viernes, 29 de diciembre de 2006

Sugerencias para la Complementación de Sistemas Médicos

SUGERENCIAS Y CONCLUSIONES ACERCA DE LA COMPLEMENTACIÓN DE LOS SISTEMAS
Dr. Gerardo Fernández Juárez en su libro “MÉDICOS Y YATIRIS” Salud e Interculturalidad en el Altiplano Aymara” (Páginas 202 a 211).

"MEDICO Y YATIRI EN PAREJA, COMO “CHACHAWARMI”

7.3 SugerenciasResulta complicado realizar sugerencias, sobre todo cuando el tema es tan complejo como el tratamiento pluricultural de la enfermedad. En cualquier caso me atrevo a aventurar un pequeño muestrario de recomendaciones, espero útiles, para los equipos de salud que trabajan en comunidades indígenas. Lógicamente el trasfondo de estas pequeñas recomendaciones tan sólo tienen como fin la probable inversión en vidas humanas; de otra forma no me atrevería efectuar recomendaciones de ningún tipo, en un contexto laboral y de servicio tan peculiar como el que se produce no sólo en el altiplano aymara, sino en situaciones de contacto intercultural tan habituales en Bolivia. Espero que, desde esa óptica, sin ningún tipo de pretensión conjetural, se entiendan estas simples sugerencias.

1.- Conocimiento de la lengua local. En tanto en cuanto comprendamos y nos hagamos entender en la lengua local iremos obteniendo mayores ventajas en el tratamiento asistencial a la vez que vamos creando redes de empatía e integración en el área. El esfuerzo, a pesar de las dificultades, resulta gratificante y, reconocido por los pacientes. Impulsa las relaciones de afinidad indispensables para crear relaciones de confianza mutuas entre el equipo médico, curanderos locales y pacientes. Por otra parte constituye un aspecto básico de cualquier planteamiento intercultural en salud, a semejanza de lo ocurrido en cl área educativa (intercultural bilingüe).Conocimiento de antropología social en general y antropología médica en particular. Su inclusión en los curricula universitarios de la carrera de medicina aliviaría el "choque cultural" que los egresados en medicina sufren ante realidades culturales tan diversas de las que proceden. Permite al equipo de salud reconocer unos principios no universales, y, por tanto, cargados de cierto relativismo, en la conceptualización y tratamiento terapéutico de la enfermedad. Puede servir para reducir las actitudes paternalistas y prepotentes habituales en el uso asimétrico del poder sanitario. Obliga tanto al médico como al sanitario a conocer el dominio cultural en el que va a efectuar su labor; por tanto, no se sorprenderá de las interpretaciones correspondientes sobre salud y enfermedad, pudiendo establecer una relación más equilibrada con sus pacientes. El respeto imprescindible a las formas nativas de enfermedad y curación, así como su conocimiento le permitirá en no pocas ocasiones establecer fórmulas de complementación estratégica entre las técnicas tradicionales y las formas de curación clínicas que beneficiarán a los pacientes. E1 conocimiento dcl medio y las peculiaridades culturales de su jurisdicción evitará la torpeza de juicios de valor injustificados sobre aspectos como la higiene, el pudor y las "bromas", cuyo resultado sólo puede incidir en la merma de confianza por parte de los enfermos. Por otro lado ayudarían a una mejor planificación de los servicios de salud, sus programas y objetivos.

2.- Compartir con los curanderos nativos y con los pacientes. No establecer pugna ni competitividad o mercado con ellos. Potenciar los encuentros de aproximación y diálogo con los médicos nativos y con los pacientes. El intercambio con los médicos locales debe ser lo más horizontal y simétrico posible, en un contexto donde prive el respeto mutuo y la consideración de estar ante personas con prestigio y reconocimiento social. El contacto con los pacientes y con sus familiares debe ser lo más escrupuloso posible, con fluidez básica en la lengua local, y no ahorrando tiempo en todo lujo de explicaciones. Indicar con la profusión que resulte razonable el uso de los fármacos y recursos clínicos que sean oportunos. Explicar el sentido de los análisis, el porqué de su empleo y razonar con suficiente densidad, previo diagnóstico, el tipo de dolencia o enfermedad que el paciente padezca. Es preciso hablar con el detalle que el paciente demande dentro de las posibilidades que el equipo médico posea en cada situación. Atender con prisas y sin una eficaz asimilación de conceptos produce una tremenda angustia e inquietud en el paciente. Es preciso respetar el pudor, especialmente entre las mujeres, que puedan mostrar los pacientes ante los requerimientos analíticos; en ningún caso violentarlo con prepotencia. Nunca hacer al paciente responsable de su precaria situación de salud. Poseer suficientes conocimientos de la cultura local como para comprender las características de la vida cotidiana lugareña y no extrañarse de los hábitos higiénicos, modales, culinarios o laborales que presenten los pacientes y que pueden incidir en hacer más o menos incompatible cualquier sugerencia de control periódico en la posta. ¡Ojo con la farragosa jerga médica!~ Por otro lado es preciso eliminar cualquier resquicio de prepotencia impositiva en los planteamientos de los programas a desarrollar. Esta recomendación parece trivial, pero así como decimos "se le salió el indio" cuando la gente bebe y se comporta de forma irracional o violenta, probablemente debieran decirnos "ya se le salió el blanco" en cuanto nos vemos con una pequeña parcela de poder, como representantes de la autoridad estatal y en el ejercicio de la palabra en plena asamblea comunal, donde frecuentemente se reclaman "sí o sí" acciones de parte de la comunidad con escaso margen de maniobra para 1os "beneficiarios”.Estabilidad del personal sanitario, por un período no inferior a tres años.Hay que evitar la excesiva movilidad tan común. Los pacientes demandan calidad en los equipos médicos y continuidad. No resulta sencillo habituarse a caras nuevas y caracteres distintos cada año. En este sentido flaco favor hace el "año de provincias" para conseguir el título "en provisión nacional". Plantear la atención sanitaria en términos semejantes a un "exilio forzoso", no parece la fórmula más adecuada para cumplir satisfactoriamente un servicio como el sanitario. En el modelo de reforma educativa ya existe un antecedente en este sentido con contrato de permanencia de al menos tres años (Xavier Albó, comunicación comunal, donde frecuentemente se reclaman "sí o sí" acciones de parte de la comunidad con escaso margen de maniobra para los beneficiarios.
3.- Estabilidad del personal sanitario, por un período no inferior a tres años. Hay que evitar la excesiva movilidad tan común. Los pacientes demandan calidad en los equipos médicos y continuidad. No resulta sencillo habituarse a caras nuevas y caracteres distintos cada año. En este sentido flaco favor hace el "año de provincias" para conseguir el título “en provisión nacional". Plantear la atención sanitaria en términos semejantes a un "exilio forzoso", no parece la fórmula más adecuada para cumplir satisfactoriamente un servicio como el sanitario. En el modelo de reforma educativa ya existe un antecedente en este sentido con contrato de permanencia de al menos tres años (Xavier Albó, comunicación personal).Para asegurar la estabilidad, resulta indispensable desarrollar los necesarios estímulos económicos y de servicios básicos. No podemos tampoco exigir de los equipos médicos una vocación de servicio y sacrificio, no reconocido, de por vida. Como ya hemos indicado, el interés y el aliciente médico en el dominio rural aymara, para un profesional de la medicina que posea cl lógico deseo de especializarse y continuar formándose, resulta mas bien escaso. Poner vacunas, dar puntos de sutura y recomponer brazos termina por saturar y aburrir al médico más servicial y entregado. Por otra parte tendrá que ser el Estado, una vez más, quien dignifique la figura del médico rural y potencie sus actividades con los medios económicos adecuados para un feliz desempeño de sus competencias.

4.- Apoyo constante en auxiliares nativos del lugar. Su trabajo va a resultar esencial para la paulatina integración de la posta en el seno comunitario. Suelen constituir el punto de enganche entre la medicina tradicional y la asistencia clínica de los pacientes, fortaleciendo con el tiempo cl clima de confianza y afinidad pertinente entre ambos círculo.

5.- Información periódica en la asamblea comunitaria sobre programaciones, planes estratégicos y campañas de vacunación o de prevención. Plantear claramente los objetivos, los medios empleados en cada caso. Tomar las decisiones de forma consensuada con el parecer unánime de la colectividad. Las sugerencias tienen que ser coparticipativas; poco sentido tiene el que la aplicación de los supuestos programas interculturales en salud estén pensados desde el gabinete ministerial y aplicados por sus representantes si, en definitiva, no se contempla previamente el parecer de la comunidad y a través de sus autoridades representativas se formulan sus sugerencias y peticiones en los ampliados cantonales, provinciales y departamentales, para poder diagnosticar un Plan Estratégico Nacional de Medicina y Salud Intercultural, recabando toda la información posible sobre quejas, conflictos con los equipos formales de salud, carencias sanitarias, prioridades y sugerencias, etc., por parte de las comunidades implicadas.Es decir, en primer lugar habría que saber qué es lo que las comunidades demandan en salud del Estado, cuales son sus criterios puntuales en asistencia sanitaria, sus principales exigencias y necesidades. De otra forma estaríamos volviendo a "pinchar" el poto ajeno sin pedir permiso ni consultar en primer lugar al propio interesado. De esta forma se evitaría la habitual marginación de los afectados en los programas ministeriales, su apatía, el desinterés y la "sospecha" en los ambiciosos proyectos que emanan del Estado. La política sanitaria intercultural y sus caracteres de aplicación deben estar ligados a los deseos formulados previamente por los representantes de las naciones originarias de Bolivia, como paso previo al diseño de cualquier Plan Estratégico.

6.- Adopción de un enfoque intercultural bilingüe. La experiencia de los maestros rurales en educación intercultural bilingüe y otros posibles mediadores culturales disponibles en cada contexto local, podría ser igualmente considerada en los planteamientos de los programas sobre medicina e interculturalidad. La presencia de los maestros en las comunidades rurales y su relevancia en las asambleas comunitarias, pueden resultar oportunas para recabar los pareceres de la asamblea e introducir cauces de diálogo y negociación en el dominio intercultural de la salud. Igualmente su actividad laboral permitiría incluir las propuestas relativas a las campañas de salud preventiva, previo consenso con los padres de familia y autoridades comunitarias, en las actividades escolares correspondientes.

