa década.
A partir de los años cincuenta es que es posible entonces establecer lo que ha sido la construcción del campo teórico y nos parece que es posible a partir de allí identificar tres tendencias sobre las cuales se ha construido este dominio: el primero es una derivación del campo pionero de estudios sobre la medicina, y lo llamaríamos la explicación de lo médico por lo social. Este campo dio entrada a una otra dimensión del campo teórico y es la explicación de la enfermedad por lo social, ya no se trata de comprender o explicar la medicina o el rol médico, sino la etiología social de las dolencias. En tercer lugar, está la aplicación del conocimiento social a la salud, si bien esta dimensión práctica es históricamente previa a la formación del campo teórico, es lógicamente una derivación de lo anterior y tiene, como veremos, un desarrollo paralelo al cognitivo. Finalmente nos referiremos a los cambios que ocurrieron en los años ochenta que llevaron a cambiar el énfasis de la medicina a la salud y que han abierto la discusión sobre la constitución de este campo teórico.

La explicación de lo médico por lo social

Una primera aproximación de construcción del campo teórico estuvo muy marcada por el estudio de la profesión médica y sus distintas facetas en tanto construcción del rol de médico como de la manera por la cual los estudiantes de medicina se iban adaptando a las nuevas exigencias de su desempeño, por un lado con los vínculos sociales que debían establecer con los pacientes y sus familiares, como con el resto de personal médico y paramédicos y, por el otro, con sus propios sentimientos, es decir, con las insensibilidades que debían desarrollar para no sucumbir ante el sufrimiento ajeno (Zola, 1972; Garcia, 1963; Rhodes, 1990; Good, 1994; Llovet, 1999; Lolas, 1999).
Un estudio inicial en esta área fue llevado a cabo por Robert K. Merton, junto a G. Reader y P. Kendall sobre los mecanismos de socialización de los estudiantes de medicina (The student-physician, 1957), en el cual se aplicó todos los desarrollos que la teoría funcionalista que el propio Merton había desplegado. Esta tradición continuó con un muy importante estudio llevado a cabo por Howard Becker, junto a B. Geer, E. Hughes y A. Strauss sobre el mismo tema, pero con una metodología completamente distinta, pues se trataba de utilizar la observación participante en un contexto teórico de los inicios del interaccionismo simbólico: Boys in white (1961) representó un importante avance tanto por la fuerza de su descripción como porque echo las bases a desarrollos teóricos y metodológicos de gran relevancia para las ciencias sociales. Anselm Strauss se convirtió en un importante teórico al escribir junto con B. Glazer el texto fundacional de la "Grounded theory", del construccionismo que hasta la actualidad tiene gran peso tanto en la sociología como en la psicología social.
Esta tradición se mantiene y con un esfuerzo mucho más culturalista en la antropología se llevaron a cabo estudios sobre los pacientes y los médicos pero con una perspectiva propia del relativismo cultural que intenta romper con las visiones universalizantes (y etnocéntricas) de algunos estudios sociológicos. El estudio de A. Kleinman (1980) en China sobre los pacientes y los sanadores en el contexto de la cultura introduce importantes conceptos, pero permite una visión distinta del sistema de salud. En una orientación igualmente antropológica y más recientemente, Good y Good (1993) llevaron un estudio sobre la manera cómo se aprendía medicina en la Universidad de Harvard y cómo se aprendían muchas otras cosas en la evolución entre las fases "pre-cínica" y "cínica" de la carrera.
Pero en otros casos el estudio del sistema médico lo que procura es saber como la formación del médico y la estructura del sistema de salud lo que puede es impedir el adecuado tratamiento que debe proporcionar el médico, y como en estudio realizado sobre detección temprana de casos de lepra en Cuba, era saber cómo esos determinantes psicosociales del médico o del paciente podían ser la explicación para el retraso en el diagnóstico (Rojas et al., 1993; 1994).
Otra manera de ver la relación entre los pacientes y los médicos y el sistema de salud ha estado muy marcada por la "teoría del etiquetado", la cual se desarrolló a partir de los años sesenta en los Estados Unidos en lo que se consideró era una continuidad de la escuela sociológica de Chicago. Lo singular de esta aproximación fue que cambió la perspectiva sobre la cual se enfocaban los estudios al modificar el centro de atención del enfermo (o del delincuente, como fue el diseño original) por el del sistema de salud que lo consideraba tal.
Para inicios de los años sesenta H. S. Becker publicó su libro Outsiders (1985) dedicado al estudio de la sociología de la desviación, la cual tenía un componente explicativo y uno predictivo del comportamiento de los individuos. Entre sus premisas básicas estaba el considerar que la desviación no era un acto en sí mismo, sino que era el resultado de una calificación social que exitosamente definía tal o cual comportamiento como desviante, como mal o enfermo. Esta perspectiva de relativismo social tiene sus origenes en las consideración de Durkheim quien en Las reglas de método sociológico (1999) había escrito que una conducta era delito no porque violase unas leyes, sino porque se habían hecho unas leyes que la definían como tal. Es decir, movía el campo de interés a una perspectiva más genética, más explicativa de sus orígenes que de la simple descripción de su funcionamiento. El segundo componente, que es el más conocido, destacaba el hecho que al etiquetar a un individuo su comportamiento tendería a reproducir o, inclusive, aumentar la conducta desviada que había dado origen a la etiqueta, pues, al fin y al cabo, si ya era considerado "malo" podía continuar siéndolo igual o más que antes.
A partir de esta organización teórica tuvo lugar un buen número de estudios que llevaron al área de salud los ejemplos que sobre los fumadores de marihuana o los músicos de danza había explicado Becker en su libro. Quizá el ejemplo más notable fue el de E. Goffmann con su libro sobre el estigma (1963), quien estudia a los paralíticos, ciegos, deformes con labios leporinos, y analiza el comportamiento de estos individuos en el contexto de las colectividades en las cuales viven. Esta investigación marcó una tendencia que aun se mantiene de una manera muy importante en los estudios de hanseniases y leishmaniases muco-cutanea (Castés et al., 1992), enfermedades que pueden producir deformaciones y que con independencia de la gravedad de la lesión obliga a los individuos a una muerte de la vida social mucho antes de la muerte física del enfermo, pues el estigma los inhabilita socialmente aun y cuando pudieran continuar llevando una vida normal desde el punto de vista de su salud. Inclusive, en algunos caos el estigma se concretó en el aislamiento de las personas, como ocurrió con los pacientes de lepra, pero una vez que se decidió eliminar los sanatorios donde vivían dichos pacientes, muchos de ellos no querían regresar a la vida normal, tanto por el miedo a la normalidad como por perder los beneficios secundarios que les proporcionaba su condición de enfermos recluidos (Romero y Rujano, 1995; Ortega y Puga, 1994; Lorena, 1995)
Lo que es muy valioso es que estos estudios cambiaron el foco de interés del paciente o de su relación específica de éste con el médico, para el estudio de todo el sistema de salud que, como los hospitales, permitía comprender como una persona, con algunos problemas de conducta podía convertirla en enfermo mental la institución médica.
Las ciencias sociales también se han ocupado de los hospitales y del sistema de salud, y las perspectivas han sido muy diversas. Hay críticas muy frontales como las que desarrolló Foucault en su libro sobre el nacimiento de la clínica (1973), o como hizo Ivan Illich en su Némesis médica. Hay otros estudios que han procurado comprender los múltiples aspectos del sistema médico y de los hospitales. Un estudio antropológico reciente, por ejemplo, de M-J. Good (1995), se dedica con una fundamentación etnográfica a intentar comprender las posibilidades y limitaciones que tiene la medicina en Estados Unidos para poder ser capaces y mostrar competencia en un medio marcado por una creciente tecnología y un creciente también temor por las demandas legales que pueden derivarse de la mala práctica médica. Otro abordaje fue el de un estudio etnográfico previo, llevado a cabo por E. Goffmann (1970), quien a mediados de los años cincuenta se dedicó a observar la vida de los pacientes en un hospital psiquiátrico de Washington y poder así describir la vida de los internos de esa institución social.
Los sistemas de salud han sido objeto de un estudio diferente y ha sido más propio de la ciencia política y de la economía. Realmente antes de los años ochenta y que se iniciara el proceso de reforma del estado, eran pocos los estudios sobre el sistema de salud en una perspectiva institucional distinta a las descritas en el párrafo anterior. Es decir, ya no se trataba más de interpretar la institución social, o las relaciones sociales – de poder y sumisión como las más importantes, que en ella se daban, sino de ubicarlas en el contexto del Estado, sus limitaciones y su posibilidades.
Es asi que un estudio del sistema de salud, encargado del control de la malaria en Tailandia, encontró que la principal oposición a un eficiente control de malaria lo representaba el personal encargado de controlar la malaria, y no por una dimensión cultural sino de la manera cómo se había organizado el servicio de salud que conspiraba contra la eficiencia en el tratamiento. Algo similar ocurrió en Venezuela cuando se cambió un contrato salarial que modificaba la cláusula que decía que debía pagarse viáticos cuando se saliera del lugar de trabajo a cuando se saliera de la oficina del Ministerio, por lo cual se incrementaron los costos de tal manera, que fue necesario restringir las inspecciones entomológicas y los rociamientos con insecticidas.

La explicación de la enfermedad por lo social

A partir de los años setenta se cambia el énfasis en los estudios y las ciencias sociales se dedican a trabajar de manera más marcada en la comprensión de las enfermedades desde el punto de vista social, con una perspectiva que privilegia su etiología social aunque tomando en consideración – en algunos casos más y en otros menos – los factores biológicos. Las diferencias que se encuentran en dichos estudios y que muestran los distintos abordajes de las ciencias sociales radican tanto en el peso que se le otorga a las causas naturales, a lo biológico, cómo al tipo de perspectiva que se asuma en la explicación social, es decir, si el acento es colocado en el comportamiento individual o en las condiciones de la sociedad que se convierte en productora de enfermedades (Barata, 1997).

