jueves, 24 de enero de 2008

Incongruencias las acciones del estado contra la Chepa

Estimados amigos, defensores de los Derechos Humanos y, en este momento, apoyando la justa lucha del pueblo Mapuche.
La situación de escalada de violencia y violaciones de los Derechos Humanos por parte del Gobierno chileno, donde la Presidenta Bachelet hace cabeza de un acto mayor de inmoralidad de gobierno, requiere también que se insista en la defensa de los derechos de Patricia Troncoso. Permítanme hacer algunos comentarios. Quiero pedirles que, dada la imposibilidad mía en este momento (estoy en un aeropuerto, a punto de tomar un avión y con varias horas imposibilitado de hacer nada adicional) ustedes contacten al Colegio Médico, a su Comisión de Ética (Pedro Castillo fue una persona que trabajó en esa comisión, y otros pueden apoyar), así como a otros grupos que puedan hacer presión inmediata.
Hay aquí una serie de incongruencias:
1.- Patricia Troncoso ha visto su voluntad y derecho sobre su cuerpo y vida violados por un gobierno represivo y que permite torturas “selectivas” y una Justicia cómplice, basada en leyes de una dictadura inmoral. Estos ahora tratan de jugar a los “humanitarios”, dándole, en forma inadecuada, con personal incompetente, alimentación parenteral (i.e., endovenosa)
2. Lo hacen bajo presión represiva e impiden que sea visitada.
3. Ya en los años en que la Primera Ministro inglesa, M. Thatcher, usó mano dura ante las huelgas de hambre de los irlandeses (80’s) La Organización Médica Mundial, a pesar de ser una organización muy conservadora y que intentó apoyar al gobierno inglés, tuvo que establecer que era una violación adicional el alimentar a quienes por razones personales decidan rechazar alimentación en condiciones de encarcelamiento político.
4. El gobierno de Chile muestra nuevamente que sus posiciones de respeto a los derechos humanos son una farsa: el que la Presidenta, médica ella misma, apruebe este tipo de acciones, es parte de una estrategia criminal a largo plazo. Una vergüenza para los chilenos que se ven amenazados hasta en sus derechos de protesta.
5. Personalmente pienso que la vida de Patricia Troncoso debe ser salvada, pero respetando sus derechos humanos esenciales.
Esto significa responder a lo que el mundo ya ha indicado: respetar los derechos de los presos Mapuche y, en ese momento ellos podrán dejar su huelga de hambre y ser reparados en los daños físicos que hayan sufridos. Esto, independientemente de que en este momento el gobierno chileno es de una bajeza moral tan grande que la mejor respuesta que puede ofrecer Patricia es, precisamente, de salvar su vida para seguir luchando ya que le están poniendo en riesgo adicional y no le respetan sus derechos básicos. Y esto es válido para los otros presos políticos Mapuche.
6. El Colegio Médico tiene la obligación de intervenir en esta situación, por ser signatario de la Declaración de la Organización Médica Mundial. Las medidas deben incluir:
  • El traslado de Patricia Troncoso a una UTI adecuada como el abogado la solicita. Es decir, si ella no quiere ser alimentada eso debe ser respetada.
  • Presentar una queja y juicio contra la Presidenta Bachelet que en su condición de conocedora de esta situación y de ser médica, ha permitido que esta violación ética y humana ocurra. Esta medida debe incluir la suspensión de su pertenencia a la orden médica chilena por grave atentado a la ética profesional. La persistencia de esta actitud de la Presidenta debe llevar a su expulsión. Esto no es distinto que la “participación facilitadora” ante la tortura durante los años de la dictadura.
  • Si Patricia Troncoso decide parar la huelga de hambre ella debe ser tratada en un centro reconocido de alta complejidad inmediatamente.
  • El Colegio deberé establecer normas para que esta situación no se repita.

Pido que esta carta sea formalmente entregada al abogado Patrico Bell, al Comité de Ética y al Presidente del Colegio Médico, a Patricia Troncoso y familia.

José Venturelli Barón
Médico chileno RUT 4309228-6
Profesor Emérito de Pediatría – Universidad de McMaster (Canadá)