7.- Comprensión de la dimensión social de toda enfermedad. Es preciso tener presente, en cualquier caso, los enfoques sociales que la enfermedad puede adoptar y los criterios de decisión consensuados, no sólo con el paciente, sino con la familia, e incluso el propio entorno social comunitario. La decisión sobre la salud de los comunarios adquiere un sentido social que es preciso respetar. Las decisiones sobre la vida y la muerte son de entidad social, no dependen exclusivamente del afectado, ni mucho menos del equipo de salud, a pesar de las lamentaciones de los equipos convencionales, quienes desearían poder actuar con suma urgencia trasladando a los pacientes de gravedad para su inmediata intervención en los hospitales de la capital. Las decisiones de esta envergadura suelen ser sopesadas con calma y cautela por el paciente, su entorno familiar, por los soportes médicos locales y, en su caso, por la propia autoridad comunitaria. Merece la pena considerar las pautas de "calidad" de vida que son esgrimidas en el seno comunitario, frente a las soluciones, en extremo organicistas y tecnológicas de los equipos sanitarios.

8.- Creación de la figura institucionalizada del médico rural. Sustitución del “servicio militar" encubierto en el actual "año de provincias", por un cuerpo específico de médicos rurales especializados en la atención sanitaria intercultural. No podemos pensar o exigir que toda la academia médica boliviana sepa lenguas indígenas y adopte nociones de antropología e interculturalidad en el servicio de salud; tal vez no resultaría extraño que un cuerpo médico rural especializado en programas dc medicina intercultural, dignificado en su labor por e) Estado, con la información pertinente y el reconocimiento social preciso, fuera la punta dc lanza de un nuevo acuerdo en atención sanitaria entre los representantes de las naciones originarias de Bolivia. El resto del cuerpo médico no tendría que pasar de mala gana, forzado, el exilio del año de provincias, ni los comuneros soportar en propias carnes sus "aprendizajes", prepotencias y malos modos.Sería importante poder acoger en las facultades de medicina a mayor número de representantes indígenas en la carrera, así como considerar un área académica específica de Medicina Intercultural, con el reconocimiento y la excelencia correspondiente. A los ministerios de salud y educación les corresponde un esfuerzo considerable, reconociendo el área de Medicina Intercultural y convocando becas para estudiantes que deseen ejercer dicha especialidad en el área rural; en este sentido, becar a los mejores estudiantes, bachilleres de las áreas rurales, que deseosos de iniciar la carrera de medicina, no pueden hacerlo por falta de recursos, resultaría muy pertinente. Hay que considerar que muy probablemente la presencia de mayores efectivos locales en las postas sanitarias rurales facilitaría, como en el caso de la educación intercultural bilingüe en relación con los maestros, cualquier política intercultural en el dominio de la salud. Indudablemente la aplicación de este epígrafe precisa de las decisiones políticas, económicas y sociales correspondientes. El peligro de toda especialización médico rural consiste en el desprestigio que pudiera presentar dicha categoría frente al resto de la academia médica; es decir, trasladar al ámbito de la salud el problema ya constatado en el dominio educativo con profesores de primera (urbanos) y profesores de segunda (rurales). Si no queremos configurar igualmente médicos de prestigio (urbanos) y otros desprestigiados (rurales), es preciso por un lado dignificar y prestigiar con los correspondientes méritos al médico rural (sueldo y bonos de campo); pero, por otro lado, efectuar el esfuerzo político, económico y académico pertinentes como para impulsar la especialidad de medicina intercultural en las facultades de medicina del país. Identificar interculturalidad en salud con el dominio rural, constituye un error garrafal como hemos visto al contrastar el testimonio de Pedro en la ciudad de La Paz (capítulo 3). La presencia de emigrantes en las ciudades bolivianas, procedentes de espacios culturales dispares, obliga a considerar y aplicar los planteamientos interculturales en medicina en los propios ambulatorios, centros de salud y hospitales urbanos.

9.- Difusión de estos preceptos a todos los ámbitos de la acción estatal. La wiphala política, social y cultural, representativa de la pluralidad boliviana, ha de reconocer igualmente la diversidad aplicada al dominio de la salud, proporcionando los espacios de encuentro y debate oportunos entre pacientes, familiares, curanderos, auxiliares y médicos, con el refrendo pluricultural y multilingüe del Estado. Todo ello debería quedar suficientemente consignado en las correspondientes campañas informativas.Probablemente este tipo de acotaciones justifican su razón de ser de una forma mucho más transparente y menos conjetural, simplemente con que el lector recapacite sobre el tipo de atención médica que le gustaría recibir como persona en situación de crisis sanitaria y no como "indio de mierda". Hagamos el esfuerzo y apreciemos las dificultades y problemas que implicaría el aceptar la presencia de "extranjeros" o personas alejadas de nuestro círculo habitual, que desconocen nuestro idioma, que no saben comportarse según nuestras normas, que nos piden a los hijos para clavarles agujas y que son incapaces de apreciar el verdadero sentido de nuestras enfermedades. Estoy convencido que yo sería uno de los primeros en salir corriendo de su influencia, o... tal vez en lanzarles la primera piedra en caso que se aproximaran demasiado.Las formas diferenciadas que adquiere la medicina aymara refleja su propia deontología en el marco estricto de la cultura. Una medicina de acuerdo con normas éticas y morales que sanciona la relación de reciprocidad con el entorno altiplánico, con los seres que nos protegen, con la familia, con la costumbre y las demandas sociales; una medicina preocupada por la subsistencia y desgarradoramente realista en relación con los límites que no debe traspasar en la lucha por la vida; partidaria de vivir y morir en casa, rodeado de los seres queridos. Una medicina a escala humana, preocupada por el paciente, no por el afiliado a 1tt seguridad social, por su "plata" o por el órgano fisiológicamente indispuesto. La recomendación de Petrona, auxiliar clínica aymara: "¡que vaya pues chachawarmi!"- simplifica en grado extremo los conflictos, tensiones y rivalidades que el ejercicio del poder sobre la curación y la salud suponen en el altiplano aymara.

Si las medidas estructurales no llegan para potenciar una política intercultural en salud, seguiremos dependiendo de la vocación, sensibilidad y criterio (positivo en unos casos, negativo en otros) de cada actor vinculado con la salud rural. A inspiración del mal plomero, no se podrá hacer otra cosa sino "parchear" una situación endémica e injusta, sin lograr cambiar a tiempo la cañería.

Dr. Gerardo Fernández Juárez.
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Comentario de Jaime Zalles A. al Libro del Dr. Gerardo Fernández Juárez

La filosofía de un trabajo intercultural en Salud (SEAPAS-La Paz - Cullucachi en 1985.): "La Casa de salud de los Pueblos del Qollasuyo en que utilizamos las dos clases de medicinas" .

En búsqueda de soluciones.
Hay que resaltar la siguiente afirmación del autor Gerardo Fernández (capítulo 1):“Es en el ámbito cultural donde hay que buscar algunas respuestas; que hagan comprensibles la "desconfianza" -a veces el único mecanismo de defensa del oprimido-y el aparente fracaso o minusvalía de entidades de salud que trabajan en el Altiplano aymara de Bolivia... Mi preocupación alude a los conflictos de naturaleza cultural que se establecen entre la sociedad aymara y la sociedad blanca y criolla en términos sanitarios.En mi humilde opinión la mejor Solución que se nos pueda ofrecer debería incluir decisiones como las siguientes:· Incorporar como un tema a lo largo de todas las carreras de Ciencias de la Salud, todo lo que tenga que ver con las peculiaridades de cada región, de cada grupo humano y sus diferencias culturales en relación a la salud. · Un diálogo muy profundo con la gente que de hecho hace salud en las comunidades, promoviendo su participación y una labor conjunta con el personal de salud. · Un cambio de actitudes, tendiendo siempre a un mayor respeto y acercamiento. · Tener en cuenta las sugerencias de OPS/OMS en cuanto a seguir ejemplos de resultados obtenidos por las Estrategias de Atención Primaria de Salud en países similares al nuestro. · No olvidarnos de lo que ya se ha logrado en Bolivia en muchos experimentos valiosos de Articulación, Convergencia y Complementariedad de ambos modos de hacer salud.

LA ANTROPOLOGÍA MÉDICA, ESA GRAN AUSENTE
Cuando la concepción misma de la vida, la filosofía, la cultura, la religión, la ética y la misma organización política son diametralmente opuestas, nos encontramos como cerrados en un gran círculo o esfera sin ventanas. Cuando en medicina la concepción de salud, enfermedad, vida y muerte es diferente; cuando la etiología y hasta las terapias son totalmente diversas, no se puede pensar en un trabajo en salud "integrado". Ojalá nuestra situación no sea como la de las esferas que sólo se tocan en un punto o como las paralelas que nunca se encuentran y si llegan a tocarse sólo sería para chocar y dañarse.Es labor dc la Antropología Médica, como especializada en las culturas, ejercer de mediadora, formadora e informante, creo yo, y no de simple espectadora en estos conflictos, ofreciendo soluciones similares a las que se toman en la problemática de "género":· Acepar las diferencias primero y luego establecer un diálogo entre iguales, donde cada parte tiene los mismos derechos; prescindiendo de lo que nos divide, respetando las diversidades reales y, en este caso, buscando el objetivo común de una mejor salud para Bolivia. ¿Se ha preguntado usted qué actitudes tomaría si de pronto se encuentra amarrado en una sala de operaciones china donde el cirujano se dispone a abrirle la cabeza y usted sólo ve miles de agujas e instrumentos como de carpintería: serruchos, mazos, cinceles; pero nada de anestesia, de asepsia, ni instrumentos electrónicos'? ¿Se da cuenta de lo terrible que es no poder entender ni la lengua ni las razones del diagnóstico médico, que le indican al cirujano que lo más importante para usted es abrirle la cabeza porque el Yin y el Yang no están circulando correctamente por sus meridianos? Usted, mi amigo, en esas circunstancias se llenaría de miedo, de desconfianza y de tozudez para no aceptar tan fácilmente las soluciones del otro. ¡Pues eso les pasa a los aymaras todos los santos días en nuestros hospitales y centros de salud!