La enfermedad a través del comportamiento individual

La explicación por el comportamiento individual tuvo mucho éxito pues se trata de una explicación individualista que es fácilmente aceptada por las autoridades de salud y por el personal médico, pero, al mismo tiempo generó un conjunto de críticas tanto por quienes creen en una interpretación colectiva o social, como por aquellos que consideran que se trata de un reduccionismo que distrae el foco de atención.
La más importante o al menos la más difundida de las interpretaciones individualistas tuvo su expresión en lo que se llamaron los estudios KAP (Knowledge, Attitudes and Practices), que fueron utilizados ampliamente por los científicos sociales y luego por el personal médico que consideraba que de esta manera podía cubrir los requisitos sociales de un proyecto de investigación o justificar una posible intervención. Estos estudios se fundaban en la creencia que los conocimientos que una persona podía tener acerca de una enfermedad, sus causas y sus modos de prevención, generaban unas actitudes que luego se ponían en práctica en ciertos comportamientos que ayudaban o no su difusión. La visión es cognitivista y presume que si la persona actúa mal es porque no tiene la información adecuada, porque tiene esa carencia, ese vacío, pero que una vez cubierto, permitira cambiar radicalmente la situación epidemiológica. Esta ecuación podía tener algún sustento en poblaciones con una carencia de información muy grande pero con unas buenas actitudes para incorporarlas, tal es el caso de muchas poblaciones rurales que no disponían de información sobre algunos cadenas de transmisión de las enfermedades o sobre la relevancia de algunos vectores, y que al recibir la información, ésta podía ser fácilmente asimilada, pues eran débiles los conocimientos previo al respecto. Pero no sucede así con otras poblaciones que tienen una saturación de informaciones, múltiples y a veces contradictorias, y donde la nueva información va a entrar en competencia con los conocimientos y prácticas previas.
La falla importante en esta perspectiva nos parece que radica en dos aspectos. El primero es la creencia en lo que P. Freire llamaba la concepción bancaria de la educación, es decir, que la ignorancia es un vacío que como una olla se llena con nuevos contenidos, cuando, en realidad, es siempre una olla llena cuyo contenido debe ser transformado. Y, la segunda, es la creencia que las informaciones deben conducir a las prácticas, a las acciones, y esto es muy evidente que no es así. Muchos encargados de políticas de salud han creído en esta línea de causalidad, pero en general porque se aplica a las poblaciones pobres y poco educadas, a los otros inferiores, pero la refutación mayor a esta creencia son los propios médicos fumadores quienes, disponiendo de los conocimientos, no los traducen en actitudes ni en el abandono de la práctica de fumar. Los estudios culturales y de representación social de la enfermedad han procurado superar esta perspectiva limitada de los KAP (Lépine, 1992; Dobles-Ulloa y Perriad, 1994; Rozemberg, 1994; Méndez, 1995; Alvez y Rabelo, 1998).
Este tipo de explicación ha encajado muy bien con las acciones médicas por su carácter individual y, en ese sentido, la psicología y el trabajo social han sido muy aceptados por los ministerios de salud de los países, pues se ha tratado de hacer más aceptables y eficientes las intervenciones médicas sin cambiar las condiciones sociales, pero sí modificando las conductas de los individuos. Dos tipos de estudios han sido muy importante en este dominio aunque con orientaciones diferentes. Uno es lo que los americanos han llamado estudios de "compliance", es decir, al mundo médico le ha interesado saber porque alguna gente le hace caso y sigue la posología y las indicaciones del profesional y otros lo hacen a media o, simplemente, no lo hacen. Los estudios de compliance son en el fondo unas investigaciones de apego o no a las normas y al poder, pero desde la perspectiva del poder. Lo singular es que se ubican por lo general en el contexto de una cultura que interpreta la salud, la enfermedad y el tratamiento curativo de una manera distinta, con valoraciones diferentes, bien sea porque son completamente inadaptadas a esas circunstancias (Menéndez y de Alba, 1992), como cuando se le pide al paciente que no tiene reloj que se tome la pastilla cada cuatro horas, o porque entran en el mundo de las creencias culturales, como los individuos que creen que el tratamiento presuntivo de la malaria produce impotencia sexual y prefieren el riesgo de la enfermedad al de quedar mal delante de su mujer en la próxima oportunidad.
Una perspectiva distinta ha sido la de los estudios de las razones para la búsqueda del tratamiento médico, es decir, los investigadores se han preguntado por qué algunas personas acuden al consultorio antes que otros, y porque algunos otros ni siquiera nunca asisten. Las explicaciones han sido variadas, pero casi siempre tienden a ser individuales y psicológicas a pesar de tratarse en algunos casos de colectividades, como por el factor género, ya que las mujeres buscan el cuidado médico más y antes que los hombres. Una de las explicaciones, por ejemplo, refiero al proceso mental que en el psicoanálisis se conoce como negación, y en el cual la persona niega la existencia de la enfermedad y no asiste al médico porque tiene la sospecha de que puede estar enfermo, entonces niega lo que quiere afirmar, y lo niega ya que teme mucho a la enfermedad y le resultaría muy terrible aceptarlo. Lo paradójico en este tipo de comportamiento es que se fomenta lo que se quiere evitar, es decir, el retraso en el diagnóstico o en el tratamiento contribuye a hacer más difícil su curación.
De las múltiples críticas a esta perspectiva, nos parece que la más relevante es que la ha apuntado a sostener que una interpretación individualista de la enfermedad tiende a culpabilizar a la víctima de las dolencias, a hacerlas responsables de una situación de la cual ellos son víctimas, son consecuencia y no causa.
Lo que sucede es que en la vida social no es muy fácil diferenciar lo individual de lo colectivo. Por supuesto uno pudiera tomar una perspectiva extrema como la que sostiene Boudon (1979) a partir de Weber (1963) al afirmar con éste que la sociedad no existe como entidad independiente y que solo hay una suma de individuos. Pero los comportamientos individuales siempre están determinados por las condiciones sociales y, al final, siempre son estrictamente individuales. Uno de los aspectos relevantes en esta sutil y compleja diferenciación puede encontrarse en los estudios sobre los llamados "estilos de vida", conceptualización que es muy weberiana por demás. Según esta visión el origen de muchas enfermedades se encuentra en el estilo de vida que llevan muchos individuos: en la manera cómo se alimentan, el tipo de actividad física que realizan, las presiones a las cuales se encuentran sometidos. El punto de difícil abordaje es cómo se interpreta ese estilo de vida, ¿es acaso una forma individual de vida? O, por el contrario, ¿es ese estilo de vida una consecuencia de ciertas imposiciones sociales? El asunto no es sencillo, pues congrega ambas dimensiones, pero mucha de la orientación norteamericana, por ejemplo, tiende a considerar que es un asunto personal exclusivamente y de los malos hábitos de los individuos (Knowles, 1977), lo cual puede ser verdad a lo interno de un grupo social, pero los pobres latinoamericanos no pueden escoger libremente el tipo de alimentación que desearan tener, ya que la pobreza les impone cantidad de limitaciones que restringen su libertad de elección, y por lo tanto debe considerarse como un asunto colectivo y no individual.

La enfermedad a través de las condiciones sociales

Como asunto colectivo la enfermedad ha sido tratada desde muy diversos ángulos. Todos insisten en que no se trata de lo que hace o deja de hacer un individuo, sino de las condiciones en las cuáles esa persona se encuentra lo que determina la salud y la enfermedad. Las diferencias radican en cómo se entiende la situación, la escala en la cual se trabaja y, por supuesto, las maneras cómo se interpreta lo social.
Las escalas pueden moverse desde el ámbito microsocial, como sería la familia o la vivienda, pasar por la organización en clases de una sociedad, hasta llegar a la formas de división internacional del trabajo y las condiciones materiales del capitalismo periférico. Pero, en todos los casos, la variable explicativa es de tipo colectivo o estructural, nunca individual, y por eso fueron más propias de la sociología y de la antropología, en unos casos; o de la geografía y politología, en otros.
Una dimensión microsocial muy importante fue el estudio de la vivienda como un factor social que determinaba la transmisión de ciertas enfermedades como la malaria, la enfermedad de Chagas o la leishmaniases. En estos casos son las condiciones de la vivienda, sus cualidades o sus carencias lo que permite u obliga a la exposición al riesgo de contraer la enfermedad. En una zona endémica de malaria se encontró que las familias de las viviendas que no tenían WC dentro de la vivienda tenían más casos de malaria que aquellas que sí la tenían y, en particular, en las mujeres había más casos que en los hombres. En apariencia ninguna de estas variables estaba directamente relacionada con el paludismo, pero el estudio encontró que al no tener WC las personas debían salir fuera de las viviendas para hacer sus necesidades fisiológicas y entraban en contacto con el mosquito vector de la enfermedad, pero, además, las mujeres, por razones de pudor y a fin de evitar ser vistas fácilmente, salían de noche y se internaban más en el bosque, con lo cual aumentaban sus posibilidades de ser picadas por el anófeles transmisor de la malaria (Velásquez y Pérez, 1994).
Algo similar puede encontrarse con los estudios sobre la enfermedad de Chagas y la vivienda, las cuales al tener techo de palma o paja y no tener cubiertas las grietas de las paredes, permitían la presencia del vector de la enfermedad entre los sectores campesinos pobres (Zeledón y Vargas, 1984; Dias, 1985).
La duda aquí ha sido cómo interpretar las condiciones en las cuales estaba la vivienda, ¿podía pensarse que no tenían WC a lo interno de la casa, o tenían techo de palma porque las personas carecían de recursos financieros para cambiar estas condiciones, o era porque en su cultura ambas situaciones eran consideradas normales? Las repuestas son múltiples, los hay quienes creen en una, en la otra o en ambas, pero siempre hay un condicionamiento producto de una circunstancia que es material y social al mismo tiempo (Briceño-León, 1990).
Pero hay explicaciones que son macrosociales por definición, es decir, procuran una interpretación de las enfermedades como el resultado de un proceso social amplio, como, por ejemplo, los procesos de reforma neoliberal, que ha sufrido los países latinoamericanos como producto del llamado Consenso de Washington, y de las tesis que era necesario reducir el tamaño del Estado y, que en consecuencia, han limitado o eliminado los programas sociales y sanitarios de control de muchas enfermedades y restringido la atención médica que antes se ofrecía (Kim et al., 2000; Heggenhougen, 1999). La consecuencia de estos cambios es un resurgir de las enfermedades transmisibles, y es asi que a comienzos de los años noventa se tenía más de sesenta mil casos de dengue en América Latina y a fines de la década eran algo más de seiscientos mil casos, el cambio había sido brutal y, para muchos, la explicación a este tipo de cambio epidemiológico hay que buscarla en la reforma neoliberal que ha empobrecido a la población y deteriorado sus condiciones sanitarias (Farmer, 1999). Este tipo de razonamiento puede aplicarse a muy distintas áreas, al resurgir de la oncocercosis (Ortega y Miranda, 1993), o las condiciones de trabajo o a la reforma de la seguridad social (Laurell, 1997; 2000).
En otros casos se procura una interpretación a una escala menor, es decir, no se busca en la organización macrosocial directamente, sino en la división social que ella produce. En muchos de estos casos el esfuerzo es esencialmente descriptivo, pero no por eso tiene menos vigor, pues, bien por el contrario, es muy contundente en sus resultados. Este podemos decir es el caso del importante Black report sobre las condiciones de salud en Gran Bretaña que mostró como la aparición de enfermedades e incapacidades estaba determinada por la clase social de pertenencia, y la calidad de la vida saludable crecía al mejorar la condición social (Wilkinson, 1986). Este tipo de estudios dio lugar a toda una corriente de estudios sobre la desigualdad social en salud que continúan hasta la actualidad y que muestran la relación entre las diferencias en el ingreso y las condiciones de salud de una población (Candiotti, 1989; Mercer, 1999; Minayo, 2000; Kawachi, 2000).
Pero las condiciones macrosociales no tienen porque interpretarse como desigualdad para que tengan que incidir en las enfermedades, pues hay otras circunstancias también de origen macro que afectan por vía de las movilizaciones de población el cuadro epidemiológico de una sociedad. Estas movilizaciones de población pueden tener su causa en una guerra que obliga a los individuos a trasladarse como soldados o refugiados a otros territorios o migraciones de tipo económico que llevan a las personas a buscar trabajo en áreas distintas a las cuales han habitado. La guerra entre Irak e Iran, por ejemplo, movilizó cientos de miles de soldados a una zona endémica en leishmaniases y provocó una expansión de la enfermedad en Iran cuando los militares regresaron a sus hogares, o los refugiados de Kampuchea, que se calcula fueron para inicios de los setenta en cerca de medio millón de personas, contribuyeron a la difusión del parásito de la malaria P. falciparum que era resistente a la cloroquina, la droga que se utiliza en el tratamiento de la malaria, a través del sudeste asiático (Meek, 1989). Estos refugiados llegaron primero a Tailandia, pero luego, por razones laborales en la explotación y comercio de la minería de piedras preciosas, se trasladaron a Burma y Vietnam, para posteriomente regresar a trabajar en la construcción de las carreteras en Tailandia. La difusión del parásito resistente se expandió aun más por las migraciones laborales y políticas que viajaron a Bangladesh y la India (Prothero, 1989; Singhanetra-Renard, 1993). Pero algo similar puede decirse de la diseminación de la malaria y los movimientos migratorios de guerrilla y refugiados entre Nicaragua y Costa Rica, Venezuela y Colombia o con los movimientos migratorios del poblamiento del Amazonas en Brasil.
Esta perspectiva de tipo macro toma en cuenta la población y el territorio y ha sido un punto de confluencia entre la geografía y la demografía, pero en una escala macrosocial que escapa a la voluntad de los individuos aislados, aunque es un producto de las fuerzas sociales. El estudio de la evolución de la Enfermedad de Chagas en el Estado de São Paulo muestra cómo se relaciona la expansión de la enfermedad con los cambios que se dan en las relaciones sociales de trabajo y la organización y ocupación del espacio de la caficultura (Silva, 1999) e igualmente sucede con la población indígena que originalmente sufría la enfermedad en el territorio que hoy es Bolivia y que luego se expandió hacía el resto del continente (Schofield, 1988).
Ahora bien, hay muchos tipos de movimientos poblacionales que pueden tener efecto sobre la situación de la salud de la población y que son diarios, semanales o estacionales (Prothero, 1989) y que, en algunos casos, están muy relacionados con hechos culturales. En una zona endémica de malaria en Venezuela se encontró que los protestantes sufrían más la enfermedad que los católicos, la preferencia de los mosquitos por determinada religión no podía ser la razón, y lo que se encontró fue que los protestantes debían asistir cada noche al culto religioso y por lo tanto desplazarse diariamente desde sus viviendas hasta la iglesia y en el recorrido de ida y retorno eran picados por los transmisores de la enfermedad, mientras que los católicos se encontraban protegidos en la sala de su casa viendo la telenovela.
Por esta necesidad de considerar aspectos tan variados en el análisis de una situación epidemiológica han surgido unas visiones holistas que procuran combinar las variables macrosociales con las microsociales. Una de estas visiones que ha tenido relevancia en las ciencias sociales es la de la ecología humana dedicada a la salud, la cual es una fusión entre la antropología médica y la sociología de la salud. Para algunos autores esta perspectiva tiene tres características que la hacen singular: la primera es la perspectiva propiamente ecológica que considera a las personas como unos seres que forman parte de una medio ambiente y que pueden ser dañados por los cambios que se produzcan en el ecosistema, inclusive en por aquellos que son obra de los propios humanos. La segunda es la comprensión de los patrones locales de salud existentes en cada comunidad humana y que pueden ser muy diversos y, el tercero son los cambios macrosociales que ocurren en el mundo ligados a los procesos de urbanización, modernización y globalización (Foller et al., 1999).

Las ciencias sociales y la salud o las ciencias sociales de la salud

La diversidad y riqueza de este campo teórico, aun en proceso de formación y establecimiento, pueden encontarse en la discusión que durante los últimos diez años ha tenido el Foro Internacional de Ciencias Sociales y Salud. El vínculo entre los dos componentes del nombre: las ciencias sociales por una parte y la salud, por la otra, ha sido el objeto de las discusiones, pues algunos sostienen que la preposición conjuntiva "y" es demasiado débil para describir una relación interdisciplinaria tan rica como la existente y brevemente ejemplificada en las páginas anteriores. Otros sostienen que debiera utilizarse la preposición "para" y se diría entonces "las ciencias sociales para la salud", pues de este modo se mostraría la vocación teorica y empírica de esta práctica profesional. Sin embargo, algunos consideran que en este caso se sigue viendo la relación como algo externo y que debería modificarse radicalmente este planteamiento y debiéramos afirmar la existencia de un nuevo campo teórico que en inglés se llamaría health social sciences y que en las lenguas latinas pudieras construirlo como "las ciencias sociales de la salud" (Higginbotham et al., 2001).
Estas distinciones ya fueron formuladas hace cincuenta años cuando Strauss (1957) planteó la diferencia entre la sociología en la medicina y sociología de la medicina, para subrayar la diferencia entre quienes trabajaban en las escuelas de medicina y hospitales, y quienes hacían sociología de la ciencia o de las profesiones y se ocupaban de la medicina como su campo de estudio, pero que no les interesaba el asunto en sí mismo sino la práctica profesional. Algo similar ocurre con la antropología donde se diferencian la antropología médica de la antropología de la salud (Minayo, 1998). Esta utilización del "de" para señalar el carácter de estudio social de la ciencia y la profesión puede crear confusión con su uso en la traducción del health social sciences, como ciencias sociales de la salud, pues lo que se propone este nuevo campo teórico es algo completamente distinto, se trata de crear un campo subdisciplinar que algunos llegan a sostener que debe incluirse en las facultades de salud como una escuela de estudios similar a las otras allí existentes: medicina, bioanálisis, enfermería... y ciencias sociales de la salud.
Por otro lado estas orientaciones también reflejan los cambios en el énfasis en las asociaciones profesionales, en la Asociación Internacional de Sociología, por ejemplo, el comité de investigación que se había creado en 1966 bajo la denominación de "sociología de la medicina", veinte años más tarde, en 1986, cambió su nombre a la "sociología de la salud", como una muestra del énfasis que quiere darse a su utilización e impacto sobre la salud de la población.
Otro cambio interesante que muestra las nuevas tendencias ha sido la ubicación reciente que han tenido la investigación en ciencias sociales dentro del programa TDR de la Organización Mundial de la Salud. Este grupo surgió en 1974 con el nombre de investigación social y económica y en su última parte estuvo ubicado en la sección denominada applied field research, antes de desaparecer. Pero, recientemente, fue refundado por su nuevo director bajo el nombre de investigación social, economica y del comportamiento, pero, y he allí lo novedoso, fue ubicado en la división de investigación "básica", no en la de aplicada. Lo cual implica una consideración muy importante acerca del rol que debe cumplir las ciencias sociales en la promoción de la salud.

Conclusión

Lo que puede concluirse de los ejemplos de investigaciones que brevemente hemos presentado en las páginas anteriores es que esta es un área de una gran diversidad y con cambios permanentes en su enfoque, en sus áreas de estudio y en su conceptualización. Esta variedad cambiante muestra por un lado la riqueza y fecundidad de este campo teórico, y por el otro, su juventud y casi su inmadurez. Es realmente un campo donde es necesario aun mucho esfuerzo teórico que sea capaz de construir una teorías que permitan agrupar y darle coherencia y sentido a las experiencias de investigación e intervención.
La aplicación de estas investigaciones ha sido igualmente variada y disímil, pues la aplicación es un correlato de lo que se ha escogido como procedimiento para recortar y construir el objeto de estudio. Tenemos así que mucho de los estudios de sociología de la medicina han contribuido a mejorar los curricula de las escuelas de medicina en Colombia o en Estados Unidos (Castro et al., 1999). Los estudios sobre "compliance" han contribuido de manera importante a mejorar la aceptación de los programas preventivos y curativos entre la población; los estudios de relación médico-paciente y de género ha permitido el desarrollo de todo un movimiento de fortalecimiento de los derechos de la mujer y de los enfermos y de lo que se ha dado en llamar con el anglicismo del empoderamiento de los pacientes. También, de manera importante, ha contribuido tanto ha apoyar como a criticar las ideas de la participación comunitaria en los programas de salud (Briceño-León, 1994, 1998; Valla y Stotz, 1993; Valla, 2000). En el nivel macrosocial hay un área que ha tenido un peso muy importante en los últimos años, quizá demasiado, es el análisis económico de la "carga de la enfermedad" (burden of disease) que establece cuántos años saludables de vida (DALYs) se pierden por cada una de las enfermedades y se orientan hacia allí las inversiones en salud porque resulta más costo-efectivo prevenir o tratar tal o cual enfermedad y no la otra (Murray y López, 1996; Akhavan, 2000; Diaz Polanco y Maingon, 1999), pero también, y dependiendo de las posturas teóricas e ideológicas de las personas involucradas, ha sido posible una reflexión y un movimiento político y sanitario que postule de una manera más amplia y humanista la necesidad de la salud como una premisa para el desarrollo (Bonilla et al., 1991; Cardona, 1993; Sen, 1999) o, entre los radicales, el cambio y la revolución social como una precondición para obtener mejores y sostenibles condiciones de salud. La diversidad es evidente.
Una importante contribución que han tenido las ciencias sociales de la salud en la última década ha sido el hacer visible y legitimo el uso de las técnicas cualitativas de investigación. Las técnicas cualitativas han tenido un amplio uso en las ciencias sociales (Minayo, 1994), pero hace veinte años no tenían ningún prestigio en el mundo de la medicina o la epidemiología, hoy en día la situación ha cambiado, y gozan de un respeto y validez importante. Por supuesto que hay estudios cualitativos de muy poco rigor, pero también ocurre lo mismo con los estudios cuantitativos, por lo tanto lo que se ha ganado es una apertura a juzgar las investigaciones por su valor intrínseco y no apriorísticamente por la metodología que utilizan.
Finalmente este campo teórico enfrenta a las tendencias que en la sociedad contemporánea tienden a "medicalizar" toda la vida social, es decir, a interpretar y tratar muchos actos de la cotidianidad y todos los problemas de la sociedad y de la persona como si fueran enfermedades. Pero, en el esfuerzo de construir este campo, se corre el riesgo de irse al extremo contrario e intentar convertir en social o psicológico todas dolencias que afectan a los cuerpos y las mentes. Una visión hipersocializada de la enfermedad no contribuye a que se pueda comprender y tratar mejor a los problemas. El campo de las ciencias sociales de la salud debe ser integrador y comprensivo, y mostrar un balance y una virtud que se midan no solo por la elegancia y armonía de sus teorías, sino por su capacidad de contribuir a hacer mejor la vida de los pueblos.