¿CÓMO?
Las soluciones parecen vislumbrarse en las actitudes y en saber cómo hacerlo en la práctica. Primero, más en concreto, me atrevería a recomendar el aprovechamiento de las abundantes experiencias que se han tenido de la articulación, complementación y convergencia de los dos modos fundamentales de hacer salud en Bolivia: la Medicina Universitaria y la Medicina de cada grupo, cultura, etnia o nacionalidad dentro del País. ¿Por qué no multiplicar las ricas experiencias de algunos sitios de Bolivia, como las de Redención Pampa y Zudáñez en Chuquisaca; Ancoraimes, Puerto Pérez y Cohoni-Chanca (Illimani) en La Paz; Tiraque, Punata y Raqaypampa en Cochabamba; Vallegrande en Santa Cruz... También pudiéramos imitar experiencias muy valiosas de México, Guatemala, Brasil, Paraguay o Perú, de la India, de la China y de varios países de Africa. La OPS/OMS tiene abundante información en estos aspectos. Hay que buscar los puntos de articulación que se puedan dar para entrar en comunicación y coordinación. Marco Polo pudo relacionarse con el Oriente de su tiempo en el comercio de telas y especias. Los jesuitas lo hicieron mediante los inventos con la China (imprenta, reloj, pólvora, etc.) y con los guaraníes y chiquitanos mediante la música. Creo que las plantas medicinales y el objetivo común de conseguir una mejor salud para Bolivia, son dos engranajes que pueden ser aceptados por las dos maneras de hacer salud en cada región de Bolivia. A no dudarlo, si se encuentran puntos de interés común se puede lograr la movilización y la participación real y efectiva de la comunidad. Otro elemento que hay que rescatar y poner en relieve es el mutuo respeto. ¡Nadie trabaja a gusto en algo cuando no se siente respetado! Para mí fue muy importante la historia y experiencia del Proyecto IMSS-COPLAMAR, del Dr. Xavier Lozoya hacia los años 80. El Instituto Mexicano de Seguridad Social le ofrece a dicho investigador de plantas medicinales 3000 postas sanitarias y centros médicos vacíos en el área rural y acepta el desafío sólo en un Estado: Chiapas. Allí encuentra que en torno a los 350 puestos médicos había 450 expertos en curaciones. Dialoga con ellos: - "¿Qué quieren ustedes del médico'?" Le responden lo mismo que algunos de los entrevistados por Gerardo Fernández: "Queremos trabajar con él".Se dan cuenta de que la "interconsulta" permanente no es posible porque hace perder demasiado tiempo. Pero tienen la genial idea de trabajar en consultorios distintos, con una persona bilingüe y bicultural que ayuda a que cada cual vaya al consultorio que le corresponda. Así la madre que busca la curación de la caída del tonali o de la "sombra" para su niño, es enviada al experto tradicional y el que trae radiografías de pulmón por una tuberculosis, visita al médico. A veces se refiere el paciente al otro consultorio y también puede haber alguna que otra interconsulta si parece oportuno. De esta manera se llenaron primero los consultorios de Chiapas y después los del IMSS en todo México.

UNA EVALUACIÓNN POSITIVA
Ya se hizo esta experiencia en Bolivia y la evaluación de su resultado nos la ofrece el Dr. Fernández, al darnos la respuesta recibida por varios de sus entrevistados a la siguiente pregunta: "¿Sería bueno que hubiera instituciones, oficinas donde pudiera trabajar médico, enfermero, kallawaya más?"“Se puede trabajar, se puede, se puede. Por ejemplo donde el Walter hay doctor, cirujano, hay naturista, hay kallawaya, también matronas, enfermeras de los partos. Son cinco grupos, digamos: doctor, kallawaya, huesero, parteras que hacen nacer wawitas junto con nosotros. Está resultando bien. Todo el grupo tiene cada uno su oficina, su consultorio cada uno. (¿Juan Vila?) ¡Qué bien que trece años después de la Inauguración de ese consultorio con el Dr. Javier Torres Goitia, sea uno de los kallawayas el que evalúe diciendo que "está resultando bien"!Ese consultorio se inspiró en los del IMSS-CCPLAMAR en México y se abrieron muchos similares a él.

CONCLUSIONES FINALES
Gerardo Fernández tiene todo un capítulo de conclusiones. Trataré de hacer un resumen sintético de las conclusiones del autor a veces con sus palabras y otras con las mías: · Cada cultura resuelve sus problemas desde sus propios puntos de vista, sus capacidades y recursos. También se resuelven los problemas de salud desde la propia perspectiva. · Hay enfermedades definidas como ajenas que pueden resolverlas los ajenos: Postas y centros sanitarios... · La Antropología Médica tiene como objeto de estudio y análisis todos aquellos aspectos implicados en la conceptualización cultural de la enfermedad y su resolución terapéutica, y constituye una perspectiva analítica particularmente oportuna en ciertos estados de América Latina de marcado talante pluricultural y multilingüe donde abundan los conflictos. · Bolivia, por sus actuales características de último país dc América en la atención de la Salud, debería tomar en serio las directrices y orientaciones que las políticas sanitarias internacionales demandan del Estado boliviano. La "delegación" de semejante responsabilidad en ONGs internacionales privadas acrecienta una zanja crítica de separación entre las formas de la medicina étnica y las manifestaciones habitualmente prepotentes de los equipos sanitarios convencionales. Lo mismo ocurre con la formación universitaria de licenciados en medicina y profesionales sanitarios. No hay ningún área formativa o simplemente informativa en su perfil curricular académico sobre la diversidad cultural y las peculiaridades del entorno social donde van a ejercer su profesión. · Las relaciones de poder, de autoridad, de competencias médicas, de terapias, la relación entre médico y paciente, el gravamen económico, el sentido de eficacia, la tozudez e intolerancia de los pacientes, la referencia y delegación cuando ya nada se puede hacer, los fracasos tanto desde el curandero como en el quirófano, son aspectos clave que resultan sustancialmente diferentes entre los equipos convencionales y las formas que se adoptan en el seno de las diferentes culturas indígenas americanas. · "El profundo sentimiento humanista que aparece inmerso en las prácticas médicas aymaras... debiera hacernos reflexionar sobre la humanización de la medicina académica." · "Resulta gratificante contrastar desde la Antropología la diversidad de opciones planteadas por los diferentes grupos étnicos americanos en relación con el tratamiento de la enfermedad. Gratificante en el sentido de resistencia y freno a las pretensiones de globalización cultural que imperan en estos tiempos." Hay otros temas sobre los que invito a reflexionar, como "la importancia del conocimiento de la lengua de los pacientes" y las "conceptualizaciones nativas de la enfermedad". ¿Se puede reflexionar sin el parecer de la otra parte? ¿Se encuentran médicos dispuestos a aceptar equivalencias, simetrías de poder y respeto sobre el quehacer de los sabios y médicos nativos? ¿Puede enriquecerse en estos debates el que sonríe altanero desde su trono de la verdad absoluta'? Escuchemos a Gerardo: Mientras los médicos van al año de provincia entusiasmados porque van a "aprender", sus pacientes los van a "sufrir" en dicho aprendizaje. Pareciera que estamos ante una ametralladora. No es así, el Dr. Gerardo Fernández considera también una injusticia. menospreciar los esfuerzos y progresos efectuados en atención materno infantil, los servicios dc atención de parto y postparto subvencionados, la aparente gratuidad de algunos productos (vacunación rural) y el precio asequible de las consultas rurales... Tampoco se pueden desconsiderar las condiciones en que los equipos médicos realizan su labor. Pone el ejemplo de un ecógrafo "recién estrenado" y "recién estropeado." Cuando uno piensa que a 50 km. de la sede del gobierno, el médico de provincia se encuentra sin camino asfaltado, sin electricidad, sin laboratorio, sin farmacia, sin comodidades, sin amigos y sin la mínima capacidad para comprender la lengua de sus pacientes, no puede echar toda la culpa a ese licenciado que está con las manos atadas, impotente ante los problemas que se le vendrán encima. Su mundo teórico se le derrumbará. Carecerá de recursos elementales para la solución de los casos y acabará frustrado sin ningún deseo de regresar a un tormento similar. Al salir será el peor propagandista de semejante tortura, preparará sus maletas para la fuga de su cerebro al extranjero. Hay cosas que aterran a nuestro antropólogo, como traer hijos que no van a poder ser atendidos adecuadamente, los planteamientos de control de natalidad impulsados por cl Estado, como en el ejemplo peruano, sin una formación previa. Eso no es interculturalidad, dice, eso es violación a los derechos humanos. Pide respuestas estructurales que afecten las condiciones económicas y políticas favorables a una aplicación médica intercultural. Propone dignificar el papel del médico rural. Mientras sus compañeros hacen maestrías y doctorados, el médico rural trabaja en las peores circunstancias y sin alicientes... "El médico rural no deja de ser una víctima más en todo este proceso, junto con sus pacientes." Hubiera querido transcribir las Conclusiones del libro Autopsia de la Enfermedad. La automedicación y el itinerario terapéutico en el sistema de Salud de Vallegrande; Bolivia, del Dr. Edgar Valdez Carrizo. Peroo creo que se lo puede solicitar a los editores. Recomiendo también la publicación Medicina Tradicional 500 años después. Historia y consecuencias actuales, editado por Carlos Roersch, los lDres. José María Tavares, Eduardo Menéndez (Instituto de Medicina I)ominicaba, 1993), que recoge aportes del II Seminario Latinoamericano sobre la Teoría y Práctica en la Aplicación de la Medicina Tradicional en Sistemas Formales de Salud.

PASOS HACIA l.A ESPERANZA
Comparando con la realidad de hace 25 años, creo que se están dando pasos de esperanza, ya que entonces hubiera sido imposible pensar en el encuentro de julio pasado ( 1997) para la enseñanza de la Medicina Tradicional en las Universidades. (Se hicieron dos de esos encuentros y quedaron en nada!!! Esto ya no entra en el ámbito de la esperanza) Bolivia es el único país de América que aceptó formalmente la vigencia de las medicinas indígenas y llegó a reglamentar el ejercicio de las alternativas. No olvidemos que en el "Plan Global de Salud de 1986", la Medicina Tradicional fue tenida en cuenta en la Atención Primaria, para la Educación sanitaria, en Materno infantil y en Investigación. Era imposible pensar en estudiar las plantas medicinales y ahora se realizan esos estudios en diversos institutos dependientes de facultades de farmacia, bioquímica y química. De hecho hay equipos de investigadores y laboratorios muy bien implementados. Se han estudiado más de 500 plantas medicinales en los últimos años. Hay grupos de médicos y personal de salud, especialmente salubristas, que muestran una apertura notable que en las circunstancias actuales hay que aprovechar. Hay, a la vez, conciencia de los propios límites y de la necesidad expresa de complementación en muchos de los indígenas expertos en curar. Es verdad que hay abusos, sobre todo en los suburbios, a causa de haber abortado la "reglamentación" que se elaboró muy democráticamente desde el Ministerio dc Salud en el año 1986. Creo firmemente, sin embargo, que las experiencias positivas de atención médica en el campo son fugaces y se deben a la capacidad de apertura y respeto que pueda tener el personal por la gente atendida y su entorno cultural. Todo eso está siempre bajo la sombra de la transitoriedad. Ha dependido siempre de personas de buena voluntad, y lastimosamente la guerra entre "Brujos y Kharisiris" continúa con sus funestos efectos mientras no haya muestras claras de mutuo respeto entre las partes en pugna. En mi opinión es más difícil que el médico criollo o "gringo" acepte al sabio indígena. Lo contrario no resulta imposible. Si bien es verdad que hace un siglo eran los indígenas los "herméticos", -"es harto frecuente due ni el nombre de una planta nos quieren enseñar", afirmaba Be1isario Díaz Romero'-, son ellos hoy los más abiertos, como lo demuestran las actitudes de Petrona Mamani y Julio Quenta, que piden una íntima relación matrimonial “chachawarmi” con los médicos. En palabras del Dr. Gerardo Fernández Juárez: las soluciones tienen que ser muy serias, "no pueden ser soluciones de plomero, un remiendo aquí, una chapuza allá, pero el problema sigue resultando estructural a lo largo de toda la cañería".Corresponde a las autoridades de salud y a quienes programan el pensum y los curricula de las facultades de ciencias de la salud el no dudar más en incorporar la Antropología Médica, junto a otras materias complementarias tales como las lenguas nativas, la cosmovisión de salud de cada etnia o nacionalidad, la farmacopea local, el conocimiento de la realidad, como elementos mínimos que guíen el trabajo del futuro médico de las provincias y zonas suburbanas de Bolivia. Ojalá tengamos Políticas y Estrategias de Estado en materia de Salud y que nunca más la Medicina Tradicional sea la bandera de un solo partido político. Gracias, Gerardo, y ojalá tu obra caiga en buena tierra para producir frutos de salud abundantes.

Jaime Zalles Asin 10 de abril de 2004

Perspectiva de los Usuarios y Funcionarios del sistema de Salud sobre la Política Intercultural en este sector

Rev Méd Chile 2004; 132: 1109-1114 Artículo Especial
Política de Salud Intercultural: Perspectiva de usuarios mapuches y equipos de salud en la IX región, Chile

Intercultural health care policy from the perspective of health care providers and mapuche clients

Ana María Alarcón M1a, Paula Astudillo D2b, Sara Barrios C3c, Edith Rivas R3d.

1Departamento de Salud Pública,Facultad de Medicina, Universidad de La Frontera, Temuco, Chile. 2Cirugía y Traumatología,Facultad de Medicina, Universidad de La Frontera, Temuco, Chile. 3Pediatría y Cirugía Infantil, Facultad de Medicina, Universidad de La Frontera, Temuco, Chile.
aEnfermera y Antropólogo, PhD Antropología Médica. bEnfermera, Magíster en Salud Pública. cEnfermera, Magíster en Educación. dEnfermera, Doctorada en Enfermería, Universidad de Tucumán, Argentina.
Background: Intercultural health is becoming an emergent topic in the design of health care programs for Mapuche people of Chile. This process faces important challenges such as the scarce theoretical support about the meaning of intercultural health and their practical consequences for providers and clients. Aim: To explore the perception in providers and Mapuche clients about intercultural health. Material and methods: A survey performed in 11 counties with the highest concentration of Mapuche people, of the IX region of Chile. The perception about the development of a new health policy specially designed for Mapuche patients was surveyed in 399 Mapuche patients and 64 providers of primary health care centers. Results: Mapuche clients considered, as the main regional challenges, the indifference and discrimination of health care teams towards Mapuche patients, aggravated by the indifference of authorities. Providers considered that the main problem was a lack of knowledge about Mapuche culture and skills to deal with this ethnic group. Patients and providers agreed on the need to use Mapuche dialect in health care attentions, to coordinate actions with traditional healers and to accept ethnical therapeutic practices. Conclusions: There is scarce agreement between providers and Mapuche clients about the need for an special intercultural health policy, its contents, and the regional conditions for its implementation and development (Key Words: Ethnic groups; Health care delivery; Indians, South American; Population groups; Quality of health care)

El concepto de Salud Intercultural, ha sido frecuentemente utilizado para identificar la estrategia que considera las variables étnico-culturales de la población indígena en el proceso de atención de salud1,2.

La Organización Panamericana de la Salud, en el año 1996, firmó un acuerdo con el Parlamento Indígena de las Américas, en donde estipulaba la preparación de una agenda legislativa para las políticas de salud y la producción de leyes que protegieran a las tradiciones indígenas3. En Chile, la interculturalidad en salud se ha traducido en una propuesta de política de Salud y Pueblos Indígenas4. Al respecto, se observa que dentro de sus principios fundamentales apunta a la equidad en salud para los pueblos indígenas, quienes viven en situación de pobreza económica y marginalidad social, y a la interculturalidad como proceso de cambio cultural, la cual contribuiría al reconocimiento de la diversidad de modelos médicos de la población indígena4. En este contexto, se plantea la necesidad de avanzar hacia la construcción colectiva de un modelo de salud con enfoque intercultural, y a una mayor participación de los pueblos indígenas en los programas de salud.

Lo que dificulta generar un modelo que otorgue una solución culturalmente pertinente a los problemas de salud de la población mapuche, son por un lado, la ausencia de referentes teóricos respecto al significado de la interculturalidad en salud, las implicancias prácticas que tiene el desarrollo de este enfoque para proveedores de salud y usuarios mapuches; y por otro, el escaso conocimiento de las condiciones estratégicas de la región para implementar una política de salud intercultural.

La presente investigación pretende explorar la opinión de proveedores y usuarios mapuches hacia una política de salud que otorgue atención culturalmente apropiada a la población mapuche de la IX región. El análisis se desarrolló en base a los dominios de necesidad y justificación de la política, sus componentes conceptuales y prácticos, principios de gestión para la implementación de una política de salud intercultural y los desafíos regionales para su desarrollo e implementación.

Material y método

Estudio descriptivo transversal y comparativo, realizado durante el período 2001-2002 con una muestra probabilística de 463 individuos divididos en: usuarios mapuches (n= 399) y proveedores de Atención Primaria en Salud (n= 64) pertenecientes a 11 comunas de mayor concentración mapuche de la IX región: Chol-Chol, Nueva Imperial, Teodoro Smith, Temuco, Padre Las Casas, Freire, Lautaro, Puerto Saavedra, Carahue, Curarrehue, Melipeuco y Lonquimay. En la estimación del tamaño muestral se consideró la proporción de usuarios mapuches inscritos en cada centro de atención primaria seleccionado para el estudio, y de proveedores contratados en dichos centros. Los cálculos estimaron un nivel de confianza de 95% y un error estándar de 8%. La condición mapuche de los usuarios fue calificada según registro de dos apellidos mapuches y residencia en comunidades rurales.

En relación a la caracterización de la muestra de usuarios mapuches, el 72% eran femeninos, 55% casados, y sus edades fluctuaban entre 18 y 88 años, con un promedio de 41 años. El 93% se declaró indigente o FONASA A, dueñas de casa y campesinos como trabajo principal. Respecto a la escolaridad, el 59% tenía enseñanza básica incompleta, el 25% enseñanza media, y el 16% estudios técnico-superiores. Respecto al uso de la lengua mapuche el 45,5% hablaba castellano, 5% mapuche, y 54% ambas lenguas.

Respecto a la muestra de proveedores, 50% fueron profesionales de Atención Primaria con una edad entre 21 y 60 años, y un promedio de 34. La mayor parte estuvo representada por el sexo femenino (67,3%).

Para la recolección de información se creó un cuestionario estructurado con preguntas en escalas de 1 (totalmente en desacuerdo) a 5 (totalmente de acuerdo), y dicotómicas el cual contiene cinco dominios representativos del tema salud intercultural. Los cuales surgieron a partir de los resultados de una etapa cualitativa preliminar y corresponden a: 1) Necesidad y justificación de una política de salud intercultural, 2) Concepto de salud intercultural, 3) Elementos simbólicos y prácticos necesarios para el desarrollo de una política de salud intercultural, 4) Principios de gestión para la implementación de la política de salud intercultural, y 5) Desafíos regionales para una política de salud intercultural. El nivel de confiabilidad de los dominios arrojó un Cronbach desde 0,7 a 0,8.