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Dirección para correspondencia E-mail: bricenoleon@lacso.org
Artigo apresentado em 14/10/2002 Aprovado em 28/10/2002 Versão final apresentada em 5/11/2002
Ciência& Saúde Coletiva
Print ISSN 1413-8123
Ciênc. saúde coletiva vol.8 no.1 Rio de Janeiro 2003

Carta abierta a la Chepa de la Red Informativa de Mujeres

Hermana de las resistencias: no te mueras.
A cien días de tu huelga de hambre, Chepa, te escribimos con todo el respeto que tenemos por tu acto valiente de denuncia de la muerte silenciosa de tu pueblo, con todo el orgullo que tenemos de que tu voz de mujer rebelde, de hija de la tierra, haya superado las diferentes mordazas impuestas por un sistema que sigue siendo genocida de los condenados y condenadas de la tierra, con toda la admiración que sentimos ante tu inquebrantable decisión de hacer valer la palabra y la identidad de tu pueblo.
Desde ese lugar te escribimos para pedirte: no te mueras.
Te lo pedimos por vos, porque es necesario tu testimonio y tu conciencia, tu coraje y tu vida.
Y te lo pedimos por nosotras. Porque si vos te morís de dignidad, nosotras moriremos de vergüenza.
Porque si vos encontrás que la única manera de vivir y de que viva tu mensaje es muriendo, frente a la indiferencia de un gobierno y de un sistema que desprecia a su pueblo, es porque nosotras no encontramos la forma todavía de hacer oír una voz colectiva, fuerte, combatiente, intransigente, que junto a vos exija por todos los derechos: la libertad, pero también el territorio, la identidad, la justicia.
Te pedimos Chepa que no te mueras, y te lo decimos desde nuestra indignación y desde nuestra rebeldía.
Danos la oportunidad de gritar no sólo para que se acabe tu agonía, y puedas vivir en libertad; vos como cada hermano y hermana de tu pueblo que están tras las rejas, o prófugos, o penando en el desamparo, o esquivando a las balas.
Danos la oportunidad de rehacer una demanda colectiva amasada en sangre y tierra, que multiplique tu cuerpo exhausto sin bajar banderas.
No te pedimos Chepa que te rindas. Esto sería imperdonable. Te pedimosque te multipliques. Para eso te ofrecemos nuestros propios cuerpos con disposición a la denuncia, a la pelea, a establecer la urgencia de disparar ternura, contra una sociedad capitalista que mata y saquea, porque es el único lenguaje que expresa su sistema depredador.
Y si finalmente Chepa no llegamos a ser escuchadas en esta vuelta de la historia, queremos que sepas que aquí estamos. Que aquí seguimos. Que continuaremos multiplicando resistencias. Que por cada una que caiga, diez se levantarán.
Liliana Daunes.
Comunicadora feminista.
Argentina
Claudia Korol.
Educadora popular feminista.
Argentina
Fuente: RIMA - Red Informativa de Mujeresde Argentina, Rosario, Santa Fe, Argentina.No deje de visitar nuestro sitio RIMAweb: http://www.rimaweb.com.ar/

Carta de la Red de Mujeres de Valdivia a Presidenta para protestar por situación de Presa Política Mapuche

Dra. Michelle Bachelet Jeria
Presidenta República de Chile
PRESENTE
De nuestra consideración:
La Red de Mujeres de Valdivia, integrada por mujeres de distintos quehaceres, a saber, feministas, profesionales, trabajadoras, organizaciones sociales, sindicales, de derechos humanos y otras, solicita a usted – como otras muchas voces lo han hecho en los últimos días – atender las demandas de Patricia Troncoso Robles, comunera mapuche en huelga de hambre por cien días.
Patricia Troncoso - así como los otros comuneros que iniciaron la huelga de hambre junto con ella - busca mejorar sus condiciones de reclusión; de la misma manera como lo hicieran Bobby Sand y otros 10 republicanos irlandeses que, en 1981 entregaron sus vidas por el mismo motivo. Margaret Thatcher, primera ministra inglesa de la época, fue inflexible. Presidenta, no repita la historia.
No niegue a Patricia el pan ni el agua, no le impida hasta la mínima posibilidad de clamar por su derecho a la vida ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. No niegue, ni a ella ni a su pueblo, su derecho a la tierra, a ser un pueblo. No la cambie de lugar como se cambian las macetas. Piense, la relegación, como nuestra historia reciente, no ahoga los clamores de justicia.
“Ya ni sé cuantos días llevamos de huelga de hambre, donde todos los días se nos va un poco de vida…”, le decía Patricia en su carta del 17 de diciembre. Cien días han pasado y su silencio nos duele y nos avergüenza.
Las mujeres llevamos las escaras de la violencia en nuestros cuerpos y nuestros espíritus y bien sabemos del silencio cómplice. Ese silencio que reproduce una y otra vez la violencia. Hace veinte años, las mujeres – por la vida – caminamos por las calles militarizadas mostrando nuestras manos limpias. Presidenta no las entinte con más sangre mapuche.
Las palabras de reconocimiento y respeto de la diversidad de nuestros orígenes se las lleva el viento cuando no se cumplen las promesas, ignoramos a las otras y los otros, imponemos nuestra verdad y escuchamos sólo a los poderosos y nos olvidamos de los y las que no lo son. Este momento exige a usted y a todos y todas nosotras “mirar nuestras heridas y escuchar lo que ellas dicen”, como escribe la poeta Gloria Anzaldúa. “Debemos poner en la mesa nuestras vidas, nuestras realidades y nuestros mundos con el corazón en la mano”.

RED DE MUJERES DE VALDIVIA
Fuente: "Colegio de Antropólogos de Chile A. G." colegioantropologoschile@gmail.com

Pronunciamiento de la Confederación de Nacionalidades Amazónicas del Peru sobre situación del pueblo Mapuche

Distinguida Señora Presidenta:
Le Saludámos cordialmente y me dirijo a Ud en mi condición de Presidente de la Confederacion deNacionalidades Amazonicas del Peru - CONAP paraexpresar lo siguiente:
Los indígenas Latinoamericanos entre ellos los mapuches, hemos venido haciendo esfuerzos para contribuir a la justicia y al ejercicio de la política con democracia en nuestros países de la region.
No obstante, estamos con profunda preocupación y observamos que su gobierno no está haciendo respetar el principio fundamental a la defensa de la vida de sus pobladores, entre ellos la del pueblo mapuche.
En el marco de la XVII Cumbre de Jefes de Estado deIberoamèrica, el Secretario General de las Naciones Unidas, se dirigió a los jefes de Estado, entre ellosa Ud. Señora Presidenta, sobre la necesidad dedefender los derechos de los pueblos indígenas parala cohesión social, más aún, con la aprobación de la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. El Comité de Derechos Humanos de la ONU y el Relator Especial para los Pueblos Indígenas han hecho llegar recomendaciones para que el gobierno Chileno ponga atención a sus compromisos internacionales respetando los derechos humanos de los pueblos indígenas.
Con gran preocupación e indignación hemos sido impactadas por la reciente muerte del joven Mapuche Matías Catrileo Quezada de apenas 22 años, en el marco de reiteradas violaciones a los derechos del pueblo mapuche.
Por todo ello, señora Presidenta, pedimos su atención y su decisión como Presidenta del pueblo Chileno, en el que está también el pueblo Mapuche, para que se respeten plenamente sus derechos y todos podamos seguir creyendo en el ejercicio del poder con democracia para todas las sociedades que la componen.
Finalmente, le deseamos mucha sabiduría, como Presidenta, para tomar decisiones que respeten la vida y la justicia, que es la apuesta de mujeres indígenas.
Muy fraternalmente,
Oseas Barbaran
Presidente de CONAP
Afiliada mas de 200,000 Indigenas De la Selva del Peru.
Fuente: newen.liwen@gmail.com

miércoles, 9 de enero de 2008

Organizaciones denuncian política estatal sistemática de represión contra los mapuche

Una cincuentena de organizaciones ciudadanas, movimientos sociales, centrales sindicales y comunidades, señalaron en carta a la Presidenta Bachelet que “está en sus manos la restauración de la paz social en la Araucanía, por la vía de dar soluciones legales y democráticas a las demandas territoriales, políticas y culturales del Pueblo Mapuche”.

(Se adjunta Carta)

A horas de que se vote en el Parlamento la ratificación por parte del Estado chileno del Convenio 169 de la OIT, que reconoce derechos individuales y colectivos de los pueblos indígenas, organizaciones de la sociedad civil manifestaron en las afueras de La Moneda su preocupación por la situación que hoy aflige a los mapuche, en especial a Patricia Troncoso, dirigente que se encuentra en huelga de hambre desde hace ya casi 90 días.

En una carta a la Presidenta Bachelet expresaron su indignación y dolor por el asesinato del joven mapuche de 22 años, Matías Catrileo, perpetrado por personal de Carabineros de Chile, el que consideran como”una muerte predecible, y por lo tanto evitable”.

”Patricia representa a todos los presos políticos de origen Mapuche en Chile. Demandamos que se la escuche, así como al resto de los dirigentes mapuches detenidos, y solicitamos se respete el acuerdo de conformar una Mesa de Trabajo para dialogar sobre sus demandas”, señalaron.

Paulina Acevedo, del Observatorio de Derechos de los Pueblos Indígenas, señaló que “es importante que se comiencen a abordar los temas de fondo frente a este mal llamado conflicto mapuche. Los problemas que generan la protesta de este pueblo no son nuevos sino que históricos de larga data, los que se ven intensificados por los proyectos de inversión nacionales y extranjeros que se instalan en sus territorios”.

En la carta reiteraron la necesidad de que se mejoren las condiciones de reclusión de Patricia Troncoso, así como se resguarde su salud y se revisen sus procesos, a fin de cautelar que los mismos se hayan ajustado a condiciones de legalidad, justicia, imparcialidad y proporcionalidad.

“El Estado ha sido indolente en la atención a las demandas de política territorial, traspaso de tierras, autonomía y derechos ancestrales del pueblo mapuche. Creemos, en este sentido, necesaria y urgente la ratificación por parte del Estado chileno del Convenio 169 de la OIT y del reconocimiento constitucional de los derechos de los pueblos originarios, ambas aspiraciones de larga data de estos pueblos”, explicaron.

Miguel Santibáñez, presidente de la Asociación Chilena de ONG ACCIÓN, que reúne a más de 70 organizaciones, señaló el apoyo de las ONGs a las reivindicaciones de los pueblos indígenas y manifestó su apoyo y respaldo a las organizaciones que trabajan por los derechos de los pueblos. El dirigente considera “irresponsable la falta de respuesta por parte del gobierno que aún no ha conformado un espacio de diálogo ni ha escuchado estas demandas”.

Rechazaron también el intento que se urde en el Congreso Nacional, por reducir los derechos que se garantizan en el Convenio 169, señalando que “tampoco aceptaremos declaraciones Interpretativas que minimicen los estándares de reconocimiento de los derechos de estos pueblos”.

A juicio de Eduardo Giesen, representante de CODEFF, esta situación es una criminalización de las legítimas demandas de las comunidades. “Por ello, demandamos al gobierno terminar con esta situación de injusticia institucionalizada, asumiendo una política activa de respeto y defensa de los derechos humanos y ancestrales del pueblo mapuche”.

“Creemos que su Gobierno, aún está en condiciones de efectuar cambios y promover una política activa de reconocimiento y diálogo, y puede hacerlo por la vía de responder a los requerimientos que le han planteado los Organismos Internacionales de los cuales el Estado forma parte”, afirman.

El Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas impone al Estado de Chile el plazo de un año para atender a la demanda de tierras indígenas por la vía de la titulación de "las tierras antiguas", las que según expresa el Comité "continúan en peligro, debido a la expansión forestal y megaproyectos de infraestructura y energía", lo que atenta contra los artículos 1 y 27 del pacto de Derechos Civiles y Políticos.

“Es evidente que está en sus manos la restauración de la paz social en la Araucanía, por la vía de dar soluciones legales y democráticas a las demandas territoriales, políticas y culturales del Pueblo Mapuche”, concluyeron en su carta a la presidenta.

Las organizaciones se dirigieron luego a la sede del Senado en Santiago para entregar una carta dirigida al Presidente de la entidad, senador Eduardo Frei.

ORGANIZACIONES ADHERENTES

Observatorio de Derechos de los Pueblos Indígenas
Asociación Chilena de ONGs ACCIÓN
Comité Nacional Pro Defensa de la Flora y la Fauna CODEFF, Amigos de la Tierra
Consejo de Todas las Tierras
Central Unitaria de Trabajadores CUT
CODEPU
Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales – OLCA
Acción Ecológica
ATTAC
Comité ecológico Pudahuel - Aguas Claras
Le Monde Diplomatique Chile
Colectivo de Organizaciones Infantiles Populares PLANETA LUCHÍN
Centro Cultural, Ambiental y Social - Ceibo, Maipú
Instituto de Ecología Política IEP
Feministas Autónomas
Red Ecológica de Chile
Red Ciudadana por la Defensa de la Precordillera
La Comunidad para el Desarrollo Humano
Programa Radial “Semillas de Agua"
Centro de las Culturas
Ecología Humanista
Centro Ecocéanos
Red de Acción por la Justicia Ambiental y Social – Santiago
Centro de Formación Ambiental Comunitaria de Pudahuel
Comité Ecológico Dignidad y Derechos de La Granja
Coordinación de Organizaciones Anti-Pascua Lama, Santiago
ChillanActivo
GENERA
AMIGOS DE LA TIERRA, América Latina y el Caribe
REDES, Amigos de la Tierra Uruguay
Federación Amigos de la Tierra Argentina
Coecoceiba, Amigos de la Tierra Costa Rica
CERDET, Amigos de la Tierra ParaguayLa Caleta
Centro de Estudios Sociales CIDPA
Fundación Ideas
Jundep
Sodem
ACHNU
Acción por la Tierra
Corporación Humanas
Caleta Sur
Escuela de Gestores y Animadores Culturales
Plataforma Interamericana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo



Lucio Cuenca Berger
Coordinador
OLCA

Providencia 365 Oficina 41
Santiago-Chile
Fono: (56-2) 2745713
Fax: (56-2) 3430696
www.olca.cl

lunes, 7 de enero de 2008

Declaración Pública del Colegio de Antropólogos de Chile ante el asesinato de joven mapuche y huelga de hambre de Presos Políticos Mapuche

DECLARACIÓN PÚBLICA

La Directiva del Colegio de Antropólogos de Chile, frente a la muerte del joven mapuche Matías Catrileo Quezada provocada por carabineros al interior del fundo Santa Margarita, en la comuna de Vilcún, Novena Región y frente a los allanamientos y abusos policiales en comunidades, hace un llamado a las autoridades a atender las demandas del pueblo mapuche y a detener la actual estrategia de criminalización de un conflicto que, por su complejidad e historia, no es reductible a una política de seguridad pública y control penal.

La militarización del territorio mapuche y la criminalización de sus habitantes están conduciendo a un clima de guerra que en nada favorece la convivencia con el pueblo chileno. Por el contrario, se ha creado una situación de excepción que peligrosamente se asemeja a una guerra interna y que –desde la perspectiva de la autoridad- justifica la suspensión de los derechos básicos de las personas pertenecientes a la sociedad mapuche y de quienes colaboren con ellas.

En el contexto de esta guerra interna se constata la obstinada e irresponsable indiferencia de las autoridades ante el uso desproporcionado de la fuerza y de violencia ejercida contra el pueblo mapuche. Igual indiferencia se expresa ante sus demandas sociales, culturales y políticas, prolongando así los más de quinientos años de exclusión y opresión.

Preocupa el silencio comunicacional al interior del país, el que se ha traducido en un cerco informativo acerca de esta nueva invasión y en el desconocimiento por parte del país de las demandas de los pueblos originarios, y, en forma particular, de la situación de los presos políticos mapuches. Más aún, hay intereses económicos y cálculos políticos que procuran exacerbar la imagen de los mapuche como delincuentes, terroristas o violentistas, intereses de los que parte de la prensa nacional se hace eco. La Directiva del Colegio de Antropólogos de Chile denuncia la difusión de estas imágenes sesgadas como un atentando contra la tolerancia y la construcción de una sociedad respetuosa de la multiculturalidad.

El Colegio advierte con preocupación como el estado chileno transgrede las normas internacionales, ratificadas por sus gobiernos, que protegen los derechos humanos, civiles y culturales. Es tiempo que las autoridades asuman una posición pro-activa para el resguardo no sólo de los intereses económicos de unos pocos sino la de todos y todas quienes habitan en los territorios de las poblaciones originarias de Chile.

El Colegio de Antropólogos de Chile exige que el estado garantice el pleno respecto de los derechos humanos de los y las mapuche y ponga fin a la política de criminalización de las demandas sociales del pueblo mapuche. Como Colegio Profesional, la Directiva hace un llamado a la construcción de una sociedad que reconozca los plenos derechos de los diversos pueblos que la conforman, tarea a la cual deben concurrir todos los estamentos de nuestra sociedad.





A ochenta y ocho días de la huelga de hambre de Patricia Troncoso Robles, en la cárcel de Ángol

Marcha de repudio ante situación de Derechos del Pueblo Mapuche


Se CONVOCA a Mapuche y a la sociedad civil a una marcha para el dia miercoles 9 de Enero a las 19 horas en la ciudad de Temuco la salida es de la plaza Lautaro (teodoro schindt) en repudio por la muerte del Weichafe de la coordinadora Arauco Malleco (CAM) Matias Catrileo en apoyo por la huelga de hambre de patricia troncoso, denunciando los montajes y torturas en territorio mapuche como el del peñi Roberto Painemil.

domingo, 6 de enero de 2008

La Fech ante el asesinato de Matías Catrileo y la violación sistemática de los derechos humanos de los pueblos indígenas

En menos de un año, hemos visto como la protesta social en Chile es reprimida por el "Gobierno Ciudadano" hasta el extremo de ocasionar la muerte de un manifestante. Si hace nueve meses el escenario fue la provincia de Arauco, y la victima un trabajador forestal precarizado, que luchaba junto a sus compañeros por condiciones más dignas de trabajo, hoy lo es la provincia de Cautín, y el asesinado un joven comunero mapuche, que participaba en la toma de un fundo, que de acuerdo a la Declaración de Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas de Naciones Unidas (aprobada por Chile), constituye parte de su territorio ancestral que debe ser restituido a las comunidades por el Estado. En otras palabras estamos presenciando la represión y muerte de un estudiante indígena que luchaba por ejercer sus derechos humanos internacionalmente reconocidos.
Lamentablemente, estos hechos no son nuevos ni casuales. El 2002, Alex Lemun, un niño de 17 años, cayó de un balazo policial en la cabeza durante la ocupación de un fundo en la zona de Malleco. El responsable, el carabinero Marco Treuer, fue ascendido en el escalafón policial tras pasar un día en la cárcel. Por otra parte, las comunidades mapuche que reivindican sus derechos ancestrales (internacionalmente reconocidos) son objeto de constante represión, la que incluye a niños y ancianos, como han dejado en evidencia incluso informes gubernamentales (caso de Temucuicui y otros). Estamos entonces ante una política estatal sistemática de represión al movimiento social y especialmente el mapuche, que busca proteger los intereses de la gran Industria Forestal (la misma que estuvo detrás de la muerte de Rodrigo Cisternas en mayo recién pasado) y de los viejos terratenientes. Basta recordar que estamos en medio de una huelga de hambre de más de dos meses que llevan a cabo varios de los Presos Políticos Mapuche, condenados a diez años de cárcel por un supuesto "incendio terrorista", en un proceso judicial plagado de irregularidades, cuestión que ha sido denunciada por numerosas organizaciones internacionales y nacionales de derechos humanos, e incluso por las Naciones Unidas a través de su Relator Especial Rodolfo Stavenhagen.
Y ante un episodio de tal envergadura, de tal impacto social, los medios de comunicación solo se han dedicado a cubrir aspectos formales del conflicto, o simplemente no prestar atención. Es más, han utilizado el asesinato de Matías para simplemente sindicar como terroristas a los mapuches en lucha, ocupándose de criticar en forma sistemática la actitud de éstos hacia la "propiedad privada", y su falta de respeto al "Estado de Derecho".
Los estudiantes de la Universidad de Chile volvemos tristemente a manifestar nuestro más profundo dolor por la muerte de Matías y rechazamos tajantemente esta forma de encarar los conflictos sociales en el país, que viola los derechos más elementales de las personas y los pueblos y es alentada por los poderosos y sus medios de comunicación y ejecutada acríticamente por el gobierno presidido por Michelle Bachelet. Pero también queremos utilizar nuestra humilde tribuna, para solidarizar y apoyar la lucha que desde hace siglos el pueblo mapuche ha emprendido en contra del conquistador. El Estado chileno debe reconocer el status de nación al pueblo mapuche, así como sus derechos colectivos y territoriales, que son parte de la dignidad que todo pueblo tiene derecho a reivindicar.
Esta indignante situación, no sólo nos mueve al repudio, sino también nos motiva aún más a continuar trabajando por la unidad y organización de los pueblos de Chile, para lograr en el futuro la transformación de nuestro País y el verdadero respeto de los derechos humanos.
FECH
Fuente:
Matías Meza-Lopehandía G.
Celular: (09) 937 655 02
Casa provisoria (2) 839 51 86

Solidaridad de la comunidad Antropológica con huelga de Presos Políticos Mapuche.