El análisis de los datos comprendió la caracterización y comparación de opiniones de proveedores y usuarios para cada uno de los dominios. Se compararon frecuencias y proporciones de las respuestas de ambos grupos mediante t-test y Wilcoxon. Las diferencias fueron consideradas como significativas para un valor de p <0,05.>

Resultados

Se presentan en relación a los cinco dominios:

1. Necesidad y justificación de una política de salud intercultural en la IX región. La Tabla 1 muestra la diferencia de opinión entre usuarios mapuches y proveedores. Los primeros están totalmente de acuerdo con la necesidad de una política de salud intercultural que otorgue atención especial a la población indígena, sin embargo, los proveedores no están de acuerdo con esta necesidad (p: 0,00). La misma situación ocurre con la opinión sobre las dificultades de acceso de la población mapuche al sistema de atención de salud. Los usuarios están totalmente de acuerdo en que existen importantes problemas de acceso, lo cual justifica la creación de una política de salud especial para los pacientes mapuches, los proveedores en cambio, no perciben que estos problemas sean mayores al de la población no mapuche de la región (p: 0,00). El análisis de componentes principales arrojó que las dificultades de acceso de la población mapuche explicaría el 77% de varianza total de las respuestas (a de Cronbach = 0,70).
2. Concepto de salud intercultural. El concepto de salud intercultural (Tabla 2), en el que concuerdan tanto proveedores como usuarios, se expresa en la incorporación de facilitadores interculturales y de la lengua mapuche en el sistema de atención de salud, en la integración de prácticas terapéuticas de la medicina mapuche, y en la incorporación de agentes tradicionales al sistema de atención dirigido a los usuarios mapuches. Opiniones divergentes se manifiestan en relación a la necesidad de otorgar atención de salud especial a la población mapuche; la mayoría de los usuarios está de acuerdo con esta concepción, no así los proveedores (p: 0,00). El análisis de componentes principales mostró que el concepto de salud intercultural se explica a través de dos componentes. El primero con 78% total de varianza (a= 0,76) señala que integrar las prácticas de la medicina mapuche e incorporar activamente a los agentes tradicionales de salud son indicadores del concepto de salud intercultural. El segundo componente con 58% de la varianza (a=0.69) indica que incorporar la lengua mapuche y a los facilitadores interculturales en el sistema de atención de la población mapuche es una expresión de interculturalidad.
3. Elementos simbólicos y prácticos necesarios para el desarrollo de una política de salud intercultural en la IX región. Usuarios mapuches y proveedores concuerdan que los elementos simbólicos más importantes para desarrollar una política de salud intercultural (Tabla 3), son aquellos relacionados con aumentar el conocimiento sobre la cultura mapuche, promover el respeto a la diversidad cultural y tener una actitud de flexibilidad y aceptación de las diferencias. Como aspectos prácticos los participantes sugieren que la política de salud intercultural debería establecer sistemas de derivación y coordinación con agentes de la medicina tradicional mapuche, y procurar un espacio dentro del sistema de salud para la atención de agentes tradicionales. Estos resultados concuerdan con el análisis de componentes principales en que sólo dos factores explican el 55% (a= 0,73) y 51% (a=0,67) de la varianza respectivamente. El primer factor identifica como elementos ejes para el desarrollo de una política de salud intercultural, el respeto y actitud flexible frente a las prácticas de salud de la cultura mapuche, y el segundo factor señala que se deben establecer sistemas de derivación hacia agentes de la medicina tradicional, y permitir la atención de éstos al interior del sistema biomédico de salud.
4. Principios de gestión para la implementación de la política de salud intercultural en la IX región. La «gestión en política de salud intercultural», se refiere a los elementos necesarios para desarrollar una política en salud intercultural y considera la participación, la autogestión, la pertinencia cultural y la difusión. En proveedores como en usuarios predominan: la difusión de la política, referida al reconocimiento en todos los centros de salud; el proceso de autogestión y participación de las organizaciones indígenas, relacionada con el diseño y ejecución de los programas de salud que deben incorporar representantes de las comunidades y organizaciones mapuches; y la pertinencia cultural, entendida como la incorporación de creencias y costumbres de la cultura mapuche (Tabla 4).

Este dominio extrajo un solo componente que explica el 57% de la varianza (a de Cronbach = 0,72). La gestión en salud intercultural en la región estaría asociada a la necesidad de otorgar una mayor participación a las organizaciones indígenas en la elaboración de planes y programas de salud pertinentes a la cultura mapuche, vinculado a procesos de autogestión de las comunidades, y una permanente difusión de la política de salud intercultural en todos los niveles de atención.
5. Desafíos regionales para una política de salud intercultural. En los desafíos regionales para el desarrollo e implementación de una política de salud intercultural, se observa en la Tabla 5, que el primer elemento relevante es discusión entre autoridades de gobierno y organizaciones mapuches para acordar un programa; el segundo, es la falta de capacitación de los equipos y desconocimiento de la cultura mapuche, referido a que el equipo de salud no está capacitado, bajó un programa educativo formal, en el tema de la cultura mapuche. Se observan diferencias significativas entre usuarios y proveedores, en que los usuarios mapuches consideran un desafío importante enfrentar la falta de voluntad, la indiferencia y discriminación de los equipos de salud con el tema de la cultura mapuche, sin embargo, los proveedores plantean no estár de acuerdo (p: 0,00).
En el análisis de los componentes principales, este dominio es explicado por dos factores. El primer factor (a=0,76) que explica el 78% de la varianza identifica la falta de voluntad de las autoridades y la indiferencia de los equipos de salud como un desafío importante en la gestión de una política de salud intercultural en la región. El segundo factor (a=0,67) y 51% del total de la varianza indica que la falta de capacitación de los equipos, desconocimiento sobre la cultura mapuche, y la escasa formación de los estudiantes en la Facultad de Medicina en la temática de salud y cultura mapuche corresponden a un segundo grupo de problemas que enfrenta el desarrollo de una política de salud intercultural.

Discusión

Los resultados de este estudio, demuestran importantes desacuerdos entre proveedores de salud y usuarios mapuches, respecto a temas centrales como son la necesidad y justificación de una política de salud intercultural. Para los usuarios la falta de acceso, su condición étnica y la inequidad en la atención de salud son razones fundamentales para crear una política que supere estos problemas desde una perspectiva cultural. Los proveedores en cambio, no consideran que la población mapuche tenga desventajas comparativas frente al resto de la población usuaria del sistema de salud, por lo tanto, no justifican el desarrollo de una política de salud para la población indígena.

Una segunda área de desacuerdo dice relación con los desafíos regionales para desarrollar la política de salud intercultural. Mientras los usuarios mapuches opinaron que la falta de voluntad de los directivos de salud, la indiferencia de la población frente a la problemática mapuche, y la discriminación de los equipos de salud hacia la población indígena constituyen los principales problemas en la región; los proveedores opinaron que éstos son la falta de capacitación y conocimiento sobre cultura mapuche, y la escasa formación en el tema que se proporciona en las universidades.

Diversos estudios con pueblos indígenas acerca de la relación entre cultura y medicina, demuestran que las múltiples divergencias entre usuarios y proveedores emergen en primer lugar, por la presencia de diferentes modelos explicativos de salud y enfermedad de los grupos en contacto, y en segundo lugar por las condiciones de dominación social y política de un modelo sobre otro4-6.

Un elemento de reflexión lo plantea Walsh7, respecto a la interculturalidad, referida como un proceso permanente de relación, comunicación, conocimiento, valores y tradiciones distintas orientadas a generar, construir y propiciar un respeto mutuo y un desarrollo pleno de las capacidades de los individuos por encima de sus diferencias culturales y sociales. Este razonamiento tiene relación con el concepto de salud intercultural de usuarios y proveedores, ya que para los proveedores está centrada en aspectos simbólicos de la cultura, tales como: respeto a la identidad, aumentar el conocimiento. En cambio, para los usuarios, además de estos aspectos considera necesario la manifestación concreta en acciones tales como: incorporar a la machi, derivación de los enfermos, y un espacio mapuche para la atención.

Es importante tener en cuenta las áreas de consenso de usuarios y proveedores, referidas a la realidad de poseer una política de salud intercultural en que las acciones y programas deben ser pertinentes a la cultura mapuche y una vez que se establezcan debe generarse con la participación de organizaciones indígenas y ampliamente difundidas en el sistema de salud.

Al respecto Avaria8, señala que los pueblos indígenas demandan respeto y ejercicio real de procesos participativos orientados al reconocimiento de éstos, como elaboradores, articuladores y gestionadores de sus procesos de desarrollo y de participación política.

Por otra parte, queda planteado el concepto básico de interculturalidad en la IX región, dado por la expresión de la salud a través de la lengua e integración de prácticas de la medicina, además se agregan otros elementos básicos que lo constituyen como el conocimiento de la cultura y respeto a las prácticas y costumbres mapuches. Al respecto, Citarella et al1, señala que ésta apunta al fortalecimiento y libre desarrollo de los sistemas médicos culturales en el marco del mantenimiento de la pluralidad étnica nacional y de una superación de la condición de marginalidad en la cual se encuentran los pueblos indígenas.

Finalmente, respecto de la interacción entre los sistemas de atención médica y la comunicación intercultural, autores como Green6; Herman9, señalan que los procesos de interacción social y cultural que involucren la existencia de diferentes y, a veces, antagónicos sistemas de creencias están sujetos a importantes fricciones. En esta misma línea Berlin y Fowkes10, señalan: el éxito de la comunicación intercultural puede ser logrado a través de un proceso que incluya cinco elementos: escuchar, explicar, reconocer, recomendar y negociar.

El presente estudio proporcionará información válida y confiable como referente teórico respecto al significado de la interculturalidad en salud a partir de la población mapuche y actores de salud occidental. Ello permitirá avanzar hacia el desarrollo y promoción de un sistema de salud intercultural basado en las expectativas de la población en la región.
Referencias

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9. Helman CG. Culture, Health and Iones. Butterworth-Heinemann. Oxford. 1994.
10. Berlin E, Fowkes C. Teaching Framework for Cross-Cultural Health Care. Mayfield Publishing Company. California. 1998.

Construcción de bases conceptuales de la Salud Intercultural

Rev Méd Chile 2003; 131: 1061-1065 Artículo Especial http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0034-98872003000900014&script=sci_arttext

Salud intercultural: elementos para la construcción de sus bases conceptuales

Ana M Alarcón M1a, Aldo Vidal H2b, Jaime Neira Rozas3c.

Conceptual bases of intercultural health

Over the past few years, intercultural health has become an emerging issue in health policy. Intercultural health is an approach to create a better communication between patients and providers. In the short term, this approach incorporates patient's culture background in health care, improving intercultural communication strategies to generate, in the long term, a health system adapted to the medical culture of patients. This article explores the underlying concepts in the intercultural health approach, such as cultural diversity and medical systems as complex models of thoughts and behaviors. (Key Words: Cultural characteristics; Cultural diversity; Health care evaluation mechanisms)

Recibido el 23 de julio, 2002. Aceptado en versión corregida el 19 de junio, 2003. 1Departamento de Salud Pública, Facultad de Medicina, Universidad de La Frontera. 2Departamento de Ciencias Sociales, Facultad de Educación y Humanidades, Universidad de La Frontera y 3Servicio Salud Araucanía Norte. aEnfermera, PhD Antropología Médica bAntropólogo cMagíster en Medicina Social

En las últimas décadas, interculturalidad en salud o salud intercultural, han sido conceptos indistintamente utilizados para designar al conjunto de acciones y políticas que tienden a conocer e incorporar la cultura del usuario en el proceso de atención de salud. El tema de la pertinencia cultural del proceso de atención es un fenómeno que trasciende lo exclusivamente étnico pues implica valorar la diversidad biológica, cultural y social del ser humano como un factor importante en todo proceso de salud y enfermedad. El respeto a esta diversidad tiene larga trayectoria en países cuyas altas tasas de inmigración han generado contextos de gran diversidad étnica y cultural; situación que ha puesto al equipo de salud en el imperativo de desarrollar estrategias que faciliten la relación médico-paciente.