ANTE LA DECISIÓN DE "LIBERTAD O MUERTE" DE LOS PRESOS POLÍTICOS MAPUCHE Y EL SILENCIO DE LAS AUTORIDADES CHILENAS.
A petición de numerosos colegas y amigos, les pedimos por favor firmar y reenviar la carta adjunta.
Saludos
Colegio de Antropólogos de Chile A. G.
Quienes firmamos la presente carta (profesionales, intelectuales y artistas, mapuche y no mapuche) hacemos un llamado a personas, organizaciones e instituciones respetuosas del derecho a la vida a solidarizar con los presos políticos mapuche que permanecen en huelga de hambre, protestando por la injusta condena que los tribunales les han impuesto. Exigimos, al mismo tiempo, a las autoridades políticas y judiciales del país la inmediata revisión y revocación del proceso que los ha condenado a 10 años y un día de prisión, proceso que ha tenido escandalosas irregularidades, tales como el uso de testigos sin rostro y el pago a los mismos de veinte millones de pesos por sus declaraciones.
Patricia Troncoso, Juan Marileo, Jaime Marileo, Juan Carlos Huenulao y sus familiares, todos campesinos mapuches que viven en comunidades indígenas acorraladas por empresas forestales y haciendas privadas, han visto atropellados sus más elementales derechos humanos, sufriendo persecuciones, torturas, allanamientos y vejaciones por parte de las fuerzas especiales de la policía y por el sistema judicial imperante.
La Ley Antiterrorista, herencia de la dictadura militar, se ha aplicado con especial saña a los mapuches durante los últimos gobiernos de la Concertación, situación que ha tenido como consecuencia el uso desproporcionado de la fuerza policial, la que ha violentado regularmente a ancianos, niños y mujeres mapuches, hechos que han sido ampliamente difundidos por los medios de comunicación y denunciados por el Dr. Rodolfo Stavengahen, Relator Especial de las Naciones Unidas.
Creemos que un gobierno democrático debe proteger los derechos de quienes han sufrido durante más de un siglo la discriminación, la violencia y la reducción de sus tierras, así como la negación de su cultura y forma de vida.
Exigimos, por lo mismo, consecuencia con las mesas de diálogo intercultural promovidas por los mismos gobiernos de la Concertación, como aquella que fuera denominada "Nuevo Trato y Verdad Histórica", instancia relacionada con el respeto, tolerancia y reconocimiento de los pueblos indígenas y sus aspiraciones. Estimamos que el Estado a través de todos sus órganos - de manera particular sus tribunales y el ejecutivo- debe asumir los acuerdos internacionales respecto al derecho de estos pueblos, no criminalizando sus justas y legítimas demandas y respetando sus derechos humanos.
Creemos, por último, que sólo el reconocimiento real y concreto de la diversidad de etnias presente en nuestro país puede permitir avanzar en la reivindicación plena de nuestros pueblos originarios. Firman : 1.-Pablo Marimán Quemenado ( Profesor e historiador) 2.-Elsa Maribel Mora Curriao ( Profesora y escritora) 3.-José Millalén (Profesor) 4.-Claudia Collín(Asistente Social) 5.-Jaime Huenún Villa (Poeta) 6.-Sigrid Huenchuñir (Psicóloga, FLACSO, Chile) 7.-Víctor Cifuentes P. (Artista Visual) 8.-Alejandra Cuevas A. (Bióloga Marina) 9.-Carmen Ñancuvil (Licenciada en Arte) 10.-Maya Arnao (Antropóloga) 11.-Leonardo Sanhueza (Poeta, periodista) 12.-Guido Eytel (Escritor) 13.-César Millahueique (Poeta, ingeniero en gestión pública) 14.-Fco. Javier Marín Ferreira (Infografista) 15.-Víctor Hugo Cachaña Cadín (Poeta) 16.-Ana María Oyarce (Antropóloga) 17.-Iván Carrasco (Académico UACH) 18.-César Cabello S. (Poeta, periodista) 19.-Oscar Barrientos B. (Escritor, académico U. de Magallanes) 20.-Elvira Hernández (Poeta) 21.-Juan Paulo Huirimilla (Poeta, académico U. de los Lagos) 22.-Luis Ernesto Cárcamo H. (Académico U. de Harvard) 23.-Verónica Zegers (Estudiante) 24.-Oscar Portela (Escritor, Argentina) 25.-Gaspar Neira Balboa (Empresario) 26.-Bernardo Reyes (Poeta) 27.-Regis Bonvicino (Poeta, Editor , Brasil) 28.-Eduardo Rapiman (Artista visual) 29.-José Osorio (Poeta, editor) 30.-Gregorio de las Heras (Poeta) 31.-Víctor Hugo Castro (Poeta) 32.-Miguel Angel Romero (Poeta) 33.-José Angel Cuevas (Poeta) 34.-Raúl Mansilla (Poeta, Argentina) 35.-Roxana Miranda Rupailaf (Poeta) 36.-Mario Casasús (Periodista, México) 37.-Jorge Hermosilla (Profesor) 38.-Fernanda Moraga (Profesora de literatura) 39.-Alejandra Grifferos (Historiadora y Docente U. de las Cs. de la Informática) 40.-Claudia Maldonado (Socióloga) 41.-Esteban Navarro (Poeta) 42.- José Miguel Varas (Escritor, periodista) 43.-Taty Hernández Durán (Poeta, República Dominicana) 44.-Miguel Alvarado Borgoño (Antropólogo, académico U. Playa Ancha, profesor en Alemania y España) 45.-Roberta Bacic Hepfzeld (Profesora , especialista en DD:HH, Irlanda) 46.-José María Memet (Poeta) 47.-Gerardo Quezada R. (Sociólogo, poeta) 48.-Carles Belda Conejero (Profesora, España) 49.-Joan Navarro (Poeta, editor, Barcelona, España) 50.-Sergio Reyes (Músico, EE.UU ) 51.-Miguel Ängel de Boer (Poeta, médico psiquiatra, Argentina) 52.-Soledad Altamirano Murillo (Acádemica, Honduras) 53.-Yenni Paredes (Poeta, académica UACH) 54.-Bruno Vidal (Poeta, abogado) 55.-Oscar Aguilera (Escritor) 56.-Juan Jorge Faúndez (Escritor, académico) 57.-Heddy Navarro (Poeta) 58.- María del Carmen Beltrán (Psiquiatra) 59.-Oscar Hahn (Poeta, académico, EE.UU) 60.-Bartolomé Leal (Escritor) 61.-Roberto Arroyo (Artista Visual, investigador en DD.HH, Oregón, EE.UU ) 62.-Cristián Cruz (Poeta, profesor ) 63.- Juventudes Comunistas de Chile (Comisión Nacional Pueblos Originarios y Medio Ambiente) 64.-Cristina Aldini (Comisión por la Memoria, la Verdad y la Justicia, Buenos Aires) 65.-Patricio Manns (Escritor, músico) 66.-Mabel García Barrera (Académica, UFRO) 67.-Lenka Chelén Franulic (Pintora) 68.-Walter Garib (Escritor) 69.-Gladis Ancalaf (Profesora) 70.-Marco Pichunman (Ingeniero Agrónomo) 71.-Cecilia Jaramillo Becker (Licenciada en Arte, U. de Chile) 72.-María Violena Millahual (Antropóloga) 73.-Sergio Parra (Poeta, editor) 74.-Patricia Loredo (Psicóloga) 75.-Gísela Hernández Latorre (Periodista) 76.-Adrián Silva Pino (Coordinación Extensión. Dirección Museología Univ. Austral) 77.-Julio Pinto Vallejos (Académico USACH) 78.-Andrea Alvarez (Psicóloga) 79.-Anibal Barrera Ortega (Periodista) 80.-Sara Carrasco Chicahual (Profesora. Comunidad Gabriel Chicahual. Chol-Chol) 81.-Soledad Millacura Antilaf (Estudiante Mapuche. Medicina Cuba) 82.-Naín Nómez (Poeta, Acádemico USACH) 83.-José Aylwin Oyarzún (Abogado. Observatorio de derechos indígenas) 84.-José Espinoza (Escritor) 85.-Juan Cameron (Poeta) 86.-José Luis Ronconi (Escritor, Argentina) 87.-Verónica Jiménez (Poeta, periodista) 88.-Kurt Folch (Poeta, editor) 89.-Lorena Freire (Editora) 90.-Francisco Martínez (Diseñador) 91.-Mireya Seguel (Periodista) 92.-Carlos Ahumada (Periodista) 93.-Paula Navarro (Diseñadora) 94.-Javier Bello (Poeta, académico) 95.-Leonardo Aldaba (Psicólogo) 96.-Edurne Goicoechea (Profesora) 97.-Claudio Gaete Briones (Poeta, psicólogo) 98.-Lorenzo Peirano (Poeta) 99.-Marcela Saldaño (Poeta) 100.-Bruno Serrano (Poeta) 101.-Carolina Landsberg (Periodista) 102.-Max Berenfeld (Periodista, Formosa, Argentina) 103.-Irma Mercedes Pellegrini (Londres, Inglaterra) 104.-Cristina Castello (Poeta y periodista, Buenos Aires) 105.-Ricardo Dessau (Escritor y periodista, Buenos Aires) 106.-Marcos Arcaya Pizarro (Escritor) 107.-Rafael Farías Becerra (Poeta) 108.-Cristóbal Fuentes (Licenciado en Literatura) 109.-Verónica Zondek (Poeta) 110.-Bernardo Colipán (Poeta, profesor) 111.-Leonel Lienlaf (Poeta) 112.-Sonia Betancourt Sánchez (Académica, UFRO, Temuco) 113.-Rosamel Millamán Reinao (Antropólogo, Santa Fe, Nuevo México, U.S.A) 114.-Carmen Berenguer (Poeta) 115.-Juan Camilo Lorca (Bibliotecario, Biblioteca Nacional) 116.-Liliana Höet (Psicóloga Social, Argentina) 117.-Marisa Otero H. (Diseñadora, Argentina) 118.-Juan Manuel otero H. (Estudiante de Medicina) 119.-Miguel Torres Cortés (Ingeniero, economista) 120.-Daniel Torres (Maestro de español) 121.-Amado J. Lascar (Poeta,académico de la U. de Ohio, U. S.A) 122.-Gemma Rojo R. (Licenciada en Antropología) 123.-Victor Melt (Médico Cirujano, Perú) 124.-Héctor Nahuelpán (Profesor) 125.-María Angélica Huenchún H. (Trabajadora Social) 126.-Grínor Rojo (Académico, U. de Chile) 127.-Leonidas Morales (Crítico literario y Académico, U. de Chile) 128.-Andrés Cuyul (Asistente Social) 129.-Andrea Marihuan (Asistente Social) 130.-Hector Cumilaf (Profesor) 131.-Marcelo Hermosilla Jaramillo (Administrador público) 132.-Isabel Hernández (Antropóloga) 133.-Guadalupe Santa Cruz (Escritora) 134.-Elías Padilla (Antropólogo) 135.-Rodrigo Sepúlveda (Antropólogo) 136.-Ana Partal (Poeta) 137.-Julián Herreros (Músico) 138.-Isabel Ruiz (Actriz) 139.-Sebastián Ruiz (Bailarín) 140.-Graciela Elsa Benavides (Escritora, bibliotecaria,Argentina) 141.-Martín Almada (Premio Nobel Alternativo de la Paz) 142.-Elvira Córdoba (Periodista, Argentina) 143.-Liliana Forchetti (Argentina) 144.-Celina Vautier (Argentina) 145.-Gema Pascual Hoyuelos (Psicopedagoga, España) 146.-Nivia Zapata Herrera (Profesora) 147.-Gustavo Barrios (Profesor) 148.-Irmtrud König (Académica, U. de Chile) 149.-Ariel Dorfman (Escritor y académico residente en U.S.A) 150.-Leonora Vicuña (Fotógrafa) 151.- Alejandro Lavquén (Poeta) 152.-Dinko Pavlov (Poeta) 153.-Pavel Oyarzún (Escritor) 154.-Isabel Gómez (Poeta) 155.-Daniela Pizarro (Poeta) 156.-Cecilia Palma (Escritora) 157.-Eduardo Robledo (Poeta) 158.-Víctor Sáez (Escritor) 159.-Ángela Montero (Escritor) 160.-Marcelo Lira (Poeta) 161.-Magdalena Fuentes (Poeta) 162.-Edmundo Herrera (Poeta) 163.-Reynaldo Lacámara (Poeta, presidente Sociedad de Escritores de Chile) 164.-Óscar Aguilera (Poeta) 165.-Francisco Villa (Cantautor) 166.-Carlos Gaminao Kelempan (Artista Visual) 167.- Liliana Romero B. (Estudiante de Pedagogía en Castellano) 168.-Felipe Zavala Jara (Ingeniero Ambiental) 169.-Tania Salinas (Estudiante de Psicología) 170.-Claudia Fuentes (Estudiante de Psicología) 171.-Leonardo León (Historiador U. de Chile, Miembro de la Comisión Verdad Histórica y Nuevo Trato) 172.-Raquel Cerda Astorga (Psicóloga, FLACSO Chile) 173.-Luis Osvaldo Ríos (Asistente Social) 174.-Gloria Levil Chicahual (Periodista) 175.-Oriana Jara (Socióloga y Psicóloga, Brasil) 176.-Boris Cabezas Concha (Profesor de Castellano) 177.-Asociación de Artistas Visuales Indígenas 178.-Jessica Sandoval (Profesora de Historia) 179.-Eugenia Calquín Morales (Comunicadora) 180.-Mario García Alvarez (Poeta, profesor de Castellano y Filosofía) 181.-Carmen Capdevila (Actriz, Argentina) 182.-Ana Zabala (Psicoanalista, Argentina) 183.-Paola Guajardo Arrázola (Periodista) 184.-Juan Carlos Sánchez (Docente y escritor, Argentina) 185.-Cristina Castello (Poeta y periodista) 186.-Margarita Valenzuela Muñoz (Diseñadora) 187.-Concha García (Poeta, España) 188.-Hugo Antipani (Profesor) 189.-Osvaldo Sado (Médico, Argentina) 190.-Octavi Monsonís (España) 191.-José Antonio Bustos (Antropólogo, España) 192.-Eduardo Vilo (Artista Plástico) 193.-Lilian Elphick (Escritora) 194.-Manuel Jofré (Profesor de Literatura, U. de Chile) 195.-Jaime Ibacache Burgos (Médico) 196.-Daniela Picón (Licenciada en literatura) 198.-Jacqueline Caniguan (Poeta y profesora de Castellano) 199.-Alba Pereyra Lanzilloto (socióloga) 200.-René Inostroza (Cantor popular) 201.-Mario Parada Lezcano (Académico U. Valparaíso) 202.-Sergio Angeloni (Profesor de Lenguaje) 203.-Alejandra Bottinelli (Académica Depto. Literatura U. de Chile) 204.-Isabel Orellana (Profesora-investigadora, Université du Québec à Montréal (Quebec) Canadá) 205.-Marcelo Solervicens (Periodista, Canadá) 206.-Antonieta Muñoz (Periodista) 207.-Nancy Díaz Flores (Profesora) 208.-Gerardo Alvarez Méndez (Lingüista U. Laval, Québec, Canadá) 209.-Verónica De Negri (Activista DDHH, USA) 210.-Ximena cuadra Montoya (Licenciada en Sociología) 211.- Oscar Vázquez (Ingeniero en Negocios) 212.-Paulina Guevara (Profesora Diferencial) 213.-Heraldo Povea Pacci (Médico, Docente universitario) 214.-Edith Soza Romero (Artista visual) 215.-Roberto Pignoni (Profesor Asociado, U. La Sapienza, Roma) 216,-Luis E. Aguilera, Escritor, La Serena - Chile, 217.- Susana Moya, Poeta. Coquimbo, Chile 218.- Partido Revolucionario Marxista-Leninista de Chile (PRML de Chile) 219.- Pablo López Romero (profesor de castellano), 220 . -Karen Alanis López (Dirigente Social), 221.- Jorge Rozas (Ex Presidente Agrupación Cultural Universitaria – ACU), 22. Patricia Requena Gilabert (Actriz y animadora sociocultural), 223- Andrea Palma Neyra (Phd. Ciencias del lenguaje- Mineduc), 224.- Lautaro Araneda Fornachiari (diseñador gráfico - Chile), 225.- Claudio Escobar Cáceres (profesor de matemáticas e Ingeniero Civil), 226.- Claudia Santibañez Tapia, Periodista, Ecosistemas, 228.- Manuel Guerrero Antequera, (Sociólogo y académico), 229. Marcela Morales Llaña 230.- Paula Palacios Rojas, 231.- Areli Escobar S. (Antropóloga), 232.- Ester Hernández Cid( Trabajadora Social), 233. Gina Inostroza Retamal (Profesora de Historia), 234. Anita Urrutia Vera (Educadora- Pto Montt), 235. Karina Díaz R (profesora, Castro-Chiloé), 236. Francisca Márquez Belloni (Antropóloga – UAHC), 237. Rodrigo Sepúlveda Prado (Antropólogo-U Chile), 238.- Francisco Javier Cabellos Martínez (Psicólogo, AXXIONA Desarrollo Humano)

Dramático inicio de Año en territorio Mapuche Wenteche

Gran impacto nos produjo la noticia sobre el asesinato, en la comuna de Vilkun, del joven mapuche Matias Catrileo Quezada a manos de Carabineros de Chile en el Fundo de un acaudalado descendiente de colonos suizos, esquilmado al pueblo mapuche por el estado chileno en tiempos de la "pacificación" de la Araucanía, en una alianza entre poder político y económico similar al que se observa en este atroz evento (cabe recordar que los hechos son protagonizados por un piquete de Fuerzas Especiales de Carabineros, apostados en el propio fundo para proteger los intereses privados del empresario agrícola).


A pesar de los tímidos y, a veces, inconsistentes avances en relación con el reconocimiento de los derechos indígenas - de lo cual es ejemplo la reciente Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas por parte de las Naciones Unidas - queda claro el criterio, o des criterio, del estado chileno que respecto de las reivindicaciones Mapuche va a predominar en la política venidera. Pareciera que lo avanzado no sólo se perdió sino que produjo en el estado un efecto reaccionario que ha hecho retroceder el proceso de negociación sociopolítico hasta la fecha realizado, aun cuando haya sido insatisfactoriamente. Pareciera que al estado le interesara provocar el conflicto para que escale en su nivel de agresividad y violencia. Si es así, no me cabe duda que la lucha se encarnizará. Si no, el estado debe transformar completamente su política, lo que con estos hechos parece contestarse en un sentido negativo.


En esta oportunidad queremos complementar nuestra crítica con información y comunicados que nos han sido compartidos y que por este medio queremos poner a su disposición para establecer con claridad la transversalidad de la causa mapuche y del repudio a la actuación del estado en estos hechos, muestra del estilo general de actuación en estos asuntos.



Comunicado Público



El Centro de Estudiantes de Trabajo Social de la Universidad de la Frontera se pronuncia ante el asesinato de Matías Catrileo Quezada, estudiante mapuche de la misma Universidad, que por el alto grado de conciencia y compromiso social con su pueblo-nación mapuche, fue asesinado por manos de carabineros de Chile, dentro del marco de reivindicaciones territoriales y socio políticas de la nación mapuche; Ocurriendo los acontecimientos en el fundo Santa Margarita de propiedad del agricultor Jorge Luchsinger. Declaramos que:
  1. Condenamos y repudiamos el actuar genocida del estado chileno que a través de sus fuerzas de orden público, como es carabineros de Chile, que han logrado aniquilar con la vida de otro luchador social para su pueblo como lo fue Matías Catrileo Quezada.

  2. Creemos que estos sucesos demuestran una vez más el intento de criminalizar por parte del estado de Chile, las justas demandas del pueblo-nación mapuche, que por casi dos siglos ha sobrevivido al accionar Xenofóbico del estado Chileno.

  3. Repudiamos la participación de los tribunales militares, puesto que esta demostrado por el caso de Alex Lemun que la justicia en ellos no prospera.

  4. A partir de lo anterior nos preguntamos. ¿Cuántas cabezas de Mapuche muertos querrá en su colección el estado chileno para el Bi-centenario?.

  5. Terminando nuestro comunicado damos nuestras condolencias a los familiares de Matías Catrileo Quezada y a todos aquellos que conocieron y apreciaron a este gran luchador social mapuche.

  6. Nos despedimos de nuestro compañero de universidad, Matías, esperando que con su caso se pueda dar castigo a los que decidieron apretar el gatillo, y que no quede este horrible asesinato impune como otros, en el cual el caso de Alex Lemun es un ejemplo de impunidad.


Centro de Estudiantes de Trabajo Social

Universidad de La Frontera

Fuente: http://newenmapu.blogspot.com/2008/01/comunicado-publico.html

DECLARACION PÚBLICA ANTE LAS ATROCIDADES QUE ESTAN VIVIENDO NUESTROS HERMANOS EN EL SUR DE CHILE

La perdida de un ser querido, es dolorosa la muerte de un che una gente en proceso de crecimiento de conocimientos, es tremendamente dolorosa, mas aun cuando la vida se trunca y aparecen aquellos signos que sólo algunas personas son capaces de ver.

Que estamos haciendo con nuestra gente, que es lo que ocurre, por que nos vamos envolviendo en la vorágine de la vida que te atrapa y nos cuesta tanto mirar con ojos de compasión, de comprensión.

Me aterra pensar en que se esta convirtiendo esta sociedad y en que nos estamos convirtiendo, perdiendo la capacidad de asombro se pierde la humanidad, tenemos hermanos sufriendo no solo en el Pueblo Mapuche, si no todos nuestros hermanos con los que compartimos los sufrimientos y pesares de la discriminación y el clasismo Chileno.

Que habrá de ocurrir para que se entienda que fardos de pastos no valen la vida de un joven lleno de ideales e ilusiones, que tendrá que pasar para que una vez por todas se entienda que nuestra lucha es una lucha con plenos derechos, se constituirá acaso el ¿primer femicidio del estado chileno?.

Y que pasa con aquellos que enarbolan banderas de democracia infinita y buenas voluntades políticas a nivel nacional e iberoamericanas, donde están aquellos influyentes que pueden hacer algo con respecto al sufrimiento de un pueblo.

Donde se manifiesta el derecho a la vida, derecho fundamental al cual nuestro estado tiene inserta en su Constitución y que son parte del mensaje de las iglesias y del pacto de los derechos civiles y políticos en su articulo 6, ratificado por el estado chileno el 10 de febrero de 1972 ante las Naciones Unidas,……. entonces ¿de que sirve todo aquello?.

Han sido demasiados los silencios demasiadas las indolencias, la indiferencia, es tan difícil comprender que en el Estado Chileno ¡¡existimos los indígenas¡¡, si, LOS INDÍGENAS y tenemos derechos, cuando se entenderá que no sólo se nos arrebata y se nos continua robando la tierra, se nos niegan nuestros derechos, nos tratan como inválidos mentales, el derecho a decidir a disponer de lo que nos pertenece y de lo que con esfuerzo de años de lucha hemos recuperado...el derecho a la vida de la forma en que la entendían nuestros antepasados, y por sobre todo la dignidad y el alma de nuestros pueblos.

Son 500 años y todavía no nos entienden, nos estamos muriendo y no nos ven, gritamos desgarrados en los silencios nocturnos de las cárceles y no nos escuchan...cuando el estado chileno comprenderá que vulnera el derecho propio de los pueblos indígenas que aun se mantiene en nuestro territorio y continua el lento y crudo exterminio.

Hago un llamado a todas las instancias nacionales e internacionales de organismos de Derechos Humanos, Autoridades, Sociedad Civil, Comunidades indígenas, organizaciones y asociaciones Pueblos hermanos de Latinoamérica y el Caribe a manifestar y declarar su apoyo a los pueblos indígenas de Chile, basta de silencios e indiferencias, hagamos sentir nuestra voz.