La necesidad de desarrollar procesos interculturales en salud se ha generado tanto en Chile como en otros países latinoamericanos por diversas razones históricas, sociopolíticas y epidemiológicas, las cuales han motivado iniciativas tendientes a evitar que la identidad étnica y cultural del usuario constituya una barrera en el acceso y oportunidad a una mejor atención de salud.

En este contexto, la antropología como ciencia contribuye tanto a develar y comprender las culturas involucradas en el proceso de atención de salud, como a proporcionar elementos socioantropológicos para apreciar el fenómeno de salud y enfermedad desde su dimensión biológica, social y cultural en un escenario de creciente pluralismo médico que caracteriza a la sociedad contemporánea.

Este artículo expone, desde la antropología médica, los conceptos fundamentales para el desarrollo de un enfoque intercultural en salud, entre éstos, el concepto de cultura y diversidad cultural que subyacen en el estudio de los modelos médicos en interacción, y analiza los sistemas médicos como complejas y dinámicas organizaciones que representan modelos epistemológicos de pensamiento acerca del fenómeno de salud y enfermedad. En segundo lugar se analiza la interculturalidad en salud como un proceso de acercamiento entre mundos culturales diversos y se plantean algunas estrategias que permitirían implementar este enfoque en el sector salud.

Cultura y diversidad cultural en salud

El concepto de cultura aplicado al campo de la salud constituye el eje neurálgico en el análisis de los factores sociales involucrados en cualquier proceso de salud y enfermedad. A través del reconocimiento de las diferencias y similitudes culturales entre usuarios y proveedores es posible comprender, por ejemplo, el nivel y carácter de las expectativas que cada cual tiene del proceso, las percepciones de salud y enfermedad representadas en la interacción médico-paciente, los patrones con que se evalúa la calidad y resultado de la acción terapéutica, y el despliegue de diversas conductas frente a la enfermedad.

Desde la antropología, cultura se define como un complejo y dinámico conjunto de creencias, conocimientos, valores y conductas aprendidas y transmitidas entre las personas a través del lenguaje y su vida en sociedad. La cultura se entiende como una entidad dinámica que se adquiere, transforma y reproduce a través de un continuo proceso de aprendizaje y socialización1.

En el concepto de cultura convergen dos grandes dimensiones: una correspondiente a la ideacional o cognitiva que sintetiza el mundo simbólico de las personas, sus pensamientos, conocimientos y creencias adquiridas a través del aprendizaje, lo que podría llamarse el mundo de la conceptualización o de lo abstracto; y una dimensión material, que corresponde a cómo lo simbólico se manifiesta en conductas, prácticas, artefactos culturales y normas de relación social entre las personas2,3.

En el contexto de salud, estas dos dimensiones de la cultura, la cognitiva y material se articulan en un modelo médico que otorga consistencia a cómo pacientes y profesionales se explican el fenómeno de salud y enfermedad, y a las prácticas o procedimientos con que se enfrentan los procesos de recuperación y mantención de la salud. Normalmente los elementos cognitivos y prácticos difieren entre profesionales y pacientes producto de las diversas historias sociales y culturales de cada uno, del contexto en que ocurre el proceso de socialización de la cultura médica y del contenido propio de la cultura.

Las diferencias culturales entre pacientes y profesionales se observan también al interior de los grupos, lo cual refleja el carácter dinámico de la cultura. Como toda construcción humana los componentes cognitivos y materiales se transforman en la medida que el grupo social experimenta nuevos desafíos y problemas. Por ejemplo, tanto la biomedicina como las culturas médicas tradicionales experimentan transformaciones en sus modelos explicativos de enfermedad, incorporan nuevas tecnologías al proceso terapéutico y recrean roles profesionales, técnicos o empíricos para abordar aspectos específicos de salud de los usuarios.

Sistemas médicos como sistemas culturales

La enfermedad, sufrimiento y muerte, así como la motivación por conservar la salud, son considerados hechos biológicos y sociales universales. Todos los grupos humanos han desarrollado estrategias para enfrentar y prevenir las enfermedades a través de un sistema médico que proporciona las acciones necesarias para recuperar la salud, procurar el bienestar del hombre y, al mismo tiempo, otorgar una explicación consistente al fenómeno de la enfermedad. Desde la antropología sociocultural un sistema médico se concibe como un conjunto más o menos organizado, coherente y estratificado de agentes terapéuticos, modelos explicativos de salud-enfermedad, prácticas y tecnologías al servicio de la salud individual y colectiva. La forma en que estos elementos se organizan internamente, otorgando coherencia al sistema depende del modelo sociocultural en que se desarrolla la medicina. En consecuencia las medicinas son construcciones culturales que responden a necesidades de un entorno social específico y en los cuales es posible distinguir una dimensión conceptual y otra conductual.

La dimensión conceptual de los sistemas médicos está determinada directamente por la cultura de los pacientes y profesionales. Analíticamente corresponde a los modelos que explican y fundamentan la enfermedad. O'Connor (1995; 1-34), sugiere que esta dimensión está compuesta por dos elementos estructurales: axiomas y mecanismos de validación*.

Todos los sistemas médicos presentan axiomas o principios basados en el modelo epistemológico que sustenta la práctica médica y distinguen medios para validarse y legitimarse a sí mismos. En la biomedicina por ejemplo, los experimentos científicos, las pruebas clínicas y textos, constituyen importantes fuentes de validación del pensamiento científico; raramente un médico aceptará como prueba de una diarrea la intervención de un espíritu maligno en las comidas. Sin embargo, otras culturas aceptarán como fuente de legitimación los sueños de un chamán, signos en la naturaleza, apariciones, etc. La lógica que opera en la definición de salud y enfermedad es la misma en ambos sistemas (una lógica que busca causas, alternativas y consecuencias), sin embargo difieren en las premisas culturales y pruebas de validación; por ello distintas percepciones y observaciones del mismo fenómeno resultan en diferentes explicaciones de la enfermedad.

La credibilidad que los pacientes asignan a las fuentes de validación es la que permite, en último término, aceptar o no las explicaciones acerca de las causas de sus enfermedades, y la adherencia a los tratamientos. Por lo tanto, el éxito en el proceso terapéutico depende en gran medida de la conjunción de explicaciones entre médicos y pacientes.

En la dimensión conductual de los sistemas de salud podemos distinguir, entre otros, aquellos procedimientos, acciones y agentes que utiliza un sistema médico para obtener un cierto resultado con los pacientes, el que ha sido denominado Proceso Terapéutico4-6. Este implica: quién (machi, médico, meica, santiguadora, etc.), hace qué (cirugía, ritual, purgas, oraciones, etc.), a quién (individuo o comunidad) y con respecto a qué dimensión de la enfermedad (física, social, mental, espiritual, etc.). Un proceso terapéutico exitoso supone la eliminación de la condición subjetiva de enfermedad y consecuentemente la finalización del rol de enfermo7.

Interculturalidad como proceso de acercamiento entre sistemas médicos

En general, todos los procesos de interacción social y cultural que involucren la existencia de diferentes y, a veces, antagónicos sistemas de creencias están sujetos a importantes fricciones. Sin embargo, los conflictos entre diferentes sistemas médicos no emergen sólo de las diferencias en los modelos explicativos que los sustentan, sino también de la dominación social de un modelo de salud sobre otro8,9. En este contexto la cultura biomédica expresada a través del sistema médico occidental, se ha establecido mundialmente como el modelo capaz de resolver si no todos, la mayoría de los problemas de salud de la población independientemente de los contextos sociales y culturales en que se desarrolle la enfermedad. No obstante, la experiencia de proyectos en salud internacional, muchos de ellos patrocinados por organismos como la OPS y OMS, y dirigidos hacia los sectores más pobres de la humanidad, dan cuenta de importantes dificultades que se enfrentan al no considerar la cultura de los usuarios en el proceso de atención de salud. Situaciones como rechazo y falta de adhesión a las prácticas médicas occidentales, conflictos de poder entre agentes tradicionales y médicos, desarticulación de la estructura social de la comunidad, son elementos frecuentemente descritos en la literatura de salud internacional, especialmente en países con altos índices de población indígena.

Así, las variables étnico culturales y el respeto a la diversidad en la implementación de políticas sociales están pesando fuertemente en las propuestas de desarrollo de los países emergentes. En este contexto, el desafío para el sector salud en las próximas décadas será crear modelos de salud que respondan a las expectativas materiales y culturales del usuario, en un proceso de diálogo e intercambio cultural entre medicinas. En consecuencia, la búsqueda de estrategias que articulen e integren distintos enfoques de salud, es parte del escenario que hoy se nos presenta en el país en el sector salud, proceso que próximamente debutará con la generación de una política de salud intercultural, que transformará cualitativamente nuestro sistema haciéndolo más flexible y permeable a la realidad cultural del usuario.

Estrategias de salud intercultural

Una política o enfoque intercultural en salud tiene al menos dos niveles de expresión: uno el de las acciones y actividades que materializan la interacción entre medicinas, y otro el de la cultura que sustenta los modelos médicos en interacción. Este último, el más complejo de desarrollar implica trascender desde la acción médica concreta hacia la implementación de un modelo pluricultural de salud y sociedad. Es un proceso que requiere transformaciones estructurales de largo plazo y responsabilidades que sobrepasan a los actores del sistema de salud, pues son las estructuras del Estado en conjunto con las sociedades indígenas quienes deben establecer las bases para un proyecto multicultural de sociedad.