APOYO A LA HERMANA PATRICIA TRONCOSO, QUE CONTINUA CON UNA HUELGA DE HAMBRE DE MAS DE 80 DIAS, ANTE LA INDIFERENCIA DEL ESTADO CHILENO, LA SOCIEDAD CHILENA Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN.

¡¡BASTA DE PRESOS POLITICOS MAPUCHE EN CHILE¡¡
¡¡BASTA DE LA APLICACIÓN DE LA LEY ANTITERRORISTA A NUESTROS HERMANOS MAPUCHE¡¡

EN MEMORIA DEL ASESINATO DEL JOVEN MAPUCHE UNIVERSITARIO MATIAS CATRILEO, ACONTECIDO EL DIA 03/01/2008 EN LA LUCHA REINVINDICATORIA DE TIERRAS ANCESTRALES EN LA LOCALIDAD DE VILCUN

Orietta Curihuentro Catalán
Derechos Humanos y Pueblos Indígenas
Consejo Indígena Urbano V Región

oriettasonia@hotmail.com



Ante el hecho de extrema violencia en Vilkun , esta es Mi Opinion


Utilizo este medio para manifestarles a ustedes el mas profundo rechazo a los últimos hechos acaecidos en Vilcun y Temuko. Para aquellos chilenos que hace muchos años insistimos en la necesidad del diálogo y trabajo conjunto con organizaciones y comunidades mapuche, las cuales justamente reclaman derechos históricamente vulnerados en este país, una ves mas vemos con que impunidad y violencia distintas acciones e instituciones protegen a personas y familias extremadamente acomodadas de nuestra sociedad.

Creo que lo mas indígnante es la falta de cobertura de los medios frente a lo sucedido en nuestra región (quedando ayer relegada por lo menos a la sexta o séptima posición dentro de los noticieros de TV, siendo incluso mas importante lo que sucede con los futuros candidatos a la presidencia de USA que lo sucedido con este joven mapuche).

Sin mas que manifestar que hablo como Patricio Hernán Burgos Saavedra, Rut 13.115.087-3 y como ciudadano de un llamado país democrático, se despide desde esta humilde y nuevamente vulnerada novena región.

Patricio
Antropólogo
Asesor Territorial Sur
Servicio Pais
patricioburgos@msn.com



Solidaridad con el pueblo Mapuche desde Berlin, Alemania




fuente :santiago indymedia

Hoy día, 5 de enero de 2008, se congregó frente a la embajada chilena en Berlín, Alemania, un grupo de alemanes, chilenos residentes en Alemania y migrantes de otros países para repudiar la feroz represión al pueblo Mapuche a manos del estado chileno de los ultimos meses, que culminó en el brutal asesinato del estudiante Mapuche Matías Catrileo Quezada el pasado 3 de enero. Se corearon consignas por la libertad de l@s pres@s politic@s mapuche y se informó sobre el estado precario de salud de Patricia Troncoso, que sigue en huelga de hambre. Al concluir la actividad se leyó la siguiente declaración y se anunciaron más actividades solidarias para los próximos días:
Declaración Pública a la opinión publica nacional e internacional.
Los que hoy nos congregamos aquí, frente a la embajada chilena en Berlín, queremos expresar nuestro total repudio por la represión que se esta realizando contra el pueblo mapuche en Chile, que hoy tiene una nueva víctima como es el estudiante de Agronomía de 22 años, Matías Catrileo Quezada, asesinado por la espalda por funcionarios policiales chilenos.
La señora Bachelet durante su visita aquí en Berlín, nos señalo, “que la democracia es mejor que la dictadura”. Sin embargo durante su gestión de gobierno hemos sido testigos de los allanamientos a las comunidades mapuches, en donde se han golpeado a mujeres, hombres y niños, se han perseguidos y encarcelado a sus dirigentes, se acusa a los mapuches de terroristas.
  • Libertad de todos los presos políticos Mapuche,
  • Desmilitarización de las zonas en conflictos, en la Araucanía
  • Fin a la represión de las comunidades Mapuche.

Berlín 5 de enero 2008

http://newenmapu.blogspot.com/2008/01/solidaridad-con-el-pueblo-mapuche-desde.html



Allanamientos en comunidades mapuche

Sabado 5 de enero de 2008
ALLANAMIENTOS Y ABUSOS POLICIALES EN COMUNIDADESMAPUCHE ALEDAÑAS A PREDIO EN QUE MATIAS CATRILEO FUEASESINADO.
Observatorio de Derechos de Pueblos Indígenas.
En el día de ayer, viernes 4 de enero de 2008, un equipo del Observatorio de Derechos de Pueblos Indígenas, junto al parroco de Quepe, Padre FernandoDíaz, visitó, a petición de las comunidades mapuche, el sector Yeupeko, en la Araucanía, aledaño al predio en que el 3 de enero pasado falleciera, a consecuenciade un disparo de carabineros, el joven mapuche MatíasCatrileo.
Allí nos reunimos con diversas familias mapuche que dieron cuenta de los allanamientos por parte de la policía de carabineros de que ese día fueron objeto sus viviendas y parcelas, de los tratos abusivos y degradantes que recibieron de los agentes policiales, de los destrozos que estos ocasionaron en sus viviendas y sembrados, y de la sustracción de bienesque les pertenecen por los mismos funcionarios. Los allanamientos fueron realizados por fuertes contingentes policiales de hasta un centenar de efectivos, los que se desplazaban en buses, tanquetas y helicópteros, con una violencia y desproporción manifiestas. En los operativos carabineros uso epítetos racistas, tales como “entreguen a los indios delincuentes”, y otros.
Los hechos denunciados en la ocasión por lascomunidades fueron los siguientes:
  • Comunidad Mariano Lleuful.

Don Hector Canio Quidel denuncia que su morada fueallanada por un fuerte contingente policial decarabineros en cuatro oportunidades ese día, desde las9 am hasta las 8 pm. En ninguna de esas oportunidades carabineros mostró orden escrita alguna para realizarel allanamiento. El actuar de carabineros fue brutal, ya que ingresaron a la vivienda derribando puertas, quebrando vidrios, dando vuelta todos los objetos, incluyendo una cama en que se encontraba durmiendo un niño de de 1 año de edad. En la ocasión golpearon a su mujer Ines Tralcal Llanquinao, derribándola de un puntapié. Lo mismo sucedió a su madre, la anciana Francisca Quidel Painemil. La morada había sido allanada el 2005. Doña Adela Marilaf y don Arturo Tralcal informan que un grupo aproximado de 80 efectivos entró en supropiedad a las 9 am. del mismo día, abriendo la puerta de su morada con violencia, registrando la misma y realizando destrozos en su interior. La situación mas grave fue la vivida por sus padres don Mario Tralcal, y Josefina Quidel, ancianos de cerca de 70 años de edad, cuya vivienda aledaña fue allanada violentamente por carabineros, rompiendo cercos, siendo forzados con metralletas, empujados, y violentados con epítetos racistas. Cabe señalar que la Sra. Josefina Quidel padece de cáncer, habiendo sido operada hace un par de meses, cuestión que fue señalada a carabineros, sin que ello alterara en nada el proceder de los funcionarios policiales. En la vivienda se encontraba el nieto de ellos FabianTralcal, de doce años de edad, quien recibió una bofetada de carabineros en la cara. Esta última vivienda fue allanada en cuatro oportunidades durante ese día. Carabineros se llevó mochilas, bolsos y un cuchillo de casa, a pesar de los ruegos de los ancianos de que no lo hicieran.

  • Comunidad Juan de Dios Quidel Cordoba

Don Jose Tralcal Coche informa que su vivienda fue allanada también por carabineros , sin orden alguna, a las 9 am de ese día. Su mujer, María Lleuful, fue tomada con violencia por el brazo, recibiendo culatazos de fusil de por la espalda. Carabineros entró a la morada, en que dormían aún sus cuatro hijos, de 18 a 5 años de edad, y procedió a registrarla botando objetos sin respeto alguno. Los niños fueron tratados brutalmente, obligándoles a identificarse.

Carabineros destrozó los cercos del campo, ingresando al lugar con tanquetas, destrozando los sembrados de subsistencia que tienen en ellos. Luego regresaron en cuatro oportunidades hasta las 8 pm. Sustrajeron además una mochila con ropa de los menores.

El Observatorio condena enérgicamente estos hechos delictivos e inmorales de parte de la policía de Carabineros. A petición de las comunidades interpondrá las acciones judiciales a objeto de garantizar de las familias mapuche afectadas, evitar que estos hechos vuelvan a ocurrir, obtener la sanción de los responsables y obtener la restituciónde los bienes sustraídos a las familias mapuche.

El Observatorio hace un llamado a las autoridades de gobierno a objeto de que ponga término a este tipo de actuaciones carentes de toda legalidad y violatorias de derechos humanos básicos, que resultan inaceptables en un estado democrático de derecho. Tales actuaciones, lejos de contribuir a una convivencia pacífica en la Araucanía, incrementan la violencia que por largo tiempo ha existido en ella, y que en este caso – como en muchos otros - afecta a comunidades mapuche.

Finalmente, hace un llamado a la prensa a informar de estos hechos, de modo de que la opinión pública puede tener una visión más amplia y objetiva de lo que ocurre en la Araucanía, y de los factores que incidenen el clima de violencia que en ella pueda existir.

Observatorio de Derechos de Pueblos Indígenas

Temuco, 5 de enero de 2008.

http://newenmapu.blogspot.com/2008/01/allanamientos-en-comunidades-mapuche.html

COMUNICADO PÚBLICO

La Organización Territorial Wenteche Mapuche Ayjarewe de Xuf Xuf, ante el hecho acaecido hoy 3 de enero 2008 en el fundo Santa Margarita, declaramos lo siguiente:

  • Condenamos el vil asesinato de nuestro peñi Matías Catrileo Quezada en manos de carabineros de Chile.
  • Vemos con indignación como el estado chileno defiende con sangre mapuche lo que ayer, el mismo estado robó a sangre y fuego a nuestro pueblo.
  • El estado de Chile y el Gobierno de la Concertación pretende criminalizar la justa lucha del pueblo mapuche por territorio y libertad. Para nuestra organización y nuestro pueblo esto es una demanda histórica-política y repudiamos los pronunciamientos de los personeros de gobierno que insisten en tratarnos como meros delincuentes.
  • Condenamos la actitud xenófoba y racista del estado chileno en manos del actual gobierno y repudiamos su ignorancia e incoherencia frente a su propio modelo “democrático” del cual hablan y desde el cual dicen gobernar.
  • Esta acción es un acto vergonzoso para este país frente a la comunidad internacional y a la vez instamos a la sociedad internacional a repudiar este acto que es una afrenta a los derechos humanos.
  • Ante esta situación, conociendo nuestra propia diversidad interna, instamos a nuestro pueblo a seguir manifestándose y organizándose por nuestra justa lucha y causa así como a defenderse de la permanente agresión de la institucionalidad wigka chilena.

Declaran representantes de los siguientes Territorios.

  1. Lof Mapu Xuf Xuf
  2. Lof Mapu Ütügehtu
  3. Lof Jewpeko
  4. Lof Mapu Raüqko
  5. Lof Wüzan Mapu

quidelin@gmail.com