A nivel de las acciones en salud, las estrategias de comunicación intercultural aparecen como factores que disminuyen las barreras sociales y culturales entre equipos de salud y usuarios. El mejorar los procesos de comunicación y diálogo, promueve una mayor comprensión de las expectativas de ambos actores y a la vez mejora el nivel de satisfacción de los usuarios con el sistema de salud biomédico. Al respecto, Berlin y Fowkes10 señalan que el éxito de la comunicación intercultural puede ser logrado a través de un proceso compuesto de cinco elementos: "escuchar, explicar, reconocer, recomendar y negociar". Los autores reconocen que aunque el lenguaje puede ser una gran barrera en la comunicación en sus aspectos gramaticales, simbólicos y semánticos, él no constituye un obstáculo infranqueable en la relación profesional-paciente, si los profesionales están abiertos al diálogo y conocen en parte la cultura médica de sus pacientes, como por ejemplo, las denominaciones de enfermedad, la relación entre hábitos y cultura, la dimensión corporal del sufrimiento y la utilización de herbolaria tradicional, entre otras.

Una segunda estrategia de salud intercultural se refiere al desarrollo de procesos de validación y negociación cultural entre pacientes y profesionales. La validación cultural consiste en aceptar la legitimidad del modelo de salud y enfermedad del paciente considerando el contexto cultural en que este modelo emerge. En otras palabras las acciones de los pacientes frente a su enfermedad son la mayoría de las veces congruentes con las explicaciones aprendidas en su grupo social y cultural. La validación cultural no significa que el profesional comparta el mundo simbólico del paciente, sino que comprenda, respete e incluso integre algunos elementos culturales que considere relevantes para el proceso de recuperación del enfermo.

La negociación cultural se manifiesta cuando las creencias culturales y las expectativas de los pacientes se contraponen a las del profesional de salud interfiriendo en la confianza y adherencia al proceso terapéutico. La investigación médico etnográfica da cuenta, por ejemplo, de la escasa adherencia a tratamientos farmacológicos cuando son considerados nocivos por el paciente o en oposición a su marco de creencias11,12. El rechazo cultural hacia el procedimiento de donación de órganos y trasplantes documentado en Chile entre población mapuche, es otro ejemplo de cómo la cosmovisión sobre la vida y la muerte interfiere en una determinación médica tan importante como preservar la vida a través de una intervención quirúrgica13. Situaciones de esta índole son ampliamente documentadas en la literatura médico antropológica y demuestran que en la relación médico-paciente existe la probabilidad de antagonismos entre los marcos conceptuales y valóricos de ambos actores del proceso terapéutico. En estos casos, el proceso de negociación cultural identifica las áreas de conflicto y acuerdo, localiza núcleos de significación entre ambas culturas que puedan implicar puntos de consenso y culmina con un acuerdo de cambio y cooperación entre pacientes y médicos. Al respecto Kleinman7 sostiene que la única forma de lograr un acto terapéutico eficaz es a través del compromiso entre el enfermo y el profesional, el que se logra sólo si la propuesta de recuperación se inserta en la vida simbólica y cultural del enfermo, y si la intervención es aceptable, significativa y satisfactoria tanto para médicos como pacientes.

Conclusiones

El desarrollo de una política de salud intercultural es un tema reciente en el quehacer nacional. Por lo tanto, el diseño de estrategias que faciliten el mayor diálogo y comunicación entre modelos médicos se encuentra abierto a la creatividad de quienes van a ejecutar las acciones en salud intercultural.

No obstante, la experiencia internacional ha demostrado la existencia de principios conceptuales que sustentan el desarrollo de modelos pluriculturales en salud. Entre estos se encuentra el de reconocer a los sistemas médicos como complejos modelos de pensamiento y conducta, los cuales constituyen respuestas culturales al fenómeno universal de la enfermedad. Un segundo principio presentado en este artículo, es el de mejorar los procesos de comunicación entre pacientes y profesionales, fenómeno que no sólo involucra al lenguaje como acto comunicativo sino también al conocimiento de los protocolos de relación cultural y social de los pacientes.

En un contexto de salud intercultural, ambos ejes conceptuales, no debieran parecer ajenos o extraños a la práctica médica, ni tampoco implicar una carga para el profesional de salud dado que se fundamentan en los actuales principios de bioética médica expresado en el respeto a la autonomía de los pacientes y a su derecho a decidir libre e informadamente en el marco de la cultura propia.

Referencias

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Salud, Desarrollo y Cultura

LA SALUD, EL DESARROLLO Y LA EQUIDAD
EN UN CONTEXTO INTERCULTURAL

Dr. Jaime Ibacache Burgos
Servicio de Salud Araucanía Sur, 1997
http://www.mapuche.info/mapuint/ibaca00.htm

Introducción

Como en la gran mayoría de los países latinoamericanos, la realidad sociocultural de Chile es pluriétnica, conformada mayoritariamente por el grupo hispano y en menor medida por grupos originarios: Aymara, Quechua, Atacameño, Rapa Nui, Coya, Mapuche, Kawashkar. Todos ellos con diferencias socioculturalesque se expresan en la cosmovisión, modo de vida, lenguaje y formas particulares de entender y abordar los problemas de salud-enfermedad y el desarrollo.
Todos estos grupos originarios, a partir del contacto hispano-indígena, y fundamentalmente a partir de la consolidación del Estado Chileno en el siglo XIX, coexisten en el territorio nacional en situación de subordinación al grupo occidental. En el ámbito de la salud y el desarrollo esto se manifiesta en la existencia de conceptos reconocidos como oficiales, dominantes y de prestigio, que representa los anhelos de la sociedad mayoritaria, y que se contrapone a los conceptos de desarrollo y salud que poseen las culturas originarias de nuestro país.

A esta situación de subordinación de las culturas indígenas, se agrega la ausencia de políticas favorables, la aculturación, y la implantación de modelos exógenos de desarrollo que tienden a una homogeneización de las culturas y, en las últimas décadas, a una globalización acelerada del conocimiento hegemónico. Hoy formamos, en varios aspectos una sociedad mundial única. A pesar de que hablamos idiomas distintos, nos comportamos y vivimos de formas muy diferentes.
Esta situación se traduce en la existencia de grandes brechas en las condiciones de vida y salud que presentan los pueblos indígenas en comparación con el resto de la población de la sociedad global. Por ejemplo, si tomamos un indicador clásico, como la Mortalidad Infantil, nuestro país se sitúa en el contexto de países desarrollados (Mortalidad Infantil Menor a 20 por mil NV); sin embargo, en áreas territoriales indígenas esta cifra llega al doble. La misma situación se presenta en otras patologías, denominadas ”del subdesarrollo”, como la Tuberculosis, Bronconeumonía, Hepatitis, etc.

MARCO GENERAL

1. Salud y enfermedad.

La enfermedad es universal en la experiencia humana, y es particular a cada cultura. Es decir, todas las culturas desarrollan actividades teóricas (modelos médicos), técnicas (materia médica) y roles (agentes) para enfrentar y tratar de solucionar los problemas relacionados con la enfermedad y la recuperación de la salud (Pedersen, Citarella et al).

Salud y cultura se implican mutuamente, los conceptos de salud y enfermedad nos remiten a la cultura y la cultura nos remite a los conceptos de salud y enfermedad. Por lo tanto lo que se percibe como salud y enfermedad, sus causas, tratamiento y prevención y quién las trata están determinados por cada cultura específica.

Para la cultura mapuche por ejemplo, existe un todo conformado por el hombre, el medio ambiente y un conjunto de seres y fuerzas con poder que rigen sobre los dos primeros. El modelo médico se deriva de esta forma holística de concebir el mundo; y así la enfermedad presenta un doble aspecto: objetivo y moral. Las etiologías se buscan no sólo en términos éticos o morales, puesto que con seguridad la enfermedad es el producto de un desequilibrio o transgresión. La que no es sólo del individuo enfermo, sino del grupo familiar y, en última instancia de la comunidad. (Ibacache, J; Ñanco, J y Oyarce, A)

2.-Desarrollo.

Al igual que los conceptos de salud y enfermedad, el desarrollo está determinado por cada cultura específica. En el caso de la cultura mapuche se concibe el desarrollo como el cumplimiento de un destino ya determinado desde el nacimiento del individuo, quién forma parte también del destino de la familia o Rukache en el pueblo mapuche por ejemplo.

Por otra parte, se concibe el desarrollo como una actitud o comportamiento que no dañe el futuro, no destruya el presente y con un constante aprendizaje del pasado. Conceptos que nos hablan de un respeto al ser humano, la naturaleza, a los seres superiores y a las fuerzas del bien y del mal que pueblan el mundo indígena.

Además aparece como fundamental para el desarrollo o kelluwam del pueblo mapuche, el fortalecimiento del conocimiento que se ha venido transmitiendo en forma oral desde los antepasados y los más ancianos de las comunidades y que deberá ser conocido, respetado y aprendido por los jóvenes para lograr un desarrollo que fortalezca la identidad cultural y les permita ejercer un control cultural sobre los elementos de la otra cultura que les parezcan ´apropiables`.

3.-Equidad.

En un contexto intercultural es importante comenzar preguntándose que entienden por equidad las culturas originarias de nuestro país. Puesto que si no hacemos este ejercicio es posible que lamentemos posteriormente el no logros de objetivos y el dolor de inversiones estériles.

Desde una perspectiva intercultural parece no ser posible poder separar el concepto de equidad del de salud y desarrollo. Los tres se complementan y se sinergizan. Son tres partes de un todo, que es Equilibrio.
En la cultura mapuche por ejemplo, los tres conceptos se expresan por el termino Küme Mongñen, el que nos remite al concepto de equilibrio entre la persona, la naturaleza y lo sobrenatural.

Este equilibrio también es el resultado de la expresión de los tres elementos como se esquematiza en la siguiente figura:
Este equilibrio es obviamente dinámico, puesto que es el resultado de los necesarios opuestos complementarios que rigen el mundo de las culturas originarias.

Desde una mirada epidemiológica más crítica podemos decir que este equilibrio o Küme Mongñen es el resultado de la influencia tanto de perfiles agresores como de perfiles protectores de la calidad de vida de un grupo humano determinado.
Esta compleja interacción entre los factores agresores y protectores nos desafía a desarrollar modelos de atención y desarrollo adecuados a la realidad, que tomen en cuenta tanto las diferencias de acceso a los servicios de salud como las diferencias epidemiológicas y socioculturales, especialmente en territorios indígenas donde se concentran las mayores necesidades y perfiles de riesgo . En este contexto equidad, entendida como la focalización de las acciones de salud hacia los menos protegidos implica no sólo reorganizar los servicios, descentralizarlos y abrir los espacios a la partipación de la comunidad; sino además, reconocer la diversidad cultural e identificar los aportes y necesidades diferenciales que las distintas culturas presentan.

4. Interculturalidad

Lo Intercultural se refiere a la relación, de al menos dos culturas. Una propuesta de salud intercultural se refiere a la base programática de un modelo de atención de salud entre dos culturas que coexisten en un espacio geográfico y clínico.

Podemos pensar la interculturalidad en salud como la capacidad de moverse equilibradamente entre conocimientos, creencias y prácticas culturales diferentes respecto a la salud y la enfermedad, la vida y la muerte, el cuerpo biológico, social y relacional. Percepciones que a veces pueden ser incluso hasta contrapuestas (Ibacache, J y Oyarce, A :1996)

Cada día nos parece más necesario el desarrollo de una politica intercultural en salud ya que ningún sistema médico es capaz de satisfacer todas las demandas de salud que presenta una población. La biomedicina no escapa a esta regla y por ende la medicina tradicional puede permanecer como una alternativa válida para el restablecimiento del equilibrio, donde su concepto holístico del proceso salud-enfermedad la hace de mayor efectividad que la medicina occidental.

Por lo tanto la salud intercultural debería favorecer un proceso de revaloración y revitalización de las culturas médicas tradicionales indígenas (modelo relacional y holístico) y también de la biomédica (modelo biopsicosocial o multicausal). Debería al mismo tiempo favorecer una formación armónica en que conviven e interactúan valores y conocimientos culturales de diferente origen, sin rupturas y abandono de lo propio.

El desarrollo desde la perspectiva intercultural también deberá ser entendido como el logro de una identidad cultural que potencie los elementos comunes entre las culturas y respete los diversos.

DESAFIOS PARA EL SECTOR SALUD

Tomando en cuenta los aspectos arriba mencionados aparece como un gran desafío para los integrantes de los equipos de salud que trabajan en áreas de contacto interétnico el poder desarrollar estrategias, modelos y líneas de acción que apunten al desarrollo.

El crecimiento de las inequidades, los consumismos exacerbados, el aumento de conductas riesgosas, el mantenimiento de las discriminaciones y la expoliación del medio ambiente, entre otros, son parte del perfil agresor con el cual el sector salud se verá irremediablemente enfrentado en su tarea de promoción.

¿Cómo podemos iniciarnos en el conocimiento del Equilibrio?

En primer lugar nos parece fundamental el desarrollar actitudes de equidad. Como por ejemplo: El querer preguntarse cosas, el desear buscar respuestas, ser capaz de compartir el conocimiento, querer aprender del saber de la gente, querer transformar la realidad; ser capaz de estremecerse con la diversidad, la magia de la vida, el dolor, la dificultad, la injusticia, la inequidad, etc.

En segundo lugar nos parece importante el desarrollo de una actitud epidemiológica con enfoque territorial, social y cultural de los problemas y las soluciones que aportan tanto la gente como los técnicos. Esto pasa por la actitud de participar, entendida como el ser parte del espacio de la gente y sus estrategias de salud y desarrollo; para allí socializar conocimiento y aprender del conocimiento y anhelos de las comunidades.

En esta línea es necesario ‘desenterrar’ datos para avanzar desde los promedios regionales hacia las realidades comunales y locales teniendo siempre en cuenta las especificidades culturales de las comunidades. Los equipos deberán capacitarse en el manejo de herramientas computacionales básicas como el Epi-Info y el Epi-Map que les permitan análisis de múltiples variables y compartir los hallazgos con las comunidades en Talleres de Territorio y Realidad. Esto último será de verdadera importancia para la planificación participativa de acciones adecuadas a las realidades socioculturales, como por ejemplo el Enfoque de Familia o Rukache a partir de la generación de nuevo conocimiento.
Por otro lado, y a modo también de ejemplo, el siguiente gráfico (lugar de fallecimiento de personas mapuche, 1995) nos muestra donde ocurrieron las muertes entre las personas mapuches fallecidas durante el año 1995 en la Región de La Araucanía.
A partir de este antecedente y discutiendo con la comunidad es posible ir aprendiendo y entendiendo las verdaderas causas del porqué la gente mapuche muere más en su domicilio que en los centros de salud, a pesar que la accesibilidad a estos últimos hace difícil la existencia de vacíos de cobertura. Aquí aparecen otros valores culturales, que se hace necesario conocer y respetar, y que tienen que ver con los conceptos particulares de la vida y la muerte que los pueblos originarios poseen.

El desarrollo de una actitud epidemiológica a partir de los datos que tenemos será nuestro insumo necesario para avanzar hacia el desarrollo de una actitud para el nuevo conocimiento. Esto supone generar una manera diferente de acercarse a la realidad a través de un conocimiento y una nueva cultura que valore, potencie y respalde la diversidad cultural. Un nuevo conocimiento emergente que incorpore los saberes tanto occidentales como de los pueblos originarios; y que fortalezca los puntos comunes y respete los diversos.

Este nuevo conocimiento será la base de futuros materiales educativos, de docencia y capacitación, análisis de historias clínicas y de vida; y de una nueva línea de epidemiología para la equidad en contextos interculturales.

La Epidemiología Intercultural es la herramienta analítica que nos permite comprender los eventos relacionados con salud y enfermedad en poblaciones de diferentes culturas.

Entendemos por Epidemiología Intercultural el estudio de la ocurrencia de la enfermedad en poblaciones de diferente cultura, así como el estudio que incorpora las propias categorías y etiologías de enfermedad desde el punto de vista de un contexto y/o cultura particular (Ibacache, Jaime; Neira, Jaime; Oyarce Ana María: 1996)

Por ejemplo, al estudiar las muertes en niños mapuche menores de 5 años por Enfermedades Respiratorias durante un año, se observa una tendencia al alza entre los meses de Septiembre y Enero.

Desde el punto de vista biomédico se dice que los factores de riesgo ambientales serían menores en esta época del año. Sin embargo al considerar los perfiles de agresión desde el punto de vista mapuche, cuya vida está centrada en la agricultura y economía de subsistencia, en Septiembre comienza la época de la escasez o de ´faltas´de alimentos; se ha terminado la cosecha del año anterior y ya no hay que consumir, vender o intercambiar en el mercado y todavía no se dispone de las nuevas cosechas.

Lo anterior deja a los niños en condiciones de mayor vulnerabilidad frente a la agresión.
BIBLIOGRAFIA

- Citarella, L. et al: 1995. Medicinas y Culturas en la Araucanía. Editorial Sudamericana. Stgo.Chile.
- Kadt E. y R. Tasca, 1993. Equidad. OPS.OMS Serie Salud en el Desarrollo. Washington.USA.
- Kleinman, A: 1980. Patient and healers in the context of the Culture. University of California Press. Berkeley. California. USA.
- Oyarce, A. 1996. Una Perspectiva Antropológica sobre la Coexistencia de los Sistemas Médicos (Inédito).
- Oyarce, A, Ñanco, J y Ibacache J. 1992. Mapuchemongen. Colegio Médico de Chile, Consejo Regional Temuco. Ministerio de Salud Servicio de Salud Araucanía, Temuco, Chile
- Oyarce, A. Ibacache J y Neira J. 1996. Epidemiología Intercultural. Inédito.
- Oyarce, A. Ibacache J y Neira J. 1996. Reflexiones para una Política Intercultural en Salud. Primer Encuentro Nacional de Salud y Pueblos Indígenas. Puerto Saavedra 4 al 8 de Noviembre de 1996.
- Pedersen, D. 1989. Elementos para el análisis de los sistemas médicos. Enfoques en APS. Paesmi. Año 3 . Nº2.Stgo.Chile

Financiamiento Salud Intercultural


ATENCION DE SALUD INTERCULTURAL SERÁ FINANCIADA POR FONASA. (Valdivia, Octubre 30 de 2006)

Para pacientes de la Casa de la Buena Salud en Lanco. Inédita experiencia en la región.

Con la presencia del Director Nacional de FONASA y el Ñizol Lonko del Pikunwillimapu, el Servicio de Salud Valdivia suscribió el convenio de colaboración a través del cual, FONASA se comprometió a financiar las atenciones de salud que otorga la Kümen Monguen Ruka o Casa de la Buena Salud, en Lanco. La firma del convenio se realizó la tarde del 26 de octubre, en dependencias del Hospital de Lanco, donde funciona la Kümen Monguen Ruka, y fue suscrito por el Director del Servicio de Salud Valdivia, Dr. Joel Arriagada; el Director Nacional de FONASA, Dr. Hernán Monasterio; y el Alcalde de Lanco, Luis Cuvertino. En este contexto, FONASA comprometió su apoyo financiero para el funcionamiento de la Casa de la Buena Salud, a contar de enero del 2007. Este convenio consiste en la entrega de atenciones de salud por agentes y cultores de la medicina indígena que complementen las prestaciones proporcionadas por el sistema público tradicional de salud. En la ceremonia de firma del convenio, inédito en la historia de la salud pública de la región, pues es primera vez que FONASA financia acciones de salud distintas a la tradicional, participaron dirigentes de comunidades indígenas y funcionarios del consultorio de Malalhue y del Hospital de Lanco; concejales locales; el diputado Alfonso De Urresti; el director del Hospital Regional, Patricio Rosas; la Kimche Margarita Ñanconahuel; directivos del Servicio de Salud Valdivia y de FONASA Temuco. Todas las autoridades coincidieron en destacar el avance de la interculturalidad en salud, con excelentes resultados como la Küme Monguen Ruka, que sólo entre junio del 2005 y junio del 2006 atendió a cerca de 400 personas, no sólo mapuches. Con la incorporación de FONASA en este trabajo complementario, el sistema público de salud de la provincia de Valdivia se ve reforzado en base a un reconocimiento mutuo de las culturas chilena y mapuche.